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Publicado por admin o 7 Xuño 2011

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Artigos etiquetados ‘arquitectura española’

A era da fealdade

Escrito por mpierres o 15 Xaneiro 2012

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El Pais -ANTONIO MUÑOZ MOLINA 14/01/2012

Algo más ha ocurrido a lo largo de todos estos años alucinados, los años del delirio que duró tanto y del que no parece que despertemos del todo; algo más, aparte de la sinvergonzonería, del despilfarro, de la arrogancia de los nuevos ricos, de la obsesión por los orígenes, de la creencia alentada por la clase política de que se puede tener todo sin pagar por nada ni responsabilizarse de nada ni agradecer nada. Ahora se abren los ojos, ya sin remedio, y lo que se ve no es solo que de nuevos ricos hemos pasado a nuevos pobres, y que es a los débiles a los que les toca pagar las calamidades desatadas por los poderosos. Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad, un océano que ocupa desde los paisajes que parecían más deshabitados o remotos hasta el corazón de las ciudades. Es una fealdad pública y también privada; una fealdad a escalas inmensas y en tamaños reducidos y no por eso menos viles; se la ve caminando por las calles y cuando se viaja en coche o en tren por esos alrededores cancerosos que nunca terminan y que incluyen siempre centros comerciales, polígonos cimarrones en mitad de páramos, barriadas compactas con torres de muchos pisos que nunca llegarán a ser habitados o urbanizaciones de adosados que se pierden en la lejanía, franquicias de comida basura, prostíbulos con letreros de neón que parpadean débilmente en los mismos secanos y bajo el mismo sol arcaico que tanto emocionaba a los estetas de la generación del 98.

La fealdad de iniciativa privada y de pequeña escala lo asalta a uno desde la puerta de un bar del que sale una musiquilla de máquina tragaperras y un olor a fritangas, desde una de esas tiendas o bazares chinos, desde un atroz salón de juegos junto al que algún jubilado se agrava la bronquitis crónica poco antes de aplastar la colilla en el suelo y del volver adentro para dilapidar la pensión escuchando el Baile de los pajaritos. Es asombroso que tratándose de una fealdad en la que intervienen tantos empeños individuales el efecto general sea tan unitario: el mismo en una calle del centro de Madrid y en una del extrarradio, en el sur o en el norte, en nacionalidades históricas dotadas de una identidad cultural que se remonta al paleolítico o a las cruzadas y en esas otras que se han ido apañando por imitación en las últimas décadas. Justo en ese tiempo en el que más recursos se han invertido en recuperar identidades es cuando se ha logrado una unidad más perfecta: la estética española de lo desaliñado y lo pavoroso.

Casi no se puede decir, porque otro de los muchos logros de esta época ha sido el fomento de orgullos colectivos tan propensos al agravio que la menor crítica conduce al linchamiento, al anatema y la excomunión. Pero en muchas ocasiones, en una capital o en un pueblo de mil habitantes, lo que sorprende, lo que casi estremece, es el grado y las variedades de fealdad que uno va encontrando. Pero a ver quién es el valiente que da un nombre. La arquitectura popular ha sido arrasada casi en todas partes. Y lo que queda muchas veces es un monumento histórico rodeado de horrores, aislado del ecosistema en el que tuvo sentido. Queda el monumento, mal que bien, quedan las extensiones de bloques de pisos con cierres de carpintería metálica y portales de falso mármol, algunos de ellos aderezados con fantasías posmodernas de los años ochenta, quedan los pavimentos de granito y las calles sin aceras y con bolardos o chirimbolos y bancos públicos sin respaldo que a los arqueólogos del porvenir les servirán para fechar la era Zapatero de principios del siglo XXI.

Y quedan otros dos rasgos fundamentales de dicha era: los llamados edificios emblemáticos o icónicos y la escultura de rotonda de tráfico. Ahora es bastante cómico leer las críticas tajantes, aunque retrospectivas, que empiezan a publicarse sobre las extravagancias arquitectónicas de estos últimos veinte años. Pero hasta que Llàtzer Moix publicó en 2010 Arquitectura milagrosa el debate público sobre tales delirios no había existido (o si existía entre los arquitectos no llegaba a nosotros, la plebe no experta y no autorizada a juzgar), y nadie prestaba mucha atención a detalles tan poco relevantes como los costes de la construcción y los del mantenimiento. La era Calatrava también les resolverá problemas de datación a los arqueólogos del futuro lejano, y además les alegrará las excavaciones con hallazgos abundantes, aunque en ocasiones difíciles de interpretar.

Pero quizás el misterio arqueológico definitivo del próximo milenio serán las rotondas o glorietas de tráfico: el Stonehenge y el Machu Picchu y la isla de Pascua de la gran era de la fealdad pública española. Quizás en Kazajistán o en Mongolia o en alguna otra república postsoviética de Asia Central se encontrarán monumentos semejantes. Aproximarse por carretera a cualquier ciudad española es un horror más o menos idéntico en el que no hay más variaciones que el tamaño de las esculturas en las glorietas de tráfico y quizás el perfil distante de la aguja de una catedral. Las hay abstractas y las hay figurativas. Casi todas ellas exaltan algún fundamento de la gloria local. Algunas recuerdan el gusto escultórico de aquellos dos antiguos amigos de Occidente, Sadam Husein y Muamar el Gadafi. Algún historiador del arte con inclinaciones depravadas podría hacer una tesis sobre ese fenómeno estético.

Estoy impaciente porque se termine y se inaugure la que será probablemente la obra maestra de la escultura de glorieta. Ahora mismo las fotos la muestran todavía rodeada de andamios, en medio de un páramo, pero no puede faltar mucho para que esté terminada. Recibirá a los viajeros que lleguen al aeropuerto de Castellón, que fue inaugurado con gran pompa hace casi un año por las autoridades autonómicas y provinciales, pero en el que sigue sin aterrizar ni despegar ningún avión. La escultura, obra del artista Ripollés, es, según la descripción del periódico, “un coloso de metal de 20 toneladas”. Representa, en palabras del propio artista, “una figura a la que le saldrá de la cabeza un avión; ese es el germen y el esperma del nacimiento de la obra”. Parece ser que se trata de un homenaje algo alegórico al expresidente de la Diputación Provincial de Castellón, de cuyo cerebro brotó, por citar al artista, el germen y el esperma de este aeropuerto.

