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Publicado por admin o 7 junio 2011

Presidente: D. Manuel Abelleira Argibay  presidente.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Tesorera: Dña. María Pierres López tesorera.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Secretario: D. Wenceslao López Velasco secretario.pontevedra@colexiodearquitectos.org
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Archivado o julio, 2010

El Plan de Ordenación del Litoral impide construir en un total de 9.641 hectáreas

Escrito por mpierres o 29 julio 2010

La Voz de Galicia - 29.07.2010

Amplíanse en 2.793 as hectáreas protexidas pola coñecida como Lei dos 500 metros do bipartito.

O Goberno galego aprobou hoxe de xeito inicial o Plan de Ordenación do Litoral (POL) que permitirá o levantamento da prohibición de construír a franxa costeira inferior a 500 metros en 514 hectáreas a partir da súa publicación mañá no Diario Oficial de Galicia (DOG).

Coa publicación da aprobación inicial do POL quedará prohibido construír en 9.651 hectáreas, das que 6.858 están na franxa dos 500 metros, polo que a protección, segundo a Xunta, aumenta un 10% nesta franxa de terreo e un 30% no conxunto do territorio.

O presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijoo, cualificou de «oportuna, necesaria e inaprazable» a aprobación inicial do POL, ao que se incorporaron as alegacións dos concellos e que quedará definitivamente aprobado antes de final de ano, segundo a súa previsión.

Segundo indicou en conferencia de prensa o xefe do Executivo autonómico, a Xunta seguirá apostando polo «consenso» ata a aprobación definitiva do documento, e destacou como un dos maiores logros do POL que proporciona unha «maior protección» ao litoral que a lei dos 500 metros aprobada por PSdeG e BNG e que foi prorrogada dúas veces polo PPdeG.

«Agora hai un plan e antes había prohibición», sinalou Núñez Feijoo, que defendeu a filosofía de «actuar sen desproteger» e de «protexer sen paralizar», xa que a normativa anterior era unha «prohibición xenérica redactada nun despacho».

O presidente galego afirmou que o POL chega «con atraso», xa que todos os territorios da fachada atlántica e cantábrica xa contan cun instrumento de protección similar.

O conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Agustín Hernández, que compareceu co presidente en conferencia de prensa, asegurou que o POL protexe o 7,27% do territorio galego, fronte ao 2,73% da lei dos 500 metros.

Hernández explicou que o documento que mañá publicará o Diario Oficial de Galicia amplía a protección máis aló dos 500 metros propostos polo bipartito, xa que a prohibición de construír tamén afecta a 2.793 hectáreas que se atopan máis aló desta franxa.

O responsable de Medio Ambiente indicou que os chans daqueles municipios que non teñan as súas achaiaduras de ordenación municipal adaptados á Lei de Chan terán varios graos, de modo que algúns serán compatibles co POL, mentres que outros tres tipos terán ou ben que adaptarse para ser compatibles ou son incompatibles.

Segundo Hernández, o POL aínda se poderá mellorar ata a súa aprobación definitiva, aínda que se mostrou convencido de que se trata do instrumento de protección e ordenación do litoral que Galicia necesita.

O DOG publicará mañá un anexo no que virán especificados os lugares dos municipios nos que se levanta a prohibición de construír na franxa dos 500 metros, así como aqueles en os que a prohibición continúa e os novos emprazamentos afectados pola prohibición, tanto dentro desta franxa como máis aló.

Hernández destacou que o POL incorpora na súa tramitación a Avaliación Ambiental Estratéxica e defendeu a posta en marcha dun «novo modelo de xestión» na Administración, no que prima a coordinación.

El vientre del arquitecto

Escrito por mpierres o 29 julio 2010

arquitecturacreativaEl Mundo - blog vidas.zip - Lorenzo Silva

Soy el que imaginó tu casa. Y también el que calculó los metros que debía tener ese corredor del centro comercial por el que te metes cuando te estás meando, para que nadie se chocara contigo cuando vas a buscar alivio. Y el que diseñó el bonito vestíbulo de tu estación de metro, por donde pasas cada mañana y a donde llegas derrotado cada noche. Y el que arañó como pudo, de la avaricia del constructor, esa sala espaciosa y no del todo mal iluminada donde cada día haces tu trabajo.

También, para qué voy a engañarte o a engañarme, soy el responsable de algunas cagadas. De esa puerta que al abrirse demasiado choca con el bidé. De ese absurdo local comercial que te entorpece el camino cada vez que en el aeropuerto te tocan las puertas B, obligándote a sortearlo con una maldición cuando llevas prisa. O de ese techo demasiado bajo de la entreplanta del almacén. Y no lo voy a ocultar: lo del bidé fue un despiste, porque llevaba demasiada tralla encima y andaba demasiado falto de sueño cuando lo hice, y luego no me paré como habría debido a revisar; pero de lo otro me di perfecta cuenta. Vamos, que de hecho lo hice adrede y con toda la intención. Podría alegar en mi descargo que me obligaron, los cabrones roñosos y codiciosos para los que trabajaba, pero en el fondo no es verdad. Nadie te puede obligar a firmar lo que no quieres, a hacer lo que desprecias. Los paredones de todo el mundo guardan restos del ADN de gente que lo demostró del modo más incontestable. Yo consentí, y me toca la vergüenza que a mi falta corresponde.

