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Publicado por admin o 7 junio 2011

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Archivado o agosto, 2010

Vídeo RTVE.es: “Arquitecta, mileurista y en paro”

Escrito por mpierres o 31 agosto 2010

alexiaRTVE.es - MIRIAM HERNANZ / R.J. SIMÓN MADRID 03.03.2009

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Cuando siendo una adolescente Alexia Maniega decidió estudiar Arquitectura, nunca imaginó que después de toda una década de estudios quedaría en paro nada más ingresar en el mercado laboral. Una profesión tan cualificada significaba, en aquella época, trabajo seguro.

Pero las turbulencias económicas han impactado de lleno en los profesionales de gran formación académica y de sectores que rara vez registran paro, que han visto cómo sus esfuerzos en la universidad no están siendo recompensandos ni con un sueldo digno ni con un trabajo “en lo suyo”.

Alexia llevaba seis meses trabajando en una ingeniería cuando su jefe la convocó a una reunión. Junto a ella, el resto de compañeros que habían entrado a la empresa a la vez. “Nos explicaron que en el departamento de arquitectura nunca habían tenido que echar a gente, siempre había trabajo. Pero que en ese momento todo estaba parado y tenían que despedirnos”, recuerda.

“En la carrera jamás pensé que me pasaría algo así. Era una etapa muy floreciente, en la que se construía mucho… Muchos de mis profesores me ofrecían trabajos y llegó un momento en que tuve que decir no a muchas ofertas porque mi prioridad era terminar la carrera”, sostiene.

Su despido y el del resto de sus compañeros arquitectos fue una decisión insólita, pero que sí podía llegar a esperarse, ya que la mayoría de proyectos que encargaban a la empresa terminaban en agua de borrajas. “Había empezado a ahorrar, pero por mucho que ahorres, en seis meses no te da para mucho”, asegura resignada.


“Tengo edad para vivir fuera de casa”

El despido le llegó un mes después de que se independizara junto a su novio José Miguel, también arquitecto. En medio de la ilusión de montar su nueva casa -”la mayoría son muebles prestados o regalados”- recibieron el jarro de agua fría. Un inmueble de 60m2, por el que pagan 800 euros de alquiler y situado en el madrileño barrio de Lavapiés, pasó de ser su ilusión a su preocupación, al no contar con ingresos fijos. “Mis prioridades ahora son pagar el alquiler, las facturas y llenar la nevera”, dice Alexia.

“Antes sí que pensaba: si ahorro un poco me puedo ir de vacaciones a un lugar más lejano. Ahora sólo pienso en cubrir gastos”, reconoce esta joven de 30 años que sostiene que “ya tengo edad para vivir fuera de casa de papá y mamá. ¡Es lo único que pido!”.

“¿Mis ingresos? A día de hoy, ninguno. No tengo ningún ingreso. Cuento con el respaldo de mi pareja y mis padres“. Ésa es la agónica situación económica que atraviesa y a la que intenta hacer frente desde el optimismo y el trabajo.

Alexia busca empleo cada mañana. Manda currículos por internet y dedica muchas horas a preparar proyectos que presentar a los concursos públicos que van saliendo. Una vía de salida a su situación en la que cada vez se encuentra más “competidores”. “Antes se presentaban 25 ó 30 proyectos a un mismo concurso público… ahora puede haber hasta 300 solicitudes. Con la crisis ha llegado a multiplicarse por 10 la participación”, asevera.

El sueño de arquitecto estrella se rompió hace mucho tiempo para Alexia. Durante sus años de estudio, trabajó para algunos de sus profesores y, poco a poco, fue dándose cuenta de que sólo unos pocos privilegiados llegan a ser conocidos.

“Yo he renunciado a hacerme rica con mi trabajo. En la carrera nos venden una imagen que no es cierta. En ningún momento te hablan de las dificultades para encontrar un contrato o que tu sueldo va a ser de mileurista”, asegura indignada. “Ahora mismo, con tantísimo licenciado, es super difícil aspirar a arquitecto estrella”, dice con sorna.

“Es que se ven ofertas de 1.000 eutos al mes como autónomo. ¡Puestas en el colegio de arquitectura! Es que es para decir… ¿te estás quedando conmigo? ¡No se puede permitir!”, afirma.

“No tengo miedo a trabajar de cualquier cosa”

Muchos estudios de arquitectura optan por contratar como autónomos a gente que, en realidad, desarrollan trabajo por cuenta ajena. Unas condiciones laborales más propias de profesionales con mano de obra no cualificada. De este modo, muchos arquitectos se ven sin derecho a una paga de paro, sin derecho a una baja maternal o sin opción a vacaciones no pagadas.

“Mis padres no se podían creer que después de terminar esta carrera tan dura, en la que tanto sufrieron conmigo, su hija, toda una arquitecta, cobrara 1.300 euros como autónoma”, recuerda Alexia.

“Uff… ¿Que cómo me veo dentro de seis meses?”, dice esta joven madrileña con cara de circunstancias. “Trabajando. Me veo trabajando, sea de lo que sea. La palabra parado no me da miedo, porque, a fin de cuentas, no se puede estar sin trabajar toda la vida”, concluye.

Galicia descubre el urbanismo participativo

Escrito por mpierres o 31 agosto 2010

instalacion-mobiliarioLa Voz de Galicia - 30/8/2010

Jóvenes arquitectos colocan mobiliario para disfrutar en espacios infrautilizados

«Si tú no participas en la construcción de tu ciudad o de tu barrio, tampoco te implicarás en su conservación y mantenimiento». Así de rotundo se muestra el arquitecto José Manuel Sánchez para definir su concepto de urbanismo participativo. Esta idea está muy arraigada en la cultura anglosajona, pero es ahora que se está dando a conocer en Galicia.

Nació en la década de 1950 en ciudades como Chicago o Detroit, que vieron surgir a grupos de estudiantes de diversas disciplinas que se preocupaban por la creciente degradación del espacio y la vida públicos en las grandes ciudades, provocada por un crecimiento especulativo. El fenómeno se extendió a todo Estados Unidos y posteriormente a Europa. En España, ciudades como Barcelona han estado siempre a la vanguardia en este tipo de intervenciones, enfocadas a que la construcción del espacio se haga desde un punto de vista sostenible, participativo y responsable.

La Escuela de Arquitectura de A Coruña ha sido el punto de partida de algunos de estos grupos, que aparecieron con el milenio. Gente joven y con inquietudes que opina que su profesión consiste en algo más que diseñar casas de ladrillo y hormigón.

