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Publicado por mpierres o 10 Agosto 2010

http://www.coagpontevedra.es/?p=3938

Hoxe, martes, día 10 de Agosto, saíu publicado na web do Concello de Pontevedra o anuncio e bases que rexirán o CONCURSO CON INTERVENCIÓN DE JURADO PARA LA SELECCIÓN DEL ANTEPROYECTO DE REHABILITACIÓN DE ZONA DEGRADADA POR LAS TRASERAS DE LOS EDIFICIOS DE LA MANZANA 135 DE PONTEVEDRA, FRENTE AL SANTUARIO DE LA VIRGEN PEREGRINA.
O fin [...]

 

Esta vendo España

Video RTVE.es: “Arquitecta, mileurista y en paro”

Escrito por mpierres o 31 Agosto 2010

alexiaRTVE.es - MIRIAM HERNANZ / R.J. SIMÓN MADRID 03.03.2009

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Cuando siendo una adolescente Alexia Maniega decidió estudiar Arquitectura, nunca imaginó que después de toda una década de estudios quedaría en paro nada más ingresar en el mercado laboral. Una profesión tan cualificada significaba, en aquella época, trabajo seguro.

Pero las turbulencias económicas han impactado de lleno en los profesionales de gran formación académica y de sectores que rara vez registran paro, que han visto cómo sus esfuerzos en la universidad no están siendo recompensandos ni con un sueldo digno ni con un trabajo “en lo suyo”.

Alexia llevaba seis meses trabajando en una ingeniería cuando su jefe la convocó a una reunión. Junto a ella, el resto de compañeros que habían entrado a la empresa a la vez. “Nos explicaron que en el departamento de arquitectura nunca habían tenido que echar a gente, siempre había trabajo. Pero que en ese momento todo estaba parado y tenían que despedirnos”, recuerda.

“En la carrera jamás pensé que me pasaría algo así. Era una etapa muy floreciente, en la que se construía mucho… Muchos de mis profesores me ofrecían trabajos y llegó un momento en que tuve que decir no a muchas ofertas porque mi prioridad era terminar la carrera”, sostiene.

Su despido y el del resto de sus compañeros arquitectos fue una decisión insólita, pero que sí podía llegar a esperarse, ya que la mayoría de proyectos que encargaban a la empresa terminaban en agua de borrajas. “Había empezado a ahorrar, pero por mucho que ahorres, en seis meses no te da para mucho”, asegura resignada.


“Tengo edad para vivir fuera de casa”

El despido le llegó un mes después de que se independizara junto a su novio José Miguel, también arquitecto. En medio de la ilusión de montar su nueva casa -”la mayoría son muebles prestados o regalados”- recibieron el jarro de agua fría. Un inmueble de 60m2, por el que pagan 800 euros de alquiler y situado en el madrileño barrio de Lavapiés, pasó de ser su ilusión a su preocupación, al no contar con ingresos fijos. “Mis prioridades ahora son pagar el alquiler, las facturas y llenar la nevera”, dice Alexia.

“Antes sí que pensaba: si ahorro un poco me puedo ir de vacaciones a un lugar más lejano. Ahora sólo pienso en cubrir gastos”, reconoce esta joven de 30 años que sostiene que “ya tengo edad para vivir fuera de casa de papá y mamá. ¡Es lo único que pido!”.

“¿Mis ingresos? A día de hoy, ninguno. No tengo ningún ingreso. Cuento con el respaldo de mi pareja y mis padres“. Ésa es la agónica situación económica que atraviesa y a la que intenta hacer frente desde el optimismo y el trabajo.

Alexia busca empleo cada mañana. Manda currículos por internet y dedica muchas horas a preparar proyectos que presentar a los concursos públicos que van saliendo. Una vía de salida a su situación en la que cada vez se encuentra más “competidores”. “Antes se presentaban 25 ó 30 proyectos a un mismo concurso público… ahora puede haber hasta 300 solicitudes. Con la crisis ha llegado a multiplicarse por 10 la participación”, asevera.

El sueño de arquitecto estrella se rompió hace mucho tiempo para Alexia. Durante sus años de estudio, trabajó para algunos de sus profesores y, poco a poco, fue dándose cuenta de que sólo unos pocos privilegiados llegan a ser conocidos.

“Yo he renunciado a hacerme rica con mi trabajo. En la carrera nos venden una imagen que no es cierta. En ningún momento te hablan de las dificultades para encontrar un contrato o que tu sueldo va a ser de mileurista”, asegura indignada. “Ahora mismo, con tantísimo licenciado, es super difícil aspirar a arquitecto estrella”, dice con sorna.

“Es que se ven ofertas de 1.000 eutos al mes como autónomo. ¡Puestas en el colegio de arquitectura! Es que es para decir… ¿te estás quedando conmigo? ¡No se puede permitir!”, afirma.

“No tengo miedo a trabajar de cualquier cosa”

Muchos estudios de arquitectura optan por contratar como autónomos a gente que, en realidad, desarrollan trabajo por cuenta ajena. Unas condiciones laborales más propias de profesionales con mano de obra no cualificada. De este modo, muchos arquitectos se ven sin derecho a una paga de paro, sin derecho a una baja maternal o sin opción a vacaciones no pagadas.

“Mis padres no se podían creer que después de terminar esta carrera tan dura, en la que tanto sufrieron conmigo, su hija, toda una arquitecta, cobrara 1.300 euros como autónoma”, recuerda Alexia.

“Uff… ¿Que cómo me veo dentro de seis meses?”, dice esta joven madrileña con cara de circunstancias. “Trabajando. Me veo trabajando, sea de lo que sea. La palabra parado no me da miedo, porque, a fin de cuentas, no se puede estar sin trabajar toda la vida”, concluye.

Atocha alóngase cara o Sul

Escrito por mpierres o 30 Agosto 2010

obras-atochaEl Pais- PILAR ÁLVAREZ - Madrid - 28/08/2010

La antigua estación de Mediodía se estira hacia el Sur. Atocha, la estación de trenes más transitada de España, estrenará año con una nueva terminal solo para llegadas. La imponente estructura de acero blanco, cubierta con grandes ventanales de vidrio y enormes pasarelas rodantes llevarán en volandas al viajero desde el andén hasta la calle. Atocha, en obras desde hace un año, ha seguido prestando servicio. Más de 800 obreros amplían la construcción a un lado, mientras al otro el viaje sigue.
 

 La inauguración está prevista en diciembre, con la llegada del primer tren de Alta Velocidad que conecte Madrid con Valencia. La gran Atocha vuelve a estar bajo la supervisión del arquitecto Rafael Moneo, el único premio Pritzker español, que ya se encargó de la remodelación para que en 1992 entrara al andén el primer AVE procedente de Sevilla. Aquel tren era casi un intruso. Ahora la alta velocidad copa en exclusiva la ampliación, que dividirá Atocha en dos.

Los futuros pasillos rodantes y los andenes de granito que ya están acabados forman parte de la terminal de llegadas. Igual que ocurre con los aviones, el viajero del tren dispondrá de dos espacios diferentes. La estación actual se reservará a las salidas. Los que entren a Madrid lo harán más al sur.