Quería prosperar, como todos. Y como todos, también, creí que era una inversión de futuro; que después de los malos tiempos, de los abusos, del infraempleo, vendrían para mí los días rutilantes y prósperos de que gozaban ya mis jefes. Mis jefes, que nunca lo eran en teoría, porque jamás me ligó a ellos un contrato laboral. Ni a los arquitectos más viejos que me chuparon la sangre para pagarse sus Rólex y sus Lexus, ni a los constructores rapaces que me rebañaron los hígados y me mostraron que, en comparación, hasta mis colegas veteranos, expertos consumados en la explotación del becario por el hombre, eran monjitas de Teresa de Calcuta. Claro que estos otros tenían que pagar el yate, y alguno manoseaba ya catálogos de jets privados.

No, nunca tuve contrato. Siempre fui autónomo, obligado a pagarme mis seguros sociales, más todos los otros, por si alguna vez se le caía en la cabeza a alguien algo que hubiera dibujado yo. Con todas las responsabilidades, sin ningún derecho y en la indigencia más absoluta. O bueno, tampoco tanto. Algún mes bueno creo que llegué a levantar, después de descontar todos los gastos (a lo anterior súmese material, gasolina, comidas, etcétera) 1.200 euros limpios. Muchísimo menos, en todo caso, que aquellos que me exprimían. Y lo peor no era que ganara mucho menos que lo que sacaban mis colegas viejos, que a fin de cuentas habían tenido que pasar de un modo u otro mi vía crucis, incluidos los seis años de escuela. Ni siquiera que fuera menos que los constructores, entre los que raro era el que pudiera resolver una ecuación de primer grado. Lo peor era ver que ganaba la mitad que un peón, la tercera parte que un albañil, la cuarta parte que un encofrador bueno. No es que desprecie esos oficios, y entiendo la ley de la oferta y la demanda. Lo que no entiendo es para qué me dejé los sesos y la piel en mi carrera.

Ahora estoy en paro y vivo en un pisucho viejo y compartido. Cuando me levanto cada mañana, sólo tengo un consuelo: el tipo que lo diseñó era todavía peor arquitecto que yo.

44 viviendas protegidas en les Pardinyes, Lleida, del estudio Coll-Lecrerc, ganadoras del Premio Vivienda Social 2009

Escrito por mpierres o 29 julio 2010

Fuente: scalae.net -  27-07-2010

1El barrio de les Pardinyes se extiende por el cuadrante noreste de la ciudad de Lleida, con su calle mayor alineada con el eje mayor de la Ciutadella en ángulo oblicuo a la directriz del Segre que define su trama. Se ha extendido hacia el norte de la ciudad a base de promociones de vivienda privada organizadas en manzanas abiertas a veces cruzadas por una calle de servicio y compartidas por varios edificios.

Las viviendas ganadoras del premio ocupan el cuadrante noreste de una de estas manzanas con calle de servicio entregadas con la calle principal a base de un parque interpuesto. A suroeste su parcela forma un espacio libre que linda con la calle de servicio y se expande a través del espacio libre de la otra parcela adyacente, gemela a la que forman las viviendas. Este espacio libre se urbaniza a nivel de la calle con un pavimento duro punteado por unos parterres donde crecerán árboles que protegerán del sol al edificio.

A nordeste, lindando con la calle y con el parque que la entrega con la calle principal, se dispone la parte privada de las viviendas. Éstas se entregan con la calle salvando la distancia entre ésta y la alineación de edificación a base de unos jardines privados cerrados con vallas ligeras.

Las viviendas se organizan en dos bloques dispuestos a noventa grados de planta baja y tres alturas. Su disposición es una rectángulo alargado servido por una pasarela extendida como una prolongación del patio interior de manzana, abierto a suroeste y a noreste, donde se disponen los espacios más privados y una terraza. La organización de las viviedas se produce a través de la diagonal mayor del rectángulo, que enlaza dos espacios de estar adyacentes a dos habitaciones cerradas que pueden servir de dormitorios o de estudios. La diagonal menor enlaza dos espacios húmedos, un baño y una cocina, que dividen el espacio en dos zonas claramente diferenciadas.

Esta organización está pensada para ser sensible a los diversos usos que un habitante puede dar a las viviendas: pareja con hijos, espacio de trabajo conviviendo con un espacio de estar privado, dos parejas viviendo juntas, etcétera, y para ir respondiendo al envejecimiento de los usuarios. Asímismo pone en valor los espacios de acceso.

