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Publicado por admin o 7 Xuño 2011

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Arquitecto egocéntrico e xenial recupera esposa desenganada

Escrito por mpierres o 13 Novembro 2010

 

Mazzucchelli traza juegos formales y cromáticos para expresar los estados de ánimo de sus personajes en la novela gráfica 'Asterios Polyp'.- SINS ENTIDO

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El Pais -ABEL GRAU - Madrid - 12/11/2010

 Se publica en España ‘Asterios Polyp’, la aclamada novela gráfica del historietista David Mazzucchelli, una sátira sobre el amor trufada de mitos griegos, digresiones existenciales y juegos estéticos

Que no le vengan con historias al dibujante David Mazzucchelli sobre lo que quiere el lector medio. Su nueva obra, la novela gráfica Asterios Polyp (Sins Entido), es una sátira sobre el reencuentro amoroso de un arquitecto y una escultora, trufada de -cojan aire- alusiones a la mitología griega, indagaciones metaficcionales, citas de Aristófanes, Hesse y Calvino, digresiones sobre los Padres fundadores de EE UU, y sesudas disquisiciones acerca de la tensión entre rigidez formal y sutileza emotiva. Menudo desafío al público masivo. Un cubo de Rubik de 300 páginas, elegante, cerebral y divertido, galardonado con tres premios Eisner, que se acaba de publicar en España

Es la hora de Mazzucchelli (Rhode Island, EE UU, 1960). Tras renovar el género de superhéroes a mediados de los ochenta , después de ilustrar los juegos metaficcionales de Paul Auster en los noventa y firmar varias portadas del semanario New Yoker, Mazzucchelli toma ahora los mandos por primera vez con su obra más personal y ambiciosa, en la que explora obsesivamente el concepto de dualidad. Su protagonista, Asterios Polyp, es un arquitecto arrogante y genial que jamás ha construido nada. Su prestigio se basa en unos diseños espectaculares sobre el papel, pero nunca edificados. Lo suyo son las abstracciones. Todo lo ve en forma de dualidades tajantes. Forma y contenido, razón y emoción. Su misma cabeza es bidimensional: un semicírculo y dos curvas. Y que no le hablen de matices emocionales.

Huida hacia el apogeo

La historia arranca en pleno desastre. Polyp cumple los cincuenta y su mundo se viene abajo. Su mujer, Hana, le abandona y su sofisticado apartamento de Manhattan arde en un incendio. Tras perderlo todo, toma un autobús que le lleve lo más lejos posible, en un intento de huir de sí mismo. Y llega a un pueblo en medio de ninguna parte, Apogee, donde encuentra empleo en el taller del corpulento mecánico Stiff Major. Así que tiene que aprender a trabajar con las manos. Allí conoce a la mujer de Stiff, la mística Ursula (”No te preocupes si te enamoras de mí, le pasa a todo el mundo… Soy una diosa”), y la banda de country-punk radical The Radniks.

Mientras vive su retiro espiritual, se intercalan los flashbacks. Son recuerdos narrados por el hermano gemelo del protagonista, Ignazio, que murió en el parto pero cuya presencia merodea el relato desde el principio y se aparece en sueños. Recuerda cómo Polyp conoció a su mujer, la encantadora escultora japoalemana Hana, y cómo encajaron desde el principio. Y eso que eran simétricamente opuestos. En la descripción del enamoramiento, Asterios es un conjunto de rígidas líneas azules que poco a poco se entrelaza, en una especie de ósmosis formal y cromática, con la figura de Hana, una maraña de nerviosos trazos rojos. Cuando discuten, la unidad se desgarra y vuelven a su aislamiento. Lo que suele suceder a menudo, debido a la personalidad asfixiante de Polyp. “¿Qué te hace pensar que siempre tienes razón?”, se queja Hana. “Eso no es verdad y lo sabes”, zanja Polyp.”Sólo la tengo a menudo”.

