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Archivado o febrero, 2011
¿Cómo lidiar con lo existente?
El Pais -Anatxu Zabalbeascoa- 21.02.2011
Buena parte de las obras de los próximos años deberán mejorar, ampliar, actualizar o remodelar edificios existentes. Así, muchos arquitectos se preguntan cómo lidiar con lo que existe, cómo hablar a edificios de otras épocas y cómo convivir con inmuebles preparados para otros usos y construidos para transmitir otros mensajes. Seis arquitectos en activo de diversa obra, ideología, situación profesional y económica responden a esta pregunta. Abrimos el debate a arquitectos y no arquitectos.
Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla:
Lo existente es el marco de actuación del arquitecto. Para la producción de la arquitectura, el respeto a ese marco es fundamental, tanto hablando en términos relativos al paisaje, como a la ciudad o al contexto histórico. Pero es fundamental entender que lo existente no se refiere exclusivamente a una realidad física material, sino que existen otro tipo de contextos más amplios que están ligados a lo intangible… es lo que nosotros llamamos el “concepto ampliado del contexto”: la memoria individual y la memoria colectiva, los anhelos de las personas y las necesidades de la sociedad, los lenguajes individuales y los lenguajes universales…
Para nosotros la mejor manera de trabajar con el contexto supone una doble actitud. Por una parte el respeto a lo existente, ya sea tangible o intangible, y por otra la asunción de la responsabilidad que tenemos los arquitectos de construir los soportes donde se desarrollan las actividades de las personas, y por extensión de las sociedades, con el optimismo de un mundo mejor, necesariamente múltiple y diverso.
Porque no existe pasado, presente y futuro, sino presente del pasado, presente del presente y presente del futuro.
FOTO: ROLAND HALBE
Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano:
Intervenir en un edificio ya existente exige tomar postura ante su transformación en el espacio y en el tiempo: consiste en última instancia en desvelar las leyes que la generaron y ser consciente de cómo se transformó a lo largo de su historia. Nos gusta imaginar que todo edificio es capaz de narrar cómo actuar en/sobre/junto a él: tan solo debemos saber leer las instrucciones que nos indican cómo extenderlo, envolverlo, vaciarlo, cubrirlo o fragmentarlo.
La idea del arquitecto como único responsable intelectual de un edificio se pone en cuestión al intervenir en un proyecto concebido previamente por otros, y ahí entraña la dificultad y la singularidad de la arquitectura frente a otras artes: nadie comprendería que un artista modificara una obra ajena en el campo de la música, la pintura, la literatura o el cine, pero todo el mundo acepta que un edificio puede ser modificado por otro arquitecto en algún momento de su historia.
Proyectar/rehabilitar/transformar arquitecturas preexistentes significa descifrar las intenciones de quien las proyectó en otro tiempo, ser capaz de interpretar un edificio como la suma de diferentes textos yuxtapuestos. Como aquellos libros que narran una historia dentro de otra y así indefinidamente, la transformación o ampliación de una obra arquitectónica se parece a la inserción de un nuevo capítulo en un texto siempre inacabado. Reconstruimos con otras palabras ideas que ya estaban presentes: recomponemos nuevos espacios que nosotros vemos y que probablemente el autor del proyecto original nunca imaginó así, al igual que hacemos nuestros los concebidos por otros antes que nosotros. La mejor manera de trabajar sobre lo ya existente es, en nuestra opinión, aproximarse a cada nueva situación sin juicios preconcebidos.
FOTO: DUCCIO MALAGAMBA
Ricardo Flores y Eva Prats:
Trabajar en edificios antiguos tiene algo de estar de segunda mano, en sitios en cuya creación no has participado, jugando el papel de observador. Así, el trabajo comienza observando… cosas que han hecho otros, y que puedes juzgar desde fuera. Observas dibujando, lo registras todo, lo que te gusta y lo que no… hasta que pasa a ser un dibujo propio, un proyecto tuyo, que comienzas a modificar, adaptándolo al nuevo programa.
Nuestra manera de trabajar en edificios existentes es trabajar a partir de lo que nos encontramos, estirando, amplificando sus cualidades. En este sentido, este trabajo tiene algo de ir transformando unas cosas en otras, dibujándolo todo como un dibujo (o pensamiento) continuo, donde una cosa lleva a otra, hacia atrás y hacia adelante en el tiempo… borrando las distancias físicas y temporales. El libro Las Metamorfosis, de Ovidio, es una buena lectura sobre este tema.
Íñigo García, Tomás Valenciano, Jon Muniategiandikoetxea, Javier Ubillos y Marta Álvarez, de VAUMM:
Para nosotros lo existente es la realidad en la que se desarrolla y opera la arquitectura.
En el proyecto lo existente es el contexto, mostrarse respetuoso con la topografía, reinventar lo vernáculo, tal vez contrastar el paisaje o crear un nuevo lugar. Se trata de leer las condiciones de entorno e integrarse en él respetando los equilibrios del contexto. Se trata de proponer algo nuevo dentro del proceso continuado que ha generado ese entorno. No existe el papel en blanco. Nos gusta lo que decía Oteiza, el que avanza creando algo nuevo lo hace como un remero, avanzando hacia delante pero rema de espaldas, mirando hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo existente para poder reinventar sus claves.
