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Publicado por admin o 7 junio 2011

Presidente: D. Manuel Abelleira Argibay  presidente.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Tesorera: Dña. María Pierres López tesorera.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Secretario: D. Wenceslao López Velasco secretario.pontevedra@colexiodearquitectos.org
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Archivado en 25 marzo 2010

El edificio Clesa se salva

Escrito por mpierres o 25 marzo 2010

clesa_elpaisEl Pais - M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA - 24.03.2010

El mal recuerdo que dejó la demolición del edificio La Pagoda, de Miguel Fisac, en 1999, sobrevuela de vez en cuando sobre algunas obras emblemáticas de la etapa moderna firmadas por los mejores arquitectos españoles. Alejandro de la Sota (Pontevedra, 1913-Madrid, 1996) fue uno de ellos, el autor del gimnasio del colegio Maravillas, una joya de 1962 que sigue asombrando al mundo. La central lechera Clesa (1961), en la calle del Cardenal Herrera Oria, es otro de sus edificios importantes porque fue uno de los primeros en los que se utilizó para su estructura hormigón pretensado (evita pilares y permite espacios más diáfanos), adelantándose a su tiempo.

La obra ha pasado por varios propietarios. Entre otros, Parmalat, y después la familia Ruiz Mateos, que es ahora la dueña. Se especuló con que acabaría derruido para construir viviendas. Entonces, la Fundación Alejandro de la Sota (alejandrodelasota.org, un modelo de archivo digitalizado con más de 3.000 documentos para consulta) pidió ayuda al Colegio de Arquitectos y envió una carta al alcalde de Madrid. Ahora, la Concejalía de Urbanismo ha confirmado que el inmueble está en trámite para ser incluido en el listado de edificios modernos y ser catalogado como protegido, para otorgarle una protección alta o muy alta. “La protección es importante, pero también lo es llegar a tener conciencia de que debemos de cuidar el patrimonio arquitectónico; sólo la protección no garantiza un adecuado mantenimiento”, explica Teresa Couceiro, directora de la fundación. “Deberíamos tomar ejemplo de Berlín, donde toda la arquitectura moderna está impoluta porque existe conciencia política y ciudadana”. El colegio mayor César Carlos, en Madrid, del Ministerio de Educación, es un buen ejemplo de edificio en uso y que a pesar de tener la máxima protección sufre deterioro. El rector, David Lafuente, asegura: “Hay losetas que se están cayendo. Sorprende que un edificio con estos niveles de protección y con su historia esté así. Estamos en conversaciones con el ministerio”.

La Fundación Caja de Arquitectos ha publicado ahora una exhaustiva monografía, Alejandro de la Sota, de Iñaki Ábalos, Josep Llinás y Moisés Puente, que incluye, además de manuscritos y descripciones de los proyectos que él mismo redactaba (tenía también buena pluma), una clasificación de todos sus edificios, los que siguen en pie y los que sucumbieron a la voracidad urbanística. Como ocurrió con el poblado de Fuencarral (1956), que pese a ser construcciones muy baratas contenían una preocupación estética, y su magnífica casa Arvesú (1955) en Madrid, demolida en 1987.

clesaPuente, uno de los autores, recorre las tres etapas de De la Sota. “La del inicio, en la posguerra, cuando ensaya distintos lenguajes en la arquitectura popular de los poblados, con toques expresionistas, pero sin dejar de ser tradicional. Otra etapa clásica, la más conocida, cuando firma sus mejores obras, como el Gobierno Civil de Tarragona, Maravillas o Clesa. Y, en los setenta, cuando pierde la cátedra en la Escuela de Madrid y se recluye. Entonces se dedica a estudiar sistemas prefabricados ligeros que utiliza en el edificio de Correos de León, en 1984. Es su etapa menos conocida y valorada, pero demuestra la virtud de poder reinventarse”.

Uno de los siete hijos que tuvo el arquitecto, y que lleva su nombre, destaca del padre su honestidad. “Era optimista, con sentido del humor y muy apasionado”, recuerda. “Y muy exigente en su trabajo. Rechazó muchísimas obras porque no estaba de acuerdo con el cliente. Cerró el estudio dos veces y tuvo que recurrir a su puesto de funcionario de Correos. Mi madre tuvo mucho mérito, nunca le influyó en sentido contrario y esa actitud, con siete hijos, es muy loable”.

