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Publicado por admin o 7 junio 2011

Presidente: D. Manuel Abelleira Argibay  presidente.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Tesorera: Dña. María Pierres López tesorera.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Secretario: D. Wenceslao López Velasco secretario.pontevedra@colexiodearquitectos.org
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Archivado en 15 septiembre 2009

Las nuevas normas para los pisos eliminan el mínimo de 40 metros y el reciclaje de aguas

Escrito por mpierres o 15 septiembre 2009

Faro de Vigo- 15-09-2009

A la espera de recibir las últimas alegaciones y pulir los requisitos que no acaban de cuajar con un mínimo consenso, la nueva Xunta tiene ya entre sus manos la nueva versión de las Normas do Hábitat. Fue una de las medidas estrella del bipartito, especialmente de los nacionalistas, durante la pasada legislatura, una de las que levantó más polémica también y una de las armas de la contienda electoral que el PP se comprometió a derogar si recuperaba la gestión de San Caetano. La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas abre las puertas de nuevo a la construcción en la comunidad de estudios de menos de 40 metros cuadrados, la superficie mínima establecida en el anterior decreto. La reforma no entra en las divisiones interiores de la vivienda y borra de un plumazo todas las exigencias constructivas, de reciclaje de aguas residuales, ahorro energético y protección frente a posibles emanaciones de gas radón. El Gobierno gallego cree que cualquiera de estas exigencias supera el objetivo de la normativa sobre habitabilidad y deja su regulación al Código Técnico de Edificación (CTE) del Ministerio de Vivienda, menos rígido en temas de aislamiento y aprovechamiento del agua usada, o a reglamentos futuros más específicos.
¿Qué tendrán, como mínimo, los pisos del futuro en Galicia? Una “estancia”, una cocina, un cuarto de baño, un lavadero, un tendal y un espacio de almacenamiento. Esa “estancia” –que la normativa define como un espacio interior habitable, con o sin delimitación– no podrá bajar de los 25 metros cuadrados cuando sea única. Si existen dos –no necesariamente se corresponden con dos dormitorios, pueden ser una habitación y un despacho, o un cuarto y una sala de estar–, 16 metros la más grande y 12 la pequeña. El baremo va cambiando en función del número de lugares habitables.
La exigencia para la cocina es de, al menos, 5 metros cuadrados. Puede ser independiente o integrarse en la estancia mayor, como ocurre en la mayoría de los apartamentos y estudios que se construyen en la actualidad, y con iluminación y ventilación natural directa al exterior. La nueva versión de las Normas do Hábitat mantiene la obligación de incluir un lavadero, aunque con la mitad de dimensiones, de 1 metro cuadrado; y un tendal, del mismo tamaño. La bautizada como “área de servicios” se completa con un lugar de almacenamiento “general” de también 1 metro cuadrado, 2,20 de altura y un fondo de 0,60, y otro de carácter personal, por encima de los 0,80 metros cuadrados.
El cuarto de baño mantiene el mínimo de 5 metros cuadrados. Sólo será obligatorio contar con uno de aseo si hay más de tres habitaciones. En cualquiera de los dos casos, los sanitarios deberán estar colocados de tal manera que las personas con movilidad reducida puedan usarlos sin problema.
Con estos nuevos parámetros, el tamaño mínimo de las casas cae hasta los 38 metros cuadrados. “La legislación debe buscar un equilibrio entre los limitados recursos [en referencia al "elevado porcentaje" que supone el acceso a un piso en los ingresos de los hogares de la comunidad] y los requisitos que deben cumplir las viviendas”, defiende el borrador del decreto. Por eso la Xunta opta por “atemporar”, por moderar los estándares de superficies mínimas contempladas en la anterior normativa, en vigor desde el 17 de abril del año pasado.
Medio Ambiente reconoce que las superficies más holgadas significan mayor calidad “en general”, pero su intención es que las exigencias a la construcción no “excedan” las “necesidades reales de los futuros ocupantes” que tendrían que asumir “el coste del posible sobredimensionamiento”. La teoría del bipartito es que las Normas no tendrían por qué suponer un encarecimiento del piso. “El ajuste de los estándares dimensionales mínimos que esta normativa contempla –añade la Xunta– intenta también compatibilizarlos con las limitaciones de superficies máximas establecidas a nivel estatal por la reglamentación de viviendas protegidas”.
Como la única aspiración de la normativa es exclusivamente “regular las exigencias mínimas de habitabilidad” y ante “la gran cantidad” de nueva normativa en el sector, el decreto deja fuera las exigencias constructivas y todos los polémicos asuntos del reciclaje de aguas residuales y aprovechamiento energético, además de las medidas para hacer frente a las emanaciones de gas radón del granito. Los sistemas para reutilizar las conocidas aguas grises, las de duchas y baños, que llegaron a tener una comisión propia al amparo de Vivenda para interpretar su aplicación, desaparecen –el CTE no los marca como obligatorios–, al igual que el 20% más de aislamiento con respecto a la legislación estatal.