Combates dialécticos

Buena parte de la narración, de hecho, son las elevadas discusiones en las que se enzarzan los personajes. Abordan cuestiones de diseño (”si no es funcional, es decorativo”), religión (”la historia de ’santos’ que oyen voces, tienen visiones y se creen perseguidos por su relación personal con lo divino”) y memoria (”todo recuerdo es recreación, no reiteración”). Uno de los más dogmáticos es el coreógrafo Willy Ilium, un enano grandilocuente (”¿Cómo se puede aspirar al triunfo rodeado de imaginaciones flácidas y mentes débiles cuando mi mente… mi mente está llena de Nietzsche?”) y bastante salido, que vive de la posmoderna costumbre de refundir obras célebres. Su nuevo montaje es un Orfeo (Underground) para el que quiere contar con las esculturas de Hana.

Con un dominio absoluto del arte secuencial, Mazzucchelli compone un complejo engranaje de forma y contenido, con sus correspondientes leitmotivs: una navaja suiza, un reloj con imanes y un encendedor zippo. Para empezar, limita la paleta a los tres colores primarios. Aplica el cian (Polyp) y el magenta (Hana) para los recuerdos. El amarillo ilustra las apariciones oníricas del hermano muerto y el presente de redención en Apogee (apogeo, que, según el diccionario es “la culminación de un proceso”), donde Ursula Major (es decir, Osa mayor) guía la catarsis de Polyp. Y su deliciosa epifanía sensorial tras construir una casa de madera en un árbol.

Cada episodio y cada personaje cuenta con sus propios recursos visuales. Mazzucchelli incluso mezcla estilos artísticos, como en el espléndido capítulo del descenso a los infiernos. En una atmósfera fantasmagórica, Asterios-Orfeo se adentra en un sombrío metro de Nueva York en busca de Hana-Eurídice (incluso cruza el río Leteo en un vagón). Vigorosos trazos en blanco y negro que evocan el expresionismo alemán y la obra del dibujante Lynn Ward. Sutil es también el episodio de la ampolla en el pie izquierdo de Polyp. Muestra que, tras la separación, incluso los pequeños detalles menos agradables de Hana son evocados con nostalgia.

Saltos metaficcionales

Dos caras, Polyp y Hana, razón y emoción. ¿Una trama demasiado simple? En una de las piruetas metaficcionales de la novela, el propio protagonista responde. La dualidad “sólo es un principio organizativo cómodo”, explica Polyp. “Al elegir dos aspectos de un tema que parecen opuestos, puede examinarse cada uno a la luz del otro, para así ver con más claridad el conjunto”. Siempre que no se confunda ese sistema con la realidad, matiza su hermano. “Exacto”, asiente Polyp. Y cita como ejemplos Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse, y El vizconde demediado, de Italo Calvino. “Habrá quien argumente que semejante simplificación es más adecuada para los cuentos infantiles, o para los cómics”, advierte Ignazio. “Eso es completamente distinto”, responde Polyp.

¿Una novela gráfica muy compleja? Pues al autor no se le van a poder pedir explicaciones, porque, desde su cargo de profesor de arte en la School of Visual Arts de Nueva York, ha renunciado a conceder entrevistas a cualquier medio de comunicación, según señalan desde su editorial española. Asterios Polyp es un desafío para el lector y pide varias relecturas. Al menos, ese es el consejo que ofrece el historietista y ensayista Scott McCloud , autor de Entender el cómic (Astiberri) , para paladear apropiadamente esta odisea visualmente lúdica, a menudo divertidamente erudita, y de un gran vuelo poético.

A modernidade aerodinámica de Fuller

Escrito por mpierres o 4 Setembro 2010

Buckminster Fuller posa junto a su Dymaxion Car y con su cúpula de ojo de mosca en Snow Mass (Colorado) en 1980, que desarrolló en los años treinta.- ROGER WHITE STOLLLER

Buckminster Fuller posa junto a su Dymaxion Car y con su cúpula de ojo de mosca en Snow Mass (Colorado) en 1980, que desarrolló en los años treinta.- ROGER WHITE STOLLLER

El Pais - JAVIER MADERUELO 04/09/2010

Una exposición y un libro auspiciados por Norman Foster muestran la energía utópica del creador

La independencia de Estados Unidos como colonia inglesa trajo como consecuencia la necesidad de inventar un mundo nuevo en un territorio literalmente baldío y desconocido. El último de los episodios de aquella conquista lo protagonizaron dos personajes que coincidieron en diferentes ocasiones a lo largo de su vida y que se estimaron mutuamente. Me refiero a John Cage (1912-1992) y Buckminster Fuller (1895-1983), últimos descendientes de una estirpe de aventureros que tuvo que servirse del ingenio para sobrevivir a las adversidades que surgían en la ocupación de nuevos territorios. Fuller representó lo mejor del espíritu norteamericano: capacidad de innovación, sentido promocional y pragmatismo técnico.