Bruce Graham, arquitecto enamorado de Barcelona

Escrito por mpierres o 25 marzo 2010

El Pais - David Alandete - 25.03.2010

Bruce Graham, el arquitecto que con sus edificios diseñó la silueta de Chicago, autor del hotel Arts de Barcelona, amigo de los artistas catalanes Joan Miró y Josep Llorens Artigas y enamorado de Cataluña, falleció en su casa de Florida, en Estados Unidos, el pasado 6 de marzo, a los 84 años de edad, a causa de un deterioro de su salud por la enfermedad de alzhéimer, según confirmó su familia.

A Graham se le conoce por dos de los edificios que revolucionaron el paisaje urbano de Chicago, y regeneraron aquella ciudad y su centro histórico, conocido como The Loop. El primero fue edificado entre 1965 y 1970, el Hancock Center, de 344 metros de altura. El segundo, que históricamente se ha llamado Sears Tower (renombrado recientemente como Willis Tower), fue construido entre 1970 y 1973 y, con 442 metros, fue hasta 1998 la torre más alta del mundo.

En sus creaciones, Graham perfeccionó el diseño de los edificios tubo. Explicó ese concepto en un testimonio de 1998 para la confección de una historia oral del Instituto de Arte de Chicago: “Un tubo interior aguanta poco peso porque es muy pequeño. Desde ese tubo interno se extiende el tubo externo, sobre el que se pone la mayor parte del peso, en las paredes exteriores. Eso es lo que lo hace estable”. De ahí que muchas de sus estructuras muestren, en su exterior, vigas cruzadas en forma de equis que afianzan la estructura.

El arquitecto, admirador de uno de los padres de la arquitectura moderna, Ludwig Mies van der Rohe, definió en una ocasión su estilo como “claro, libre de modas, un enunciado simple de la verdad”. “No me interesan los edificios aislados, sino cómo una ciudad se expande”, añadió en aquella entrevista de 1998. Citó como su credo una máxima de Mies van der Rohe: “La arquitectura no es algo que pertenezca sólo a nuestros días. Pertenece a toda una época”.

“Cuando voy a España soy totalmente catalán”, dijo. Graham era un enamorado de Barcelona y se proclamaba gran amigo y admirador de Pasqual Maragall. Su romance con la ciudad condal comenzó cuando trabó amistad con Joan Miró y con el ceramista Josep Llorens Artigas. Pasó alguna temporada con ellos en Mallorca y Barcelona.

Graham diseñó en 1989 una serie de estudios para artistas de la Fundació Llorens Artigas. “Fue un honor diseñarlo”, dijo el arquitecto una década después. Entonces conoció a Maragall, alcalde de Barcelona. Y con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, el alcalde reclutó al arquitecto para el plan de renovación integral a la que iba a someter a la ciudad.

El arquitecto tenía sus ideas sobre los problemas urbanísticos de la capital catalana. “Franco había maldecido a Barcelona. En el sur, hacia al aeropuerto, puso todas las fábricas en la playa. Al norte había una vieja estación de trenes con vías que avanzaba hacia Francia. El alcalde quería deshacer todo aquello”. A Graham le encargó lo que había demostrado que sabía hacer muy bien: un rascacielos. Así diseñó el hotel Arts, gestionado por la compañía Ritz Carlton.

“La mejor experiencia de ese diseño es, que para mí, como una estructura alta, representa perfectamente lo que he intentado hacer por un largo tiempo”, dijo el arquitecto. “La estructura de acero está ahí afuera, todo pintado en blanco sin cubiertas de aluminio, y cuando estás en un apartamento ves a través de sus diagonales hacia el mar, eso es lo que siempre soñé hacer en un edificio alto. No hay más lecciones que quiera dar en arquitectura”.

Nacido en 1925 en Colombia, criado en Puerto Rico, no se mudó a EE UU hasta que cumplió 15 años y obtuvo una beca para estudiar ingeniería en la Universidad de Dayton, en Ohio. Se alistó en la Marina y estuvo de servicio en Filipinas durante la II Guerra Mundial. Era viudo desde 2004 y a su muerte deja un hijo, de nombre George.

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