La terminal forma parte de la primera fase de ampliación prevista por el Ministerio de Fomento, con un presupuesto de 171,4 millones de euros que también ha servido para adaptar las vías. La primera intervención de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, dependiente de Fomento) supuso un nuevo trazado de vías (con trenzados llamado bretelles) que permite que los trenes se desvíen de un rail a otro. Es una operación simple que amplía enormemente la capacidad de tránsito. “Las nuevas vías permitirán duplicar el número de viajeros”, explica a pie de obra el gerente de Infraestructuras de la línea centro de Adif, Manuel Puga, que acompaña a EL PAÍS en un recorrido por la obra adjudicada a la UTE Dragados Tecsa. El objetivo es doblar la capacidad diaria de 42.000 a 80.000 viajeros. O, lo que es lo mismo, pasar de 16 a 36 millones de usuarios en los próximos 15 años.

La estructura de la nueva estación cubre 15 vías repartidas en ocho andenes. El techo alcanza en algunos tramos los 20 metros de altura. Y desde lo alto, entra la luz. Los ventanales miran hacia el norte. Es una elección pensada, que permite que entre la claridad pero no el sol. Durante la visita, cuando la temperatura prevista es de 35 grados centígrados en los últimos coletazos de la ola de calor, se puede pasear (o construir) bajo la nueva marquesina sin sudar una gota, casi al fresco, un detalle que agradece el visitante y, por supuesto, el obrero. Más de 800 trabajadores participan en la segunda ampliación de Atocha. Se agrupan a un lado, en la parte nueva, mientras los pasajeros entran y salen a lo lejos, al fondo de una estación que no ha dejado de funcionar ni un solo día durante los meses de obra.

El trasiego de trenes (tanto los AVE como los de Cercanías, que operan a pocos metros) ha condicionado el proyecto. Entre otros aspectos, en la selección de materiales, como explica el arquitecto director del equipo de Atocha, Pedro Elcuaz, responsable junto a Moneo y otros cinco profesionales del avance de los trabajos. “Para las estructuras hemos usado sobre todo acero, lo que nos permite trasladar a la estación grandes elementos que rápidamente puedes juntar y soldar”, explica por teléfono.

Grúas, cables y redes ocupan ahora terminal en la que opera la tropa de profesionales: carpinteros, soldadores, instaladores… Trabajan todo el día, en turnos de mañana, tarde y noche porque hay operaciones que solo se pueden hacer sin actividad, cuando no hay tránsito y se puede cortar el suministro para manipular catenarias o vías, cuando se puede entrar para descargar las nuevas piezas que descansan embaladas bajo las bóvedas del corredor, pasado y futuro del proyecto. El arquitecto Rafael Moneo las incluyó en la primera ampliación para cubrir el aparcamiento. Parte de esas bóvedas se mantendrá como está, dando sombra a los coches. Y otras cubrirán al viajero.

“Hemos utilizado y aislado 16 cúpulas antiguas en la ampliación”, señala Elcuaz.

Es uno de los nexos entre el primer proyecto de Moneo y la evolución, en la que el cambio que más salta a la vista es el del color. Ya no habrá hormigón desnudo ni vigas rojizas. Ahora el blanco cubre de arriba abajo los enormes pilares de 12 metros y también los techos, tanto por dentro como por fuera. El nuevo tono lo eligió sobre el terreno el propio Moneo, que visita la obra al menos cada 15 días para ver cómo marchan los trabajos. “Rafael está en todos los detalles”, asegura el gerente de Adif. El pasado marzo pintaron con media docena de tonos distintos de blanco una de las columnas y Moneo seleccionó el que mejor se adaptaba a la obra.

Casi toda la estación está ya cubierta de ese nuevo blanco, el color que mejor recoge la luz. Solo faltan por cubrir algunas vigas pendientes de la soldadura. Encajar las gigantescas piezas de acero traídas a Atocha desde talleres de Vitoria o Coslada es una de las tareas “más difíciles de todo el proyecto”, asegura Manuel Puga. Mientras habla, saltan chispas en lo alto de una grúa instalada sobre un andén vacío. Un soldador ensambla ese “puzle perfecto” del que habla el gerente. Otro obrero coloca filas de ladrillos junto al futuro pasillo rodante que transportará en unos minutos al viajero desde el tren al vestíbulo que queda cubierto por una viga enorme que descansa sobre dos sujeciones.

Atocha sigue creciendo. A finales del siglo XIX el arquitecto Martín Alberto de Palacio terminó el primer edificio, un empeño de la Casa Real para conectar la ciudad con el Real Sitio de Aranjuez. En 1992, se amplió para el primer AVE, el que unía Madrid con la Exposición Universal de Sevilla. Ya en el siglo XXI se hace aún más grande. Faltan otras dos fases de plazos aún difusos para los que se han previsto 350 millones de euros más. Queda obra pendiente dentro del mismo proyecto de Rafael Moneo.

La Atocha futura, la del tercer estirón, tendrá un aparcamiento subterráneo cubierto por un jardín, más espacio para los trenes de Cercanías, cuya terminal también se ampliará, y una nueva estación subterránea bajo la calle de Méndez Álvaro, por la que circularán tanto trenes de Alta Velocidad con parada en Atocha como los que prosigan su viaje hacia el norte por el tercer túnel que le conectará con la estación de Chamartín a finales de 2011.

O Niemeyer ensina as súas tripas

Escrito por mpierres o 23 Agosto 2010

1282235595_extras_albumes_0El Mundo - Lucia González - 20.08.2010

Blanco por dentro y también, aunque aún no se sabe cómo de blanco, por fuera. Los cuatro edificios del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer de Avilés (Asturias) ya están construidos, pero no acabados. Y así, con su desnudez de hormigón y cables, se les va a poder conocer en una serie de jornadas de puertas abiertas y visitas guiadas, a partir del sábado, a las que se han apuntado más de 2.000 personas.

Estas visitas son una curiosa forma de acercarse a un edificio, más aún cuando se trata de uno de los arquitectos vivos más reconocidos. Algo así como acudir a visitar un monumento. “Impresionará ver el auditorio sin la caja escénica, con zonas sin terminar… Esas tripas que no se suelen ver de los edificios”, señaló Roberto Alonso, uno de los arquitectos que lleva a cabo el proyecto del brasileño, durante una visita para la prensa.

Lo que se verá son las bases de un centro cultural que cuenta con ilustres amistades como la de Woody Allen -quien el próximo lunes estará en la ciudad presentando su nueva película, ‘Conocerás al hombre de tus sueños’- y que ha servido para empezar a cambiar una ciudad que ha sufrido la crisis de la industria que primero le vio crecer y colocarla en primera línea del ámbito cultural en España. Sirve, además, para cambiar el paisaje, por contraste de la arquitectura moderna con el caso histórico de la villa, declarado Conjunto Histórico Artístico.