Recordar que la escultura costará 300.000 euros es sin duda una mezquindad. Quién le pone precio al arte. Y al fin y al cabo ese gasto es una nadería en un aeropuerto que ha costado 150 millones de euros, y que costará mantener 8 millones al año. En el caso no improbable de que ningún avión llegue a aterrizar en él, los vecinos de la zona podrán recrearse paseando bucólicamente por las pistas y admirando en silencio la escultura del artista Ripollés. Quizás dentro de mil años el coloso castellonense de 20 toneladas será una de las pocas reliquias visibles de nuestra era de la fealdad.

Arquitectura milagrosa. Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim. Llàtzer Moix. Anagrama. Barcelona, 2010. 288 páginas. 18 euros. antoniomuñozmolina.es

Os novos valores buscan raíces

Escrito por mpierres o 25 Outubro 2011

escuela_hosteleria_medina_sidoniaEl Pais- ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 23/10/2011

Muchos jóvenes arquitectos recuperan el contexto para arraigar sus edificios

A la manera de las cubiertas que remontan la loma de Medina Sidonia, en Cádiz, María González (Huelva, 1975) y Juanjo de la Cruz (Sevilla, 1975) quisieron atrapar el espacio que llevaba décadas vacío entre los gruesos muros del antiguo matadero mediante una nueva cubierta de cerámica cocida. Es esa cubierta la que dibuja la cara de la nueva Escuela de Hostelería de la ciudad. Con sus patios-chimenea y sus maceteros de hierbas aromáticas para emplear en la escuela, la cerámica se expresa en un idioma propio que hace evolucionar el que habla el lugar. Los patios también permitían que una celosía fuera la cara de una escuela infantil que firmaron en Ayamonte los mismos arquitectos.

En su web, ambos, profesores en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, citan al escritor francés Julien Gracq, que en su ensayo Escribiendo leyendo aseguraba que la escritura se origina en la lectura, que se escribe porque otros antes que nosotros han escrito, y que se lee porque otros antes que nosotros han leído. Esa idea de conocerse, sumarse, reinventarse y reconocerse es lo que practican cada vez más arquitectos españoles, más fascinados por colaborar en la construcción de entornos de buena vida que por la voluntad de brillar durante una día.

La idea es la de arrimar el hombro, pero también la de pertenecer y echar raíces sin recurrir a la nostalgia ni renunciar al progreso. González y De la Cruz (que firman como Sol89, el nombre y el número de la calle sevillana desde la que trabajan) no están solos.

También el Palacio de Congresos que Jesús Ulargui y Eduardo Pesquera levantaron en Santa Eulalia del Río, en Ibiza, se arraiga en un bosque de pinos frente al mar, dividiéndose en múltiples volúmenes pero manteniendo el trazado urbano. Insertado en el terreno con muros de contención y dejándose cubrir por una capa vegetal, tiene tres elementos que hablan, de nuevo, desde la cubierta para explicar los usos del edificio como escena y lugar de ensayo. Pesquera y Ulargui hablan de “construir con retales” y de trasladarlos de la arquitectura popular a la actualidad.

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En Cartagena, el no tan joven Martín Lejárraga lleva años haciendo algo similar. En su casa-taller para un pintor y dos gatos, reconoce el trabajo de un arquitecto anterior, Lorenzo Ros, a la hora de proyectar una vivienda como un lugar agradable para vivir en la grisura de los años cincuenta. “Puedes estudiar la historia, documentarte con imágenes de casas soñadas, analizar las de amigos y enemigos, pero al final encargar la tuya no es un asunto fácil”, explica Ángel Charris, el pintor convertido en cliente de Lejárraga.

Moderna, lúcida y realista, la casa habla de la modernidad de su dueño, del juicio de su arquitecto, pero también de las raíces del lugar, de la escala del barrio y de los materiales de la ciudad. Ese diálogo a tres bandas es el que juegan muchas de las arquitecturas de hoy. Ambiciosas y sensatas, pausadas y rotundas, saben que el partido más importante se juega en casa.

¿Cómo lidiar co existente?

Escrito por mpierres o 22 Febreiro 2011

El Pais -Anatxu Zabalbeascoa- 21.02.2011

Buena parte de las obras de los próximos años deberán mejorar, ampliar, actualizar o remodelar edificios existentes. Así, muchos arquitectos se preguntan cómo lidiar con lo que existe, cómo hablar a edificios de otras épocas y cómo convivir con inmuebles preparados para otros usos y construidos para transmitir otros mensajes. Seis arquitectos en activo de diversa obra, ideología, situación profesional y económica responden a esta pregunta. Abrimos el debate a arquitectos y no arquitectos.

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Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla:

Lo existente es el marco de actuación del arquitecto. Para la producción de la arquitectura, el respeto a ese marco es fundamental, tanto hablando en términos relativos al paisaje, como a la ciudad o al contexto histórico. Pero  es fundamental entender que lo existente no se refiere exclusivamente a una realidad física material, sino que existen otro tipo de contextos más amplios que están ligados a lo intangible… es lo que nosotros llamamos el “concepto ampliado del contexto”: la memoria individual y la memoria colectiva, los anhelos de las personas y las necesidades de la sociedad, los lenguajes individuales y los lenguajes universales…

Para nosotros la mejor manera de trabajar con el contexto supone una doble actitud. Por una parte el respeto a lo existente, ya sea tangible o intangible, y por otra la asunción de la responsabilidad que tenemos los arquitectos de construir los soportes donde se desarrollan las actividades de las personas, y por extensión de las sociedades, con el optimismo de un mundo mejor, necesariamente múltiple y diverso.

Porque no existe pasado, presente y futuro, sino presente del pasado, presente del presente y presente del futuro.

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FOTO: ROLAND HALBE

Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano:

Intervenir en un edificio ya existente exige tomar postura ante su transformación en el espacio y en el tiempo: consiste en última instancia en desvelar las leyes que la generaron y ser consciente de cómo se transformó a lo largo de su historia. Nos gusta imaginar que todo edificio es capaz de narrar cómo actuar en/sobre/junto a él: tan solo debemos saber leer las instrucciones que nos indican cómo extenderlo, envolverlo, vaciarlo, cubrirlo o fragmentarlo.

La idea del arquitecto como único responsable intelectual de un edificio se pone en cuestión al intervenir en un proyecto concebido previamente por otros, y ahí entraña la dificultad y la singularidad de la arquitectura frente a otras artes: nadie comprendería que un artista modificara una obra ajena en el campo de la música, la pintura, la literatura o el cine, pero todo el mundo acepta que un edificio puede ser modificado por otro arquitecto en algún momento de su historia.

