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Publicado por admin o 7 junio 2011

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Archivado en 11 enero 2010

«La Lei do Solo nació con demasiadas buenas ideas, pero faltó una mente más pegada a la realidad»

Escrito por mpierres o 11 enero 2010

La Voz de Galicia -10/1/2010

El conselleiro de Medio Ambiente, que formó parte del equipo que impulsó la Lei do Solo en el último mandato de Fraga, asume las deficiencias que bloquean su aplicación y defiende la cesión de competencias a los alcaldes.

-La oposición cuestiona que reformen la Lei do Solo cuando ya han anunciado que la reemplazarán por una nueva norma en el tramo final del mandato.

-La reforma de la Lei do Solo nace de una reflexión de la Fegamp para habilitar medidas que agilicen la tramitación urbanística. Ante esa demanda, hacemos una modificación para la que nos hemos sentado con los concellos, que creen que la ley ve el territorio como un museo y no tiene en cuenta la realidad de Galicia. Y después nos sentaremos a hacer una Lei do Solo con la que el urbanismo no sea motivo de enfrentamiento entre Administraciones. Con las objeciones políticas se quiere evitar que el Gobierno se apunte el tanto de agilizar el urbanismo y resolver la parálisis actual.

-¿Dice que la ley que ustedes diseñaron en el anterior Gobierno del PP ve el territorio como un museo? ¿Y no tienen problema en asumir el error y rectificar?

-No me cuesta reconocerlo. En la vida hay que reflexionar cada día.

-Esa reforma dará más competencias a los alcaldes. La oposición teme que la Xunta baje así la guardia en su labor de inspección.

-A los concellos hay que tratarlos como Administraciones que son, desde la perspectiva de colaboración a todos los niveles. Hasta ahora primaba un trato paternalista de la Xunta hacia los concellos, y eso lleva a desconfianzas y a que no se avance.

-La Lei do Solo del 2002 es la más ambiciosa que ha tenido el país en materia de territorio. ¿Por qué fracasó?

-Creo que fue una ley que nació con demasiadas buenas ideas de demasiada gente. Faltó una mente más pegada a la realidad del terreno.

-La modificación de esa norma estará lista en abril, pero las directrices de ordenación del territorio deberán esperar hasta el 2011.

-Parece como si este Gobierno tuviera interés en no tramitarlas o en posponerlas. En absoluto. Nos encontramos con un problema de tramitación y tuvimos que proceder como indicaban los servicios jurídicos.

Siete años esperando por un hotel

Escrito por mpierres o 11 enero 2010

La Voz de Galicia - Eduardo Eiroa- 10/1/2010

Rodrigo Rato, entonces ministro, explicó los detalles del edificio en Santiago, en enero del 2004

Rodrigo Rato, entonces ministro, explicó los detalles del edificio en Santiago, en enero del 2004

En enero del 2003, un Consejo de Ministros reunido en A Coruña aprobaba una inversión para la Costa da Morte que hoy sigue corriendo de despacho en despacho

Hace unos días se inauguraba el Burj Dubai, el edificio más alto del mundo. Tiene más de 800 metros de altura y 160 plantas. Costó más de 1.000 millones de euros y en su interior caben, en lujosos pisos, hasta 10.000 inquilinos. Por comparar. En el Burj Dubai cabe cerca del doble de la población con la que cuenta el municipio de Muxía. Si tumbáramos el rascacielos, ocuparía, a lo largo, desde la punta de la Barca hasta la playa de A Cruz. A lo ancho, seguramente rebasaría por los dos lados el istmo en el que se ubica la capital municipal.

La obra fue larga. Se necesitaron seis años para convertir esa mole en una realidad, uno menos de los que lleva el parador de Muxía de trámites burocráticos, paseando de despacho en despacho, superando informes y estudios de impacto, y sobreviviendo a los olvidos de las Administraciones, que lo han vendido docenas de veces a unos vecinos cada vez un poco más incrédulos.

Huellas ilustres en Lourido

La historia del parador comenzó a gestarse cuando el fuel del Prestigeestaba todavía bien fresco en muchos arenales. Sería la cura para la afrenta.