Un escenario reversible

Una de las cosas más llamativas del auditorio, cuya altura sería el equivalente a un edificio de ocho plantas, es el vacío que hay de momento sobre lo que sería la pared trasera del escenario. Se trata de un escenario reversible. Donde ahora hay un vacío, como si de una ventana gigante se tratase, se colocará una puerta guillotinada que permitirá, además de dirigir el espectáculo hacia el interior, con aforo de 998 personas, hacerlo hacia las miles que cabrían en el exterior, en la plaza que rodean los cuatro edificios.

Sobre sus paredes exteriores hay ahora varias pruebas de ‘blancos’. Se estudia qué pintura puede resistir mejor las condiciones climatológicas y la cercanía al mar. Está ubicado en la orilla de la ría y, cuando esté acabado, ofrecerá una nueva forma de observar la ciudad. Una torre mirador rodeada de ventanas, que aún no se puede visitar, ofrecerá una panorámica de 360 grados la variedad de paisaje: la urbe a un lado, la ría a otro, la zona industrial, con altos hornos, grúas e industria, en otro, las colinas en las que asoman las infinitas tonalidades del verde asturiano…

El centro viene a unir pasado y futuro de la ciudad. Una parte del territorio inundado en los años 50 por la orquesta de acero y humo de la industria siderúrgica ha dejado paso a la inyección de resplandor de la sinuosa arquitectura del brasileño, amante de las curvas por inspiración del cuerpo femenino y las playas de Copacabana.

La cúpula, ese medio “huevo” que no gusta a una parte de la población avilesina que desconfía de las posibilidades socioeconómicas del Niemeyer, por mucho que se relacione con el ‘efecto Guggenheim’ de Bilbao, está prácticamente acabada. Llama la atención la inmensa lámpara sobre tu techo abovedado, capaz de dotar de iluminación cenital al conjunto del espacio diáfano, al que se accede, en un agradable contraste, por un espacio más bien estrecho. Está zona estará dedicada a exposiciones, como también lo estará la parte de abajo del auditorio.

Los edificios estarán unidos por una práctica pasarela con techo, aunque abierta, que no eche para atrás a los visitantes en los días en que el tiempo no acompañe. En Avilés, el año pasado, llovió 179 días.

Arquitectura silenciosa

Pese a verlo en obras, la sensación que transmite el centro es de pulcritud y tranquilidad. Algo que responde, según Alonso, al modo en que se han integrado las instalaciones en el diseño de Niemeyer, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1989. “Es una arquitectura silenciosa y, por eso, ha sido todo un reto integrar de forma armónica los sistemas para la climatización y la iluminación no es fácil”, indicó.

Complementa el conjunto un edificio polivalente, donde estará la única sala de cine de versión original en Asturias. Será el lugar para cursos, talleres, clases magistrales, con cafetería y restaurante… Y todo lo que quepa en esa programación del Niemeyer que tiene vocación multidisciplinar, en un intento de seguir los pasos de centros como elPompidou parisino o el Barbican londinense.

La idea es inaugurar de forma oficial el Centro Niemeyer el próximo 15 de diciembre, día en el que el arquitecto brasileño que regaló este proyecto a Asturias cumplirá 103 años, aunque la puesta en marcha no está tan clara. Se espera que en primavera ya funcione al 100%. Una exposición de Carlos Saura será uno de los primeros proyectos que visitar, ya sin cables y con toda la blancura que se decida.

Vallecas será pop

Escrito por mpierres o 23 Agosto 2010

haiku-arquitectosEl Pais - DAVID COHN 21/08/2010

El ensanche de Vallecas cuenta con más de 45 proyectos de vivienda pública en marcha. Un escaparate de trabajos de la última generación de arquitectos madrileños

Con sus bulevares sobredimensionados que se extienden hacia el horizonte, carentes de tráfico o paseantes, y sus aisladas agrupaciones de edificios, recogidas entre solares vacíos, parques semiabandonados, reservas de suelo, viejas vías pecuarias y espacios “verdes” sin definir, el ensanche de Vallecas en el sureste de Madrid revela la desmesura del boom inmobiliario de la última década y la desolación de la crisis actual. Fue promocionado en su día como una nueva ciudad de 100.000 habitantes. Hoy los campos y cielos de la meseta todavía dominan sus calles. Aquí el Ayuntamiento de Madrid está construyendo los últimos proyectos de vivienda pública puestos en marcha antes de la crisis, siguiendo sus programas en los ensanches de Sanchinarro y Carabanchel y en otras partes de la ciudad. Mientras en sus actuaciones anteriores la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) había dado el protagonismo a proyectos firmados por arquitectos internacionales como David Chipperfield, Thom Mayne, los holandeses MVRDV o Alejandro Zaera, en Vallecas los trabajos de estudios locales, y de arquitectos jóvenes en particular, han tomado el relevo, convirtiendo el barrio en un escaparate de obras de la última generación de arquitectos madrileños. La EMVS ha entregado un total de 31 proyectos y 3.000 viviendas en el barrio, en regímenes de venta y de alquiler, y tiene 29 proyectos y casi 2.000 pisos en marcha.

Son proyectos ganados en concursos abiertos por sus autores, que proponen investigar nuevas maneras de ocupar el terreno, nuevas técnicas constructivas, nuevos materiales y nuevas configuraciones tipológicas. Están condicionados por los ajustados presupuestos y la exhaustiva normativa de la vivienda pública, aunque la EMVS ha actuado en muchos casos para hacer los cambios puntuales en el plan urbano necesarios para su realización.

En su espíritu inventivo, los proyectos mantienen vivo el viejo impulso de la arquitectura racionalista de crear los prototipos de una futura utopía social. Las reivindicaciones de los maestros del movimiento moderno del siglo pasado por una vivienda social sana, digna y funcional, bien iluminada y ventilada, y ubicada en un barrio dotado con servicios básicos, están ya más que satisfechas en una operación de la envergadura de Vallecas. Lo que queda por hacer para la arquitectura son las tareas de afrontar las deficiencias de los planes urbanos, por lo menos en la pequeña escala de la manzana, de avanzar en campos técnicos donde los promotores privados todavía se resisten a entrar -los acabados de ladrillo han desaparecido por completo en la vivienda pública, por ejemplo- y de crear hitos, irrupciones de color e individualidad en un paisaje que carece de hitos, donde todas las manzanas suelen repetir los mismos volúmenes y las mismas alturas.

La colección más densa de proyectos públicos se encuentra en el bulevar de la Naturaleza, alrededor de sus famosos “árboles de aire” del estudio Ecosistema Urbano, ahora reproducidos para el pabellón de Madrid en la Expo de Shanghai. Es la primera zona terminada del ensanche, aunque aquí también hay solares sin edificar. Ubicada en un rincón del plan urbano, lejos de las manzanas de promoción libre, conforma un pequeño núcleo de vivienda social, pero por su propia concentración alcanza una densidad urbana que todavía falta en el resto del barrio.