Sin lugar a dudas, Buckminster Fuller fue todo un pionero en un siglo XX prolífico en la creación de personajes que idearon y produjeron los hechos y los inventos más increíbles e insólitos, desde teorías científicas y artilugios mecánicos hasta obras de arte que sorprendieron al mundo por lo inusitado de sus propuestas. Después de que en el siglo XIX el conocimiento se fragmentara en ciencias específicas y estas en especialidades, los sabios como Goethe dejaron de existir para dar paso a la raza de científicos y técnicos expertos en las minucias, hábiles en lo concreto, profundos en los detalles pero, por lo general, tediosamente metódicos y sin ingenio. Por eso sorprenden personajes como Buckminster Fuller que, desde una geometría pragmática, sin apoyo algebraico, ejerció de ingeniero y cartógrafo. La lista de personajes que lucharon contra las convenciones puede ser extensa, pero pocos como Bucky Fuller hicieron tabla rasa de lo que se sabía hasta entonces, sin despreciarlo, y reinventaron el mundo a la medida de sus intuiciones.

Fuller ha pasado a la historia por sus cúpulas geodésicas cuando logró aparecer retratado en la portada de la revista Time, pero, en verdad, su importancia es muy grande en la cultura estadounidense, ya que él representa la modernidad en un país profundamente conservador. Mientras que la asunción de la modernidad en Europa fue un tema de carácter filosófico y cultural, en Estados Unidos se redujo a un asunto técnico que se resolvió cuando la mecanización tomó el mando. Es aquí donde el ingenio de Fuller acierta en la diana inventando un automóvil con pretensiones de llegar a ser el supercoche anfibio del futuro o una especie de avión terrestre sin alas. Fracasado el proyecto, no se rindió y propuso construir casas de aluminio livianas que pudieran ser fácilmente transportables. De ahí pasó a idear cúpulas basadas en la indeformabilidad del tetraedro, consiguiendo sus famosos cascarones geodésicos, como el construido para la Expo 67 de Monreal, con sus 76 metros de diámetro y una altura de 61 metros. Sin contar con sus ideas sobre una “ciencia del diseño” o un nuevo sistema de proyección cartográfica que permitió una representación insólita del planeta Tierra.

La utopía de Fuller, de la que surge un auténtico raudal de propuestas e inventos, consistía en el intento de cambiar el mundo por medio de contribuciones individuales y con ello beneficiar a toda la humanidad. La filosofía intuitiva de Fuller tiene su origen en el trascendentalismo de Ralph Waldo Emerson que impregnaba la Universidad de Harvard, en la que comenzó Fuller unos estudios universitarios que abandonó pronto. Emerson había predicado una vía intuitiva, basada en la capacidad de la conciencia individual, de la que participó Fuller en todas sus empresas.

Como “científico del diseño” acuñó la fórmula “hacer más con menos”, lo que le llevó a idear formas y estructuras que redujeran costes de producción o de energía, como coches aerodinámicos o cúpulas geodésicas livianas, esto le condujo a desarrollar una serie de conceptos que expuso en gran cantidad de libros que editó y para los que ideó neologismos como “efemeralización”, “sinergia” y “tensegridad”. Por poner un ejemplo, esta última palabra surge de la contracción de los términos tensional e integrity y la utilizó para designar las estructuras cuya estabilidad depende del equilibrio que se consigue entre fuerzas de tracción y compresión cuando son puestas en tensión.

Su pensamiento trascendentalista y sus experiencias mecánicas le condujeron a ser consciente de lo limitados que son los recursos que posee la Tierra, siendo uno de los primeros que se preocupó por conseguir diseños de bajo consumo y por el empleo racional de los recursos, denunciando la dependencia del petróleo y abogando por la energía solar y eólica, cuando aún no existían posibilidades para conseguirlas, acuñando en sus escritos la imagen de la “nave espacial Tierra”.