El 24 de enero del 2003, un Consejo de Ministros reunido en el palacio de María Pita, en A Coruña, aprobaba la construcción del primer parador de la Costa da Morte.

Empezó entonces una breve guerra en la comarca por hacerse con el hotel. Le puso fin Rajoy, entonces vicepresidente, cuando un 26 de diciembre del 2003 pisaba la arena de Lourido, lugar en el que finalmente se iba a ubicar el hotel.

Que iba a acabar en Muxía se intuía ya desde meses antes. En septiembre, el mismo Rajoy, acompañado por Manuel Fraga, inauguraban en el municipio la escultura A Ferida. Para entonces la cosa parecía bastante decidida.

Por avatares de la política, el siguiente pie de alto cargo que pisó la arena de Lourido fue el de José Luis Rodríguez Zapatero. El 7 de julio del 2004 se acercó hasta el arenal. No para darse un baño, sino para hablar de la famosa inversión que, lógicamente, se iba a realizar de modo inmediato.

Poco antes, en enero de ese mismo año, Rodrigo Rato, entonces ministro de Economía, entraba en el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago para dar detalles del hotel muxián.

Por Muxía pasarían muchos más a repartir cada vez el maná del parador. Touriño también lo hizo como presidente, cuando el 15 de noviembre del 2007 se celebró en la localidad un Consello da Xunta. Una vez más, todo estaba hecho.

En febrero del 2008, el entonces presidente de Paradores, Antoni Costa, también se acercaba a Lourido a ver los terrenos. En enero del 2009 lo harían los 14 miembros del jurado que decidieron que fuese el arquitecto Alfonso Penela el que se hiciese cargo del diseño del parador muxián.

Todavía habría ruedas de prensa en Santiago anunciando la buena nueva. Los vientos de la política volvieron a cambiar, otra vez, a los sujetos implicados en la toma de decisiones.

Desde el 2003 habitaron en la Moncloa dos presidentes y en la Xunta van ya por el tercero. Todos -salvo Aznar- pasaron en algún momento por Muxía y hablaron del parador como cosa hecha.

El hotel sigue hoy en el limbo de la burocracia, en busca de una salida para empezar a andar. De tantas palabras sobre él vertidas poco queda.

Lo único que hay es un anteproyecto y unos terrenos comprados por el Concello de Muxía, puestos hace tiempo a disposición de Turespaña para que empezara las obras.

Los árboles siguen creciendo en Lourido mientras se busca hueco en las agendas para más reuniones que buscan desbloquear una inversión no realizada.

Entre los últimos hitos en la historia de la promesa del hotel, el extrañísimo final del concurso que dio el proyecto a Penela. Después de más de un año de procesos de selección, después de haberle pagado el premio que le correspondía, alguien se olvidó de hacer lo más importante: llamarlo para contratar el diseño.

El concurso, por cierto, lo hizo la Xunta para atajar plazos. Si lo hubiera hecho Turespaña hubiera sido, en principio, más largo. Como no podía ser de otra manera, con el parador de Muxía todo salió al revés, y lo que iba a ser un atajo va camino de ser otra travesía en el desierto si nadie le pone lógica y rápida solución.

El actual Gobierno gallego ya dijo que buscará una salida, dejando claro por su parte, eso sí, que los retrasos son responsabilidad de las chapuzas, dicen, del bipartito.

Si Xunta y Gobierno llegan a un acuerdo, habrá obra dentro, tal vez, de un año. Si no lo hay, además de haber convocado un concurso en balde, además de haber ofrecido el proyecto a un arquitecto de reconocido prestigio para después quitárselo, habrá que esperar más. No menos de seis meses para elegir nuevo ganador, además del tiempo que lleve la redacción. Es decir, unos dos años en total.

Para entonces, en Dubai bien pueden haber batido un nuevo récord de altura con otra torre algo más alta. Las cerca de 70 habitaciones del hotel muxián caben de sobra en una sola planta del Burj Dubai. El presupuesto del hotel gallego se queda en unos 20 millones de euros, en torno al 2% de lo que representó el rascacielos árabe. Además, que se sepa, hay precedentes en España y en Galicia en la construcción de hoteles de tamaño medio. En principio, no deberían existir especiales problemas para que Muxía contara con uno.