Proyectar/rehabilitar/transformar arquitecturas preexistentes significa descifrar las intenciones de quien las proyectó en otro tiempo, ser capaz de interpretar un edificio como la suma de diferentes textos yuxtapuestos. Como aquellos libros que narran una historia dentro de otra y así indefinidamente, la transformación o ampliación de una obra arquitectónica se parece a la inserción de un nuevo capítulo en un texto siempre inacabado. Reconstruimos con otras palabras ideas que ya estaban presentes: recomponemos nuevos espacios que nosotros vemos y que probablemente el autor del proyecto original nunca imaginó así, al igual que hacemos nuestros los concebidos por otros antes que nosotros. La mejor manera de trabajar sobre lo ya existente es, en nuestra opinión, aproximarse a cada nueva situación sin juicios preconcebidos.

Museo de los Molinos en Palma. Foto Duccio Malagamba

FOTO: DUCCIO MALAGAMBA

Ricardo Flores y Eva Prats:

Trabajar en edificios antiguos tiene algo de estar de segunda mano, en sitios en cuya creación no has participado, jugando el papel de observador. Así, el trabajo comienza observando… cosas que han hecho otros, y que puedes juzgar desde fuera. Observas dibujando, lo registras todo, lo que te gusta y lo que no… hasta que pasa a ser un dibujo propio, un proyecto tuyo, que comienzas a modificar, adaptándolo al nuevo programa.

Nuestra manera de trabajar en edificios existentes es trabajar a partir de lo que nos encontramos, estirando, amplificando sus cualidades. En este sentido, este trabajo tiene algo de ir transformando unas cosas en otras, dibujándolo todo como un dibujo (o pensamiento) continuo, donde una cosa lleva a otra, hacia atrás y hacia adelante en el tiempo… borrando las distancias físicas y temporales. El libro Las Metamorfosis, de Ovidio, es una buena lectura sobre este tema.

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Íñigo García, Tomás Valenciano, Jon Muniategiandikoetxea, Javier Ubillos y Marta Álvarez, de VAUMM:

Para nosotros lo existente es la realidad en la que se desarrolla y opera la arquitectura.

En el proyecto lo existente es el contexto, mostrarse respetuoso con la topografía, reinventar lo vernáculo, tal vez contrastar el paisaje o crear un nuevo lugar. Se trata de leer las condiciones de entorno e integrarse en él respetando los equilibrios del contexto. Se trata de proponer algo nuevo dentro del proceso continuado que ha generado ese entorno. No existe el papel en blanco. Nos gusta lo que decía Oteiza, el que avanza creando algo nuevo lo hace como un remero, avanzando hacia delante pero rema de espaldas, mirando hacia  atrás, hacia el pasado, hacia lo existente para poder reinventar sus claves.

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FOTO: JESÚS GRANADA


Sara de Giles y Pepe Morales, de MGM:

El proyecto de ampliación o intervención sobre lo ya existente arranca, la mayoría de las veces, sobre una arquitectura en desuso, obsoleta o abandonada. Intervenir sobre estas preexistencias conduce a tener que reinterpretar los espacios y las historias; pero siempre es una interpretación, no un seguimiento fiel al dictado que los restos “oficiales” nos proponen.

El objetivo de esta interpretación es que dicha arquitectura vuelva a la vida hoy, dando respuesta a los requerimientos espaciales y de uso de nuestros tiempos.

En vez de la intervención de oficio, sobre las arquitecturas, proponemos, en coherencia con todo aquello que nos vamos encontrando en la obra, abandonar el proyecto hacia una búsqueda de las sugerencias de los restos, siguiendo los fenómenos y las sensaciones  a través de las ruinas, o en su caso, a partir del edificio de partida.

La posible lógica de este proyecto, es decir el criterio de intervención en estas situaciones, consistiría en descubrir espacios, texturas y materialidades. Escuchar entre los muros, averiguar entre las luces, o torciendo el rumbo de los restos averiguados.

Se trataría de hacerle el juego a este encuentro fortuito entre cuerpos, espacios y atmósferas. Este proyecto, (como documento técnico que precede a la obra a ejecutar), no existe; es preciso descubrirlo en cada visita de obra, en cada abandono, en cada rumbo.

Vicente Guallart:

La ciudad es energía informada, una acumulación de esfuerzo humano y material construido a lo largo de siglos. La ciudad y la arquitectura del siglo XX fueron estructura y función. En el siglo XXI se les superpondrá un metabolismo. La arquitectura, como la naturaleza, tiende hacia la autosuficiencia, a partir de la regneración de edificios y ciudades construidas sobre las que se aplicara la lógica de producción distribuida de la sociedad de la información.

La arquitectura y la ciudad se construyen, se deben construir, no tanto para lograr la eficiencia de un sistema abstracto, sino para el bienestar del hombre.

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Espacio público en el puerto de Keelung, Taiwan, creando una gran plaza sobre el mar, en el centro de la ciudad, hoy cruzada por vías de circulación de alta capacidad.

¿Qué lle preocupa a un arquitecto de hoxe?

Escrito por mpierres o 2 Febreiro 2011

El Pais- Anatxu Zabalbeascoa - 31.01.2011

Seis arquitectos en activo de diversa obra, ideología, situación profesional y económica responden a esta pregunta. Abrimos el debate a arquitectos y no arquitectos.

Emiliano López y Mónica Rivera:

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Hotel Aire de Bárdenas. FOTO: J.HEVIA


“Lo que más nos preocupa a nosotros es el papel que juega nuestra profesión en el conjunto de la sociedad. Como colectivo, ¿qué es lo que le podemos aportar y hasta qué punto la sociedad realmente nos tiene en cuenta como pensadores y profesionales? ¿Por qué el incesante incremento de normativas, códigos técnicos y marcos legales que pautan y conducen las propuestas arquitectónicas? ¿Será que la sociedad ya no confía en nosotros y nos tienen que encorsetar para que no malgastemos sus recursos? ¿Qué porcentaje de arquitectos participa en la configuración de estas normas?

Antes el arquitecto era quien velaba por la correcta ejecución de una obra como mediador entre la empresa constructora y el cliente. Ahora muchos de los concursos públicos en Cataluña se adjudican a la constructora y no al arquitecto, y es la constructora la que vela por los intereses del cliente, controlando de cerca al arquitecto.

En breve, con las nuevas carreras amparadas en el plan de Bolonia, nuevos profesionales de formación puramente técnica podrán quizás dirigir las obras en base a planos realizados por arquitectos, truncando así una de las fases más trascendentales en la materialización de una obra. Por este camino, un edificio será válido simplemente con que cumpla el marco legal. ¿Qué nos está pasando? ¿En qué nos estamos equivocando los arquitectos? ¿Qué estamos descuidando?”