Xiao Varela, José Manuel Sánchez y Jesús Carrazoni son tres de los ocho miembros con los que cuenta el estudio de arquitectura Desescribir, una iniciativa empresarial que nació en el 2003 y que siete años después funciona a pleno rendimiento. «No somos un estudio de arquitectos al uso», comenta Jesús. «También diseñamos casas como otros, pero nuestra actividad engloba desde el diseño gráfico hasta la intervención en espacios urbanos», prosigue. Xiao explica cuáles son sus inquietudes: «Normalmente as intervencións no espazo público fanse de forma vertical, de arriba abaixo, as Administracións constrúen as cidades sen atender ás necesidades reais dos seus habitantes, sen ter en conta as peculiaridades de cada espazo nin a súa historia. Isto provoca que zonas nas que se invisten centos de millóns despois estean infrautilizadas, sinxelamente porque o cidadán non participa de dita construción», concluye.

Para los miembros de Desescribir, este problema de desarraigo con respecto al entorno público es algo generalizado en Galicia. «Non sei se é algo cultural, pero o certo é que en Galicia a xente participa menos do espazo público que en outras partes de España, pode ser o clima, o peso do rural ou simplemente unha falta de cultura urbana», apunta Xiao.

Intervenciones

Entre las intervenciones de este grupo se encuentra una contrapropuesta al Plan Foster para la zona de Salgueirón, en Cangas, donde la especulación estuvo a punto de llevarse por delante zonas de alto valor etnográfico y ecológico. «El Concello nos pidió que hiciéramos un estudio de usos para esta zona, con el fin de ver qué valor patrimonial entrañaba la zona; finalmente, algunos de nuestros puntos fueron incluidos en el plan general del municipio», afirma Jesús.

En el 2009, el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) se propuso hacer un estudio de las necesidades de los barrios de A Coruña. La iniciativa partía de la base de que el plan general coruñés dejaba de lado los pequeños espacios para centrarse en asuntos más globales. El estudio, denominado A cidade dos barrio s, contó con la participación de Desescribir, así como con la de otros grupos entre los que se encontraba Ergosfera, una asociación de estudiantes de arquitectura cuyo objetivo es experimentar con el espacio urbano para aprender de él. Borja Díaz, miembro de la entidad, comenta cómo surgió el grupo: «Nos juntamos en el 2003, tras un experimento organizado por estudiantes de arquitectura en A Coruña que se llamó Ingertables ». Aquella intervención, coordinada con la universidad, contó con la participación de estudiantes y profesores de diversas disciplinas como arquitectura, aparejadores o sociología: «No tenía más cometido que el de aprovechar espacios del campus en desuso para darles alguna utilidad. Para ello usamos todo tipo de materiales que la gente y la propia universidad nos cedió desinteresadamente», explica Borja.

«Después de eso decidimos que nos apetecía continuar realizando intervenciones en otros espacios degradados o infrautilizados, y por ello nos asociamos en Ergosfera», comenta, para añadir: «Entre nuestras colaboraciones están A cidade dos barrios en A Coruña o Ferrol vello, o mapa dos desexos , donde hicimos una documentación e intervención en el marco de una tesis de una investigadora de la Universidad de Turín».

Fruto de su trabajo surgieron actuaciones como la instalación de sillas en una gran glorieta del interior de un barrio que en pocos días la gente convirtió en área de recreo. En otras zonas habilitaron paneles para ver si los vecinos los usaban y la respuesta fue inmediata: enseguida los tablones se llenaron de avisos y anuncios. Lo mismo ocurrió al colocar bancos en solares olvidados, ruedas de camión en rincones infrautilizados o juegos infantiles en espacios comunes donde no había nada para los niños.

Asesinando al arquitecto

Escrito por mpierres o 31 agosto 2010

La Voz de Galicia -Carlos José Palacios Suárez 30/8/2010

El arquitecto les preguntó sobre su situación. Cuántos hombres, cuántas mujeres formaban el grupo civil. Cuánto estimaban que podía crecer el grupo, si tenían pensado tener o adoptar hijos, cuándo, cuántos y hasta qué edad los retendrían. A partir de los 6 años era obligado el ingreso de los niños en los Institutos Estatales, hasta su primera mayoría de edad. También podían dejarlos a cargo del Estado a partir de los 3 años. Pagando, por supuesto.

Las preguntas del técnico se sucedieron en una sesión casi interminable sobre cuestiones profesionales, sociales, estéticas y de carácter incluso privado. Normalmente todo este proceso de proporcionar datos al técnico se podía hacer por la hipernet. Pero en el Estudio de Arquitectura A4+PLUS tenían como política ofrecer un trato muy personal al cliente. Para el minucioso estudio psicológico de los clientes era recomendable la personación de los mismos, pues igualmente importante era la medición de las reacciones emocionales que provocaban las preguntas y que acompañaban a las respuestas dadas. Al terminar, a los visitantes les salía humo de la cabeza.

La secretaria los esperaba a la salida del despacho principal.

-Ahora comprobaremos la licencia. En unos minutos les mostraremos el proyecto y el presupuesto, para su aprobación. Si aceptan el presupuesto, calculamos que en un par de semanas estará terminada la obra. Debido a nuestra política de calidad -trató de explicar la secretaria-, empleamos supervisión humana. Creemos que mejora ciertos matices técnicos a la hora de ejecutar la obra. Ello conlleva trámites y cierta burocracia. Y retrasa el asunto. Otros estudios trabajan solo con máquinas y autómatas. Terminan antes, pero no alcanzan la calidad, llamémosla… «humana», que nosotros ofrecemos. Les aseguro que el resultado será notable y compensará la espera. No obstante -esbozó una sonrisa-, somos uno de los estudios más prestigiosos de la Federación.

El proyecto fue sorprendentemente satisfactorio para los integrantes del grupo. Aunque no demasiado económico.

-Pues yo creo que todo lo que sea meter mano de obra humana es un retraso- comentaba uno de ellos al salir del estudio.

-Como hace 100 años, que se hacía toda la obra con personal exclusivamente humano. Cavernícola, vamos. Y seguro que sube el coste de la obra. Y con los proyectos, otro tanto de lo mismo. Si hasta los arquitectos eran humanos.

-Qué me estás contando.

-Pfff. Imagínate.