Los “árboles de aire”, plazas de sombra envueltas en mallas verdes de vegetación, ocupan los cruces del bulevar, cerrando vistas que en el resto del ensanche son demasiado abiertas. Son los únicos lugares en la zona donde se oye el canto de los pájaros. Alrededor se sitúan algunos de los proyectos más atrevidos de la EMVS, con acabados de planchas metálicas galvanizadas, texturas corrugadas y colores de una intensidad pop. Es una auténtica utopía de la joven arquitectura madrileña, apenas un cruce de calles, como las utopías suelen ser.

En una de las manzanas se encuentra la propuesta de Enrique Barrera y César de la Cueva, del estudio Haiku Arquitectura, que rompen con la típica manzana cerrada del barrio. En su lugar, hacen flotar sobre el solar varias barras extendidas de viviendas, apiladas unas sobre otras, y deslizándose sutilmente en sus orientaciones. Están sujetas exclusivamente por las columnas de las escaleras y ascensores, mientras cerchas de dos plantas de altura en cada barra permiten luces de hasta 18 metros. La orientación norte-sur es idónea para la iluminación natural y el ahorro energético, el suelo se convierte en un jardín, y los huecos entre las barras se prestan para terrazas comunes y viviendas de tipología especial.

En una manzana próxima, Javier Camacho y María Eugenia Macías han proyectado un bloque de viviendas como si fuera un gran armario de madera lacada, donde las ventanas se ocultan del sol detrás de puertas plegables. Para las fachadas han empleado un nuevo sistema ligero de tableros baquelizados de alta densidad, de color mostaza, y facetada para reflejar la luz de la tarde. El juego de colores y texturas continúa en el otro lado del bulevar, donde Hugo Araujo y Marién Brieva han creado una manzana-fortaleza rematada por torres recubiertas de planchas metálicas de un color verde ácido, en donde cada planta es un piso individual.

La zona también recoge obras de arquitectos más experimentados. En los bloques proyectados por Mariano Bayón se destacan las luminosas fachadas de vidrio. Eugenio Aguinaga ha salpicado las fachadas de otra manzana con rojos, naranjas y amarillos, una variación sobre el colorido proyecto en la zona de Campamento que realizó con el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta. Y Salvador Pérez Arroyo, junto con Eva Hurtado, han proyectado una obra contundente y rigurosa, con bloques de hormigón blanco que parecen flotar sobre el suelo, animados con elementos de color y huecos a gran escala.

Dejando el bulevar de la Naturaleza por los terrenos menos poblados alrededor de la avenida de Gavia o al otro lado de la M-45, se encuentran muchos proyectos que se quedaron parados por la bancarrota de sus constructores, aunque ahora los trabajos han comenzado de nuevo después de su readjudicación, según fuentes de la EMVS. Entre ellos se destacan bloques de pisos de Guillermo Vázquez Consuegra y el inglés Peter Cook, antiguo miembro de Archigram (en colaboración con Salvador Pérez Arroyo), dos promociones de casas adosadas de los estudios Selgascano y Dosmasuno, y la última obra de Miguel Fisac, proyectada antes de su muerte en 2006 con 92 años, donde siguió experimentando con sus curiosos encofrados blandos para el hormigón y otras técnicas patentadas de su propia invención.

Entre los pocos proyectos de la EMVS terminados en estas zonas, Fernando Pino y Manuel G. de Paredes han empleado acabados metálicos -en este caso, de chapa de aluminio- y un abanico de colores llamativos para la fachada exterior de un bloque de pisos en alquiler. El perímetro dentellado otorga privacidad a los salones y dormitorios. Anchas galerías de acceso trepan por su cara interior, y la cubierta alberga un solárium común. En una zona más aislada del ensanche, Javier Parro ha terminado una manzana de 23 casas de dos alturas, colocadas en filas sobre el solar como contenedores de mercancías. Y en un bloque de pisos situado en la calle de Antonio Gades, Lucía Esteban y Francisco Ortiz han proyectado una fachada de balcones continuos y ondulados, como olas, una propuesta a la vez original y con referencias exóticas al pasado, desde Gaudí hasta los edificios Watergate en Washington, proyectados por Luigi Moretti en los años sesenta.

Desde la calle de Antonio Gades se puede ver la torre de 23 plantas del Estudio Entresitio (César Jiménez de Tejada y los hermanos María y José María Hurtado de Mendoza). Los arquitectos han renunciado a ocupar el 30% del solar para no tener que seguir la volumetría del plan urbano y sus esquinas recortadas en chaflán, que consideran poco prácticas o elegantes. Con la altura de la torre recuperan los metros cuadrados perdidos por este sacrificio de terreno. Y cambian los juegos de colores en los acabados de sus compañeros por la sobriedad del zinc negro, creando así un objeto extraño y refinado, un punto de ruptura en la textura urbana que funciona también como punto de orientación. Es quizá el mejor ejemplo del intento de todos los proyectos en Vallecas de ofrecer calidad y variedad dentro de los límites estrictos de la vivienda pública. Y después de años dedicados a una invención formal más libre, representa una nueva tendencia hacia la sobriedad y la contundencia formal que está surgiendo dentro de la última generación de arquitectos madrileños.

Arquitectura punteira que morde o pó

Escrito por mpierres o 19 Agosto 2010

Edificio ideado por el estudio Muñoz Miranda para la nueva sede de EMISAGRA, la Empresa Municipal de Agua de Granada. Fue considerado el mejor por el Comité de Asesoramiento Técnico del concurso, pero no había bastantes recursos ecónomicos. De la misma manera que este proyecto, hay muchos que se han parado o ya no van a nacer por el efecto de la crisis.

Edificio ideado por el estudio Muñoz Miranda para la nueva sede de EMISAGRA, la Empresa Municipal de Agua de Granada. Fue considerado el mejor por el Comité de Asesoramiento Técnico del concurso, pero no había bastantes recursos ecónomicos. De la misma manera que este proyecto, hay muchos que se han parado o ya no van a nacer por el efecto de la crisis.

El Pais - RICCARDO IORI- Madrid- 19.08.2010

Algunos son proyectos que se quedarán en el cajón de los recuerdos. Otros habían ganado concursos que ahora están paralizados, a la espera de que se reactive el mercado. Y finalmente hay investigaciones sobre nuevas ideas urbanísticas que se han quedado en el limbo. Este es el caso, por ejemplo, de Camilo García y Diego Barajas, dos arquitectos de 35 años que dirigen el estudio Husos en Madrid. El año pasado terminaron una investigación impulsada por la Universidad Europea de Madrid y la Air Foundation de Rotterdam, un centro de arquitectura holandés, en la que se formulaba una nueva manera de concebir la vivienda, para integrarla con el lugar de trabajo. El proyecto se llama Viviendas Productivas. Ha sido presentado en Manchester, Oporto, Bucarest y Belo Horizonte, entre otros sitios, pero aún no ha sido aplicado nunca. Está claro que en periodos como estos , en los que ya es difícil trabajar, lo es aún más innovar. “Paradójicamente, creemos que justo en un momento de crisis se vuelve aún más oportuno un plan de este tipo para impulsar la pequeña empresa”, afirma Barajas.

