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Publicado por admin o 7 junio 2011

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Esta vendo Pritzker

Souto de Moura, técnica y poesía

Escrito por mpierres o 5 junio 2011

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El arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura.- MIGUEL MANSO (AP)

El Pais - JUAN MIGUEL HDEZ. LEÓN 03/06/2011

“Una inconfundible inteligencia irónica fue la que llevó a Eduardo Souto de Moura -que ayer recibió en Washington el Premio Pritzker de Arquitectura- a afirmar que ‘la ruina deja de ser arquitectura y pasa a ser naturaleza…”

Una inconfundible inteligencia irónica fue la que llevó a Eduardo Souto de Moura -que ayer recibió en Washington el Premio Pritzker de Arquitectura- a afirmar que “la ruina deja de ser arquitectura y pasa a ser naturaleza”. Era su justificación de la transformación del Convento de Santa Maria de Bouro en una sofisticada y lujosa pousada, con el consiguiente escándalo por parte de algunos ortodoxos de la restauración. Los que nunca comprendieron la sutileza de un argumento que conducía a aclarar la utilización de los fragmentos existentes del antiguo monumento, en una operación combinatoria resultante de la relación intuida entre ruina y paisaje.

Siempre se ha relacionado la obra arquitectónica de Souto de Moura con la técnica. Una verdad a medias, a la que no es ajena su inicial, y explícita, inspiración en la obra de Mies van der Rohe. Pero que hay que complementar con su otra definición de la arquitectura como “un acto mental”, una operación que reivindica el pensamiento, y por tanto una cierta forma de “escritura”, para el proyecto arquitectónico.

Porque la precisión en el detalle constructivo, del que la obra de Souto hace gala, no se agota en la voluntad de eficiencia, sino que trasciende en clave poética la dimensión apagada de lo funcional.

El lugar es un instrumento, una herramienta, nos dice Souto de Moura, un pre-texto, añadiría por mi cuenta, que permite un despliegue de interpretaciones bajo la atenta mirada del arquitecto. Como demuestra con la integración paisajística del Estadio de Braga, adosado a una ladera rocosa, que previamente había sido modificada en su perfil mediante la construcción de una serie de terrazas excavadas en la piedra, en un gesto de que incorpora el perfil poniente a la arquitectura, al mismo tiempo que la abre al ámbito urbano. En un último guiño surrealista, toda la sugestión constructiva que el estadio expresa en la exhibición de los pórticos de hormigón, es puesta en cuestión por la gigantesca gárgola diseñada para evacuar el agua de lluvia.

Souto de Moura, que inició su trabajo creativo con proyectos de viviendas unifamiliares como norma general, parece considerar que la escala, el tamaño relativo del objeto, es indiferente a su cualidad. Como si las relaciones métricas dependieran sólo de la naturaleza interna de aquél y de la tensión ejercida por el contexto donde se ubica.

Siempre en deuda con aquel principio de la construcción que caracterizó a las vanguardias del arte objetivo, y que exigía aquella disolución de lo subjetivo en la lógica formal del objeto, nunca renunció a subvertir la supuesta indiferencia tecnológica mediante el extrañamiento de su gramática. Si, para Souto de Moura, diseñar una mesa es como diseñar una casa, también es consciente de que cada cosa contiene un imaginario que reclama salir a su exterior. Como aquella mampara de cristal en el Museo Nacional del Transporte de Oporto, que se desliza sobre una rueda de bicicleta, de manera tan sorprendente como una pieza de Duchamp. Una decisión análoga a la que tomó sobre la gigantesca maqueta del proyecto para la Torre Burgo, un edificio de oficinas en la avenida de Boavista-Burgo que quedó paralizado en la crisis de los noventa y no llegó a construirse hasta el año 2007. De la imagen inicial tomada de un apilamiento de materiales habituales en la construcción, pasó a ser un mueble-bar doméstico.