“Frentre a la crisis es preciso innovación y talento”

Escrito por mpierres o 31 agosto 2010

isabel-aguileraEl Correo Gallego - 29.08.2010

ISABEL AGUILERA, UNHA DAS 50 EXECUTIVAS MÁIS INFLUENTES DO MUNDO

Só dúas españolas gañaron o dereito a figurar na lista Fortune das 50 executivas máis influentes do mundo. Isabel Aguilera (Sevilla, 1960), arquitecta e urbanista, consultora…, é unha delas. Xa en 2001, The Wall Street Journal a incluíu no seu top 30 de empresarias europeas tras situar a Dell Computer como empresa líder do sector no vello continente. Entre outras responsabilidades, Aguilera foi directora xeral de Google Iberia, directora xeral de Operacións de NH hoteis ou presidenta de General Electric España. Actualmente é conselleira de Indra, Meta 4 e International Laureate Education Inc. Segundo Aguilera, “calquera receita de éxito empresarial terá que incluír necesariamente innovación, tecnoloxía, talento e traballo en equipo. A clave da competitividade reside na coordinación deses talentos, saberes, capacidades e puntos de vista, e no valor da marca”.

Como describiría este período que vivimos?

Como unha época non só de crise, senón tamén de incerteza, de escaseza de recursos e talento, na que cada vez é máis difícil diferenciarse e ser competitivo.

A que alude exactamente con innovación?

Innovar non é máis que mirar as cousas desde outra perspectiva e empresas como Google dannos posibles pistas respecto diso… Vivimos coa clasificación de grande, pequeno, mediano, como no conto dos tres osiños, segmentando o globo en países desenvolvidos, subdesenvolvidos ou en vías de desenvolvemento. Esta distribución está obsoleta. A cambio, propoño distribuír os mercados na área de competencia global que é hoxe o mundo en: países ricos en materias primas (commodities), países ricos en persoas ou man de obra; e, para rematar, países ricos en tecnoloxías e educación…

En cal está España?

Aínda que nalgúns aspectos España podería estar máis próxima a unha ou outra división, se nos atemos ao marco descrito, na maioría dos sectores e/ou negocios o bloque no que nos toca competir é necesariamente no da innovación baseada na tecnoloxía, a educación ou a formación avanzada. Se consideramos os nosos mercados e as súas respectivas contornas baixo esta óptica, talvez a nosa forma de facer negocios, planificar ou innovar sexan diferentes. Con todo, é imprescindible detectar, ‘cazar’ e monitorizar posibles tendencias globais (actividade denominada cool hunting), como o incremento de poboación, a necesidade imparable de enerxía, o consumo responsable ou a preocupación ambiental. É dicir, desafíos e, á vez, oportunidades…

E que oportunidades concretas percibe?

España está ben situada en enerxías renovables, auga ou saúde. No sector das renovables, hai compañías con vocación exportadora que contan non só co recoñecemento de EEUU, senón que son as súas primeiras provedoras… España é tamén un país rodeado de auga –máis aínda, se pensamos en Portugal e traballamos en clave peninsular…– e, á vez, un país seco, no que a poboación non sempre se radicou onde está a auga. Aí está o acueduto de Segovia!

Que outros nichos potencialmente rendibles hai?

España dispón tamén dun sistema de saúde reputado. Non sei se suficientemente planificado, pero que sae ben parado en calidade, accesibilidade ou carácter universal. Aínda así, queda moito por desenvolver se se teñen en conta as novas tecnoloxías en proceso de implantación ou se o que se pretende é máis eficiencia ou satisfacción. Hai que promover, promocionar e investir en talento e I+D; pero, sobre todo, perseverar en tales esforzos… E temos outro activo importante: o idioma.

Os novos filóns da innovación: as cidades

O groso dos orzamentos públicos están asignados a nivel de cidade: “O escenario máis próximo ás persoas e no que se adoitan concentrar todas as solucións aos seus problemas e necesidades, tanto cuantitativas como cualitativas… Nos meus tempos en Google, o 70% das procuras en internet eran rastrexos próximos: restaurantes, rúas…, ou temas que nos son afíns como persoas”, afirma Isabel Aguilera. O crecemento da poboación e a concentración urbana xeran unha longa lista de problemas e preocupacións, “ítems cuantitativos que a innovación contribuirá a liquidar de xeito máis competitivo, eficiente e sostible alí onde haxa posibilidades de negocio”. Pero hai outros retos determinantes, “susceptibles á súa vez de innovación, e aos que ninguén está disposto a renunciar: os niveis de calidade de vida; é dicir, estándares como a calidade da auga –un recurso escaso do que se dispón de xeito continuo…–, máis e mellores coberturas de saúde ou niveis superiores de educación…”.

E á mantenta das súas afirmacións, que é preciso innovar en tales áreas?

Planificación, formación e información; e, por suposto, colaboración activa entre estamentos, entre o público e o privado e as universidades. Nesta última época falouse moito de responsabilidade social das empresas ou de responsabilidade social corporativa (RSC) e é certo que teñen tal responsabilidade; con todo, os cidadáns temos tamén a responsabilidade de participar nas decisións que nos incumben.

E como se articula esta colaboración?

Non existe unha receita infalible sobre que podería facer cada unha
das partes para contribuír a esa competitividade. Sabemos o que, o porqué e que hai que facelo xa… O único que resta é o como.

Por exemplo, solucións enerxéticas eficientes, respectuosas coa contorna?

Sen eficiencia, o consumo será maior; Con todo, se non se coidan as emisións, volveremos ter un impacto negativo noutras áreas. Pero hai unha razón numérica: a ineficiencia supón gastar máis recursos, distraéndoos doutras necesidades cualitativas. Cada comunidade terá que decidir que mix enerxético ou de auga é máis adecuado ou que equilibrios múltiples de xestión terá que establecer neses orzamentos, sobre todo locais…

Con que criterios se poden tomar decisións así?

Integrando distintos coñecementos e conceptos imaxinativos ou innovadores chegaremos a solucións completas non só a nivel de equipamento urbano, senón tamén a nivel de cada vivenda… O consumo privado responsable é insuficiente para conseguir un abaratamento; no entanto, non se pode desprezar, entre outras cousas porque promove cultura. O cambio cultural é o máis difícil de cambiar nun proceso e o que leva máis tempo…!

Edificar a escala humana podería ser unha contribución respecto diso?

É posible que a nivel arquitectónico se perdeu horizontalidade en beneficio da verticalidade, cos consecuentes efectos na planificación urbanística. Aínda así, non todo é branco ou negro: a verticalidade xera uns problemas e a horizontalidade outros… Non hai solucións únicas que garantan éxito ao 100%.

A duración dunha lexislatura non é un obstáculo á hora de planificar?