Ángela García de Paredes e Ignacio García-Pedrosa:

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Museo visigodo de Mérida proyectado sobre muros romanos y árabes para albergar la colección visigoda en la trama urbana del siglo XXI


Condicionado por la realidad de hoy, a un arquitecto le debería preocupar cómo establecer un ritmo de construcción que haga sostenible un crecimiento cualitativo de la ciudad, no basado en la ocupación de nuevo suelo. La crisis ha establecido una moratoria que debe permitir repensar la ciudad y su equilibrio con el territorio, con el paisaje y con el perfil de las costas.

Nos preocupa cómo articular una intensificación de lo construido, construir la ciudad mejorando lo que ya existe y sustituyendo, con acierto, lo que está aceptado por el mero hecho de estar presente. Reutilizar con nuevos usos infraestructuras y edificios obsoletos o infrautilizados. Reanimar, mediante la calidad, la actividad constructora necesaria para vitalizar la economía y para permitir la supervivencia de nuestras ciudades”.

Juan Herreros:

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PROTOTIPO CASA MODULAR GAROZA. FOTO: J. CALLEJAS

“No sé si a todos nos preocupa lo mismo, pero en mi caso, me inquieta comprobar que los arquitectos no habitamos un lugar desde el que explicar con claridad el interés y la necesidad de nuestro trabajo. La ciudad cambia a ritmos vertiginosos impulsada por la energía, las ambiciones y la fuerza del capital, pero no tengo muy claro que estemos realmente participando de esos cambios con nuestro conocimiento e imaginación sino más bien dando forma final a un escenario cuyas reglas las escriben otros. Los arquitectos queremos participar en el establecimiento de los modelos de prestigio y de calidad; ayudar a las personas a mirar más allá de lo que conocen y animarles a desear lo que nunca se les habría ocurrido; hacer patente el enorme valor añadido desperdiciado por una sistemática interpretación consumista de nuestros productos; explicar sin fascinaciones infantiles cuál es el potencial poético de novedades como la sostenibilidad o las nuevas tecnologías y cómo pueden ayudar a construir un soporte físico que sea el mayor orgullo de una sociedad civil avanzada. En un contexto de crisis, a los arquitectos nos preocupa que la lección no sea aprendida con toda su transparencia y que el momento no sea aprovechado para dar ciertos giros saludables y eliminar de una vez por todas algunos clichés que lastran el enorme potencial de ese conglomerado fascinante que es la cultura urbana”.

BOPBAA. Josep Bohigas, Francesc Pla, Iñaki Baquero:

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AMPLIACIÓN DE EL MOLINO, BARCELONA. FOTO: EVA SERRATS.

“En el sentido amplio del término, nuestro trabajo es continuar. Da un poco igual si lo haces sobre unos muros góticos, unos endebles tabiques de un polígono de los años setenta, sobre una parcela llena de pinos o sobre un emblemático café – concierto. El tema es entender que algo ya ha empezado antes de tu llegada. De pequeños contábamos en voz alta los pasos de la comba antes de entrar a saltar dentro. En arquitectura pasa algo parecido. Uno debe tratar de entrar con el pie que toca para poder seguir un ritmo. Una vez dentro haces lo que sabes o lo que puedes y siempre sabes que acabarás por salir, y que viene otro detrás de ti.

Entendemos la ciudad como suma. Tenemos una consciencia absoluta de pertenecer a una narración que siempre ha empezado antes y que, sobre todo, alguien continuará. Nos atrae esta condición tan contemporánea y necesaria. Empezar dando por bueno lo que nos encontramos, por extravagante que parezca, y que sea más adelante, cuando se descubran las posibilidades de mejora o influencia. La imagen de alguien que sale de entre el público para sumarse como músico a una sesión de jazz explica muy bien qué tipo de ciudad y arquitectura nos interesa.

Apostamos por una arquitectura “prepositiva”, entendemos que nuestro trabajo se produce a, ante, bajo, con, desde, hacia, tras… algo que ya estaba ahí, y nuestra intención es sumarnos (y algún día diluirnos) en ese esfuerzo”.

Andrés Jaque:

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CASA EN NEVER NEVER LAND, IBIZA. FOTO: MIGUEL DE GUZMÁN.

“En el estudio que dirijo nos interesa trabajar empoderando las partes frágiles, pero valiosas, de lo que ya existe. Dos ejemplos:

Uno social: Hemos analizado en detalle cómo son los entornos domésticos de los mayores que viven en soledad en el centro, de la periferia automovilística o de las casas de trabajadores trasnacionales de origen senegalés. La observación de lo real desafía la manera en que hasta ahora se han pensado la vivienda y la ciudad, como esferas casi independientes. Ahora trabajamos para mejorar, con intervenciones específicas, cada una de estas situaciones.

Otro constructivo: Una parte de lo industrial depende de sistemas que nada tienen que ver con la retórica de los prefabricados; sino con la combinación de elementos ligeros y pequeños, cuya manipulación es fácil y flexible. Me refiero a: membranas impermeabilizantes, aislamientos térmicos, cintas adhesivas, sellantes. Siempre están ahí y son los que de verdad están trabajando, pero en la tradición de los proyectos singulares, quedan detrás de paneles de piedra, aluminio u hormigón. Nosotros intentamos ahora utilizarlos atendiendo a sus prestaciones, según sus lógicas y sin ocultarnos”.

Enric Ruiz Geli:

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EDIFICIO MEDIA-TIC EN BARCELONA

“LAS 10 PREOCUPACIONES:

1. El cambio climático

2. Trabajar con físicos y mis hijos en “excelencia” (pensando futuro).

3. La energía y su eficiencia, hacia la empatía.

4. Aumentar en las escuelas de arquitectura la consciencia “green”.

5. La transparencia espacial, político, medios,…

6. Innovación y patentes en centros tecnológicos.

7. El conocimiento y su transmisión intergeneracional.

8. Ser socialista.

9. La inteligencia distribuida en la construcción de espacios, objetos, materiales.

10. Convertir conocimiento, en PIB y salir de la crisis con valor añadido.

(Esta lista no está ordenada por importancia)”.

…Del blog de Anatxu Zabalbeascoa, “Del tirador a la ciudad”

Gustafson: “Cuatro mástiles de 50 metros serán el icono del Parque Central de Valencia”

Escrito por mpierres o 27 Xaneiro 2011

kathryn_gustafson_El Pais- CRISTINA VÁZQUEZ - Valencia - 26/01/2011

Cuatro mástiles de acero pulido serán los iconos del Parque Central. Tendrán 50 metros de altura y se verán desde otros puntos de la ciudad. Así lo ha explicado esta mañana la paisajista norteamericana Kathryn Gustafson, ganadora junto a un equipo multidisciplinar, del concurso para diseñar un parque de 25 hectáreas en el centro de la capital valenciana. Según Gustafson, en su proyecto del Parque Central están presentes aspectos íntimamente unidos a Valencia como la huerta, el agua, la cerámica o la vegetación mediterránea.