El proyecto consiste en importar algunas características de los centros comerciales a un edificio de viviendas y dar la oportunidad a quien tiene planeado empezar un pequeño comercio de utilizar su hogar como laboratorio y vender su producto en el descansillo. Pasar de pasillos angostos y oscuros a otros donde se pueda estar, instalar paneles informativos que informen de lo que está pasando en las diferentes plantas, escaleras mecánicas y fachadas letrero son algunas de las modificaciones que el proyecto del estudio Husos propone instalar en un edificio de viviendas normal y corriente.

A la clase de los sueños interrumpidos pertenece el proyecto del estudio Mute de Madrid, en el que trabajan cuatro arquitectos, tres mujeres y un hombre, todos ellos menores de 40 años. En abril de 2008 ganaron el concurso internacional para la construcción del mercado municipal de Sanchinarro, en el norte de Madrid. El proyecto se llamaba Mercamorfosis y la filosofía que lo vio nacer suponía la fusión del más clásico de los mercados de barrio con los modernos hipermercados. La crisálida, como también se conoce el proyecto, se ha quedado atrapada en un capullo llamado escasez de dinero que ha obligado el Ayuntamiento a demorar las obras, por lo menos hasta la próxima legislatura, según anunció el Consistorio en enero pasado.

Y finalmente están los que muy probablemente se quedarán en meros sueños. Alejandro Muñoz Miranda es un arquitecto de Granada de 36 años cuyos diseños para la sede de la Empresa Municipal de Agua (Emasagra ) y para la sede del Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, ambos en la ciudad granadina, fueron finalistas en los respectivos concursos y fueron desestimados debido a la crisis. El edificio destinado a la Emasagra era la reproducción de una gota de agua en el momento que toca suelo y en mayo pasado fue elegido el mejor por el Comité de Asesoría Técnico del concurso. La coyuntura económica relegó, sin embargo, todo a una carpeta de archivo. “El dinero que un proyecto requiere para ver la luz no puede ser el único criterio. Si se razonara en términos económicos más amplios, se entendería que una inversión mayor es recuperable por los efectos benéficos que tiene un proyecto innovador en un territorio y por el impacto en el paisaje de la ciudad”, afirma Alejandro Muñoz.

Un futuro anclado en la belleza

Sobre el tema de los sueños interrumpidos de los arquitectos españoles versará también una exposición y un seminario organizado en el ámbito del Congreso de Construtec , el salón de la construcción que ha llegado a su tercera edición y que se celebrará en Ifema, la Fiera de Madrid, desde el 5 al 8 de octubre. Gabriel Allende es el comisario del evento y no quiere dramatizar demasiado la situación: “Queremos que la cita sea la ocasión para transmitir optimismo. Estamos recogiendo proyectos que se han parado o que aún no se han podido desarrollar, pero que están allí y sobre los que se edificará la idea de futuro que tenemos de Madrid”.

Una idea que, según Allende, pasa por el concepto de la belleza: “Es una ocasión para que se entienda que el sentido estético no está solo en la forma que inventa el arquitecto, sino también tiene que hacer brecha en los que proveen a los materiales y a los medios de producción”. Y, por supuesto, en el tejido social en el que las nuevas estructuras van a nacer. “Nuestro objetivo es llegar al ciudadano y que este encuentro permita entender a la gente que la crisis solo ha parado unas obras, pero que las ideas y los proyectos por hacer están vivos, listos para retomar la marcha y que apostar por la belleza es la mejor receta”, resume Allende.

La organización del evento ha contactado hasta ahora con centenares de estudios nacionales y extranjeros que trabajan en la capital, a la búsqueda de proyectos y actuaciones urbanas que se encuentran actualmente en desarrollo, temporalmente parados o sin fecha de comienzo. Hasta ahora, ya unos 60 estudios se han adherido a la iniciativa aportando un centenar de obras. El momentáneo estancamiento del sector de la construcción no afecta de manera particular, según Allende, a los jóvenes arquitectos: “En realidad se ven más afectados los que tienen un estudio clásico, con costes fijos y menor capacidad de adaptación. Los jóvenes, a través de redes y sistemas informáticos, tienen más posibilidades de reinventarse”. El programa de Construtec 2010 se desarrollará bajo el lema La belleza en los medios de producción. Los trabajos presentados en la exposición que mostrará una Madrid entre sueño y futuro serán englobados en un número de la revista Panorama Architecture Newspaper .

Aquel barrio de A Coruña co que soñaba Corrales

Escrito por mpierres o 19 Agosto 2010

Fuente: Scalae.netflores1_1

El arquitecto madrileño vio, con resignación, como una de sus mas alabadas obras urbanas quedaba abandonada al uso, a la política, al tiempo… a la falta de calidad arquitectónica.

A mediados de los años ´70, la Obra Sindical del Hogar encarga a José Antonio Corrales un nuevo barrio que será el asentamiento de una población que crece hacia la periferia, alejándose de la industria. Un asentamiento que es el gran ejemplo de la arquitectura contemporánea coruñesa para generaciones que todavía hoy acuden a ver cómo construir viviendas estéticas, funcionales y económicas, a pesar de que la anarquía se ha convertido en norma a la hora de renovar sus zonas comunes.
Otros arquitectos como Andrés Fernández-Albalat, Ignacio Bescansa, Jacobo Losada o José Luque Sobrini, participan también en el encargo. Un proyecto de 2000 viviendas sobre 17 hectáreas, en el que Corrales se encarga de la Unidad Vecinal nº 3, que incluye pisos y viviendas unifamiliares, una iglesia y una guardería. Aunque el proyecto era bueno, no lo fue tanto la construcción, y tan solo 10 años después se reconstruía la obra obviando algunas de las ideas de Corrales, como los tabiques móviles que modificaban sus estancias.
En el 2004, los arquitectos Miguel Toba y Carlos Muñoz Fontenla acompañaron al octogenario maestro en un proyecto de rehabilitación que pretendía reparar y recuperar las ideas arquitectónicas originales en las zonas comunes de la unidad de viviendas. Las disensiones vecinales a una idea que venía apoyada por el Instituto Galego de Vivenda frustró su realización, y provocó que un decepcionado Corrales se negase a volver a un conjunto residencial que se estudia en universidades de todo el mundo, después de ver como sus avanzados pavimentos  se recubren de charcos, aceras se llenan de hormigón, las barandillas carecen de diseño o antiguos lucernarios de aparcamiento se sustituyen por otros de pavés. Un estado real de abandono. Una restauración en la que no entró el punto de vista arquitectónico. El arquitecto se ponía en contacto mediante cartas con políticos y arquitectos de la época, hasta darse por vencido, y es que como el mismo declaró: “…me di cuenta que el posible interés por la Unidad Vecinal era nulo, pero no solamente en el caso de los políticos, sino también de los arquitectos».
Actualmente, el calamitoso estado de las zonas comunes y algunas de las viviendas convive con el lujo de los unifamiliares que han sido restaurados, y que pueden superar los 700.000 euros de precio de venta.
José Antonio Corrales formaba parte del grupo de inquietos arquitectos madrileños dispuestos a recuperar el terreno perdido tras la guerra, a rescatar la modernidad.
En sus proyectos se manifestaba un absoluto dominio del lenguaje y de la construcción que les permitía abordar los más diversos temas en clave moderna, pero no solo buscaba la estética, sino que tenía un claro compromiso ético. Para él, la arquitectura moderna era la expresión de un modo de vida más justo, más acorde con sus convicciones, con su modo de entender la vida en sociedad; y su contribución a la arquitectura de vivienda, sea colectiva o individual, así lo prueba.
Y es que la compleja arquitectura urbana de Elviña en A Coruña era una obra sin concesiones, radical, en las que la estructura de corredores y comunicaciones verticales, nos ofrece inesperadas experiencias vitales. Eran aquellas sorpresas, hijas de una lógica constructiva recién descubierta, las que perseguía. Mantuvo esta fe en la modernidad a lo largo de toda su vida. Incansable en el trabajo y tomando parte en numerosísimos concursos sin que decayera su entusiasmo por la arquitectura, entregándose a esta con una pasión solo comparable por la que sentía por el cine y la poesía.