É difícil coordinar vontades políticas en termos de curto prazo… As grandes multinacionais establecen un ou dous obxectivos de xestión de alcance corporativo para un determinado período e tres ou catro por país. A partir deses retos, cada membro organiza o seu traballo. Quizais sexa o momento de pórse de acordo e elixir áreas clave de competencia, establecer algún obxectivo superior a nivel de país, comunidade ou concello, e remar todos na mesma dirección…

Quizais aprendan así os políticos a traballar dalgún modo en equipo…

As solucións a esta crise fundamentaranse necesariamente na cooperación e a colaboración. Os políticos teñen que aprender a renunciar a parte dos seus intereses en prol do ben común, que se supón que é a máxima aspiración dos que se dedican á cousa pública. Só así poderán definir obxectivos, propor plans de acción e empregar procedementos ou tecnoloxías de xestión propios da empresa privada.

As conurbacións ou mancomunidades poden contribuír a esa eficiencia?

Vivimos nun mundo cheo de paradoxos, un deles é a simultaneidade do global e o local: fálase de mercadotecnia one to one ou de trato individualizado; con todo, máis ca nunca, é preciso colaborar, asociarse… Con frecuencia, sen masa crítica é imposible materializar un proxecto eficiente e o que non ten sentido para un concello pequeno si o ten para varios…

E que tipo de compromiso propón a nivel individual?

No mundo anglosaxón, os cidadáns non se limitan a pagar impostos senón que dedican tempo, recursos ou pensamento para que a cidade sexa máis competitiva.

Podería precisar algunha iniciativa concreta?

Se buscamos eficiencia, haberá que contribuír cun consumo responsable, reciclando, equilibrando comodidade nos desprazamentos con transporte público ou con medios menos contaminantes… Cremos que os recursos son ilimitados e o certo é que, ademais de limitados, son caros… Queda moito por facer, xa que logo, no que respecta á cultura ou a transmisión de valores.

Atocha se estira hacia el Sur

Escrito por mpierres o 30 agosto 2010

obras-atochaEl Pais- PILAR ÁLVAREZ - Madrid - 28/08/2010

La antigua estación de Mediodía se estira hacia el Sur. Atocha, la estación de trenes más transitada de España, estrenará año con una nueva terminal solo para llegadas. La imponente estructura de acero blanco, cubierta con grandes ventanales de vidrio y enormes pasarelas rodantes llevarán en volandas al viajero desde el andén hasta la calle. Atocha, en obras desde hace un año, ha seguido prestando servicio. Más de 800 obreros amplían la construcción a un lado, mientras al otro el viaje sigue.
 

 La inauguración está prevista en diciembre, con la llegada del primer tren de Alta Velocidad que conecte Madrid con Valencia. La gran Atocha vuelve a estar bajo la supervisión del arquitecto Rafael Moneo, el único premio Pritzker español, que ya se encargó de la remodelación para que en 1992 entrara al andén el primer AVE procedente de Sevilla. Aquel tren era casi un intruso. Ahora la alta velocidad copa en exclusiva la ampliación, que dividirá Atocha en dos.

Los futuros pasillos rodantes y los andenes de granito que ya están acabados forman parte de la terminal de llegadas. Igual que ocurre con los aviones, el viajero del tren dispondrá de dos espacios diferentes. La estación actual se reservará a las salidas. Los que entren a Madrid lo harán más al sur.

La terminal forma parte de la primera fase de ampliación prevista por el Ministerio de Fomento, con un presupuesto de 171,4 millones de euros que también ha servido para adaptar las vías. La primera intervención de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, dependiente de Fomento) supuso un nuevo trazado de vías (con trenzados llamado bretelles) que permite que los trenes se desvíen de un rail a otro. Es una operación simple que amplía enormemente la capacidad de tránsito. “Las nuevas vías permitirán duplicar el número de viajeros”, explica a pie de obra el gerente de Infraestructuras de la línea centro de Adif, Manuel Puga, que acompaña a EL PAÍS en un recorrido por la obra adjudicada a la UTE Dragados Tecsa. El objetivo es doblar la capacidad diaria de 42.000 a 80.000 viajeros. O, lo que es lo mismo, pasar de 16 a 36 millones de usuarios en los próximos 15 años.

La estructura de la nueva estación cubre 15 vías repartidas en ocho andenes. El techo alcanza en algunos tramos los 20 metros de altura. Y desde lo alto, entra la luz. Los ventanales miran hacia el norte. Es una elección pensada, que permite que entre la claridad pero no el sol. Durante la visita, cuando la temperatura prevista es de 35 grados centígrados en los últimos coletazos de la ola de calor, se puede pasear (o construir) bajo la nueva marquesina sin sudar una gota, casi al fresco, un detalle que agradece el visitante y, por supuesto, el obrero. Más de 800 trabajadores participan en la segunda ampliación de Atocha. Se agrupan a un lado, en la parte nueva, mientras los pasajeros entran y salen a lo lejos, al fondo de una estación que no ha dejado de funcionar ni un solo día durante los meses de obra.

El trasiego de trenes (tanto los AVE como los de Cercanías, que operan a pocos metros) ha condicionado el proyecto. Entre otros aspectos, en la selección de materiales, como explica el arquitecto director del equipo de Atocha, Pedro Elcuaz, responsable junto a Moneo y otros cinco profesionales del avance de los trabajos. “Para las estructuras hemos usado sobre todo acero, lo que nos permite trasladar a la estación grandes elementos que rápidamente puedes juntar y soldar”, explica por teléfono.

Grúas, cables y redes ocupan ahora terminal en la que opera la tropa de profesionales: carpinteros, soldadores, instaladores… Trabajan todo el día, en turnos de mañana, tarde y noche porque hay operaciones que solo se pueden hacer sin actividad, cuando no hay tránsito y se puede cortar el suministro para manipular catenarias o vías, cuando se puede entrar para descargar las nuevas piezas que descansan embaladas bajo las bóvedas del corredor, pasado y futuro del proyecto. El arquitecto Rafael Moneo las incluyó en la primera ampliación para cubrir el aparcamiento. Parte de esas bóvedas se mantendrá como está, dando sombra a los coches. Y otras cubrirán al viajero.

“Hemos utilizado y aislado 16 cúpulas antiguas en la ampliación”, señala Elcuaz.

Es uno de los nexos entre el primer proyecto de Moneo y la evolución, en la que el cambio que más salta a la vista es el del color. Ya no habrá hormigón desnudo ni vigas rojizas. Ahora el blanco cubre de arriba abajo los enormes pilares de 12 metros y también los techos, tanto por dentro como por fuera. El nuevo tono lo eligió sobre el terreno el propio Moneo, que visita la obra al menos cada 15 días para ver cómo marchan los trabajos. “Rafael está en todos los detalles”, asegura el gerente de Adif. El pasado marzo pintaron con media docena de tonos distintos de blanco una de las columnas y Moneo seleccionó el que mejor se adaptaba a la obra.