Las viviendas se han construido en hormigón prefabricado implementado con fachadas ligeras rematadas con diversos tipos de chapa metálica en las partes opacas y protectores solares translúcidos. La composición de la fachada organiza los huecos en grandes vacíos dispuestos al tresbolillo para mantener una lectura unitaria de la fachada.

El sistema de accesos dispone organiza las viviendas como fuesen unifamiliares adosadas,  servidas a través de un espacio que semeja una pequeña calle. El tamaño total de las mismas es de sesenta metros cuadrados y su promotor es el INCASÒL.

Fotos: José Hevia

La entrevista: Benedetta Tagliabue

Escrito por mpierres o 27 julio 2010

A continuación podéis visionar el video-entrevista a la arquitecta Benedetta Tagliabue, invitada al programa de Canal Cultura de La 2 :

video Benedetta Tagliabue

El sofá-habitación

Escrito por mpierres o 27 julio 2010

sofa-suita-de-citterio-para-vitraEl Pais - Anatxu Zabalbeascoa - 22-07-2010

¿Cómo puede ayudar un sofá a las viviendas de hoy? El arquitecto Antonio Citterio, que lleva 25 años trabajando para Vitra, ha dado el salto de la producción de mobiliario de oficina a la rama que cuida el ámbito doméstico de esa empresa. El resultado ha sido el sofá Suita, que trata de integrar todos los usos de un sofá familiar (tumbarse o sentarse, trabajar o comer) en un único elemento. El sofá no sólo permite la convivencia de usos, como una familia, también puede crecer y cambiar. Compacto y capaz de convivir con los muebles que llegaron antes que él, representa la idea del sofá-habitación. Explicamos por qué.

Las claves del sofá Suita (acrónimo de Suiza e Italia) para tratar de responder a lo que puede ser un sofá familiar de hoy son éstas:

1- Es de producción industrial pero puede adaptarse a medida. Está compuesto por elementos que se pueden combinar según los espacios que deba o pueda ocupar el sofá y de acuerdo con las necesidades a las que deba responder. La combinación de chaise-longues, cabeceros, bandejas posteriores o módulos intermedios es libre. Todo puede unirse.
2-Puede crecer. La modularidad le permite crecer a lo largo -añadiendo cuerpos de asiento-, a lo ancho –añadiendo una chaise-longue- o a lo alto -sumando cabeceros elevados-.
3-Es compacto, pero cómodo. Citterio investigó diversas firmezas para el relleno de los almohadones y los asientos con el fin de lograr un sofá cómodo en un espacio limitado.
4-Es de fácil convivencia. Su neutralidad (tapicerías monocromas, líneas sobrias estructura de aluminio fundido a presión, patas sin referencia temporal) permite que el nuevo sofá conviva con elementos ya existentes en la casa. Desde los cojines hasta las mantas o mesillas. Se trata de un sofá ideado para convivir, no para cambiar.
5-Útil por todas sus caras. Una serie de bandejas permiten que la parte trasera del sofá se convierta en aparador u oficina. El propio puf, ideado por Citterio, puede actuar de mesa, de chaise-longue o de asiento supletorio.
No se trata de un sofá tendencia sino de una pieza de resistencia. Hace unos días el arquitecto de Meda cumplió 60 años. Que en tres décadas de profesión haya firmado 363 piezas de mobiliario de producción industrial habla (además de de la voracidad de un mercado insaciable) de su capacidad para idear soluciones. Que esos 363 productos hayan sido fabricados sólo por 13 empresas deja claro el tipo de relación que Citterio establece con sus clientes, la misma que busca obtener con sus productos: una de largo recorrido.

Ya hay proyecto ganador para el Museo de la Vega Baja de Toledo

Escrito por mpierres o 26 julio 2010

vista-plaza-de-la-vega1-1Eldigitalcastillalamancha.es  26.07.2010

 

 

El estudio de los arquitectos españoles Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla ha sido el ganador del Concurso Internacional de ideas para el Museo de la Vega Baja, de Toledo. Su proyecto, presentado con el lema “El Cuadrado y la Cruz”, es el que, a juicio del jurado, mejor respondía a los criterios recogidos en el pliego de condiciones respecto a la calidad arquitectónica, respuesta a las problemáticas urbanísticas y su original integración en el entorno.

El jurado, reunido en Toledo el pasado mes de junio, también valoró la viabilidad técnica y constructiva; el grado de calidad de la obra y la elección de los materiales y sistemas de ejecución del proyecto; los criterios ambientales y de ahorro energético; el diseño y orientación de la luminosidad en los espacios interiores, ha informado Toletum Visigodo en nota de prensa.

Un gran complejo cultural

El futuro Museo de la Vega Baja acogerá la cultura desde los siglos I al X, un Centro de Interpretación del Sitio y un Centro de Investigación del Patrimonio Histórico. El complejo será un referente cultural que dinamizará la actividad del espacio arqueológico, completará la función del campus universitario de Toledo y enriquecerá con la arquitectura cultural del siglo XXI a esta zona de la ciudad.

