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Publicado por admin o 7 Xuño 2011

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Aportacións colexiados: Dendes as rúas da memoria

Escrito por mpierres o 17 Agosto 2011

Os facilitamos unha ligazón ao artigo “Dende as rúas da memoria” .

Trátase dun artigo do blog do noso colexiado Diego Germade ”Individuos opacos en un jardín portátil” , e que fai referencia á obra de Begoña Paz na reciente exposición “Dende as rúas da memoria”.

LIGAZÓN

¿Cómo lidiar co existente?

Escrito por mpierres o 22 Febreiro 2011

El Pais -Anatxu Zabalbeascoa- 21.02.2011

Buena parte de las obras de los próximos años deberán mejorar, ampliar, actualizar o remodelar edificios existentes. Así, muchos arquitectos se preguntan cómo lidiar con lo que existe, cómo hablar a edificios de otras épocas y cómo convivir con inmuebles preparados para otros usos y construidos para transmitir otros mensajes. Seis arquitectos en activo de diversa obra, ideología, situación profesional y económica responden a esta pregunta. Abrimos el debate a arquitectos y no arquitectos.

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Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla:

Lo existente es el marco de actuación del arquitecto. Para la producción de la arquitectura, el respeto a ese marco es fundamental, tanto hablando en términos relativos al paisaje, como a la ciudad o al contexto histórico. Pero  es fundamental entender que lo existente no se refiere exclusivamente a una realidad física material, sino que existen otro tipo de contextos más amplios que están ligados a lo intangible… es lo que nosotros llamamos el “concepto ampliado del contexto”: la memoria individual y la memoria colectiva, los anhelos de las personas y las necesidades de la sociedad, los lenguajes individuales y los lenguajes universales…

Para nosotros la mejor manera de trabajar con el contexto supone una doble actitud. Por una parte el respeto a lo existente, ya sea tangible o intangible, y por otra la asunción de la responsabilidad que tenemos los arquitectos de construir los soportes donde se desarrollan las actividades de las personas, y por extensión de las sociedades, con el optimismo de un mundo mejor, necesariamente múltiple y diverso.

Porque no existe pasado, presente y futuro, sino presente del pasado, presente del presente y presente del futuro.

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FOTO: ROLAND HALBE

Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano:

Intervenir en un edificio ya existente exige tomar postura ante su transformación en el espacio y en el tiempo: consiste en última instancia en desvelar las leyes que la generaron y ser consciente de cómo se transformó a lo largo de su historia. Nos gusta imaginar que todo edificio es capaz de narrar cómo actuar en/sobre/junto a él: tan solo debemos saber leer las instrucciones que nos indican cómo extenderlo, envolverlo, vaciarlo, cubrirlo o fragmentarlo.

La idea del arquitecto como único responsable intelectual de un edificio se pone en cuestión al intervenir en un proyecto concebido previamente por otros, y ahí entraña la dificultad y la singularidad de la arquitectura frente a otras artes: nadie comprendería que un artista modificara una obra ajena en el campo de la música, la pintura, la literatura o el cine, pero todo el mundo acepta que un edificio puede ser modificado por otro arquitecto en algún momento de su historia.

Proyectar/rehabilitar/transformar arquitecturas preexistentes significa descifrar las intenciones de quien las proyectó en otro tiempo, ser capaz de interpretar un edificio como la suma de diferentes textos yuxtapuestos. Como aquellos libros que narran una historia dentro de otra y así indefinidamente, la transformación o ampliación de una obra arquitectónica se parece a la inserción de un nuevo capítulo en un texto siempre inacabado. Reconstruimos con otras palabras ideas que ya estaban presentes: recomponemos nuevos espacios que nosotros vemos y que probablemente el autor del proyecto original nunca imaginó así, al igual que hacemos nuestros los concebidos por otros antes que nosotros. La mejor manera de trabajar sobre lo ya existente es, en nuestra opinión, aproximarse a cada nueva situación sin juicios preconcebidos.

Museo de los Molinos en Palma. Foto Duccio Malagamba

FOTO: DUCCIO MALAGAMBA

Ricardo Flores y Eva Prats:

Trabajar en edificios antiguos tiene algo de estar de segunda mano, en sitios en cuya creación no has participado, jugando el papel de observador. Así, el trabajo comienza observando… cosas que han hecho otros, y que puedes juzgar desde fuera. Observas dibujando, lo registras todo, lo que te gusta y lo que no… hasta que pasa a ser un dibujo propio, un proyecto tuyo, que comienzas a modificar, adaptándolo al nuevo programa.