La editorial Ivorypress presenta ahora un libro donde se muestra uno de estos inventos de Bucky Fuller, su Dymaxion Car, un automóvil que desarrolló en los años treinta, que se movía a más de cien kilómetros por hora y que era capaz de evolucionar como una bailarina. Después de haber transcurrido más de setenta años de la producción de los únicos tres prototipos de aquel invento fallido, el célebre arquitecto inglés Norman Foster, que conoció y colaboró con Fuller durante los últimos años de su vida, ha llevado a cabo, a su costa, la realización de un cuarto prototipo de aquel mítico automóvil de tres ruedas que pretendía ser una mezcla de barco, avión y coche, aunque en realidad el vehículo sólo podía rodar por una carretera provisto con el motor V8 de un Ford, pero el talante visionario de su inventor previó que aquel automóvil estaba destinado a revolucionar los medios de transporte. Precisamente fue el carácter visionario, futurista y utópico de su creador lo que ha dotado de cierta profundidad ideológica al invento, siendo hoy admirado como una auténtica obra de arte.

El empeño de Norman Foster, al realizar una réplica lo más exacta posible del tercero de los prototipos del Dymaxion Car, es también encomiable. Para ello, ha tenido que operar como un historiador sobre los documentos, los datos y las imágenes que han sobrevivido al tiempo y como un arqueólogo sobre los pecios del naufragio de aquella empresa de Fuller. El resultado es la construcción pieza a pieza de un coche, trabajando durante tres años hasta conseguir resolver todos los enigmas sobre sus mecanismos y detalles. El automóvil conseguido merece la pena, se trata de un vehículo de aspecto futurista, con forma de gota de agua, para ofrecer la menor resistencia al viento y con tres ruedas, para conseguir la máxima estabilidad. El diseño se inspiró en los zepelines, y para conseguir la eficacia formal que Fuller deseaba invirtió la disposición hasta entonces tradicional de los elementos del automóvil, ubicando el motor atrás, con el radiador hacia el interior y una tronera para tomar aire, la tracción delantera y la dirección en la única rueda trasera, que funciona como el timón en un barco.

A la vez que diseñaba y construía el prototipo no paró de recurrir a las más ingeniosas formas de promoción, empezando por el propio título del automóvil, Dymaxion, palabra que surge de la contracción, inventada por el publicista Waldo Warren, al reunir las palabras más repetidas por Fuller en sus explicaciones: dinamismo, máximo y tensión. Él mismo fundó una revista, Shelter, en la que publicó en 1932 una descripción del coche fantástico con unas fotografías de un modelo en madera realizado por su amigo el escultor Isamu Noguchi. Visto en retrospectiva, la empresa de fabricar un coche como Dymaxion estaba abocada al fracaso, sobre todo teniendo en cuenta los avances que en esa década realizaron ingenieros como Hans Ledwinka, Ferdinand Porsche o Pierre Boulanger, pero la fe voluntariosa y utópica de Fuller y sus socios fue admirable, tanto como la de Norman Foster al reconstruir no sólo el vehículo sino toda la historia de ese momento del diseño técnico.

Bucky Fuller & Spaceship Earth. Ivorypress Art + Books. Comisarios: Norman Foster y Luis Fernández-Galiano. Hasta el 30 de octubre. Comandante Zorita, 48. Madrid. Buckminster Fuller. Dymaxion Car. Foster + Partners. Ivorypress, 2010. 223 páginas. 59,90 euros.

Luz verde para a ampliación do MoMA

Escrito por mpierres o 8 Decembro 2009

torre-verrehoyesarte.com - 07.12.09

Tras un tempo de deliberacións sobre os seus aspectos estéticos, Nova York deu o seu consentimento para erguer a Torre Verre, deseñada por Jean Nouvel no 2007, unha torre de vidro e aceiro de 82 plantas adxacentes ao Museo de Arte Moderna de Nova York (Moma) cuxos cinco primeiros piso albergarán a ampliación desta prestixiosa institución.

Ao coñecerse o proxecto, considerouse que as tres puntas desiguais da parte superior da torre non reunían os ingredientes suficientes para un edificio que competiría en altura con algunhas das torres máis importantes do mundo e que, ademais, non concordaba esteticamente cos edificios da zona. Jean Nouvel mostra unha vez máis neste proxecto a súa capacidade de crear un balance entre contornos urbanos conflitivos.