“El Cuadrado y la Cruz” plantea una solución integrada por pequeños elementos que se agregan entre sí con formas que ocupan el territorio de forma orgánica. Piezas que se adaptan al programa funcional planteado en el concurso van generando una trama continua interiormente que generan recorridos y vistas de gran riqueza espacial. 

La volumetría exterior de reducida altura se adecúa al paisaje del entorno y crea un nuevo espacio acorde con la Fábrica de Armas, situada en su proximidad, y con el conjunto de la zona arqueológica. Además, los materiales actuales y las nuevas formas definen un lenguaje contemporáneo en perfecta convivencia con el espacio en el que se inscriben, una imagen llena de visiones diversas y de riqueza de perspectivas en su volumetría exterior.   

 

Una casa en una semana

Escrito por mpierres o 26 julio 2010

kip_houseEl Pais - ANATXU ZABALBEASCOA - 25/07/2010

La humanidad siempre ha soñado con viviendas económicas y acogedoras que se levantan en solo una semana. Hoy día, los arquitectos han sabido unir el atractivo estético al concepto industrial. Repasamos a través del libro ‘prefab house’ la historia de las casas prefabricadas, desde las cabañas del lejano oeste hasta las actuales, pasando por alguna ‘nave espacial’.

Los esfuerzos del arquitecto de hoy se dirigen hacia la satisfacción de un cliente individual. Los del arquitecto de mañana se dirigirán hacia un montón de clientes invisibles”. El arquitecto e ingeniero autodidacto Richard Buckminster Fuller defendió las viviendas prefabricadas hace más de 80 años. Aunque por entonces en Estados Unidos y en las colonias del imperio británico se había extendido la idea de la prefabricación, Fuller era consciente de que en Europa y entre cierto tipo de usuarios esta tardaría en triunfar. El tiempo de clientes anónimos, construcción en seco, plazos cortos y diseño lógico anunciado por el norteamericano está ahora más cerca. Tras varios intentos fallidos por irrealizables, el encuentro entre los proyectistas, la industria y las necesidades de los usuarios se acerca. Y ha sido la industria la que ha dado los mayores pasos. En las últimas décadas, grandes empresas de mobiliario, Muji en Japón e Ikea en Suecia, han puesto en marcha compañías que, más allá de ofrecer a los usuarios mesas desmontables en embalajes planos, fabrican viviendas prefabricadas. Así, con la industria preparada, el público cada vez más familiarizado con sus ventajas, los precios competitivos y muchos arquitectos dispuestos a abordar realmente el asunto, la prefabricación podría vivir su momento.

Como la manera más rápida y económica de acceder a un hogar o como el contrapunto a la tradicional noción de estabilidad, solidez y permanencia asociable a la casa burguesa, la casa prefabricada tiene una historia más que centenaria. La idea de llevar los componentes de la casa a la cadena de producción industrial es tan vieja como la propia industria. Las primeras viviendas levantadas con componentes modulares se pusieron a la venta en 1833. El carpintero londinense Herbert Manning ofrecía sus cabañas (Manning Cottages) en un folleto que llegó a ser muy popular entre quienes emigraban a Australia. Lo que unía a los usuarios de las viviendas prefabricadas era a la vez la necesidad de un hogar económico y fácil de construir y su condición de gente predispuesta al cambio para acceder a una vida mejor. Así, entre los nuevos pobladores del Oeste americano, los buscadores de oro que llegaron a California persiguiendo fortuna entre 1849 y 1854, y entre quienes emigraban a Australia y a Sudáfrica, la vivienda habitual era, al margen del estilo elegido, prefabricada. Además, pronto surgió competencia entre los industriales. La compañía galesa Thomas Eddington & Sons desarrolló la manera de producir chapa metálica corrugada que, desde 1844, le hizo la competencia a la madera como material básico. Para la segunda mitad del siglo XIX, entre el 60% y el 80% de las viviendas norteamericanas eran prefabricadas. Pero cuando las colonias desarrollaron sus propios métodos y estilos constructivos, a partir de 1860, decayó la industria de la prefabricación.

En el siglo XX, la venta por catálogo recuperó el sueño de sacar una casa de un montón de paquetes. Para entonces ya no eran los carpinteros quienes daban nombre a los modelos. Las marcas eran las de los grandes catálogos de venta por correo: Sears, Montgomery Ward o The Hodgson Company estaban detrás de los nuevos hogares que llegaban hasta los solares vacíos por servicio postal: en el vagón de un tren o a bordo de un camión. La mayoría de las viviendas prefabricadas ofrecían la posibilidad de elegir fachada y chimenea. Los clavos y la pintura estaban incluidos, pero el sistema de calefacción y la fontanería eran asuntos opcionales. La empresa Aladin vendió la primera casa prefabricada en 1906. Su catálogo ofrecía 450 modelos distintos. Despacharon 65.000 unidades.