Nuestra manera de trabajar en edificios existentes es trabajar a partir de lo que nos encontramos, estirando, amplificando sus cualidades. En este sentido, este trabajo tiene algo de ir transformando unas cosas en otras, dibujándolo todo como un dibujo (o pensamiento) continuo, donde una cosa lleva a otra, hacia atrás y hacia adelante en el tiempo… borrando las distancias físicas y temporales. El libro Las Metamorfosis, de Ovidio, es una buena lectura sobre este tema.

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Íñigo García, Tomás Valenciano, Jon Muniategiandikoetxea, Javier Ubillos y Marta Álvarez, de VAUMM:

Para nosotros lo existente es la realidad en la que se desarrolla y opera la arquitectura.

En el proyecto lo existente es el contexto, mostrarse respetuoso con la topografía, reinventar lo vernáculo, tal vez contrastar el paisaje o crear un nuevo lugar. Se trata de leer las condiciones de entorno e integrarse en él respetando los equilibrios del contexto. Se trata de proponer algo nuevo dentro del proceso continuado que ha generado ese entorno. No existe el papel en blanco. Nos gusta lo que decía Oteiza, el que avanza creando algo nuevo lo hace como un remero, avanzando hacia delante pero rema de espaldas, mirando hacia  atrás, hacia el pasado, hacia lo existente para poder reinventar sus claves.

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FOTO: JESÚS GRANADA


Sara de Giles y Pepe Morales, de MGM:

El proyecto de ampliación o intervención sobre lo ya existente arranca, la mayoría de las veces, sobre una arquitectura en desuso, obsoleta o abandonada. Intervenir sobre estas preexistencias conduce a tener que reinterpretar los espacios y las historias; pero siempre es una interpretación, no un seguimiento fiel al dictado que los restos “oficiales” nos proponen.

El objetivo de esta interpretación es que dicha arquitectura vuelva a la vida hoy, dando respuesta a los requerimientos espaciales y de uso de nuestros tiempos.

En vez de la intervención de oficio, sobre las arquitecturas, proponemos, en coherencia con todo aquello que nos vamos encontrando en la obra, abandonar el proyecto hacia una búsqueda de las sugerencias de los restos, siguiendo los fenómenos y las sensaciones  a través de las ruinas, o en su caso, a partir del edificio de partida.

La posible lógica de este proyecto, es decir el criterio de intervención en estas situaciones, consistiría en descubrir espacios, texturas y materialidades. Escuchar entre los muros, averiguar entre las luces, o torciendo el rumbo de los restos averiguados.

Se trataría de hacerle el juego a este encuentro fortuito entre cuerpos, espacios y atmósferas. Este proyecto, (como documento técnico que precede a la obra a ejecutar), no existe; es preciso descubrirlo en cada visita de obra, en cada abandono, en cada rumbo.

Vicente Guallart:

La ciudad es energía informada, una acumulación de esfuerzo humano y material construido a lo largo de siglos. La ciudad y la arquitectura del siglo XX fueron estructura y función. En el siglo XXI se les superpondrá un metabolismo. La arquitectura, como la naturaleza, tiende hacia la autosuficiencia, a partir de la regneración de edificios y ciudades construidas sobre las que se aplicara la lógica de producción distribuida de la sociedad de la información.

La arquitectura y la ciudad se construyen, se deben construir, no tanto para lograr la eficiencia de un sistema abstracto, sino para el bienestar del hombre.

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Espacio público en el puerto de Keelung, Taiwan, creando una gran plaza sobre el mar, en el centro de la ciudad, hoy cruzada por vías de circulación de alta capacidad.

Vigo, a estrana cidade

Escrito por mpierres o 4 Febreiro 2011

El Pais - Blog Paco Nadal - El Viajero- 02.02.2011

El MARCO, el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo

Sigo mi viaje por Galicia. Voy subiendo desde la desembocadura del Miño, es decir desde la frontera con Portugal, hacia las Rías Baixas. Y mi siguiente parada es Vigo.