Á parte da ampliación do Moma, o edificio albergará un hotel e apartamentos de luxo, adicando o subsolo a restaurante e cafetería-lounge, que conta cunha fachada de cristal que percorre toda a parte superior, de maneira que os camiñantes poidan asomarse e ollar dende a rúa.

Descarado e atrevido

A forma irregular da torre a fai característica, rompendo o rectilíneo skyline de Manhattan. Trátase dunha forma realizada coa intención de soportar os esforzos de torsión xerados polo vento na súa estrutura. A través da extrusión do contorno da parcela conseguiuse a volumetría xeral do edificio, que posteriormente adaptouse á normativa urbanística.

Ao exterior, colocáronse unhas vigas que cruzan toda a fachada creando un estampado xeométrico, acompañadas por uns montantes que acollen o sistema de ventilación e aportan dinamismo á fachada. Esta está composta por unha estrutura portante: unha serie de vigas metálicas que soportan o peso da mesma para liberar a planta do edificio e conseguir espazos diáfanos no interior, que se definen polo uso de columnas inclinadas e polo uso da luz natural a través da fachada de vidro.

Formas descaradas

interior-torre-verreAs formas descaradas e atrevidas do edificio son un lixeiro e disimulado recordo ás xeometrías dos edificios xa existentes do Moma: o edificio do museo de 1939 de Edward Durell Stone e Philip L. Goodwin e a ampliación de 2004 de Yoshio Taniguchi.

Esta ampliación permite incrementar nun trinta por cento o espazo expositivo deste museo, xa que a ampliación de Taniguchi comezaba a quedarse pequena, e así poderase realizar unha importante reorganización dos espazos.

Os méritos de Nouvel

Jean Nouvel lidera dende 1970 o seu propio estudio, Ateliers Jean Nouvel. Entre os seus meritos, cómpre destacar o Premio Pritzker (2008), a Gold Medal da Academia Francesa da Arquitectura, a Royal Gold Medal del Riba, ou o Premio Aga Khan. A maioría dos seus edificios foron erguidos en Francia, aínda que ao longo da súa extensa carreira foi extendendo a súa arquitectura ao longo de todo o mundo. Entre as súas obras máis destacadas encóntrase o Instituto do Mundo Árabe en Paris, a Fundación Cartier en Paris, o Centro Cultural e de Congresos de Lucerna, o Centro de Conferencias de Tours ou a Ampliación do Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

O rañaceos ‘feminino’ máis alto do mundo

Escrito por mpierres o 23 Novembro 2009

torre-aquaEl Mundo - 20.11.09

El fascinante ’skyline’ de Chicago ya puede presumir del rascacielos más alto del mundo diseñado por una mujer, la Torre Aqua. Se trata de una llamativa pieza arquitectónica diseñada por la norteamericana Jeanne Gang, que lidera su propio estudio Gang Architects. El espectacular edificio residencial, que se ubica en el ‘downtown’ de capital del estado de Illinois, representa la primera gran obra diseñada por esta emprendedora arquitecta de 45 años.

El proyecto, que ha contado con un presupuesto de 207 millones de euros, comenzó a ver la luz en el año 2006 y ha abierto sus puertas el pasado verano, tres años después. El nuevo icono arquitectónico se eleva unos 250 metros repartidos en 82 plantas que acogen 215 habitaciones de hotel en los 18 primeros pisos, 476 apartamentos de lujo en régimen de alquiler de la planta 19 a la 52, y 263 viviendas en venta en el resto del bloque.

Pero la originalidad de esta ópera prima de Gang reside en su morfología ingeniosamente trazada. La fachada de vidrio, ataviada por balcones de profundidad variable, de hasta 3,7 metros, que van alternando su volumen, generan una sensación de curvatura y movimiento que crea un efecto visual de oleaje. Es este relieve, que asemeja a las olas del mar, el que le da nombre al proyecto. Asimismo, su denominación también comulga con el entorno náutico que lo rodea, emplazado junto al lago Michigan y al río Chicago.

La Torre Aqua, rodeada de otros rascacielos emblemáticos del centro de Chicago, como la torre AON Center, y del famoso Millennium Park, cuenta con una piscina al aire libre y otra climatizada, una biblioteca, un gimnasio, un centro comercial y párking, entre otros atractivos de uso común para los inquilinos. Además, posee una extensa azotea ajardinada, desde donde se puede disfrutar de unas fabulosas vistas de toda la urbe.