FOTO: JESÚS GRANADA
Sara de Giles y Pepe Morales, de MGM:
El proyecto de ampliación o intervención sobre lo ya existente arranca, la mayoría de las veces, sobre una arquitectura en desuso, obsoleta o abandonada. Intervenir sobre estas preexistencias conduce a tener que reinterpretar los espacios y las historias; pero siempre es una interpretación, no un seguimiento fiel al dictado que los restos “oficiales” nos proponen.
El objetivo de esta interpretación es que dicha arquitectura vuelva a la vida hoy, dando respuesta a los requerimientos espaciales y de uso de nuestros tiempos.
En vez de la intervención de oficio, sobre las arquitecturas, proponemos, en coherencia con todo aquello que nos vamos encontrando en la obra, abandonar el proyecto hacia una búsqueda de las sugerencias de los restos, siguiendo los fenómenos y las sensaciones a través de las ruinas, o en su caso, a partir del edificio de partida.
La posible lógica de este proyecto, es decir el criterio de intervención en estas situaciones, consistiría en descubrir espacios, texturas y materialidades. Escuchar entre los muros, averiguar entre las luces, o torciendo el rumbo de los restos averiguados.
Se trataría de hacerle el juego a este encuentro fortuito entre cuerpos, espacios y atmósferas. Este proyecto, (como documento técnico que precede a la obra a ejecutar), no existe; es preciso descubrirlo en cada visita de obra, en cada abandono, en cada rumbo.
Vicente Guallart:
La ciudad es energía informada, una acumulación de esfuerzo humano y material construido a lo largo de siglos. La ciudad y la arquitectura del siglo XX fueron estructura y función. En el siglo XXI se les superpondrá un metabolismo. La arquitectura, como la naturaleza, tiende hacia la autosuficiencia, a partir de la regneración de edificios y ciudades construidas sobre las que se aplicara la lógica de producción distribuida de la sociedad de la información.
La arquitectura y la ciudad se construyen, se deben construir, no tanto para lograr la eficiencia de un sistema abstracto, sino para el bienestar del hombre.
Espacio público en el puerto de Keelung, Taiwan, creando una gran plaza sobre el mar, en el centro de la ciudad, hoy cruzada por vías de circulación de alta capacidad.
El plan del litoral impide a 12 ayuntamientos edificar en la franja de 500 metros
La Voz de Galicia-serafín Lorenzo -santiago / 20/2/2011
Blinda a protección no 93% do chan urbanizable dentro desa área e no 87% de toda a fachada costeira
O veto que o plan do litoral impón ao desenvolvemento do 93% do chan que os concellos clasificaron como urbanizable en primeira liña de costa volverá pór a proba a vontade política real de cumprir regras urbanísticas modélicas na súa formulación que despois non se aplican ou que quedan desvirtuadas na súa vocación proteccionista por medio de sucesivas reformas. A experiencia da Lei do Solo, que a Xunta substituirá por un novo marco normativo despois de modificala sete veces en oito anos de vixencia, non representa a mellor credencial para o Goberno.
O documento, que entrará en vigor cunha publicación no Diario Oficial de Galicia que está prevista para a semana entrante, mantén unhas restricións elevadas en relación á lei cautelar que paralizou a construción durante case catro anos a menos de 500 metros do mar. O plan clausura de forma definitiva 6.825 das 7.374 hectáreas de chan urbanizable que bloqueara nesa área a norma que promoveu o bipartito e que o Executivo de Feijoo prorrogou en dúas ocasións. En consecuencia, queda vetada a posibilidade de edificar vivendas no 92,55% da superficie que estaba tipificada como apta para a súa urbanización na primeira liña de costa.
Ponteceso, municipio vedado
O plan anula o 100% do chan urbanizable de 12 concellos na franxa dos 500 metros. Ares, Cabanas, Carballo, Cee, Muxía, Rianxo, Cervo, Foz, Catoira, Oia, Redondela e Vilanova de Arousa non poderán construír en primeira liña de costa. Entre estes municipios, nos que a paralización que impuxo a lei cautelar terá xa que logo carácter permanente, a incidencia é maior en Cervo (onde se anulan as 528 hectáreas de chan urbanizable nesa área), Foz (503) e Carballo (204).
Pero o plan do litoral ten máis efecto noutros concellos nos que, aínda que abre ao ladrillo unha mínima parte do chan urbanizable, bloquea unha superficie maior. O que perde máis terreo para edificar é Ponteceso, onde a ordenación paraliza 1.503 das 1.509 hectáreas que ten na área dos 500 metros. O mesmo sucede en Sanxenxo, que perde para a construción 469 das 508 hectáreas nesa franxa; Vilagarcía, que cede 461 de 469; Cabana de Bergantiños, que só poderá edificar nunha hectárea de 280; Ribadeo, onde se paralizan 277 das súas 281 hectáreas urbanizables; Narón, que poderá desenvolver 13 hectáreas sobre 267; e Fene, que conserva 23 de 226.