Vigo siempre me ha parecido una ciudad extraña. En el imaginario colectivo del viajero Vigo es una ciudad industrial, moderna, bulliciosa, caótica y demasiado transformada. Es verdad que no tiene la monumentalidad del casco histórico de Pontevedra o de Santiago.

Pero Vigo tiene un punto especial, una faceta cosmopolita y cultural, canalla y burguesa a la vez, que la hace envidiable. Hay algo que engancha en esta ciudad que ha crecido sin respetar su pasado (ves fotos de lo que fue la Ribeira del Berbés y de lo que es ahora y te caes muerto), pero que es vibrante y dinámica. Que tiene rincones aún de sórdido puerto de ultramar, con lupanares en los callejones que suben a la praza do Rei que traen memorias de las putas tristes de García Márquez. Y rincones fabulosos como la rúa Príncipe o la rúa Colón, con la mejor arquitectura burguesa de España, palacios eclécticos de poderosas fachadas, importantes galerías de arte, algunos de los mejores museos de Galicia.

Muchos piensan que la movida de los 80 fue un invento de Madrid y de Tierno Galván. Pero Vigo fue la co-capital de aquella experiencia que dejó grandes grupos y grandes obras, y también muchos damnificados por el camino.

Si queréis descubrir esta cara vanguardista de la ciudad más industrial de Galicia, os recomiendo dos museos:

Por un lado, el MARCO, el Museo de Arte Contemporáneo, una inteligente rehabilitación de los antiguos juzgados de la rúa Príncipe. Las salas giran en torno a un patio circular cubierto que tiene más de terma romana que de cárcel municipal decimonónica. Ahora mismo (y hasta el 24 de abril) hay colgada una exposición retrospectiva del fotógrafo gallego Virxilio Vieitez que os recomiendo vivamente.

El otro espacio es el Museo do Mar de Galicia, una genial intervención de César Portela, uno de mis arquitectos más respetados, junto con el italiano Aldo Rossi sobre una antigua fábrica de pescado a orillas del mar, camino de la playa de Samil. El museo engloba de manera portentosa las viejas naves industriales, las nuevas construcciones, el faro, el espigón, las ruinas de un castro de la Edad del Bronce que aparecieron debajo y el mar, como un elemento más. Una pasada de edificio.

Formas extrañas y sugerentes para una ciudad extraña y sugerente.

Y este es el Museo do Mar de Galicia

As celosías de Foster

Escrito por mpierres o 4 Febreiro 2011

El Pais - Anatxu Zabalbeascoa - 4.01.2011

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El primer edificio que Norman Foster inaugurará este año forma parte de un mundo que quiere ser nuevo y para hacerlo rebusca entre lo de siempre. Foster ha diseñado el escenario para que el mercado central de Abu Dabi cambie de mercancía sin cambiar de naturaleza. ¿Será posible? El arquitecto británico ideó en uno de los barrios más antiguos de la ciudad un mercado que explica así: “Hemos querido huir de la idea del centro comercial global para hacer de la tradición vernácula una propuesta para el mundo”. Su conjunto de edificios de mediana altura, con un parque público de jardines en la azotea, con claustros, tres torres arrinconadas, para no molestar, y mucho aparcamiento subterráneo cuenta con varios de los elementos característicos de la arquitectura islámica: celosías y pérgolas, arcilla y ventilaciones naturales. Así, el propio arquitecto ha descrito el proyecto como un “microcosmos que unirá lo ordinario y el lujo, la artesanía y la comida”. Y será cierto que los bolsos de Gucci se compren al lado de las frutas, pero también lo es que el conjunto permitirá otro tipo de convivencia, la que da la mano a las oficinas y los comercios, a las boutiques y a los hoteles. ¿Habrá espacio para un mercado tradicional?

La convivencia tipológica ordenada está más cerca de los proyectos llegados con paracaídas que de los mercados tradicionales, en los que lo que abunda es el caos y las formas, siempre cambiantes y en realidad “deformadas”, son todo menos contenidas y precisas. El nuevo y pulcro mercado de Abu Dabi ambiciona, además, convertirse en centro urbano. Parte con la ventaja de su emplazamiento, en uno de los barrios más antiguos, y deja claro la idea de convivencia sobre todo comercial que Foster lee en un centro urbano.