Jose Antonio Corrales falleció recientemente, el 25 de julio de 2010.

Arquitectos: Contra a crisis, facer as maletas

Escrito por mpierres o 9 Agosto 2010

El Mundo - Mónica Tragacete - 06.08.2010

Se acabó el mito de que la arquitectura es una profesión extraordinariamente bien pagada. Al menos en España. Precariedad, ilegalidad o sueldos bajos no son hoy situaciones ajenas al sector en nuestro país. SU VIVIENDA ha contactado con un grupo de jóvenes arquitectos españoles que trabajan en el extranjero porque consideran que en España su trabajo no está lo suficientemente valorado.

Actualmente, en España hay 51.158 arquitectos colegiados, según el CSCAE

A día de hoy, en España hay 51.158 arquitectos colegiados, según los datos del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). La cifra real es mucho mayor, pues no todos han de estar colegiados para ejercer -sólo necesita estarlo aquel que firma proyectos- y muchos ’se han borrado’. Además, el número de licenciados crece cada año: sólo el curso pasado de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSA) salieron unos 500, según la dirección del centro. En España hay 29 escuelas. Las cuentas no salen por ningún lado.

“En otro momento, salir al extranjero era una opción. Ahora es pura necesidad”, apunta el vicesecretario del Sindicato de Arquitectos de España (SAE), Ramón Durántez.

Fernando Otero, 33 años: ‘Cada uno va por libre’

Fernando Otero, en Nueva York.

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Fernando Otero, en Nueva York.

Se marchó de España rumbo Nueva York en 2007 a la aventura, sin trabajo y sin ningún consejo en la mochila. Y precisamente fue eso lo que más echó de menos: que algún tipo de organismo oficial del sector le asesorara. Señala culpable a la desunión: “Aunque lo parezca, no somos un colectivo. Cada uno va por libre y hay que aprender desde cero”.

En el estudio de arquitectura en el que trabaja tiene un sueldo entre un 10 y un 15% más elevado -aunque reconoce que el nivel de vida es mayor en la ‘capital del mundo’- y ha encontrado un mayor reconocimiento profesional. Ramón Durántez lo verifica: “El arquitecto español que se marcha siempre encuentra un sector más regulado y más profesional”.

Alfredo Biosca, 36 años: ‘Se ha hecho el trabajo de 30 años en 15′

Alfredo Biosca, en su trabajo en Rumanía.

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Alfredo Biosca, en su trabajo en Rumanía.

Corrían los primeros meses de 2007 cuando este arquitecto aceptó una oferta de trabajo en el extranjero. Estaba terminando de construir el Hospital de Vallecas e intuía que los tiempos por venir no eran precisamente buenos. Actualmente trabaja en una ingeniería en Bucarest (Rumanía) y aunque reconoce que la situación está muy parada, afirma que “la gran diferencia es que en España se ha hecho el trabajo de 30 años en 15 y ahora toca una época de parón, mientras que en Rumanía aún hay muchas cosas por hacer”.

El elevado número de licenciados es para Biosca otra de las quimeras a vencer. “En España tenemos un arquitecto por cada 1.000 habitantes, el doble que en Francia”, apuntan desde el Sindicato. “En 1970 había en España unos 3.500 arquitectos, ahora esa cifra podría estar multiplicada por 11″, matizan.

Daniel Gumpert, 42 años: ‘Somos un mal necesario para el promotor’

Daniel Gumpert, en RMJM Hong Kong.

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Daniel Gumpert, en RMJM Hong Kong.

Daniel trabaja desde hace 11 meses en Hong Kong, en una oficina del estudio escocés RMJM, considerado uno de los más grandes del mundo. Para él, la profesión tiene un gran problema: el reconocimiento socialdel arquitecto. Sobre todo, por parte del promotor. “Para los que no tienen que trabajar con nosotros somos ideales, para el resto, un dolor”, ironiza.

“En España los promotores se han hecho muy poderosos socialmente y desde el principio te intentan dejar claro que has de hacer lo que ellos digan”, se lamenta. “En los últimos años a la construcción se ha apuntado mucha gente sólo porque era el motor de la economía“, sentencia.

Katarin Larrauri, 32 años: ‘Un estudio medio sólo hace VPO’

Katarin Larrauri, desde Nueva York.

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Katarin Larrauri, desde Nueva York.

Katarin, que era jefa de equipo en un estudio de Madrid, se marchó a Nueva York en abril de 2007. Se mudó buscando mejoras y nuevas oportunidades. Además de horarios fijos -”en España mi horario era de 9,00 a 19,00h, pero siempre salía más tarde y algún fin de semana también trabajaba”, dice Katarin-, en Nueva York ha encontradoproyectos más interesantes. “Un estudio medio-pequeño en Madrid se dedicaba casi por completo a hacer viviendas, muchas de ellas VPO. Muy pocos se hacen museos, tiendas… Aquí te surgen proyectos más interesantes a nivel de diseño y de uso”, comenta.

“En EEUU la arquitectura española está considerada una de las mejores en Europa”, dice Katarin partiendo una lanza a favor del colectivo patrio. “Y sin embargo, aquí no hay convenios y podemos cobrar hasta el sueldo mínimo. Por no hablar de la situación de falsos autónomos, ilegal y precaria, en la que están el 60% de los arquitectos”, contrarresta el SAE.

A esta situación de ilegalidad hay que sumar que, desde 2007, el paro. “Es paralelo al que vive el sector de la construcción, y no del 4% como dice el CSCAE”, asevera el Sindicato. El reciclaje parece una solución factible en un país en el que ocho de cada 10 arquitectos se dedican a la construcción y ésta se halla por los suelos -en 2006 se visaron 865.561 viviendas, mientras que en 2009 fueron 110.849-.