Cuando la pintora Paula Rego le confía el proyecto de la Casa das Historias en Cascais, Souto de Moura, que puede elegir por una vez el sitio donde ubicar su edificio, ya no solo va a jugar al contraste entre artificio y naturaleza (ese impactante color del hormigón rojo enmarcado por el verde del arbolado), sino que los volúmenes de los lucernarios-chimeneas despiertan el arquetipo arcaico como deseo oculto de la edificación. La insistencia en una ficción de naturalidad no depende ya exclusivamente de la sintaxis constructiva, puesto que en esta indudable evolución del lenguaje de Eduardo Souto de Moura lo técnico tiene una recepción ambigua, pero siempre cercana a su sentido originario, tan cercano a la auténtica sustancia del proceder artístico: la intuición poética, esa posibilidad de presionar la aparición de los significados más ocultos, aquella que permite trascender la apariencia de lo real.

Los premios Pritzker de Arquitectura, que llevan el nombre de la familia que creó la cadena internacional de los hoteles Hyatt, han tenido una trayectoria desigual desde aquel primer galardón otorgado a la influyente personalidad de Philip Johnson. Pero también supo rescatar para la historia arquitecturas tan sensibles como las del mejicano Luis Barragán, en una conducta oscilante entre el reconocimiento de lo obvio, de aquellas figuras ya con excesiva presencia, para sus méritos reales, en los medios de comunicación, al de la recuperación de algunas figuras ajenas a los circuitos publicitarios. Este año acierta, en mi opinión, de manera plena, otorgando otro premio a un arquitecto portugués, que como el anterior a Alvaro Siza, en cuyo despacho colaboró Eduardo Souto de Moura en sus años de estudiante, reconocen la vitalidad cultural de un país que, crisis financieras aparte, nos resulta, o nos debería resultar, tan cercano.

Juan Miguel Hernández León es arquitecto y presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

El premio Pritzker regresa a Portugal

Escrito por mpierres o 30 marzo 2011

Casa das Historias

Casa das Historias

El Pais - BARBARA CELIS | Nueva York 28/03/2011

Eduardo Souto de Moura es el nuevo premio Pritzker de Arquitectura, pero tan noticia como esto fue la forma en que se conoció ayer: a través de una filtración que provocó un verdadero ataque de ira en los responsables de la Fundación Hyatt, que atribuye este denominado Nobel de la Arquitectura.

El pacto que permite que una institución adelante información a la prensa a cambio de que se publique en una fecha concreta saltó ayer por los aires cuando se hizo público a través del portal de arquitectura www.scalae.net el nombre del Pritzker 2011. Eduardo Souto de Moura, discípulo de Álvaro Siza, es el segundo arquitecto de esa nacionalidad (tras el propio Siza, en 1992) que recibe el galardón. Su anuncio estaba previsto para el 11 de abril.

Souto de Moura no olvidó ayer, al realizar sus primeras declaraciones tras el premio, recordar la figura y la obra de su mentor. Lo hizo de esta forma: “Cuando recibí la primera llamada diciendo que había obtenido el premio Pritzker apenas lo creí. Es un gran honor y ser el segundo arquitecto portugués que lo recibe tras Siza lo convierte en algo incluso más importante”, dijo De Moura en un comunicado.

El jurado, que este año incluía entre otros a los arquitectos Renzo Piano y Glenn Murcutt (galardonados en ediciones anteriores) considera: ” A lo largo de tres décadas Eduardo Souto de Moura ha producido un compendio de obras que pertenecen a nuestro tiempo pero que también tienen una fuerte conexión con las tradiciones arquitectónicas. Sus edificios tienen la habilidad única de combinar características aparentemente contradictorias como el poder y la modestia, el atrevimiento y la subliminalidad, el peso de la autoridad pública y una sensación de intimidad”.

Souto ha realizado la mayor parte de su trabajo en Portugal, aunque entre sus más de 60 proyectos acabados hay obras en Italia, Alemania, Suiza, Reino Unido, Bélgica y España, donde ha construido la Casa de Llabiá, en Girona. Entre sus creaciones más relevantes los integrantes del jurado han destacado el Centro Cultural y la Torre Burgo de Oporto (su ciudad natal) o el estadio de fútbol de Braga, que consideran “un trabajo muscular, monumental y acorde con el poderoso paisaje”.

Entre sus cualidades destacan precisamente la de integrar la obra en el entorno. Sin embargo, alejándose del mantra de moda hoy entre la mayoría de los arquitectos planetarios, rechaza de plano la definición de arquitectura ecológica o sostenible. “La arquitectura, para ser buena, lleva implícito el ser sostenible. Nunca puede haber una buena arquitectura estúpida. Un edificio en cuyo interior la gente muere de calor, por más elegante que sea, será un fracaso. No se puede aplaudir un edificio porque sea sostenible. Sería como aplaudirlo porque se aguanta”, declaró en una entrevista a este diario en 2007.