Casi toda la estación está ya cubierta de ese nuevo blanco, el color que mejor recoge la luz. Solo faltan por cubrir algunas vigas pendientes de la soldadura. Encajar las gigantescas piezas de acero traídas a Atocha desde talleres de Vitoria o Coslada es una de las tareas “más difíciles de todo el proyecto”, asegura Manuel Puga. Mientras habla, saltan chispas en lo alto de una grúa instalada sobre un andén vacío. Un soldador ensambla ese “puzle perfecto” del que habla el gerente. Otro obrero coloca filas de ladrillos junto al futuro pasillo rodante que transportará en unos minutos al viajero desde el tren al vestíbulo que queda cubierto por una viga enorme que descansa sobre dos sujeciones.

Atocha sigue creciendo. A finales del siglo XIX el arquitecto Martín Alberto de Palacio terminó el primer edificio, un empeño de la Casa Real para conectar la ciudad con el Real Sitio de Aranjuez. En 1992, se amplió para el primer AVE, el que unía Madrid con la Exposición Universal de Sevilla. Ya en el siglo XXI se hace aún más grande. Faltan otras dos fases de plazos aún difusos para los que se han previsto 350 millones de euros más. Queda obra pendiente dentro del mismo proyecto de Rafael Moneo.

La Atocha futura, la del tercer estirón, tendrá un aparcamiento subterráneo cubierto por un jardín, más espacio para los trenes de Cercanías, cuya terminal también se ampliará, y una nueva estación subterránea bajo la calle de Méndez Álvaro, por la que circularán tanto trenes de Alta Velocidad con parada en Atocha como los que prosigan su viaje hacia el norte por el tercer túnel que le conectará con la estación de Chamartín a finales de 2011.

¡Voilá!

Escrito por mpierres o 27 agosto 2010

Entrada sur a la vivienda de los Domínguez

Entrada sur a la vivienda de los Domínguez

El Correo Gallego - Pablo Costa Fraiz - 22.08.2010

Voilá! Aquí está. El más grande de los arquitectos gallegos. De todo el XX y de lo que va del XXI. Perdóneme Bar Boo. Novelesco comunicador, profesor incansable; “lo que se puede aprender, no merece ser enseñado”. Amante de lo abstracto al natural, visionario de sus formas. Es Alejandro de la Sota, y gracias a él, los de esta esquina ibérica nos enorgullecemos al pasar por su gimnasio cercano al Bernabéu, al darle la espalda a los vidrios coloridos de la catedral de León, o al conocer el interés internacional que sobre él recae. Hasta le hicieron una exposición monográfica en Harvard al gallego.

Dice García-Alix que desde que se aprieta el disparador todo es pasado. Porque es que todo es historia, hasta tú don Alejandro. Pero no como pico de viudas, sino como escenario adolescente al que los sabios recurren. Experto tú, como el fotógrafo, en quitar lo que sobra de tus obras, de vuestros modelos.

Porque su arquitectura es la comodidad del cuerpo. Y más del espíritu. La de los hijos buenos, la de las sonrisas afeminadas. También en cierto modo es parte de la Ford y del viejo Brooklyn industrial. The seventies. De la Pasionaria y de barbas socráticas urbanas. Acepta tanto la cadena oxidada como la fina seda. Porque las dos son bellas; en imperfección aparente o de elegancia imposible. Puro deshabillé. ¿Disfrutaría también con las imágenes de Walker Evans?

Creyó en una vida distinta. Y la vivió. Dicen los que lo conocieron que siempre acompañada de una humildad cercana. Aunque bueno, yo lamento que no haya pasado más tiempo Galicia. La hubiera modernizado más de lo que otros casi ni intentaron. En Madrid, donde pasó la mayor parte de sus años, tiene sus mejores obras . Aún así, como gallegos, y algo de conformistas, sabemos apreciar la maestría de las joyas que ha dejado por aquí, en su otra casa, en Pontevedra. 

Por eso se escriben solas estas líneas. Por la casa que su prima le encargó en el área de Poio hace más de treinta años. Sin casualidad, andaba el maestro de la Sota desde hacía tiempo con un croquis guardado en la recámara, ya se sabe, por si algún día hiciese falta, y fue en ese momento cuando le pudo dar luz.

Y es que influenciado por un croquis de Eero Saarinen (este nombre suena a blanco y ligero), en el que exponía que un hombre vive al sol en el exterior, en contacto con la naturaleza, y duerme enterrado, cuando se recupera, germinó este hogar que todavía hoy conserva las virtudes de sus tiempos inaugurales.  

La Casa Domínguez de la Caeyra, se desarrolla así como un cacahuete; o lo que es lo mismo, como un volumen con un estrangulamiento intermedio que separa la zona superior o activa, de las actividades de reposo. Apretar por el centro nos lleva a separar más los dos polos. Porque “el hombre activo no tiene nada que ver con el pasivo”, que decía el arquitecto.

La casa roba inteligentemente lo que la naturaleza nos ofrece. Los mamíferos se entierran para vivir, y cuando requieren de acción, saltan a la superficie; cualquiera de sus especies. ¿Por qué no lo habría de hacer también el hombre? ¿Acaso somos distintos?

En la planta inferior aparecen los dormitorios en diferentes alturas, que dan a patios por donde se invita a pasar el sol; donde las flores crecen. Aquí uno no “se sube a dormir”. Más abajo está la bodega y el cuarto de juegos de los más pequeños. Matéricamente es el mundo de lo soterrado, de lo amorfo de las raíces. Por ello se asocian materiales pesados como el granito. Igualmente que otros arcillosos, como la cerámica.

La altura de acceso, la intermedia, ocupa apenas lo referente a un vestíbulo, un ascensor y unas escaleras que articulan los tres forjados. Su posición centrada vertebra un poderoso eje vertical es la razón de ser de esta
residencia.

Cuánta salud supuso al entorno degradado, de unifamiliares inmundos,   que la familia Domínguez aceptase la sugerente propuesta del catedrático de la Sota. La parte leve y aérea de la casa, aporta luz a ella y a sus vecinos. La definida geometría artificial, de superficies lisas y líneas metálicas, de vidrios limpios y terrazas suspendidas, se alza sobre el suelo reinando un medio hasta el momento incomprendido. Fue recubierta con la chapa Aceroid, anteriormente colocada en la Caja Postal de Madrid por el mismo autor.
Recoge además la vieja idea de –una casa en el árbol-. La cueva y el palafito. Cuanto más alto se sube, mejor vista se tiene, más tranquilo se está. Y todo ello por estar acompañado de una copa verde, que a mayores da sombra en los días de calor, sobre la fachada del salón principal.
Finalmente se obtiene un aspecto cúbico, claro, bastante puro.