El ambicioso doble idioma de convivencias de Foster está también presente en la escala del proyecto, que, con las torres agrupadas contribuye a definir un nuevo skyline para la ciudad al tiempo que con los patios, las terrazas y las áreas porticadas quiere acercarse a la escala humana del usuario.

Como muchos de los trabajos del último Foster, este mercado alcanza una escala internacional con ideas tradicionales como la ventilación natural y los edificios consumidores de energía limpia. Que el futuro eche mano de la tradición para solucionar los problemas del pasado reciente da que pensar. Y exige que lo hagamos.

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¿Qué lle preocupa a un arquitecto de hoxe?

Escrito por mpierres o 2 Febreiro 2011

El Pais- Anatxu Zabalbeascoa - 31.01.2011

Seis arquitectos en activo de diversa obra, ideología, situación profesional y económica responden a esta pregunta. Abrimos el debate a arquitectos y no arquitectos.

Emiliano López y Mónica Rivera:

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Hotel Aire de Bárdenas. FOTO: J.HEVIA


“Lo que más nos preocupa a nosotros es el papel que juega nuestra profesión en el conjunto de la sociedad. Como colectivo, ¿qué es lo que le podemos aportar y hasta qué punto la sociedad realmente nos tiene en cuenta como pensadores y profesionales? ¿Por qué el incesante incremento de normativas, códigos técnicos y marcos legales que pautan y conducen las propuestas arquitectónicas? ¿Será que la sociedad ya no confía en nosotros y nos tienen que encorsetar para que no malgastemos sus recursos? ¿Qué porcentaje de arquitectos participa en la configuración de estas normas?

Antes el arquitecto era quien velaba por la correcta ejecución de una obra como mediador entre la empresa constructora y el cliente. Ahora muchos de los concursos públicos en Cataluña se adjudican a la constructora y no al arquitecto, y es la constructora la que vela por los intereses del cliente, controlando de cerca al arquitecto.

En breve, con las nuevas carreras amparadas en el plan de Bolonia, nuevos profesionales de formación puramente técnica podrán quizás dirigir las obras en base a planos realizados por arquitectos, truncando así una de las fases más trascendentales en la materialización de una obra. Por este camino, un edificio será válido simplemente con que cumpla el marco legal. ¿Qué nos está pasando? ¿En qué nos estamos equivocando los arquitectos? ¿Qué estamos descuidando?”

Ángela García de Paredes e Ignacio García-Pedrosa:

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Museo visigodo de Mérida proyectado sobre muros romanos y árabes para albergar la colección visigoda en la trama urbana del siglo XXI


Condicionado por la realidad de hoy, a un arquitecto le debería preocupar cómo establecer un ritmo de construcción que haga sostenible un crecimiento cualitativo de la ciudad, no basado en la ocupación de nuevo suelo. La crisis ha establecido una moratoria que debe permitir repensar la ciudad y su equilibrio con el territorio, con el paisaje y con el perfil de las costas.

Nos preocupa cómo articular una intensificación de lo construido, construir la ciudad mejorando lo que ya existe y sustituyendo, con acierto, lo que está aceptado por el mero hecho de estar presente. Reutilizar con nuevos usos infraestructuras y edificios obsoletos o infrautilizados. Reanimar, mediante la calidad, la actividad constructora necesaria para vitalizar la economía y para permitir la supervivencia de nuestras ciudades”.

Juan Herreros:

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PROTOTIPO CASA MODULAR GAROZA. FOTO: J. CALLEJAS

“No sé si a todos nos preocupa lo mismo, pero en mi caso, me inquieta comprobar que los arquitectos no habitamos un lugar desde el que explicar con claridad el interés y la necesidad de nuestro trabajo. La ciudad cambia a ritmos vertiginosos impulsada por la energía, las ambiciones y la fuerza del capital, pero no tengo muy claro que estemos realmente participando de esos cambios con nuestro conocimiento e imaginación sino más bien dando forma final a un escenario cuyas reglas las escriben otros. Los arquitectos queremos participar en el establecimiento de los modelos de prestigio y de calidad; ayudar a las personas a mirar más allá de lo que conocen y animarles a desear lo que nunca se les habría ocurrido; hacer patente el enorme valor añadido desperdiciado por una sistemática interpretación consumista de nuestros productos; explicar sin fascinaciones infantiles cuál es el potencial poético de novedades como la sostenibilidad o las nuevas tecnologías y cómo pueden ayudar a construir un soporte físico que sea el mayor orgullo de una sociedad civil avanzada. En un contexto de crisis, a los arquitectos nos preocupa que la lección no sea aprendida con toda su transparencia y que el momento no sea aprovechado para dar ciertos giros saludables y eliminar de una vez por todas algunos clichés que lastran el enorme potencial de ese conglomerado fascinante que es la cultura urbana”.