Eduardo Souto de Moura Premio Pritzker 2011

Escrito por mpierres o 28 marzo 2011

Imagen: Eduardo Elísio Machado Souto de Moura, ganador del prestigioso premio de arquitectura.

Imagen: Eduardo Elísio Machado Souto de Moura, ganador del prestigioso premio de arquitectura.

El arquitecto portugués de 58 años Eduardo Souto de Moura ha sido galardonado con el Premio Pritzker de Arquitectura, el galardón más importante en este campo, convirtiéndose en el segundo portugués en conseguir este prestigioso premio.

 

 

El jurado del galardón, que en España sólo ha logrado Rafael Moneo, considera este trabajo en especial ‘…muscular y monumental’ e integrado en ‘el poderoso paisaje’, mientras que de otro de sus proyectos, las Torres Burgo en Oporto, resalta que ‘dialogan entre ellas’ y con el paisaje urbano.
Su maestro, Álvaro Siza, con el que trabajó varios años antes de fundar su propio estudio, ha destacado su creatividad: ‘Su originalidad no es gratuita, es una originalidad basada en las raíces y la historia de la arquitectura portuguesa y no solo portuguesa’.
El estadio de Braga no tiene gradas tras las porterías, así que se confunde con las laderas del monte en forma de anfiteatroEn 2005, el creador, nacido en Oporto, recibió el FAD por el Estadio Municipal de Braga, una de sus obras más destacadas, formado sólo por dos gradas: no las hay tras las porterías, de manera que la estructura se confunde con las laderas del monte en forma de anfiteatro de roca.
El Pritzker, considerado el ‘Nobel’ de arquitectura, es un premio anual dotado con 100.000 dólares (70.994 euros), con la que se reconoce el trabajo arquitectónico de un artista vivo.
El jurado del Pritzker 2011 formado por Palumbo, Alejandro Aravena, Carlos Jimenez, Glenn Murcutt, Juhani Pallasmaa, Renzo Piano y Karen Stein, ha decidido otorgar el premio a Eduardo Souto de Moura por un trabajo desarrollado durante tres décadas en el que ha combinado la modernidad ‘con los ecos de la tradición’, tal y como han declarado a la prensa.
El presidente del jurado, Peter Garth Palumbo, explica en el fallo del premio que ‘sus edificios tienen la habilidad única de transmitir al tiempo características aparentemente contradictorias: poder y recato; bravuconería y delicadeza; autoridad y descaro público y sentido de la intimidad’.
Desde que Souto de Moura estableció su propio estudio, en 1980, ha concluido alrededor de 60 proyectos, la mayoría en Portugal, pero también ha trabajado en España, Italia, Alemania, Reino Unido y Suiza. Sus proyectos van de casas familiares a cines, centros comerciales, hoteles, apartamentos, oficinas, galerías de arte, museos, escuelas, estadios deportivos, como el municipal de Braga (Portugal), e instalaciones de transporte, entre otras el metro de su ciudad natal, Oporto, donde vive y trabaja.
En 1998 recibió el Premio Fernando Pessoa -que distingue anualmente a personalidades portuguesas en los campos de las artes, la literatura o las cinecias- por la obra de remodelación de la Aduana de Oporto y de la Casa de las Artes de esa ciudad. El jurado le definía en aquella ocasión como “símbolo de la escuela de arquitectura de Oporto”.
Influido por la escuela suiza en la búsqueda de la simplicidad y el confort, Souto de Moura considera que los edificios rara vez son el resultado de las ideas de los arquitectos, ‘ya que la arquitectura está generalmente condicionada por el dinero y la estricta legislación que hay que cumplir’.
Eduardo Elísio Machado Souto de Moura, el segundo portugués en lograr el Pritzker, estudió Arquitectura en la Facultad de Bellas Artes de Oporto y después de trabajar en el estudio de su colega Alvaro Siza, con el que proyectó el pabellón de Portugal para la Expo Hannover 2000, abrió su propio taller, aunque combina sus proyectos con la labor de profesor en diversas universidades del mundo.