La compañía Magellan Development, propietaria del coloso inmueble, comercializa las viviendas que alberga. Si usted está interesado en hacerse con una vivienda en este suntuoso rascacielos, puede adquirirun estudio por 200.509 euros, un piso de una habitación desde 243.350 euros, o bien, una de cuatro por 1.333.712 euros. Si por el contrario, se decide por alquilar, el estudio más económico costaría990 euros mensuales, mientras que un apartamento de un dormitorio se elevaría a 1.120 euros y de dos desde 1.935 euros.

A pesar de que este nuevo rascacielos se ha inaugurado en plena crisis del mercado inmobiliario en Estados Unidos, no ha afectado a las ventas de los inmuebles, ya que el grupo Magellan ha comercializado la mayor parte de las viviendas. Esto es así, porque la Torre Aqua se encuentra entreel ‘Top Ten’ de los apartamentos más lujosos de la ciudad de Chicago, debido a que ofrecen todas las comodidades, una ubicación envidiable y unas excelentes perspectivas.

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Moneo renova o vello campus de Columbia

Escrito por mpierres o 15 Outubro 2009

edificio_rafael_moneo_nueva_yorkEl Pais - 14.10.2009

Para calquera arquitecto, proxectar un edificio que contribua a delinear o skyline máis celebre do planeta, o de Nueva York, é un xugoso desafío. Se ademáis ese edificio se integra nun dos campus universitarios máis prestixiosos de Estados Unidos, o reto é dobre. O arquitecto Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937) está construindo un novo pabillón adicado ás ciencias interdisciplinares na Universidade de Columbia. O proxecto, deseñado xunto a Moneo Brock Studio cun presuposto de 200 millons de dólares (134,8 millons de euros) e que será inaugurado en 2010, terá 14 pisos, 4.645 metros cadrados de laboratorios, unha biblioteca adicada á química, bioloxía e psicoloxía, un auditorio e un café aberto ao público e a pe da rúa.

Situado na esquina entre Broadway coa rúa 120, o novo edificio de cristal e aluminio, luminoso, aberto, case flotante e coa imaxe clara do século XXI pero sen ostentacions, funcionará tamén como entrada noroeste ao campus Morningside Heights, dominado polos edificios históricos de McKim, Mead & White, os arquitectos que deseñaron algunhas das principais construccions de finais do XIX e principios do século XX en Nueva York e autores tamén do Hotel Nacional de Cuba en La Habana. De ahí a complexidade dun proxecto que para levarse a cabo non só tivo que ter en conta o contexto no que ía a situarse, senón tamén as dificultades de construilo sobre o ximnasio universitario. “Non é un edificio sinxelo. As condicions foron complexas porque había que respetar o ximnasio, anque supoño que ademáis de superar esa dificultade física o reto fundamental era de tipo estético: ser capaces de integrarse nun complexo urbano tan preciso e definido, cun perfil tan craro como o do campus de Columbia”, explicou onte Moneo en conversa telefónica.

O arquitecto, gañador do premio Pritzker de arquitectura en 1996, é sobradamente coñecido en EE UU, onde construiu edificios emblemáticos dende finais dos anos oitenta -a catedral de Nosa Señora de Los Ángeles, en Los Ángeles, ou o Davis Art Museum en Massachusetts-, pero nunca deixara a súa firma en Nueva York. A aposta da Universidade de Columbia é particularmente significativa tendo en conta que construir un pabillón de ciencias nesa ubicación era un vello soño fallido. Por exemplo, o proxecto do arquitecto británico James Stirling nunca chegou a ser aprobado. Lee C. Bollinger, rector da universidade, parece estar particularmente contento co deseño de Moneo. “Tiña que ser arquitectura de calidade en sí mesma, un proxecto atrevido pero realizado por un arquitecto importante”, explicou Bollinger no diario The New York Times.

Según Moneo, “traballar con institucions académicas estadounidenses é satisfactorio porque te fan sentir acompañado. Cando aproban un proxecto saben ben o que queren, saben con claridade o diñeiro do que dispoñen e eso axuda moito”. Cando comezaron as obras en 2007 houbo algunhas críticas, pero parece que entre arquitectos gustou. Moneo se declara satisfeito: “Construir en cidades como Nueva York crea controversia, naturalmente, pero creo que o proxecto se  entendeu bastante ben”.