En EE UU se construyeron pueblos enteros de viviendas prefabricadas. Uno de ellos fue Carlinville, en Illinois. Los usuarios eran los nuevos trabajadores de la empresa Standard Oil. Sears recibió un encargo por valor de un millón de dólares. Y para llevar las 156 casas solicitadas hasta allí se construyó una extensión de la línea de ferrocarril.

Son muchos y variados los motivos que llevan a precisar viviendas de forma rápida y económica. Pero ¿cómo añadir calidad a esa suma? Tras la devastación de la Primera Guerra Mundial, Europa se convirtió en uno de esos escenarios, campo abonado para la experimentación y la innovación. Fue entonces cuando una nueva generación de arquitectos se apuntó, por primera vez, al reto de la industria, justo cuando esta parecía más capaz que la propia arquitectura de ofrecer soluciones para conseguir una vivienda digna. En un mundo en el que aparecían sillas apoyadas en tubo de acero y en el que triunfaba el modelo T de Ford, el primer coche ensamblado en una cadena de montaje, la rapidez se convirtió en objetivo prioritario. Era fundamental reducir el número de elementos que se necesitaban para cualquier montaje. Como resultado, el proceso de producción y su simplificación eclipsaron a la durabilidad como objetivo.

Uno de esos jóvenes arquitectos amigo de los muebles tubulares fue el director de la Bauhaus, la escuela que desde Weimar trataba de revolucionar la arquitectura. Walter Gropius quiso romper la imagen que asociaba prefabricación a descuido estético y entre 1920 y 1923 desarrolló un sistema constructivo que empleaba bloques de hormigón. El objetivo era levantar viviendas estandarizadas con cubierta plana y los proyectistas Adolf Meyer y Fred Forbat lo acompañaron. Hubo otros arquitectos, como Georg Muche y Richard Paulick, que lo intentaron con un esqueleto de metal y paneles metálicos de tres milímetros, pero el asunto no cuajó. No existía un público preparado para asociar hogar a una colección de paneles desmontables.

Tras la gran depresión de 1929, varias empresas, como Pullman o General Electric, unieron fuerzas para producir viviendas por 3.000 dólares siguiendo el proceso de la cadena de montaje de los automóviles. General Houses Corporation tuvo su público. Pero ese mismo año, un visionario de la arquitectura como Richard Buckminster Fuller no encontró quien lo escuchara. Presentó su primera vivienda prefabricada, la hoy famosa Dymaxion House, en unos grandes almacenes de Chicago. El prototipo era de planta hexagonal, y no era el peso lo que lo mantenía en pie, sino la tensión: toda la vivienda dependía de un mástil central que la sujetaba. Tenía dos baños, dos dormitorios, sala, comedor y cocina, e incluso una terraza en la parte alta. Pero no encontró comprador.

Casi un siglo después de las primeras viviendas prefabricadas, el asunto continuaba pareciendo un espectáculo circense. No en vano, Alfred Frey presentó su Aluminaire, una vivienda de tres pisos levantada con aluminio, acero y vidrio, en la feria de Chicago. También Frank Lloyd Wright se interesó por la prefabricación y, tras varios intentos, solo al final de sus días logró que la empresa Marshall Erdman de Madison le produjera una vivienda prefabricada. Vendió 20 unidades.

No es que la gente no necesitara un hogar de forma rápida; es que, puestos a sacrificarse por uno, lo querían sólido y estable. Y les parecía que lo que demostraba con su nuevo aspecto que se había levantado en pocos días carecía de esos atributos. La falta de apertura mental de los consumidores, sumada al poco tino de los arquitectos a la hora de sopesar sus necesidades reales (más guardar sus enseres que sentirse habitantes de un platillo volante), llevó a la bancarrota a muchas de las empresas que se habían lanzado a producir viviendas prefabricadas. Las que triunfaban, en los catálogos de Sears o Aladín, por ejemplo, no sentían ninguna necesidad de acercar sus productos a los diseños de los arquitectos. La arquitectura y la vivienda básica parecían condenadas a un desinterés mutuo. Hasta que llegaron las excepciones.

En París, en el suburbio de Meudon, el arquitecto-herrero Jean Prouvé levantó 14 viviendas prefabricadas, de factura impecable, pero escasamente industriales: él mismo las producía. Fue la Segunda Guerra Mundial la que cambió las cosas. Tras la contienda, 70 compañías norteamericanas vendieron más de 200.000 viviendas prefabricadas. Para entonces, arquitectos y diseñadores habían decidido tomarse la experimentación en serio. El matrimonio formado por Charles y Ray Eames levantó en 1949 su famosa casa, en Pacific Palisades (California). Tardaron menos de una semana. Dos décadas después se convirtió en una referencia para los arquitectos del high tech británico.