BOPBAA. Josep Bohigas, Francesc Pla, Iñaki Baquero:

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AMPLIACIÓN DE EL MOLINO, BARCELONA. FOTO: EVA SERRATS.

“En el sentido amplio del término, nuestro trabajo es continuar. Da un poco igual si lo haces sobre unos muros góticos, unos endebles tabiques de un polígono de los años setenta, sobre una parcela llena de pinos o sobre un emblemático café – concierto. El tema es entender que algo ya ha empezado antes de tu llegada. De pequeños contábamos en voz alta los pasos de la comba antes de entrar a saltar dentro. En arquitectura pasa algo parecido. Uno debe tratar de entrar con el pie que toca para poder seguir un ritmo. Una vez dentro haces lo que sabes o lo que puedes y siempre sabes que acabarás por salir, y que viene otro detrás de ti.

Entendemos la ciudad como suma. Tenemos una consciencia absoluta de pertenecer a una narración que siempre ha empezado antes y que, sobre todo, alguien continuará. Nos atrae esta condición tan contemporánea y necesaria. Empezar dando por bueno lo que nos encontramos, por extravagante que parezca, y que sea más adelante, cuando se descubran las posibilidades de mejora o influencia. La imagen de alguien que sale de entre el público para sumarse como músico a una sesión de jazz explica muy bien qué tipo de ciudad y arquitectura nos interesa.

Apostamos por una arquitectura “prepositiva”, entendemos que nuestro trabajo se produce a, ante, bajo, con, desde, hacia, tras… algo que ya estaba ahí, y nuestra intención es sumarnos (y algún día diluirnos) en ese esfuerzo”.

Andrés Jaque:

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CASA EN NEVER NEVER LAND, IBIZA. FOTO: MIGUEL DE GUZMÁN.

“En el estudio que dirijo nos interesa trabajar empoderando las partes frágiles, pero valiosas, de lo que ya existe. Dos ejemplos:

Uno social: Hemos analizado en detalle cómo son los entornos domésticos de los mayores que viven en soledad en el centro, de la periferia automovilística o de las casas de trabajadores trasnacionales de origen senegalés. La observación de lo real desafía la manera en que hasta ahora se han pensado la vivienda y la ciudad, como esferas casi independientes. Ahora trabajamos para mejorar, con intervenciones específicas, cada una de estas situaciones.

Otro constructivo: Una parte de lo industrial depende de sistemas que nada tienen que ver con la retórica de los prefabricados; sino con la combinación de elementos ligeros y pequeños, cuya manipulación es fácil y flexible. Me refiero a: membranas impermeabilizantes, aislamientos térmicos, cintas adhesivas, sellantes. Siempre están ahí y son los que de verdad están trabajando, pero en la tradición de los proyectos singulares, quedan detrás de paneles de piedra, aluminio u hormigón. Nosotros intentamos ahora utilizarlos atendiendo a sus prestaciones, según sus lógicas y sin ocultarnos”.

Enric Ruiz Geli:

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EDIFICIO MEDIA-TIC EN BARCELONA

“LAS 10 PREOCUPACIONES:

1. El cambio climático

2. Trabajar con físicos y mis hijos en “excelencia” (pensando futuro).

3. La energía y su eficiencia, hacia la empatía.

4. Aumentar en las escuelas de arquitectura la consciencia “green”.

5. La transparencia espacial, político, medios,…

6. Innovación y patentes en centros tecnológicos.

7. El conocimiento y su transmisión intergeneracional.

8. Ser socialista.

9. La inteligencia distribuida en la construcción de espacios, objetos, materiales.

10. Convertir conocimiento, en PIB y salir de la crisis con valor añadido.

(Esta lista no está ordenada por importancia)”.