“Es un proyecto que llevamos en el corazón y vamos a intentar que sea uno de los parques más bellos de Europa”, ha comentado Gustafson. La paisajista se ha mostrado dispuesta a ser flexible a la hora de hacer cambios en el proyecto, como le exige el Consistorio dirigido por Rita Barberá, pero ha insistido en que el plan de detalle que su equipo presente en seis meses espera que sea muy parecido al que hoy ha explicado en el Salón de Cristal del Ayuntamiento de Valencia.

Esta profesional con más de 30 años de experiencia no ha podido concretar el coste de mantenimiento de este gran espacio verde que cambiará la fisonomía de la ciudad, pero sí ha detallado que todo él está pensado para ser sostenible. Y eso implica, por ejemplo, producir la energía necesaria para el parque, a través de placas fotovoltaicas en los techos de los edificios, y recoger, filtrar y reutilizar el agua de la lluvia, para consumir la menos posible -en el proyecto el agua está presente a través de lagos y canales-. Como afirma Gustafson, el parque se divide en seis cuencos, cada uno con un contenido diferente. Dentro hay diseñado desde un anfiteatro al aire libre, un área de exposición de plantas y árboles mediterráneos, varias plazas, el jardín de los perfumes, de los niños y una extensión dedicada monográficamente a la huerta.

El Parque Central se construirá sobre el suelo liberado progresivamente de las vías férreas con el enterramiento de las líneas de tren hacia una nueva estación. El gran pulmón verde de Valencia costará 72,9 millones de euros.

PROXECTO EN PDF

Vía libre para prolongar a Castellana ao norte

Escrito por mpierres o 26 Xaneiro 2011

area_afectada_obrasEl Pais- JESÚS SÉRVULO GONZÁLEZ-Madrid - 24.01.2011

La Operación Chamartín, el gran proyecto urbanístico del norte de Madrid, parece regulado por un semáforo. Cada vez que ha recibido luz verde en alguno de los procesos, a los pocos meses se ha encendido una luz roja que lleva dilatándolo durante casi 20 años. Ahora, la Comunidad de Madrid ha emitido el informe de evaluación ambiental que da comienzo a la cuenta atrás para el proyecto con el que se prevé construir 17.000 viviendas en la prolongación de la Castellana, sobre las vías -que serán soterradas- de la estación de Chamartín. La Dirección General de Evaluación Ambiental ha emitido un informe que avala el plan urbanístico parcial diseñado por el Ayuntamiento de Madrid y promovido por la sociedad Desarrollos Urbanísticos de Chamartín (Duch), titular de los derechos de explotación de los terrenos. Cuando el proyecto urbanístico para prolongar la Castellana 2,8 kilómetros tenga el visto bueno definitivo, será uno de los motores económicos de la ciudad y servirá para recuperar las depauperadas cuentas municipales.

El plan contempla la creación de un gran centro de negocios en el norte de la capital, con la construcción de cuatro enormes rascacielos y de una veintena de torres con más de 20 pisos que flanquearán la nueva Castellana ampliada. La operación consiste en soterrar parte de las vías de la estación del norte para liberar unos 3,1 millones de metros cuadrados. Esta zona se convertirá en la mayor operación urbanística de Madrid en los próximos 30 años. Se ha reservado suelo para construir parques y jardines (53 hectáreas), y equipamientos públicos (81 hectáreas). Además, se prevé destinar otras 123 para infraestructuras de comunicación (calles, avenidas y otros medios de transporte).

El 5 de noviembre de 2009, la junta de Gobierno del Consistorio de Madrid, que dirige Alberto Ruiz-Gallardón, aprobó el plan parcial urbanístico de la Operación Chamartín. Poco después lo sacó a información pública para recoger las 129 alegaciones de los ciudadanos y lo remitió a la Comunidad de Madrid. Ahora, con la autorización de Medio Ambiente regional, solo resta que el pleno del Ayuntamiento lo valide. La aprobación definitiva se logrará cuando el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid rubrique el plan municipal. Esta semana está previsto que se celebre la comisión de urbanismo municipal en la que previsiblemente se debatirá este asunto que está al final del túnel administrativo.

El informe recién aprobado por la Dirección General de Evaluación Ambiental avala el plan municipal pero establece algunos condicionantes. “El plan parcial ha previsto las medidas que desde el punto de vista ambiental corresponden a este nivel de planificación, debiendo atenderse en cualquier caso a los condicionantes establecidos en los informes sectoriales”, señala el documento regional. La Operación Chamartín afecta a más de tres millones de metros cuadrados, que serán compartimentados en unidades de ejecución, miniproyectos para flexibilizar su desarrollo. Por eso, el informe de evaluación ambiental regional precisa que “los proyectos de ejecución deberán someterse a un informe de evaluación ambiental emitido por la Comunidad de Madrid con el fin de valorar los notables impactos ambientales previsibles que llevan aparejados”. Con esta coletilla, la Comunidad de Madrid se asegura la tutela del proyecto y el cumplimiento de todos los requisitos ambientales. El documento concluye: “La aprobación de cualquier proyecto cuya ejecución precise necesariamente de infraestructuras sometidas al procedimiento de evaluación ambiental deberá condicionarse a la tramitación y resolución previa de este”.

Cuando arranque el proyecto, dentro de unos meses, supondrá una importante inyección económica para la ciudad. Está previsto que se creen unos 20.000 empleos en la ejecución de la Operación Chamartín, que supondrá una inversión de 11.000 millones de euros por parte de las tres Administraciones implicadas en el plan (Ministerio de Fomento, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Madrid). Aunque la inversión no costará dinero a los ciudadanos porque saldrá de las plusvalías generadas con la explotación urbanística de la zona. El plan diseñado por el Consistorio prevé construir 13.000 pisos y otras 4.000 viviendas protegidas en la prolongación de la Castellana hacia el norte con 2,8 kilómetros hasta conectarla con la M-40. Cuando la ambiciosa operación urbanística esté concluida, dentro de 10 o 15 años, vivirán en la zona unas 50.000 personas.