La casa no difiere con la naturaleza, porque esta no se estropea con arquitecturas bien hechas. Es añadida a esta, y bien asimilada por ambas partes. El cubo, el hexágono, la esquina, es entendido por de la Sota como pura geología.

Au revoir, don Alejandro, au revoir, maestro!

El proyecto del parador de Muxía se presentará el día 15

Escrito por mpierres o 27 agosto 2010

El Correo Gallego - Jesús Trillo Cee- 27.08.2010

El arquitecto Alfonso Penela concluyó el estudio técnico //Seguidamente se entregará en Madrid para iniciar las obras

Parece ser que, por fin, el parador nacional de turismo de Muxía comienza a tomar forma. El próximo día 15 de setiembre será presentado el proyecto del singular establecimiento, a construir en el paraje de Punta Lourido, según confirmó ayer a este diario la Secretaría Xeral para o Turismo. El arquitecto vigués Alfonso Penela concluyó la redacción del estudio técnico para el edificio.

Fuentes del departamento que dirige Carmen Pardo informaron asimismo que, tras la presentación, el proyecto será entregado en Madrid, de cara al “inicio inmediato” de las obras.

Hora es de que las palas lleguen a Lourido. El pasado día 24 de enero se cumplían ya siete años de la celebración del Consejo de Ministros en el palacio coruñés de María Pita, en el que se acordaba construir en Costa da Morte un parador nacional de turismo, convirtiéndose en la actuación estrella en la zona tras la catástrofe del Prestige.

Hecho el anuncio, aparecieron las ofertas de terrenos, saliendo a relucir los localismos de siempre. Finalmente, fue Muxía el emplazamiento elegido. Desde el Concello se procedió a la compra del solar, para su posterior entrega al Estado. Comenzó el rosario de informes, contrainformes y trámites burocráticos. Primero estuvo Rajoy inaugurando A Ferida, y luego fue Rodríguez Zapatero el que se acercó a la playa muxiana. Pero, de momento, las vacas siguen pastando en Punta Lourido.

Arquitectura y Verano 4: Sverre Fehn en bicicleta

Escrito por mpierres o 27 agosto 2010

sverre-fehnEl Pais - Anatxu Zabalbeascoa - 26.08.2010

El único arquitecto noruego reconocido con el premio Pritzker no aprendió del norte sino del sur. Para relacionar arquitectura y hielo, para hacer hablar al paisaje, Sverre Fehn (Konsberg, 1924-Oslo 2009) tuvo que viajar a Marruecos. Tenía 28 años cuando, en 1950, pasó una temporada larga en el norte de África. Le acompañaba su mujer, la pianista Ingrid Lobers Pettersen. Se acababan de casar. Ingrid se quedaría con él toda su vida. Marruecos también.

Entre las viviendas de adobe y el desierto, Fehn aprendió una lección que llenó de sombras el credo moderno que, por entonces, a mediados del siglo XX, se construía como la vanguardia. En esa relación con el lugar el arquitecto leyó algo más internacional que en cualquier estilo de vidrio y acero, por mucho que éste se empeñara en etiquetarse internacional. Casi parafraseando a Picasso, Fehn pronunció en Marruecos una frase que hizo suya “Descubro. Y soy lo que descubro”. Se descubrió. Se reconoció. Una sola frase puede parecer poco. Pero es mucho en boca de un hombre que ni habló ni escribió prácticamente nada. Fehn sólo construyó. Y construyó poco, apenas una veintena de edificios de tamaños medio y pequeño. Nunca dejó de trabajar. Pero jamás tuvo más de dos proyectos sobre la mesa. Nunca colaboraron en su estudio más de cinco personas. Con frecuencia trabajó solo. Esos son los números del Pritzker del 97.Escasamente teórico, pero muy reflexivo, Fehn fue un profesor escuchado, recordado y, ahora, añorado. En sus clases no hablaba de su trabajo. Y tuvo tiempo y motivos para hacerlo: dio clases durante treinta  años en la Escuela de Arquitectura de Oslo. Creía firmemente en la cercanía entre vida y trabajo. Consideraba necesario habitar cerca de los proyectos y confiaba en la presencia del arquitecto durante la construcción tanto como en dejar dibujado hasta el más mínimo detalle sobre el plano. Dicho esto, confiaba muy poco en las teorías. Así que en 1950, durante ese viaje a Marruecos vio la luz. El barro le habló.

Hasta entonces Fehn había viajado mucho por Europa para ver arquitectura. Lo hacía acompañado por amigos proyectistas. Y en bicicleta. Pedalear hasta un edificio era una manera de comprender la arquitectura que le interesaba. Le obligaba a dedicar tiempo  a las visitas. Debía aproximarse poco a poco hasta los edificios, observando el contexto, adivinando los inmuebles en la distancia hasta descubrirlos en un lugar que siempre era distinto al que retrataban las fotos. Le interesaba esa suma: los edificios en sus paisajes, la arquitectura utilizada por las personas.

Con todo, el viaje a Marruecos no fue en bicicleta. Por entonces Fehn tenía un Citroën Dos Caballos. Y no le daba miedo el desierto. Le fascinó que el color de las ciudades fuera el mismo que el de la tierra, que arquitectura y paisaje se fundieran en un mismo horizonte. No es exagerado decir que, en Marruecos, Fehn creyó comprender el mundo. Le parecía que esa mezcla de pobreza y limpieza arquitectónica era elocuente,  que en esa idea, de la tierra como la base de la que nace la arquitectura, era la clave: “es en el encuentro con el suelo donde la construcción encuentra su dimensión”.

Con ese bagaje, Fehn se presentó sólo a dos concursos. Y los ganó los dos.  En 1958, levantó el pabellón Noruego en la Exposición Universal de Bruselas. Literalmente. Sólo 48 tornillos lo mantenían unido y Fehn disfrutó su primer edificio: se gastó los honorarios en el alquiler de una habitación de hotel para supervisar la llegada de las piezas y su colocación. Esa idea, la de visitar varias veces al día  la obra, está presente en muchos de sus trabajos. Unos años después, y en otro pabellón extranjero, el de los países nórdicos que permanece en los jardines de la Bienal de Venecia, Fehn culminaría lo que para muchos es su obra maestra. Sin un umbral claro, el pabellón es moderno pero habla de un orden clásico. Austero, sin maquillaje y atravesado por varios árboles, el edificio ha sabido asumir el paso del tiempo como parte de su expresión. Fehn lo quiso así, cuando le pidieron que cortara los árboles se negó. “Entre la naturaleza y la tecnología gana la naturaleza”.