…Del blog de Anatxu Zabalbeascoa, “Del tirador a la ciudad”

A agricultura vertical

Escrito por mpierres o 10 Xaneiro 2011

El País - Blog Ecolab - Clemente Álvarez - 05.11.2011

torre-vertical-vegetalPor qué no cultivar alimentos en las propias ciudades, aumentando la superficie agrícola hacia arriba, en edificios dedicados a la agricultura. La idea quizá suene utópica, pero es más que un concepto llamativo.

El mes pasado, The Economist publicaba un reportaje sobre este planteamiento teórico para suministrar alimentos en las urbes: la agricultura vertical. Diseños sobre el papel muy impactantes, como el del arquitecto Blake Kurasek para Chigaco (la imagen del post), muestran rascacielos que brotan en medio de las ciudades para cultivar alimentos. En cada piso una variedad diferente: lechugas, cerezas, manzanas, fresas, tomates, espinacas… ¿Hasta qué punto es realizable esto? La agricultura vertical pretende dar respuesta al desafío que supone el aumento de la población de humanos en el planeta, que cada vez se concentra más en ciudades. En este año 2011 que acaba de comenzar se espera que la humanidad alcance los 7.000 millones de habitantes y Naciones Unidas prevé que para mediados de este siglo se llegue a los 9.000 millones. Esto supone tener que dar de comer a mucha más gente, lo que significaincrementar la producción de alimentos. Y podría convertirse en un grave problema para los países con poco espacio para cultivar o para la conservación de valiosos ecosistemas que son destruidos en busca de nuevas tierras donde plantar. De ahí, el interés de ganar espacio en vertical, en campos agrícolas urbanos que crezcan hacia lo alto, apilando cultivos unos encima de otros. Pero esta forma de cultivar tiene además otra gran ventaja ambiental: los alimentos son producidos allí mismo donde se consumen mayoritariamente, evitando el impacto causado por el transporte y sus correspondientes emisiones de CO2. Muchos de los planteamientos de este tipo de cultivos urbanos aparecen recogidos en un libro publicado de forma reciente: ‘The Vertical Farm’. Su autor, Dickson Despommier, profesor de Salud Pública y Ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York, está considerado como el padre de la agricultura vertical. Para los defensores de este concepto, esta agricultura dentro de edificios basada en cultivos hidropónicos (que no se plantan en el suelo) resultaría incluso más productiva que la tradicional en el campo, pues estaría mucho más controlada (temperatura, humedad, nutrientes…) y no se vería afectada por variables climáticas, como tormentas o sequías. Según la web verticalfarm.com, un acre de interior (4.046 m2) equivaldría a 4-6 acres en el campo, o incluso más. En el caso de las fresas, se asegura que se puede producir en un acre de interior tanto como en 30 de exterior. Además, estas ‘fábricas’ de alimentos en las ciudades se conciben como sistemas cerrados en los que se aprovecha mejor el agua y se evita la dispersión de contaminantes, como ocurre en la agricultura convencional. Todo ello, a la vez que se aporta algo de “verde” al gris hormigón de las ciudades. Por supuesto, todo esto es pura teoría. Y su puesta en práctica no resulta para nada sencilla. Como incide The Economist, el principal inconveniente de la agricultura vertical tiene que ver con la luz. Para conseguir cosechas homogéneas y de calidad, se necesita que los rayos del Sol lleguen de forma uniforme a todas las plantas, lo que no ocurre cuando crecen en el interior de edificios. Para compensar esta falta de luz natural, se necesita una iluminación artificial, y esto implica un gasto de energía adicional que, además de mermar las ventajas ambientales de esta agricultura urbana, complican mucho su viabilidad económica. Muchos de los alimentos producidos en España proceden de invernaderos y existen muchas experiencias en el mundo de cultivos en ciudades, pero no están apilados unos encima de otros ni se han puesto en marcha a gran escala en urbes. También se han desarrollado modalidades con sistemas móviles que mueven las plantas para que reciban la misma cantidad de luz natural, es el caso de VertiCrop, de la empresa Valcent Products Inc (que asegura que puede producir 20 veces más cantidad que un campo agrícola convencional y que requiere un 5% del agua utilizada normalmente). Sin embargo, todavía queda mucho para considerar la agricultura vertical como una solución real. ¿Ciencia ficción? Según se lee en verticalfarm.com“No podemos ir a la Luna, a Marte o más allá sin antes aprender a cultivar en interior en la Tierra”
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