El plan también incluye la ampliación, en 100.000 metros cuadrados adicionales, de la vieja estación ferroviaria de Chamartín. Se ampliará el número de vías, de 21 a 32, para prolongar las líneas del AVE hacía el norte de la ciudad. También se prevé la prolongación de la línea 10 del metro con la construcción de cinco nuevas estaciones del suburbano. En el diseño, presentado hace poco más de un año por Gallardón, está prevista la remodelación del arco norte de la M-30. La idea es construir un subterráneo desde la avenida de la Ilustración hasta la avenida de Pío XII, lo que supondría un coste de 1.400 millones de euros. La idea es crear una “nueva centralidad” en el norte de la ciudad, con un “proyecto de reconstrucción urbana que aprovecha los suelos ferroviarios e industriales obsoletos”.

Cuando comience la ejecución de la Operación Chamartín, rebautizado como prolongación de la Castellana, quedarán atrás 20 años de disputas entre Administraciones, trabas administrativas y pausas por intereses mercantiles. El plan original vio la luz en octubre de 1993, cuando Renfe sacó a concurso un proyecto para dotar de uso y gestionar la explotación de los terrenos que ocupaban las vías de la estación de Chamartín. La idea original era ampliar la Castellana. Se hizo con el contrato Argentaria, luego absorbida por BBVA, con un proyecto de Ricardo Bofill. Ahora el plan original ha sido retocado y mejorado por el arquitecto José María Ezquiaga.

Casi 20 años de anuncios y negociaciones

- En octubre de 1993 Renfe convocó un concurso para explotar y dotar de uso 610.000 metros cuadrados de su propiedad ocupados por las vías de la estación de Chamartín. Unos días antes se conoció el proyecto de Argentaria, elaborado por el arquitecto Ricardo Bofill, para desarrollar urbanísticamente la zona.

- En junio de 1996, el Ayuntamiento de Madrid suscribió un convenio con varios propietarios de terrenos. El acuerdo suponía el pistoletazo de salida a la Operación Chamartín, que consistía en la recalificación de suelo para construir 1.000 viviendas a cambio de que los promotores, Renfe y Argentaria, fundamentalmente, financiaran los equipamientos de transportes.

- En julio de 1998, el Ayuntamiento avaló el estudio económico realizado por la sociedad Desarrollo Urbanístico de Chamartín (DUCH) sobre la operación que preveía ampliar la Castellana hasta la M-40. El coste estimado entonces rondaba los 1.000 millones de euros y el proyecto incluía la construcción de 56 nuevas calles.

- En septiembre del mismo año, el entonces consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, anunció su intención de presentar un proyecto para permitir la construcción de 12 rascacielos en los terrenos de la Operación Chamartín.

- En 1999, el Ayuntamiento de Madrid elevó la edificabilidad en el futuro desarrollo urbanístico un 25%. La medida permitiría construir 14.000 viviendas de precio libre. Además, se reservó suelo para levantar viviendas protegidas.

- En diciembre de 1999, el Ayuntamiento de Madrid aprobó el inicio del proceso para hacer una modificación puntual de su plan general urbanístico para ampliar en tres kilómetros la Castellana y poder construir en la nueva zona.

- En 2002, el Consistorio de la capital aprobó la modificación puntual en el PGOU que afectaba al desarrollo de Chamartín.

- En 2005, Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, y Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de la ciudad, culparon al Ministerio de Fomento de paralizar el proyecto.

- En 2006, el Ministerio de Fomento alcanzó un acuerdo con Duch, los gestores del suelo: a cambio de 2.000 millones, la empresa construiría pisos baratos.

- En diciembre de 2008,

más de 15 años después de planearse la operación, el Ayuntamiento de Madrid y Fomento firmaron el convenio que dará luz verde a la mayor operación urbanística de Madrid para los próximos 30 años. Se construirá un nuevo barrio sobre las vías (soterradas) de Chamartín. El proyecto tenía un coste estimado de 11.000 millones.

- En diciembre de 2009, Gallardón aprobó el plan parcial definitivo.

Unha arquitectura contaxiosa

Escrito por mpierres o 3 Xaneiro 2011

edificios-de-bopbaa-y-coll-leclercEl País - 26/12/2010

Algunos arquitectos se han dado cuenta de que la ciudad y el ciudadano se benefician cuando ellos dejan de competir. O cuando deciden competir juntos. En Barcelona, un nuevo barrio de viviendas sociales de alquiler busca trazar un puente entre el antiguo y conflictivo vecindario de La Mina y la fachada mediática del edificio Fórum, de Herzog & De Meuron, uno de los pocos inmuebles fallidos de los brillantes proyectistas suizos. Más allá de los restos de los fastos que transformaron una depuradora en plaza pública, el vecindario tiene otras joyas arquitectónicas, como el geriátrico de Lluis Clotet e Ignacio Paricio, un edificio orgánico y racional, vestido sutilmente con persianas de aluminio.

Justo a un lado de ese centro, tres bloques de viviendas de protección oficial dicen algo juntos. Fue precisamente la admiración por el geriátrico lo que sugirió la idea de actuar por contagio. “Lo mejor”, cuenta Josep Bohigas, de Bopbaa, autores del último bloque de la manzana, “es que sucedió sin premeditación. Ocurrió”. Tanto ellos, como Coll Leclerc -galardonados este año por la mejor vivienda social levantada en Cataluña- y Gustau Gili Galfetti, autores de los tres inmuebles, actuaron vigilándose. Más que controlarse, aprovecharon los distintos plazos en la construcción de sus edificios para sembrar coincidencias. Se contagiaron. Así, Bopbaa parece haber tomado prestada la perfilería de aluminio de Clotet-Paricio para cerrar sus terrazas de acceso, Jaime Coll y Judith Leclerc aligeraron ese elemento y Gustau Gili ensayó su idea de un bloque construido en seco, con módulos metálicos acoplables a una estructura prefabricada de hormigón.

La decisión de convertir el interior de manzana en una plaza común sentó el tono final del barrio: los pisos no serían introvertidos. Se trataba de celebrar la vida en la calle. Y así lo han hecho. Sobre el aparcamiento común, los vecinos comparten patio-plaza. Ha crecido la hierba y el vecindario contagia optimismo.

Al bloque de 14 viviendas diseñado por Bopbaa se accede por las terrazas, que doblan la superficie de la sala de estar durante el buen tiempo. En el interior, un espacio diáfano y con luz de ambas fachadas concentra la mayoría de los metros. Se trata de celebrar la temporalidad, de sacarle partido a una terraza y a un lugar de paso, como recuerdan el negro y el amarillo de la fachada, que remiten a los taxis de la ciudad.