Así, también Norman Foster y Richard Rogers se interesaron por la flexibilidad, la sofisticación técnica y la estética industrial. Sin embargo, una vez más, descuidaron la producción en serie. En una constante de la prefabricación, los arquitectos han liderado el diseño de las viviendas, pero no su producción, su razón de ser. De este modo, la casa Zip que Rogers ideó en 1968 era amarilla, se apoyaba en cimientos de color fucsia y a los autores del libro Prefab houses (Taschen), Oliver Jahn y Arnt Cobbers, les recuerda al submarino amarillo que popularizaron los Beatles. Pero no tuvo secuelas más allá del currículo de Rogers. En esa línea hippy, el grupo Archigram propuso viviendas en cápsulas que podían unirse para levantar ciudades. Fue el israelí Moshe Safdie quien levantó 158 viviendas modulares, Habitat 67, para la Expo de Montreal de 1967 y abrió nuevas vías.

Con todo, hasta los años noventa Europa no aceptó la prefabricación. Y la razón de esa aceptación partió entonces de los fabricantes de muebles desmontables. La japonesa Muji (de la mano de Kengo Kuma) y la sueca Ikea (liderando el fenómeno Boklok) recuperaron la idea de la vivienda prefabricada; hoy ha iniciado su expansión por el Reino Unido tras levantar 14.000 hogares en Suecia.

Más allá de los dos bastiones que soportan la prefabricación -la rapidez y el bajo precio-, hoy otros factores se añaden a la mejora de esa opción: ahorro energético, reciclaje, flexibilidad o la posibilidad de cambiar y crecer sin obras que ensucien. En esa línea, el francés Eric Bigot es el alma de la empresa sudafricana ZenKaya Ecohome, que reparte sofisticadas viviendas a domicilio. Todas las casas miden 3,40 metros de ancho (como un camión) y entre 6 y 18 metros de largo. Cuidadas hasta el último detalle, llegan completas y listas para que el dueño se siente en el porche a jugar.

Pero está claro que no todo es juego. Después de levantar habitáculos temporales con tubos de cartón, el japonés Shigeru Ban fue capaz de vender como residencia fija la ingeniosa Furniture Home. Y la arquitecta Marianne Cusato echó mano de la tradición constructiva de Nueva Orleans para diseñar los Katrina Cottages. La proyectista entendió que quienes habían perdido su casa en la zona devastada por el huracán de 2005 lo que necesitaban era recuperar, prefabricada o no, su idea de casa.

Del autor del Museo Judío de Berlín, Daniel Libeskind, al estudio sueco Claesson, Koivisto y Rune, cada vez son más los proyectistas dispuestos a apostar por la construcción en seco. Las viviendas prefabricadas no solo ahorran tiempo y dinero. Su rápida construcción resulta mucho más sostenible. También su destrucción: permiten el reciclaje de todos sus componentes. De la mano de los arquitectos de hoy, el problema ya no es dibujar la casa del futuro, el reto es que esta resulte felizmente habitable.

El libro ‘Prefab houses’, editado por Taschen, acaba de salir a la venta. Todas las imágenes de este reportaje pertenecen a esta publicación.

Sanidade adjudica el anteproyecto del Hospital para licitarlo en 2011

Escrito por mpierres o 23 julio 2010

FARO DE VIGO - 23.07.2010

Una UTE de 6 arquitectos(…Jaime García, Fernando Cruz, Baquerizo Briones, Petrement Briones, Junaco Madero y Juan José Bande…) diseña el centro de Monte Carrasco