Podedes ver máis imáxes no seguinte ligazón: http://www.flickr.com/photos/archidose/sets/72157622381720685/detail/

Jean Nouvel perde altura

Escrito por mpierres o 12 Outubro 2009

jntv04Público - 12.10.2009

O que se atisbaba como un exemplo máis do poder da sociedade civil para derrotar a proposta dun Premio Pritzker convertiuse nun agrio debate que enfrenta a arquitectos, cidadans e medios de comunicación sobre as necesidades das metrópolis contemporáneas.

A Comisión de Urbanismo de Nueva York presidida por Amanda Burden acordou fai unhas semás rebaixar 60 metros da Tour de Verre de Jean Nouvel despois de que os medios de comunicación reflexasen a oposición dos veciños. A decisión seguramente fixo que Nouvel se acordara do seu colega Renzo Piano, que en 2006 viu cómo Harlem lle tumbou un proxecto para renovar a Universidade de Columbia; anque non debeu de molestarlle, visto que no seu discurso de agradecemento do Pritzker, o ano pasado, se presentou como un anticonformista.

A decisión da Comisión, lexos de zanxar o debate público, o  potenciou. Burden ha recibido críticas por unha parte da cidadanía, que tacha á administración municipal de conservadora e lle atribúe querer facer de Nueva York unha Venecia do século XXI.

O que o caso Nouvel pon enriba da mesa é unha cuestión que ningún político se atreveu a dicir en público, pero que xa corre como a pólvora en foros especializados, como Curbed ou NYTimes: que a cidade non admitirá edificios máis altos que o Empire State Building. Unha decisión que non cadra coa superación do modelo florentino (o home como medida de todas as cousas) e que ademáis pode ter efectos nefastos para a eficiencia das metrópolis. As voces máis críticas poñen de manifesto contradiccions como que Nueva York se limite agora a unha determinada escala cando a superou fai décadas.

A opinión xeral dos arquitectos é que un control restrictivo da altura podería provocar disfuncions na cidade. “Todas as cidades contemporáneas teñen necesidade de altura. Hai que elevar a densidade media da periferia. Manhattan demostrouse como unha zona moi eficiente e, sen embargo, vemos que o modelo de vivendas unifamiliares de Nueva Jersey non é sostible, porque xera dependencia do automóvil antes que do transporte público”, explica o sociólogo José María Ezquiaga.

“A historia di que as cidades sempre tiveron elementos que destacan: torres, peezas icónicas, referencias na paisaxe Lamentablemente, moita xente pensa que eses fitos son os do pasado e que cidades como París ou Nueva York xa teñen as súas para sempre e non deben ser superadas”, resume o arquitecto Juan Herreros. Precisamente, seu museo Munch en Oslo constitúe un dos exemplos máis cercanos do control da sociedade civil sobre o arquitecto. Dende que se fallara o concurso, a opinión do país pasou de rexeitar seus 55 metros de altura ( temíase que eclipsara a Ópera, último premio de arquitectura Mies van der Rohe da Unión Europea) a apoiar seu contenido icónico.

Outra cuestión que se desprende do control da altura afecta a temas tan relevantes como o impacto medioambiental. “Aos arquitectos e aos urbanistas nos interesa máis cómo obter organizacions dos centros de traballo eficientes dende o punto de vista enerxético, que cómo pode interpretarse que un edificio sexa máis alto que outro”, explica Andrés Jaque. “Estou contra o simbolismo. Se un edificio funciona mellor sendo máis alto, haberá que facelo así, anque iso o faga máis vistoso que o Banco Mundial ou a catedral de Westminster”, agrega.

Pero hai casos e casos. En España, un dos máis recordados é a Torre de Valencia, construída en Madrid nos anos setenta e que modificou irremediablemente a perspectiva da Porta de Alcalá como unha peineta inesperada. “Todas as cidades teñen iconos moi queridos polos cidadans que deben respetarse porque forman parte da identidade destas persoas, da súa memoria. Por iso é moi importante valorar o impacto das novas construccions sobre eses iconos”, alerta Ezquiaga.

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