A su lado, el edificio de Coll Leclerc también celebra la luz. Sus 42 viviendas tienen 12 metros de fachada y cinco de profundidad. Es decir: mucho aire y grandes vistas. Aquí las habitaciones no se estrenan con el nombre escrito. Son intercambiables. Están distribuidas en una franja reconfigurable. Todas tienen la misma ventilación, iluminación, asoleo, tamaño y vistas. Es el inquilino, y no el arquitecto o la inmobiliaria, quien decide cómo quiere vivir.

Las fachadas traseras de todos estos inmuebles invitan a reconquistar los espacios abiertos: a abrir las ventanas, a perderle miedo a la convivencia. Y esa iniciativa es doblemente valiosa al aterrizar así, sin cerrojos ni miedos aparentes, en una zona marginada por años de mala reputación. Ojalá funcione el contagio.

De momento, el barrio respira aire fresco. Esta nueva manzana no parece Barcelona. Tiene un aspecto liviano, nórdico. Los inmuebles comparten veneración por el sol, por los subrayados en color y por el fomento de la vida comunitaria. Toda la arquitectura habla de convivencia.

Moneo reinventa Atocha outra vez

Escrito por mpierres o 13 Decembro 2010

El Pais- Pilar Álvarez - 13.12.2010

El arquitecto, único premio Pritzker español, revela las claves de la segunda ampliación de la estación de trenes - El proyecto vuelve a recaer en sus manos 18 años después

Al llegar, el arquitecto se cruza con las enormes cabezas de bronce del escultor. “A mí me gusta más que estén aquí fuera, hay que suponer que a él también”. Rafael Moneo visita por segunda vez el mismo día la ampliación de la estación de Atocha. Por la mañana, su presencia se diluyó entre los políticos que presentaron la obra. Por la tarde, con más silencio, accede a recorrer de nuevo su obra con EL PAÍS. En el lugar de la cita, el patio exterior, le reciben las dos esculturas de Antonio López, Día y Noche, que representan la cabeza de su nieta dormida frente a otra con los ojos abiertos. Acaban de ser trasladadas al exterior desde el vestíbulo interior. “Requerían de un espacio más amplio que además las hace más accesibles”, reflexiona Moneo.

Antes de entrar al nuevo vestíbulo blanco, el maestro ofrece una clave de este trabajo: “Lo fundamental es entender que esto es solo una primera parte”. El único premio Pritzker (el Nobel de la arquitectura) español, de 73 años, recorre la estación con el arquitecto y colaborador Peio Elcuaz, de 39. Durante el paseo, se apoya en Elcuaz, le consulta a menudo y le cede la palabra. Insiste en que este ha sido un trabajo conjunto. El proyecto continuará con la ampliación de la pasarela, una nueva estación subterránea y la nueva explanada de taxis. “Te lo explico mejor durante el paseo”, ofrece Moneo. Y se abre paso por el hueco de la valla hacia los pasillos de Cercanías, en pleno tránsito. “Es increíble la vida que tiene esto”, concede.

Los primeros recuerdos que el arquitecto guarda de Atocha hablan de sus viajes desde Pamplona (Moneo nació en Tudela) a la entonces Estación del Mediodía, inaugurada en 1851. Corrían los años cuarenta cuando el niño Moneo llegaba en tren hasta los viejos andenes madrileños, sobre los que luego haría una de sus intervenciones más celebradas. En los ochenta, el arquitecto diseñó la ampliación prevista para la llegada del primer AVE, que partió de Sevilla a Madrid en 1992. Trasladó la entrada principal al sur, amplió el espacio del viajero y llenó de rojo los andenes y las cubiertas. Entonces, como ahora, se trataba “de propiciar el movimiento de la gente”. “Aquella primera intervención fue más determinante, supuso tomar partido en un momento más crucial y definitivo”, recuerda Moneo.

Se enfrentó al nuevo encargo con un objetivo: “No queríamos una actuación que desvirtuara la anterior, se trataba de aumentar la capacidad sin cambiar mucho su forma, pero no hasta el extremo de usar los antiguos materiales”. La obra respeta lo ya hecho, manteniendo las líneas y materiales similares: acero y aluminio. Y rompe con el pasado a través del color. “El blanco permite marcar la diferencia con lo anterior”, señala Moneo. El arquitecto sugiere recorrer en el mismo trayecto (y en el mismo sentido) que hará el viajero y conduce a los invitados a través del aparcamiento. Prosigue: “El blanco es el color más preciso y permite un mejor mantenimiento”. Su voz se pierde en el eco de las bóvedas del aparcamiento, justo antes de acceder hasta los andenes por los que el domingo entrará el primer tren lleno de viajeros. Los techos son altísimos, el espacio diáfano. A Moneo le gusta la sensación de libertad. Una estación, dice, “es un espacio muy hermoso de la ciudad porque no es privado, todo el mundo tiene acceso, y luego está lo que el concepto de viaje supone en nuestras vidas…”.

De punta a punta del andén, sobre los trenes, se sitúa la nueva pasarela que repartirá el flujo de viajeros. Aún debe crecer más hacia la avenida de la Ciudad de Barcelona, donde Moneo abrirá la nueva puerta de Atocha en las sucesivas partes de este proyecto que él entiende y pide entender como un todo.

Los dos arquitectos, sobre la pasarela, consideran casi un milagro una obra resuelta en un año y medio sin que la estación parase un solo día de funcionar. Proyectarlo, reflexiona Moneo, “fue la parte fácil, lo difícil era construirlo, eso que ahora llaman resolver los problemas de logística y que no nos tocó a nosotros”. Y alude de nuevo al trabajo en equipo (”la empresa colectiva”, dice) con los ingenieros y la constructora. “Hay que dar al César…”. El ruido de un tren de Cercanías que parte dos niveles más abajo interrumpe el refrán. Elcuaz añade entonces que tuvieron que abordar el trabajo dividiendo el espacio por franjas de cuatro vías y repartiendo el tráfico de trenes por el resto. Se construyeron túneles sobre los andenes para poder avanzar en la cubierta de acero y cristal por la que entra el sol de medio lado. Desde el lateral abierto se ven nuevas vías con una grúa encima. Es el lado que mira a la calle de Méndez Álvaro, donde está prevista una estación pasante subterránea.