Las casas pequeñas, con programas enormes, fueron uno de los grandes retos de este arquitecto. En realidad, en los muchos años en los que recibió pocos encargos, fue esta tipología la que le permitió seguir construyendo, algo esencial para su manera de pensar. Partía de la base de que no creía en la casa como en un escenario vacío.  Tal vez por eso, ninguna de sus viviendas es neutral. Sus casas retratan tanto al lugar como al inquilino. Pero también a la arquitectura como algo cambiante

Fehn comentó en una ocasión que había estado media vida diseñando la casa-estudio de su amigo pintor Ingolf Holme. Cuando finalmente la concluyó, en 1996, la planta quedó formada por la intersección de dos cuadrados de muy distinto tamaño. El pequeño, en uno de los ángulos, formaba una especie de torre del homenaje. Las mejores vistas de la casa eran para el baño, en la segunda planta de esa torre. Fehn declaró entonces que no sabía si la casa, dibujada durante tantos años, había marcado la pintura de su amigo o si, al contrario, había sido la pintura de Holme la que había, al final, engendrado una planta así. Abrigada por lamas de madera y apostada al pie de una colina, es uno de sus trabajos más sobresalientes.

Tras cerca de veinte años de vida precaria y dificultades económicas, el Pritzker de 1997 llevó a su estudio reconocimiento, pero no más trabajo.  Prácticamente recogida en Noruega, la obra de Fehn es así: poca y muy cuidada. Y la voluntad de hacer más visible el paisaje es la marca de su hacer.

Se buscan arquitectos de urgencia

Escrito por mpierres o 27 agosto 2010

Varios visitantes recorren ayer la nube de Matthias Schuler (Transsolar) y Tetsuo Kondo.- AFP

Varios visitantes recorren ayer la nube de Matthias Schuler (Transsolar) y Tetsuo Kondo.- AFP

 

El Pais - ANATXU ZABALBEASCOA- Venecia - 27/08/2010

La XII Bienal de Venecia se presenta como la más plural e inclinada a buscar soluciones de la historia - La ‘pritzker’ Kazuyo Sejima es la primera mujer que dirige la muestra

¿Qué decide la vida de las personas? ¿Las grandes decisiones o las pequeñas? La arquitecta Kazuyo Sejima (Ibaraki, Japón, 1956) piensa que son las pequeñas las que desencadenan la infelicidad o las que hacen posible una vida plácida. Explica que lo ha aprendido de los arquitectos que se fijaron en las personas -y en los comportamientos de esas personas- antes de dedicarse a analizar las formas. La lista es larga: desde Cedric Price, Rem Koolhaas o Lina Bo Bardi hasta no-arquitectos, como el artista Olafur Eliasson o el cineasta Wim Wenders. Por eso en esta XII edición de la Bienal de Venecia -la primera dirigida por una mujer- la arquitectura elegida por Sejima no quiere cambiar el mundo sino la vida de las personas en ese mundo. Esa es su propuesta.

Con las exposiciones que ha llevado a Venecia ha querido demostrar tres cosas: que no es la primera que lo intenta, que no está sola en ese empeño, y que, además, existen muchas maneras de hacerlo. Que un arquitecto reconozca hoy que hay sitio para muchos podría parecer una noticia en sí misma. En cualquier caso, deja claras las prioridades de ese arquitecto: se impone atender a las urgencias. En el caso de Sejima, urge comprobar lo que la arquitectura puede hacer por la gente. Y viceversa. El presidente de la Bienal, Paolo Baratta, instó ayer en la presentación de esta edición a “recuperar una fe serena en la arquitectura”. Y la frase presupone tantas cosas que merecería un análisis morfológico. Quedémonos con la serenidad. Si la propuesta de Aaron Betsky de hace dos años -sacar la arquitectura de los edificios- era de “gozoso pesimismo” -de nuevo según Baratta-, las urgencias de Sejima podrían parecer serenas. No lo son.

fuentes_iluminadas_olafur_eliasson

Para indagar en la relación entre la arquitectura y las personas (y en el espacio como origen de esas relaciones) Sejima expone las fotografías de Walter Niedermayr, que muestran cómo es el espacio público en Irán, el maravilloso estudio (literalmente reconstruido) de los arquitectos indios de Studio Mumbai, los esquemas con las costumbres cotidianas de la gente -que la desaparecida Lina Bo Bardi realizaba como trabajo previo a cualquier edificio-, las inquietantes fuentes iluminadas de Olafur Eliasson o la nube de Matthias Schuler (Transsolar) y Tetsuo Kondo -en la que se pueden experimentar los ejes efímeros de un espacio-. Todas esas instalaciones conforman un marco en el que, mental y físicamente, se puede experimentar el efecto de la arquitectura en nuestra comodidad, comportamiento, percepción y, tal vez, pensamiento.

Además, Sejima ha invitado a participar a países que nunca lo habían hecho: Albania, Irán, Malaisia o el Reino de Bahrein, en cuyo pabellón -de nuevo literalmente- puede instalarse por un rato en una vivienda tipo.

La presencia española este año queda más allá del pabellón nacional que, solo en el último momento, optó por trasladar a Venecia la muestra Solar Decathlon organizada por el Ministerio de Vivienda y ya expuesta en España. Esa exposición investiga la construcción de viviendas que funcionan con energía solar. Así, la apuesta estatal española ha sido esta vez por el ahorro y, desde estas líneas, se aplaude esa iniciativa, pero se afea el ocultismo de una decisión que, inevitablemente, termina por leerse como indecisión.

Otros también optaron por el ahorro. El pabellón de Venezuela está este año vacío. Pero nunca estuvo tan bonito. Hace ya mucho que la propaganda sobre las horas de escolarización de los niños venezolanos con la que forra el edificio el Gobierno de Chávez no dejaba ver la hermosa arquitectura de Carlo Scarpa.

Entre los proyectos españoles, el de Selgas Cano -un aspirador con los objetos que pueblan su estudio-, el resultado de uno de los trabajos de campo de Andrés Jaque o el escultórico auditorio que indaga en la esencia del Valle del Jerte de Cristina Díaz Aranda y Efrén García Grinda (Amid Cero 9) comparten el pabellón de exposiciones donde se dan cita dos de las mejores muestras de esta edición.