La Consellería de Sanidade dio ayer “un paso más” con respecto a la construcción del nuevo hospital de Pontevedra en la zona de Monte Carrasco. Lo hizo con la adjudicación, anunciada ayer por la conselleira Pilar Farjas ante el personal del CHOP, de la redacción del proyecto sectorial de incidencia supramunicipal y el anteproyecto y prescripciones técnicas del edificio por un valor de 882.558 euros.
Una UTE integrada por seis arquitectos de reconocido prestigio en el diseño de centros hospitalarios será la encargada de trazar las líneas maestras del futuro hospital de Monte Carrasco.
Paso previo
Según explicó la conselleira Pilar Farjas, se trata del paso previo que permitirá, una vez redactado en un plazo de cinco meses, proceder a la ocupación de los terrenos y a la licitación del proyecto constructivo del Hospital.
Según la responsable de este deparamento autonómico, este anuncio permite a la Consellería cumplir con los plazos previstos por Sanidade para dotar a Pontevedra de un nuevo hospital, con la licitación de la obra en 2011.
Farjas Abadía reiteró que el nuevo centro sanitario “será 100% público” y que contará con una superficie construida de 150.000 metros cuadrados, frente a los 90.000 que tendría la ampliación de Montecelo.
Otros usos
Precisamente, en cuanto al futuro uso del actual hospital y del Provincial, la consellería dijo que “se ha trabajado mucho en este aspecto” pero que habrá que esperar al mes de septiembre para conocer que utilidad se le dará.
En cualquier caso, avanzó que la orientación prevista sería la hospitalización y asistencia a enfermos crónicos, la atención sociosanitaria y para albergar espacios que permitan la colaboración de organizaciones civiles con la consellería de Sanidade.
El actual proyecto de incidencia supramunicipal deberá recoger la memoria descriptiva de las características técnicas y del ámbito territorial afectado, la memoria justificativa del interés público, minimización del impacto paisajístico, regulación detallada de usos, volúmenes, características técnicas y diseño, planimetría, plazo de inicio y final de las obras y la descripción de los bienes afectados, entre otros aspectos técnicos.
El anteproyecto de obra del nuevo centro hospitalario también recogerá la memoria de los planos que permitan la elaboración posterior del proyecto de ejecución del nuevo complejo asistencial, basado en el programa de espacios que recoge el Plan Funcional.
Más camas
Precisamente, este Plan Funcional establece que el centro hospitalario de nueva creación contará con 723 camas, 20 quirófanos y un total de 12 salas obstétricas.
Contará asimismo con un servicio de Urgencias “bien dimensionada y con los últimos avances en tecnología diagnóstica y terapéutica” y se prestará especial atención a áreas como el bloque materno-infantil, la oncológica, los cuidados paliativos o la medicina ambulatoria, entre otros muchos, explicó durante su visita a las instalaciones de Montecelo.

Astigarraga y Lasarte ganadores de la segunda convocatoria del Concurso para la Lonja de Pasaia

Escrito por mpierres o 22 julio 2010

Fonte: scalae.net

La propuesta del estudio de San Sebastián Astigarraga y Lasarte se ha impuesto frente a Alejandro Zaera y Proes ingeniería y arquitectura que han sido los otros dos finalistas.

Cómo ya se explicó en Scalae en su día, la primera convocatoria, ganada por Alejandro Zaera, se anuló debido a que el pliego de condiciones estipuló unos honorarios y costes del edificio insuficientes para ejecutar la lonja tal y como fue diseñada.

A la segunda convocatoria del concurso se presentaron once equipos de arquitectura e ingeniería entre los que hay tres equipos que ya participaron en el primer concurso: Foreign Office Architects (FOA) de Alejandro Zaera (primer premio), Astigarraga y Lasarte (segundo premio), y el equipo formado por Sertesa y Jon y Naiara Montero. Únicamente el equipo formado por Idom y Actx, decidieron no presentar esta segunda convocatoria despues de haber participado en la primera. A parte de los cuatro equipos citados, también se presentaron a esta convocatoria Proes, Ustaritz, Mangado, Beldarrain, Asmatu, Altair y Ángel de la Hoz, en unión con LKS. De estos once equipos, se seleccionaron tres finalistas que obtuvieron la máxima calificación técnica del jurado, que fueron: Astigarraga y Lasarte, Alejando Zaera y Proes Ingeniería y Arquitectura.

La Comisión de Expertos creada por la Autoridad Portuaria ha escogido finalmente el proyecto de Astigarraga y Lasarte por unanimidad, por “ser el que mejor se integra con el entorno que lo rodea, propiciando una solución adaptada al entorno de la fábrica de hielo y del casco histórico de San Pedro. Se trata de un edificio autónomo que articula la unión entre la nueva ciudad y la histórica conformando la Plaza del Mar”.

La nueva lonja costará 17,5 millones de euros, 1,5 más de lo inicialmente previsto. El proyecto básico deberá estar redactado en dos meses y el definitivo, antes de final de año, de modo que en el primer trimestre de 2011, según apuntó el presidente de la Autoridad Portuaria de Pasajes (APP), Miguel Buen, las obras de construcción puedan salir a licitación. La lonja, que se construirá por fases para no interrumpir su actividad, deberá terminarse en 2013.

La nueva lonja tendrá 15.900 metros cuadrados para la actividad comercial y concederá “importantes ventajas a sus usuarios, que dispondrán de una sola planta para efectuar las operaciones de carga y descarga, además de un parking de 150 plazas.

La intervención trata de resolver los usos comerciales del edificio (compra-venta de pescado) y, al mismo tiempo, abrirlo para el disfrute de los ciudadanos. Respecto al primer reto, los arquitectos señalan que han proyectado un «edificio funcional, con una distribución interior racional, sencilla y rigurosa». Además han convertido la cubierta de la nueva lonja en un jardín elevado. En palabras de los arquitectos, esta cubierta marca la ruta del paseante, «invitándole a disfrutar de un recorrido urbano que captura el paisaje y rescata la belleza, hasta ahora perdida, del lugar».