O documento, que a pesar de chegar seis anos máis tarde do previsto na Lei do Solo permite a Galicia deixar de ser a única comunidade do arco atlántico sen ordenar a súa costa, habilita a construción en 549 hectáreas dentro dos 500 metros e en 777 máis aló. Nesa zona na que a lei do bipartito non estableceu protección cautelar, o plan paraliza 2.600 das 3.378 hectáreas de chan urbanizable.
Se non se ten en conta a referencia dos 500 metros, a ordenación permite construír en 1.326 das 10.752 hectáreas de chan urbanizable dos 77 municipios nos que se aplicará, xa que quedan eximidos os 5 con plans adaptados á Lei do Solo: Vigo, Oleiros, A Pobra do Caramiñal, Laxe e Outes. A esa superficie edificable hai que sumar 386 hectáreas máis que o plan clasifica como de grao 2 e cuxo desenvolvemento queda suxeito á tutela da Xunta.
In Memorian Carlos Berride
¡Venga Carlos! ¡Vámonos! “Hay tiempo. Pídeme un café”. Y se iba a llamar por teléfono y mientras llamaba hacía una primitiva. Venía a la mesa y, sin sentarse, volvía a la barra a por La Voz. Revolvía el periódico buscando no se sabe cuál arcano y encendía un cigarro. Luego se levantaba, compraba un paquete de Winston y ya parecía que nos íbamos, pero aún necesitaba unos chicles. En el Golf ponía el casete y empezaba a cantar: … capitán pirata de pata de palo… La música así así, pero las letras de Sabina se las sabía. Por el camino paraba un momento y, sin bajar del coche hacía una foto de un edificio y seguíamos a velocidad media, sin pasarse. Carlos no sabía estarse quieto, siempre tenía que hacer dos cosas por lo menos.
“Hay que llevar a las chicas a cenar al Paspayás, pero otro finde porque este toca baloncesto y hay que madrugar. Me llevo a los hijos y a dos chavales más”. Cuando hablaba de su familia, de sus cosas, siempre rezumaba amor y respeto y admiración por Luz, aunque se tratara de unas vacaciones, de un piso al que pensaban cambiarse, de hacienda o del IVA. Si se refería a sus dos hijos, el orgullo se le asomaba a la mirada. Le salieron cuspidiños.
Teníamos la reunión, visitábamos la obra y nos íbamos a comer carne al caldeiro o cualquier otra cosa que se terciase. En el comedor siempre encontraba alguien a quien saludar y, con suerte sólo una mesa. Charlábamos de Menchu Lamas, Antón Patiño… La pintura gallega era su pasión. Y la política, y el… Era un buen punto para compartir manteles porque sabía comer de todo y entendía de vinos y lo mismo daba tirar de rey o ir por lo modesto. “Doce sabores distintos en una cachola”. Si íbamos de copas por Villagarcía llegabas a dudar que estuviera contigo porque era un constante pararse con unos y otros repartiendo afectos, sonrisas y palmadas. No sabía saludar a distancia y vale, necesitaba el contacto personal por breve que fuera con todos y cada uno.
En el partido era importante, buen negociador y conciliador; en el concello un gran apoyo para el alcalde; en la directiva del colegio socarrón… cuando se enfadaba, esbozaba una sonrisa y se iba el enfado y oías su risa, tan característica.
Anduvo en muchas salsas aportando sustancia y sabor. Vg. ofició algún que otro matrimonio civil al que iba con una botella de Vegasicilia para brindar con los novios.
Recuerdo una tarde que le dio un ataque de ansiedad y se empeñó en que le llevase a urgencias y me pasó sus cigarrillos jurándose que lo dejaba. Cuando tras el cambio de turno salimos, lo primero que hizo fue llamar por teléfono a Luz para que supiera que no había sido nada… y me pidió su tabaco.
Disfrutamos de ocasiones memorables, de eso que llaman buen rollo, alegría y fiesta y no es sino vivir la amistad. En Portugal, si la ocasión era de comer en sitio de importancia, remataba la comida pidiendo sendas copas de Berride Ferreira (el Berride lo pronunciaba embarullado). La magia le funcionaba y nos traían un oporto vintage.
Le recordamos en las fiestas de La Patrona, en las juntas, en los viajes… Muchos conocimos su generosidad y disposición para echar manos.
¿Y qué más? Carlos se dedicó a amasar un gran capital de gentes que lo querían, de gentes que, una a una, tiene su propio dolor por su muerte que, mientras le recordemos, “de alguna manera” seguirá con nosotros.
De niño oí comentar que cuando no había nada que decir de alguien, se recurría a que era una buena persona. Los años me han enseñado que eso es lo mejor y lo único importante.
Carlos fue un hombre bueno.
Antonio Labrador
Lucio Costa e Niemeyer en Brasilia
El compañero Manuel Abelleira nos ha hecho llegar las siguientes imágenes de obras de Lucio Costa y Oscar Niemeyer en Brasilia.



