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Publicado por admin o 7 junio 2011

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Archivado en 2 enero 2010

“El suelo ideal no existe”

Escrito por mpierres o 2 enero 2010

Ana Gosálvez, junto a una de sus obras, el suelo del centro cultural CaixaForum Madrid.

Ana Gosálvez, junto a una de sus obras, el suelo del centro cultural CaixaForum Madrid.

El Pais - 02.01.2010

“Soy pavimentera”, dice Ana Gosálvez con un punto de ironía y otro de realismo, normalizando una actividad industrial que puede ser extraordinaria. Y muchas de las obras que jalonan su trayectoria lo son. Realizó -por encargo del arquitecto Frank Gehry- el suelo de la sala Fish, espacio en forma de pez del Museo Guggenheim en Bilbao. En la misma ciudad ha elaborado el suelo del Palacio de Euskalduna, bajo la batuta del arquitecto madrileño Federico Soriano.

En Berlín pisan el pavimento colorista producido por Ana Gosálvez los visitantes del centro comercial Alexa, en la Alexanderplatz. Y entre sus muchas obras en Portugal -donde colabora con el destacado pavimentero Mario Cunha- figuran los centros Colombo y Vasco de Gama, en los que la simbología marina es trazada con materiales del medio, como el nácar.

En Madrid, su ciudad de residencia y centro de operaciones, hay una larga lista de obras. Como ejemplos: Facultades de Derecho y Politécnica de Alcalá de Henares (del arquitecto madrileño Antonio Fernández Alba), Facultad de Informática de la Complutense, Conservatorio de Getafe, Museo Didáctico y juzgados de Leganés, centros de salud de Manoteras, Latina y Fuenlabrada, el Ayuntamiento de Alcorcón, la Escuela de Protección Civil de Rivas-Vaciamadrid, los centros comerciales Xanadú, La Gran Manzana y Arroyo de la Vega, las galerías de arte Oliva Arauna y Raquel Ponce…

Todo es importante, porque en cada trabajo la autora se vuelca, pero hay obras que, cuando los colegas y los amigos se las recuerdan, consiguen que el orgullo y la satisfacción se impongan a la timidez.

Una es el monumento circular en memoria de las víctimas del 11-M. Diseñado por el equipo de arquitectos Estudio FAM, Gosálvez creó el suelo. De azul intenso, en cinco tonalidades, lleva vidrio reciclado y resinas, entre otros componentes.

Otra producción singular de Gosálvez es el blanquísimo suelo del interior y la espectacular escalera del CaixaForum, el centro cultural de la Fundación La Caixa situado en el madrileño paseo de Recoletos. Mientras el fotógrafo hace las tomas para el periódico, la protagonista de la historia contempla los rincones interesada, como quien vuelve a la casa propia que ha dejado en manos ajenas y comprueba si se la cuidan bien.

“Esto es mérito de mis operarios. Es un trabajo que integra artesanía y tecnología con procedimientos actuales”, afirma, y recuerda que lo que realiza con su equipo ya lo hacían los soladores venecianos hace siglos. El pavimento continuo se monta in situ, no es prefabricado. El diseño y la ejecución se realizan en el propio espacio donde se ubica el suelo que utilizarán luego miles de personas.

En estos días, Gosálvez ejecuta la renovación del Palacio de Velázquez, centro de exposiciones del Museo Reina Sofía en el Retiro. El suelo será blanco, como en CaixaForum. El llamado “blanco Macael”, porque la base es el mármol triturado de esta cantera almeriense.

Triturados de mármol, vidrio, nácar, áridos y otros agregados naturales y sintéticos constituyen el material que Gosálvez utiliza -con una ejecución también especial- y que ha patentado con el nombre de Terracon. El sistema da nombre a su empresa de terrazos continuos, Terraconti (www.terraconti.com), situada en San Sebastián de los Reyes.

Su trabajo es lograr pavimentos resistentes al paso intenso, al tráfico de personas y actividades. Los edificios de uso público, centros comerciales, culturales y de ocio son su terreno. “Hay un equilibrio dificilísimo entre la estética y la práctica, entre el arte y la funcionalidad. El suelo ideal no existe”, dice esta mujer perfeccionista.

Nacida en Cáceres y formada en Barcelona, la autodidacta Gosálvez ha desarrollado su carrera en Madrid. Se adentró muy joven, a los 19 años, en un mundo de hombres, el duro territorio de la construcción. Comenzó precisamente en una empresa de pavimentos, pero pronto voló sola y a los 24 años (ahora tiene 56) ya había montado su propia empresa (con 80 empleados). Más de un momento ha sufrido con unos cuantos observadores “pendientes de que metiera la pata” en una obra, pero ella ha podido salir airosa. “Con complicidad y autenticidad llegas a todo el mundo. Da igual que seas hombre o mujer”, afirma, y reconoce como un éxito “la buena relación con el personal, la confianza plena”.

“Diseño sin límites” es el lema de la empresa de Ana Gosálvez, y el concepto casa con su personalidad: energética, hiperactiva y siempre optimista. A pesar de las dificultades. Madre de un hijo de 17 años, hace un par de años perdió a su marido, un aparejador madrileño. Pero no ha cejado en las inquietudes artísticas que compartía con él. Todo lo contrario. El contacto con arquitectos, artistas y galeristas surge con frecuencia en su camino. Casualidad y búsqueda. Y destino.