Estos jóvenes no son los únicos que advierten la errática situación de la profesión: el 82,7% de sus colegas colegiados considera que la situación está peor o mucho peor que hace unos años, según el un informe del CSCAE. ¿Quién tiene el remedio para curar la salud de este enfermo llamado arquitectura?

José Antonio Corrales, o arquitecto da ética

Escrito por mpierres o 4 Agosto 2010

El Pais - Rafael Moneo - 30.07.2010

Con la muerte de José Antonio Corrales el 25 de julio desaparece una de las figuras claves para entender lo que fue la arquitectura española en la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Madrid en 1921, estudió arquitectura en la escuela técnica superior de la capital (ETSAM), titulándose en 1948. Tras unos años de aprendizaje en el estudio de su tío, el arquitecto Luis Gutiérrez Soto -años que le permitieron un conocimiento de la práctica profesional del que hizo gala a lo largo de su dilatada carrera-, se asoció a mediados de los años cincuenta con Ramón Vázquez Molezún, pasando a formar parte del grupo de inquietos arquitectos madrileños dispuestos a recuperar el terreno perdido tras la guerra.

El rescate de la modernidad se convirtió en la meta de un bien nutrido grupo de arquitectos, entre los que se encontraban, por citar algunos nombres, De la Sota, Sáenz de Oíza, Carvajal y García de Paredes. Dicho grupo se distanciaba generacional e ideológicamente de Fisac, Cabrero, Aburto y Cano Lasso, activos ya como arquitectos en los años cuarenta.

Pronto, en 1958, una obra singularísima, el Pabellón de España en Bruselas, permitió apreciar a todo el mundo la capacidad de Corrales y Molezún como arquitectos. El Pabellón de Bruselas era toda una bocanada de aire fresco en un todavía enrarecido ambiente arquitectónico. Era un edificio ajeno a toda la retórica que había dominado la escena arquitectónica de los años anteriores. Era flexible, ligero, capaz de reconocer la topografía y adaptarse a cualquier perímetro. Incorporaba la industria, haciendo uso de la geometría, y era susceptible de ser recuperado, como de hecho ocurrió más tarde. Era sensible a los materiales y daba lugar a todo un espacio complejo que algunos críticos asociaron con el espacio fragmentado e infinito que hemos aprendido a ver en la Mezquita de Córdoba. Bruselas consolidó su maestría.

Entre las obras de aquellos años cabría mencionar las Escuelas de Herrera de Pisuerga (1954); la Residencia de Miraflores de la Sierra (1957), en colaboración con Alejandro de la Sota; las Casas de Almendrales (1959); el edificio del Reader’s Digest en Madrid (1962); la Casa Cela en Palma de Mallorca (1962); las Casas de Elviña en A Coruña (1964); el Parador de Turismo de Sotogrande (1964); la Casa Huarte de Madrid (1965); el edificio Balbina Valverde (1966); los hoteles de Maspalomas (1965) y La Manga (1969); etcétera.

En todas ellas se manifestaba un absoluto dominio del lenguaje y de la construcción que les permitía abordar los más diversos temas en clave moderna. Convendría también no olvidar sus proyectos para concursos -en muchos momentos brillantísimos- sin que quepa en una nota como esta mencionarlos. Y otro tanto ocurre con los muchos edificios privados e institucionales que, bien solo o bien en compañía de Molezún, proyectó a lo largo de su carrera.

Pero sería equivocado pensar que el rescate de la modernidad que aquellos arquitectos buscaban estaba dictado tan solo por un afán estético. Había, y en el caso de José Antonio Corrales de un modo muy especial y muy propio, un compromiso ético. La modernidad no era solamente una cuestión lingüística, era el compromiso con toda una forma de vida. Para él, la estética de la modernidad implicaba toda una ética. Para él, la arquitectura moderna era la expresión de un modo de vida más justo, más acorde con sus convicciones, con su modo de entender la vida en sociedad.

Fue un convencido de estos principios toda su vida y ello se refleja en su dilatada obra. Su valiosa contribución a la arquitectura de vivienda, sea colectiva o individual, bien lo prueba.

Si tuviéramos que destacar dos obras en esta apresurada nota, acudiría, por un lado, a la compleja arquitectura urbana de Elviña en A Coruña y, por otro, a la casa que para los suyos construyó en los alrededores de Madrid en 1997. Obras sin concesiones, radicales, en las que el uso de un material -como los tableros de madera aglomerada en su casa- o la estructura de corredores y comunicaciones verticales en Elviña, nos ofrecen inesperadas experiencias vitales. Eran aquellas sorpresas, hijas de una lógica constructiva recién descubierta, las que perseguía. Así también en sus propuestas como diseñador, que le llevaban a proyectar una mesa o una silla con el mismo entusiasmo que un edificio institucional.

Mantuvo esta fe en la modernidad a lo largo de toda su vida. Incansable en el trabajo -que hacía con gusto, pues sentía por su oficio, por la arquitectura, auténtica pasión-, estuvo activo hasta el final de sus días, tomando parte en numerosísimos concursos sin que decayera su entusiasmo por la arquitectura. El examen de sus últimos proyectos daría fe de cuánto mantuvo sus principios sin condescender con las tendencias y las modas. Dedicó los últimos meses de su vida a poner en orden su archivo, lo que, con seguridad, le permitió ver en perspectiva lo que había sido su obra, a la que se había entregado con una pasión solo comparable por la que sentía por el cine y la poesía.

Cuando hace unos meses se publicó un libro con ocasión de la concesión del Premio Nacional de Arquitectura 2001 que recogía su obra, José Antonio Corrales recordaba en el prólogo cuánto le impresionaba la frase de Le Corbusier que dice: “La clave está en mirar, observar, ver, imaginar, inventar, crear”. José Antonio Corrales ha vivido fiel al contenido de esta sentencia en compañía de su mujer, Isabel Lantero, y de sus seis hijos, que han tenido la fortuna de compartir con él su forma de vida.

Rafael Moneo es arquitecto.

Xa existe proxecto gañador para o “Museo de la Vega Baja de Toledo”

Escrito por mpierres o 26 Xullo 2010

vista-plaza-de-la-vega1-1Eldigitalcastillalamancha.es  26.07.2010

 

 

 

 

 

 

 

 

El estudio de los arquitectos españoles Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla ha sido el ganador del Concurso Internacional de ideas para el Museo de la Vega Baja, de Toledo. Su proyecto, presentado con el lema “El Cuadrado y la Cruz”, es el que, a juicio del jurado, mejor respondía a los criterios recogidos en el pliego de condiciones respecto a la calidad arquitectónica, respuesta a las problemáticas urbanísticas y su original integración en el entorno.

El jurado, reunido en Toledo el pasado mes de junio, también valoró la viabilidad técnica y constructiva; el grado de calidad de la obra y la elección de los materiales y sistemas de ejecución del proyecto; los criterios ambientales y de ahorro energético; el diseño y orientación de la luminosidad en los espacios interiores, ha informado Toletum Visigodo en nota de prensa.