El cubo de la fábrica de hielo se convertirá en un «gran prisma de vidrio texturado». Los arquitectos indican que se pretende el uso de «una caligrafía arquitectónica sobria y depurada, dotando al edificio cabecera de una gran rotundidad, consiguiendo una pieza singular, emblemática y puntera, símbolo de la nueva y profunda regeneración urbana y portuaria». El cubo dispondrá de una cafetería y de un restaurante. Además, el área de subasta del pescado se podrá ver desde una zona acristalada.

Breve memoria de los propios arquitectos:

Las características del solar en el que se encuentra ubicada la Lonja, y su privilegiada relación con la bahía de Pasaia, hacen que el estudio del tamaño y la escala de la nueva edificación y la integración urbana del conjunto, hayan sido los factores determinantes a la hora de proyectar el nuevo edificio.

La ordenación resultante valora y respeta su emplazamiento, estableciendo una relación prioritaria con el entorno paisajístico vinculado a la bahía de Pasaia. Se ha buscado la integración máxima del nuevo edificio en su entorno urbano, utilizando como herramientas proyectuales ideas próximas a la arquitectura en el paisaje. Estas ideas permiten definir un espacio urbano de relación, un paseo peatonal público en la cubierta del edificio, elevado sobre la mar, que invita a su uso a los paseantes, como un episodio más en el recorrido del paseo marítimo que se propone desde Trintxerpe hasta “Puntas” en San Pedro, convirtiendo esta idea en la otra gran apuesta de la propuesta.

Un espacio urbano abierto, que incorpora al paisaje como su vínculo esencial. Un lugar que guarda con el medio una relación de equilibrio, respeto y armonía, e invita a un diálogo entre naturaleza y ciudad. Un jardín elevado, que envuelve a la cubierta “vistiéndola” con una nueva piel. Esta cubierta ajardinada marca el recorrido del paseante, invitándole a disfrutar de un paseo urbano que captra el paisaje y rescata la belleza, hasta ahora perdida, del lugar. Este planteamiento genera un nuevo equilibrio arquitectónico-urbanístico que creemos absolutamente necesario para esta zona de Pasaia.

La propuesta para el nuevo edificio de la Lonja devolverá al lugar los valores paisajísticos y medio ambientales que el actual edificio le ha tenido arrebatados, rompiendo definitivamente las barreras físicas y ambientales hoy existentes y planteando un nuevo modelo de convivencia urbana, en el que una explotación industrial es capaz de lograr, además de las instalaciones necesarias para garantizar la calidad del producto y la calidad laboral, un espacio de uso público con una identidad propia, un lugar capaz de prolongar la personalidad de Pasaia y plasmar los valores colectivos de sus habitantes, obteniendo un nuevo equilibrio socio-urbanístico, tan necesario para esta zona.

Un libro recoge la historia de la Casa Estudio de Rivera y Kahlo

Escrito por mpierres o 22 julio 2010

El Mundo - México  DF -21.07.2010

rivera-y-kahloEl libro “Elogio de la geometría”, presentado la noche del martes en Ciudad de México, recoge la historia de la Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo a través de una serie de fotos tomadas por el padre y una sobrina-nieta de la pintora surrealista.

A petición de Rivera, entre 1931 y 1932 el arquitecto vanguardista Juan O’Gorman edificó para el matrimonio de artistas dos viviendas de estilo funcionalista conectadas por un puente en el barrio de San Ángel de Ciudad de México.

En ese entonces “Guillermo Kahlo, padre de Frida, fotografía la casa para que los famosos clientes (Rivera y Kahlo) puedan conocerla porque vivían en Estados Unidos”, dijo durante la presentación el arquitecto Alejandro Hernández, autor de algunos textos de la publicación.

Las 52 fotos del libro constituyen un testimonio visual de las casas-taller, ubicadas en el sur de la capital mexicana y convertidas en museo desde 1981.

Allí el muralista pintó la mayor parte de su obra de caballete, en tanto la atormentada artista creó unos 100 cuadros, entre ellos “Las dos Fridas”.

Guillermo Kahlo plasmó las primeras imágenes y el fotógrafo Guillermo Zamora aspectos de la remodelación en los años 90 para devolverlas a su estado original, mientras Cristina Kahlo, también fotógrafa, captó su intimidad y formas geométricas.

“La modernidad nació en San Ángel, donde se construyeron viviendas radicalmente modernas. Había quien pedía que se derribaran (las casas de Diego y Frida) por agresivas”, explicó el arquitecto Felipe Leal.

Inspirado en el estilo del suizo Le Corbusier, en 1929 O’Gorman creó la primera construcción funcionalista en México, pero agregando elementos mexicanos.

La obra gustó a Rivera, quien le compró el terreno adyacente, donde poco después se harían dos casas-taller “para mantener la paz doméstica”, según sus palabras.

“Aunque habitó poco tiempo en esa casa, para Frida debió ser difícil vivir allí porque no fue hecha para alguien en silla de ruedas”, planteó Cristina Kahlo, cuya lente plasmó objetos personales de la pareja de artistas e intelectuales.

Diego Rivera falleció en la vivienda en 1957.