Moneo enfila la cinta mecánica del pasillo con paso rápido. Mira de forma intermitente a sus pies y al techo, formado por las mismas bóvedas que cubren el aparcamiento, pero pintadas de blanco y con el lateral cubierto por cristal. “Me gusta verlo andando, esta es la parte más cinematográfica”, revela. “El movimiento propicia que las cúpulas superiores no queden estáticas, se trata de que este recorrido, que es largo, se haga corto”. Así es. Alcanzamos de nuevo el vestíbulo, casi el final de la visita. ¿Cuál es su lugar favorito?, preguntamos. “La visión de conjunto es lo que le da más valor. Lo destacable es el resultado de ensamblar dos espacios muy distintos”, responde.

Vuelta a la superficie, al Día y Noche de Antonio López, a la valla exterior. Moneo, de tono quedo y suave, se despide del vigilante que guarda su última obra hasta el estreno del domingo. A la derecha, la primera ampliación. A su izquierda, el nuevo proyecto blanco. Pregunta final: ¿Satisfecho? Moneo duda un instante y asiente. Elcuaz amplía la respuesta: “Estamos satisfechos en primera instancia, para entender de verdad todo lo que se ha hecho es importante todo lo que vendrá después”.

Antes de irse, el maestro celebra su suerte. “Una estación es muy importante para la vida de la ciudad. En ella coinciden los intereses de la arquitectura y su valor para dar uso a un edificio tan habitual y cotidiano. Es muy hermoso ver que un proyecto así hace olvidar la arquitectura y prevalecer la vida: Atocha es mucho Madrid”.

O Sindicato de Arquitectos de España publica o primeiro estudo sobre o sector da arquitectura

Escrito por mpierres o 7 Decembro 2010

Fonte:  Scalae.net

El estudio desvela que un tercio de los arquitectos españoles está en paro, tan sólo un 3,1% cobra el subsidio de desempleo y que el 25,76% de los arquitectos trabaja bajo la figura ilegal del falso autónomo.

El 32,4% de los arquitectos está en paro y tan sólo un 3,1% cobra el subsidio de desempleo, según un estudio realizado por el Sindicato de Arquitectos (SARQ) que engloba a más de 1.800 profesionales.

El informe también señala que el 25,76% de los arquitectos trabaja bajo la figura ilegal del falso autónomo, un porcentaje que en los dos años anteriores alcanzaba el 60% y que ha descendido dado que ahora muchos de esos trabajadores también se encuentran en paro.

Este estudio recoge, por primera vez, a los arquitectos no colegiados, que no habían sido tenidos en cuenta en anteriores estudios del sector y que según esta encuesta representan el 36,9% de los arquitectos titulados.

Respecto al sueldo, los datos muestran que el 30,7% de los arquitectos cobra entre los 6.600 y los 15.000 euros brutos anuales y el 73% de ellos no llegan al mínimo obligatorio que establece el convenio nacional existente para oficios equiparables al de arquitecto, que es de 22.826 euros brutos anuales.

Por último, la formación ha mostrado preocupación ante el alto porcentaje de parados de larga duración, ya que los desempleados del colectivo que llevan entre uno y tres años sin trabajo representan el 32,87% y aquellos que están en desempleo desde hace más de tres años el 2,77%.

Para más información se puede consultar el pdf con el estudio completo.

O Museo de Medina Azahara recibe o Premio Aga Khan

Escrito por mpierres o 24 Novembro 2010

El Pais - SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA - Sevilla - 24/11/2010

museo_medina_azaharaEl Museo de Medina Azahara, en Córdoba, ha sido reconocido hoy con el Premio Aga Khan de Arquitectura de 2010. El galardón ha llegado cuando se cumplen 25 años de la creación del conjunto arqueológico. El Museo de Medina Azahara es obra de los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Soberano. Fue inaugurado en octubre de 2009. El museo tiene la función de conservar y difundir los restos de la antigua ciudad palatina cuya construcción fue ordenada por Abderramán III en el siglo X.

Este galardón internacional, creado por el Aga Khan en 1977, se otorga a relevantes proyectos arquitectónicos, urbanísticos o paisajísticos vinculados al mundo musulmán. El premio reconoce intervenciones de excelencia en los campos del diseño contemporáneo, la vivienda social, la conservación del patrimonio histórico o la protección del medio ambiente.

El jurado de la edición de 2010 ha estado formado por un reconocido grupo de arquitectos, urbanistas e ingenieros internacionales. A la hora de otorgar el galardón, el jurado ha hecho hincapié en la unión entre museología y arqueología y su armoniosa integración en el paisaje. “El Museo de Medina Azahara es un símbolo de la convivencia que evoca el nombre de Andalucía y atestigua que, de hecho, Córdoba es el futuro, no solo el pasado”, afirma el jurado del Premio Aga Khan.

La construcción de este espacio ha dotado al Conjunto Arqueológico de Medina Azahara de una moderna infraestructura ideada para facilitar la comprensión. Se trata de uno de los principales sitios arqueológicos europeos de época medieval. Solo está excavado en un 11%. Es un edificio semienterrado de 7.300 metros cuadrados de superficie construida, muros de hormigón blanco, encofrado de tabla de madera, cubiertas de acero y patios de piedra caliza. El edificio incluye espacios para el desarrollo de actividades de carácter cultural, didáctico y de conservación, así como un auditorio, salas expositivas, bibliotecas, aulas y talleres.

El Museo de Medina Azahara se suma a una lista de proyectos premiados durante los 33 años de historia del galardón. En ella figuran el Instituto del Mundo Árabe en París, de Jean Nouvel; la Universidad de Tecnología Petronas en Malasia, de Norman Foster; una escuela de primaria en Burkina Faso del arquitecto local Diebédo Francis Keré; el aeropuerto internacional Rey Abdulaziz en Arabia Saudí, del estudio estadounidense de arquitectura SOM; y la Biblioteca de Alejandría, de los noruegos Snohetta. El premio se entrega cada tres años.

El consejero andaluz de Cultura, Paulino Plata, será el encargado de recoger esta tarde en Doha (Qatar) el galardón. Lo hará durante una ceremonia que se celebrará en el Museo de Arte Islámico y que estará presidida por el Aga Khan y el emir de Qatar. “Este premio es un reconocimiento de enorme importancia para Córdoba, Medina Azahara y este proyecto específico. El premio es un símbolo de la convivencia que evoca el nombre de Andalucía y que señala que Córdoba no solo es pasado sino futuro. Este proyecto es un ejemplo de una relación muy positiva entre museología y arqueología que se unen con armonía”, ha afirmado Plata. El consejero ha recordado que “ha habido 500 propuestas y que finalmente han sido cuatro las premiadas”. “Un museo con contenidos como este contribuye a explicar los valores que hay en nuestra historia y es una forma de asegurarnos el bienestar futuro. Desde que se inauguró el museo han aumentado un 11% las visitas”, ha concluido Plata.

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