El plan del litoral dividirá la costa en siete áreas para definir su protección

Escrito por mpierres o 15 septiembre 2009

La Voz de Galicia - 15-09-2009

El Gobierno de Fraga propuso en su momento limitar la edificación en tres áreas de la costa, en un estudio promovido en la etapa de Alberto Núñez Feijoo en Política Territorial que aquel Ejecutivo dejó sin rematar. El bipartito dividió el litoral en cinco áreas de actuación, dentro de un plan de ordenación que dejó hilvanado mientras adoptó el veto transitorio al ladrillo en 3.000 hectáreas de suelo urbanizable a menos de 500 metros del mar. Y ahora el Gabinete de Feijoo trabaja con la idea de establecer criterios diferenciados de protección para siete franjas costeras: A Mariña lucense, las Rías Altas, el golfo Ártabro, el arco bergantiñán, la Costa da Morte, las Rías Baixas y la costa sur.

El plan de ordenación del litoral, que debía estar vigente desde el 1 de enero del 2005 y que llegará con más de cinco años de retraso en la primavera del 2010, ordenará los aprovechamientos urbanísticos del litoral tomando como referencia esas áreas, que comprenden tramos de costa en los que la Xunta observa similitudes en cuanto a sus características orográficas y de ocupación. En cada una de ellas aplicará las restricciones urbanísticas necesarias para preservar el territorio, que en algunos puntos pueden alcanzar los 500 metros delimitados en el blindaje promovido por el bipartito y en otros quedarán por debajo. A falta de que el avance del plan, que Feijoo ha anunciado para diciembre, concrete esas franjas de protección, el Gobierno del PP optó en mayo pasado, cuando prorrogó la ley de los 500 metros, por asumir en su totalidad la restricción acordada por el bipartito. Es más, la Xunta prescindió de la propuesta que la ex conselleira María José Caride entregó a su sucesor, Agustín Hernández, sobre la posibilidad de levantar el veto en 9,1 de los 44,8 millones de metros cuadrados afectados por las medidas cautelares. De hecho, en el Gobierno de Feijoo admiten abiertamente que el blindaje urbanístico de la costa resultó una decisión acertada y oportuna para evitar no solo el avance en la ocupación indiscriminada de la costa, sino que quedara poblada de grúas paradas y construcciones a medio hacer por la crisis. Es la misma idea que comparten la mayoría de los alcaldes.

Trabajo sobre el terreno

El abundante material que dejó preparado el equipo de Caride no ha ahorrado al de Hernández extensas jornadas de trabajo en cada municipio. Hasta ahora, los técnicos de la Dirección Xeral de Sostibilidade e Paisaxe han visitado el litoral de 46 de los 89 concellos costeros en los que limitará la construcción. Los técnicos están gestionando con cada ayuntamiento las especificidades de cada zona, con la intención de que los criterios fundamentales queden perfilados ahora y de que en la fase de sugerencias al documento solo haya que dirimir flecos. En la Xunta aseguran que la colaboración por parte de los municipios está siendo «muy buena». Esta fase de trabajo concluirá a finales de octubre. La hoja de ruta para la tramitación del plan de ordenación del litoral contempla la entrega de la documentación a los alcaldes durante la segunda quincena de diciembre, cuando está previsto que la Xunta presente un avance de la planificación. A partir de entonces, Medio Ambiente habilitará dos meses de plazo para la presentación de sugerencias por parte de los concellos y de los organismos que operan en el territorio, como la Dirección General de Costas, el Ministerio de Fomento y la Consellería do Mar, entre otros.

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