El alcalde ya ve una mano negra en todo el asunto. El ex alcalde, la pésima gestión de los anteriores. Sea como sea, los vecinos de Muxía empiezan a tomarse el tema un poco a broma. No va a ser fácil que vuelvan a creer allí en la palabra de ningún político.

El feísmo también salpica al Camino de Santiago

Escrito por mpierres o 11 enero 2010
Foto: Victor Mejuto

Foto: Victor Mejuto

La Voz de Galicia -María Cedrón 10/1/2010

Patrimonio trabaja en la confección de un nuevo plan de protección que minimice las alteraciones que sufre la ruta

«Tendrían que limpiar un poco el río. Es una pena que los plásticos estén por el cauce, enrollados en los matorrales». Una pareja de peregrinos de Ourense hicieron ese comentario el jueves. Fue por la mañana después de haber seguido la ruta, en paralelo al río, desde Samos hasta la villa lucense de Sarria. Pero no fue el único tramo en el que hallaron los envoltorios de las alpacas de hierba seca surcando los campos y las riberas. Tampoco fue el único lugar en el que se toparon con construcciones que alcanzan las cuatro alturas, como en Triacastela, u otras desnudas que muestran al caminante el ladrillo desgastado por el paso del tiempo, como en Ayán, un pueblo ubicado a pocos kilómetros del monasterio benedictino de Samos. Es que el feísmo galaico es un fenómeno que parece haberse enquistado también a lo largo de la ruta jacobea.

Un recorrido por la vía francesa entre O Cebreiro y Santiago es suficiente para comprobar cómo los monumentos históricos y los paisajes que han contribuido a convertir la ruta en uno de los grandes atractivos turísticos de la comunidad van intercalándose con construcciones tradicionales ampliadas con ladrillo, extrañas figuras de cemento, grafitis propios de un entorno urbano como el metro de Nueva York, somieres que hacen las veces de cierre de finca, bañeras con dotes de abrevadero o flechas amarillas impresas sobre bloques. Todos ellos son algunos de los puntos negros que se extienden por la ruta a su paso por Galicia.

Incluso hay tramos donde los peregrinos avanzan en paralelo a polígonos industriales. Ocurre en el parque de A Gándara, en Melide. También en O Pino, donde pese a que la obra está ahora paralizada, los caminantes pueden tocar el vallado que marca los lindes del polígono y observar de cerca el desmonte.

Ante este escenario hay arquitectos como el coruñés Alberto Unsain que urgen la puesta en marcha de un plan integral de protección del Camino semejante al que ahora han establecido para el litoral. «El Camino es el bien inmaterial más importante que tiene Galicia y no tiene que estar a la espera de que cada concello lo proteja», explica.

La Xunta trabaja en ello, pero los pasos son lentos. Porque, como apunta el también arquitecto Carlos Quintáns, la heterogénea arquitectura que bordea la vía «es un problema de educación». Por eso es importante, a su juicio, realizar una actuación integral que ejemplifique que pueden hacerse reformas por poco dinero.

Actualmente el decreto específico para la ruta francesa que desarrolla la Lei de Protección dos Camiños de Santiago de 1996 establece una distancia de diferentes grados de protección que van desde los tres a los treinta metros. Dichas marcas se extienden hasta los 300, cuando se trata de asuntos relacionados con el paisaje.

La estructura de protección parroquial que establece la ley actual parece no ser bastante. Uno de los miembros de la Comisión de Patrimonio do Camiño de Santiago de la Xunta, Antón Pombo, explica que están trabajando en una nueva delimitación de la ruta y en la recuperación de trazos históricos de las vías jacobeas. «Os lindes novos están feitos, agora hai que revisalos e aprobalos. Logo farase un plan de protección para cada un dos camiños, pero son moitos quilómetros e leva tempo», apunta. La intención, en principio, es tener listo el de la vía francesa este año.