Un gran complejo cultural

El futuro Museo de la Vega Baja acogerá la cultura desde los siglos I al X, un Centro de Interpretación del Sitio y un Centro de Investigación del Patrimonio Histórico. El complejo será un referente cultural que dinamizará la actividad del espacio arqueológico, completará la función del campus universitario de Toledo y enriquecerá con la arquitectura cultural del siglo XXI a esta zona de la ciudad.

“El Cuadrado y la Cruz” plantea una solución integrada por pequeños elementos que se agregan entre sí con formas que ocupan el territorio de forma orgánica. Piezas que se adaptan al programa funcional planteado en el concurso van generando una trama continua interiormente que generan recorridos y vistas de gran riqueza espacial. 

La volumetría exterior de reducida altura se adecúa al paisaje del entorno y crea un nuevo espacio acorde con la Fábrica de Armas, situada en su proximidad, y con el conjunto de la zona arqueológica. Además, los materiales actuales y las nuevas formas definen un lenguaje contemporáneo en perfecta convivencia con el espacio en el que se inscriben, una imagen llena de visiones diversas y de riqueza de perspectivas en su volumetría exterior.   

Astigarraga y Lasarte ganadores de la segunda convocatoria del Concurso para la Lonja de Pasaia

Escrito por mpierres o 22 Xullo 2010

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Fonte: scalae.net

La propuesta del estudio de San Sebastián Astigarraga y Lasarte se ha impuesto frente a Alejandro Zaera y Proes ingeniería y arquitectura que han sido los otros dos finalistas.

Cómo ya se explicó en Scalae en su día, la primera convocatoria, ganada por Alejandro Zaera, se anuló debido a que el pliego de condiciones estipuló unos honorarios y costes del edificio insuficientes para ejecutar la lonja tal y como fue diseñada.

A la segunda convocatoria del concurso se presentaron once equipos de arquitectura e ingeniería entre los que hay tres equipos que ya participaron en el primer concurso: Foreign Office Architects (FOA) de Alejandro Zaera (primer premio), Astigarraga y Lasarte (segundo premio), y el equipo formado por Sertesa y Jon y Naiara Montero. Únicamente el equipo formado por Idom y Actx, decidieron no presentar esta segunda convocatoria despues de haber participado en la primera. A parte de los cuatro equipos citados, también se presentaron a esta convocatoria Proes, Ustaritz, Mangado, Beldarrain, Asmatu, Altair y Ángel de la Hoz, en unión con LKS. De estos once equipos, se seleccionaron tres finalistas que obtuvieron la máxima calificación técnica del jurado, que fueron: Astigarraga y Lasarte, Alejando Zaera y Proes Ingeniería y Arquitectura.

La Comisión de Expertos creada por la Autoridad Portuaria ha escogido finalmente el proyecto de Astigarraga y Lasarte por unanimidad, por “ser el que mejor se integra con el entorno que lo rodea, propiciando una solución adaptada al entorno de la fábrica de hielo y del casco histórico de San Pedro. Se trata de un edificio autónomo que articula la unión entre la nueva ciudad y la histórica conformando la Plaza del Mar”.

La nueva lonja costará 17,5 millones de euros, 1,5 más de lo inicialmente previsto. El proyecto básico deberá estar redactado en dos meses y el definitivo, antes de final de año, de modo que en el primer trimestre de 2011, según apuntó el presidente de la Autoridad Portuaria de Pasajes (APP), Miguel Buen, las obras de construcción puedan salir a licitación. La lonja, que se construirá por fases para no interrumpir su actividad, deberá terminarse en 2013.

La nueva lonja tendrá 15.900 metros cuadrados para la actividad comercial y concederá “importantes ventajas a sus usuarios, que dispondrán de una sola planta para efectuar las operaciones de carga y descarga, además de un parking de 150 plazas.

La intervención trata de resolver los usos comerciales del edificio (compra-venta de pescado) y, al mismo tiempo, abrirlo para el disfrute de los ciudadanos. Respecto al primer reto, los arquitectos señalan que han proyectado un «edificio funcional, con una distribución interior racional, sencilla y rigurosa». Además han convertido la cubierta de la nueva lonja en un jardín elevado. En palabras de los arquitectos, esta cubierta marca la ruta del paseante, «invitándole a disfrutar de un recorrido urbano que captura el paisaje y rescata la belleza, hasta ahora perdida, del lugar».

El cubo de la fábrica de hielo se convertirá en un «gran prisma de vidrio texturado». Los arquitectos indican que se pretende el uso de «una caligrafía arquitectónica sobria y depurada, dotando al edificio cabecera de una gran rotundidad, consiguiendo una pieza singular, emblemática y puntera, símbolo de la nueva y profunda regeneración urbana y portuaria». El cubo dispondrá de una cafetería y de un restaurante. Además, el área de subasta del pescado se podrá ver desde una zona acristalada.

Breve memoria de los propios arquitectos:

Las características del solar en el que se encuentra ubicada la Lonja, y su privilegiada relación con la bahía de Pasaia, hacen que el estudio del tamaño y la escala de la nueva edificación y la integración urbana del conjunto, hayan sido los factores determinantes a la hora de proyectar el nuevo edificio.

La ordenación resultante valora y respeta su emplazamiento, estableciendo una relación prioritaria con el entorno paisajístico vinculado a la bahía de Pasaia. Se ha buscado la integración máxima del nuevo edificio en su entorno urbano, utilizando como herramientas proyectuales ideas próximas a la arquitectura en el paisaje. Estas ideas permiten definir un espacio urbano de relación, un paseo peatonal público en la cubierta del edificio, elevado sobre la mar, que invita a su uso a los paseantes, como un episodio más en el recorrido del paseo marítimo que se propone desde Trintxerpe hasta “Puntas” en San Pedro, convirtiendo esta idea en la otra gran apuesta de la propuesta.

Un espacio urbano abierto, que incorpora al paisaje como su vínculo esencial. Un lugar que guarda con el medio una relación de equilibrio, respeto y armonía, e invita a un diálogo entre naturaleza y ciudad. Un jardín elevado, que envuelve a la cubierta “vistiéndola” con una nueva piel. Esta cubierta ajardinada marca el recorrido del paseante, invitándole a disfrutar de un paseo urbano que captra el paisaje y rescata la belleza, hasta ahora perdida, del lugar. Este planteamiento genera un nuevo equilibrio arquitectónico-urbanístico que creemos absolutamente necesario para esta zona de Pasaia.

La propuesta para el nuevo edificio de la Lonja devolverá al lugar los valores paisajísticos y medio ambientales que el actual edificio le ha tenido arrebatados, rompiendo definitivamente las barreras físicas y ambientales hoy existentes y planteando un nuevo modelo de convivencia urbana, en el que una explotación industrial es capaz de lograr, además de las instalaciones necesarias para garantizar la calidad del producto y la calidad laboral, un espacio de uso público con una identidad propia, un lugar capaz de prolongar la personalidad de Pasaia y plasmar los valores colectivos de sus habitantes, obteniendo un nuevo equilibrio socio-urbanístico, tan necesario para esta zona.