La más arquitectónica llega de la mano de los portugueses Aires Mateus, que recortan paisajes para levantar, con esa misma huella material, nuevas obras. La más irreverente la lanza Rem Koolhaas que, en el año en el que le conceden el León de Oro, recuerda que la preservación, como la modernidad, es una invención occidental, inventa el palabro cronocaos y termina preguntando si debe China salvar Venecia.

Entre los pabellones nacionales, los nórdicos eligieron hablar de “lugares comunes” frente a monumentos, es decir, de espacio público: una fuente, un paseo, un banco… Ellos pueden hacerlo. Los ingleses volvieron a tirar de Ruskin para levantar su irónica Villa Frankenstein y, de paso, cuestionar la idea que relaciona progreso con vida doméstica. Los chilenos tienen tanto que mostrar como que hacer para recuperarse del terremoto. Y lo explican sin florituras, con hechos. Pero también con las perturbadoras fotografías del arquitecto Mathias Klotz capaces de retratar la belleza de un seísmo.

Por la pluralidad de las propuestas, por la calidad de los invitados y por la posibilidad de que los visitantes experimenten espacios, esta es una bienal propositiva -lo que se espera en un momento así-, que concluye con una idea tan vaga como realista: no hay una solución única. De nuevo, se impone la idea de compartir espacio.

En ese espíritu, también la propia Bienal quiere hacer autocrítica invitando a todos los comisarios anteriores a reflexionar sobre la evolución de la muestra en una serie de conferencias que se celebrarán los sábados, hasta noviembre. Cuesta creer que hallen respuesta, pero la pregunta está en el aire. ¿Qué sentido tiene un festival arquitectónico de este tipo? Han sido varios los arquitectos invitados a participar que la han cuestionado.

Bélgica dejó el año pasado su pabellón intencionadamente vacío (con las huellas de la resaca que queda tras una fiesta) y Anne Lacatton propuso construir un puente en África con el presupuesto que le asignaron para un pabellón. Así, ¿hace falta teoría hoy? ¿Es necesario que alguien apunte nuevos caminos arquitectónicos cuando la realidad clama soluciones urgentes y la información nos lo recuerda a diario? Puede que no sea nueva la urgencia, pero sí lo es el conocimiento generalizado. El mundo pide cuidado y reparto. Y parece cada vez más claro que no todo el planeta puede vivir del turismo. Todo esto se dice desde Venecia, el destino turístico por excelencia que, a pesar de soportar miles de visitantes durante el día, y a pesar de perder alguna de sus vistas por la llegada masiva de los cruceros, ha logrado preservar sus noches y sus ferreterías. Las carnicerías, las fruterías y las peluquerías de barrio de Venecia la salvan a diario de morir de éxito. Tal vez tengan algo que decir a la hora de salvar la arquitectura.

Buckminster Fuller: Spaceship Earth

Escrito por mpierres o 25 agosto 2010

Fuente: scalae.net

Luis Fernández-Galiano y Lord Foster comisarían una exposición sobre la obra del diseñador visionario pionero de la arquitectura bioclimática que se exhibirá en Ivorypress Arts & Books Madrid del 1 de septiembre al 30 de octubre.

Lord Foster escribe:

Richard Buckminster ‘Bucky’ Fuller (1895-1983) fue un genio americano que desafió su categorización. Podría ser descrito como un ambientalista, un visionario profético, poeta, arquitecto, matemático, cartógrafo y profesor, aunque su figura se ha popularizado por sus cúpulas geodésicas.

Tuve el privilegio de colaborar con Bucky durante los últimos 12 años de vida y ejerció influencia profunda en mi trabajo y en mi pensamiento. Inevitablemente profundicé en su filosofía y en sus logros. Con Luís Fernández-Galiano, mi co-comisario para la exposición, hemos intentado mostrar a Bucky en toda la extensión de su trabajo, contextualizándolo en su tiempo.

El principio de la carrera de Bucky coincidió con la era de la razón, que influenció des del diseño de los zeppelines y aeronaves a los automóviles y trenes, incluso a las casas. Revelamos como estos diseños establecen los principios para sus propuestas más radicales a últimos de los años 20 y en los años 30. La muestra expone los capítulos clave de la larga carrera de Bucky usando fotografías, dibujos originales, maquetas y estructuras junto con una recreación completa reciente de su futurístico coche Dymaxion, que se muestra por primera vez.

En 1951 Fuller llamó la atención sobre los problemas ecológicos de hoy cuando se refirió a la ‘spaceship earth’ (nave espacial la Tierra) y a la fragilidad de nuestro planeta, y sus observaciones cobran más importancia ahora que la que tuvieron en su vida.

 

 

La exposición, como se deduce de las palabras de Lord Foster, es una de las más importantes dedicadas a la carrera de Richard Buckminster Fuller, una de las figuras de más influencia en la arquitectura desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. Nacido en Milton, cerca de Boston, Masachussets, en 1895, tan sólo ocho años más joven que Le Corbusier, fue expulsado de Harvard por su “falta de interés” y, después de un período de depresión y alcoholismo motivado por su ruina económica y la muerte de su hija a causa de la poliomielitis, decidió decorar, a cambio de comida, el Romany Marie’s café de Greenwich Village, donde solía compartir conversaciones con Eugene O’Neill con prototipos de su Dymaxion House, lo que atrajo la atención de Constantin Brancusi y Isamu Noguchi. Este último colaboraría en los prototipos de su automóvil Dymaxion. Siguieron siendo amigos toda su vida.

Fuller tomará plaza de profesor en el Black Mountain College de Carolina del Norte después de la segunda guerra mundial, donde empezará a desarrollar sus cúpulas geodésicas construyéndolas con sus alumnos y usándolos (empezando por él mismo) como prueba de su resistencia.

De ahí siguió experimentando hasta conseguir construir el pabellón de los Estados Unidos de América en la exposición universal de Montreal de 1967.

Buckminster Fuller desarroló, paralelamente a estos experimentos, una carrera como ecólogo que sentó las bases para la actual arquitectura bioclimática. Consideraba la Tierra como un organismo vivo al que llamó la “Nave Espacial Tierra” (Spaceship Earth), del que todos colgamos en red y con el que todos funcionamos solidariamente. Acuñó la palabra “sinergia”, clave para el bioclimatismo y trabajó, ya en los años 30, con sustitutos del petróleo tales como la energía solar o la eólica.

Su trabajo como pionero de la sensibilidad actual para la arquitectura bioclimática está empezando, por fin,  a reivindicarse.