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Publicado por admin o 7 junio 2011

Presidente: D. Manuel Abelleira Argibay  presidente.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Tesorera: Dña. María Pierres López tesorera.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Secretario: D. Wenceslao López Velasco secretario.pontevedra@colexiodearquitectos.org
Podeis contactar directamente con la Junta Directiva a través de la siguiente dirección de correo:
xd.pontevedra@colexiodearquitectos.org

 

Esta vendo entrevistas

El COAG pedirá a los concellos de la provincia un «empujón» a los PXOM

Escrito por mpierres o 31 mayo 2011

La Voz de Galicia - 31.05.2011

Manuel Abelleira Argibay (Pontevedra, 1970) es desde este mes el nuevo presidente de la delegación de Pontevedra del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG), tras imponerse en las elecciones celebradas por el colectivo al otro candidato, Luis Alberto Martínez González. Colegiado desde 1997, Abelleira, que ocupaba el cargo de tesorero en la anterior directiva encabezada por María José Fariña Busto, destacó que su decisión de presentarse a estos comicios fue casi «de compromiso con el colegio», sobre todo «después de pasar una época muy dura estos últimos cuatro años». «No continuar me parecía dejarlo un poco todo en el aire».

El nuevo presidente incide en este sentido en que la crisis ha golpeado sobremanera al colectivo, que en la demarcación de Pontevedra aglutina a cerca de 300 miembros. «Los pisos han bajado muchísimo, la actividad ha bajado y es evidente que el colegio no tiene los medios que tenía -señala-. Donde antes se podía realizar por ejemplo una labor cultural, ahora estamos más limitados. Pero también estamos con ilusión y a lo mejor hay que tener más imaginación para convencer a las administraciones o a las cajas para que nos presten dinero».

Casos como A Estrada

En la misma declaración de intenciones con la que Abelleira se presentó al cargo, destaca que uno de los retos de la delegación será el intentar que los concellos «den un empujón fuerte a la aprobación de los planes generales, Pontevedra sobre todo». Además de la capital, localidades como Marín, A Estrada, Vilagarcía y, en breve, Poio y Sanxenxo, tramitan cambios en sus planeamientos y Abelleira indicó que tras la toma de posesión de las nuevas corporaciones, se solicitarán reuniones a los ayuntamientos «para expresar nuestras inquietudes y demandas». «Que tengamos voz no solo en la parte más amable, sino también en la más reivindicativa de la profesión, que es la de la agilidad en las licencias y también la implantación de las licencias digitales», dijo.

“Las dificultades son acicates”. Entrevista: Carlos Quintáns

Escrito por mpierres o 2 mayo 2011

carlos-quintansLa Voz de Galicia - Nacho Mirás Fole -02.05.2011

Consuela escuchar que las puñaladas urbanísticas que desangran a Galicia pueden tener cura, que el tiempo de exprimir el paisaje ha pasado. Carlos Quintáns Eiras (Senande-Muxía, 1962) es uno de esos arquitectos que usan el lápiz para acariciar el paisaje, no para clavarlo en él.

-Seguro que la crisis del ladrillo no viene acompañada de crisis de creatividad…

-Siempre he pensado que las dificultades son acicates. Las crisis son dolorosas, pero son buenas porque te fuerzan a hacer cosas. La crisis también permite visualizarnos a aquellos que estábamos teniendo una actitud distinta. Desde el punto de vista educativo, este momento es especial.

-¿Pero no resulta frustrante proyectar y no poder construir?

-Depende. A lo mejor, antes se estaban construyendo cosas que no valían la pena.

-Tienen fama de ser profesionales caros…

-Algunos arquitectos. Cuando te compras un coche, que puede tener una franja de vida de unos diez años, ¿cuánto tiempo dedicas a pensar qué coche te vas a comprar? Posiblemente, una décima parte del tiempo que va a durar. Tu vivienda es la mayor inversión de toda tu vida. Tiene una duración mínima de cincuenta años. Deberías dedicarle a pensarla, por lo menos, tanto tiempo como al coche. No tiene sentido buscar el mejor médico, el mejor concesionario de coches y , sin embargo, un arquitecto que te diga a todo que sí, que no te ayude a razonar y que se limite a ver cómo puedes legalizar la obra y ya. Un arquitecto no tiene por qué ser más caro.

-Difícil encontrar un alcalde que no quiera trascender con una gran obra pública, haga o no haga falta…

-Alcaldes y otros políticos. La gente es cada vez más consciente de que hay cosas que no es necesario hacer. Hay que saber explicar dónde se gasta el dinero y dónde no. Cada uno debe saber dónde está la rentabilidad política, pero no se puede gastar el dinero inútilmente.

-Alguien como usted, que crea, que racionaliza, ¿no sufre viendo cómo está Galicia?

-Se puede arreglar. Pero hay que ver esto como una guerra. O, como dijo Manolo Rivas, es un pueblo que se está matando a sí mismo. Pero sí tiene remedio.

-¿Metiendo la pala?

-Hay que derribar muchas cosas, evidentemente, pero tiene que haber un momento en el que se pare la destrucción. Puedes barrer la casa cuando no la estás ensuciando al mismo tiempo. Una vez que paremos de ensuciar, podremos barrer. Al margen de la pala, habrá situaciones en las cuales una cierta destrucción pueda generar un buen remedio. Lo que no entiendo es que haya quien saque rentabilidad política permitiendo la destrucción del país.

-Pero se derriba poco, ¿no? Salen sentencias, pero se ejecutan pocas…

-Es cierto que se habla de edificios que son muy dañinos y que se deben tirar. Pero, posiblemente, son dañinas piezas mucho más pequeñas sobre las que no hay sentencias. Es necesario derribar; ahora bien: se están produciendo derribos en lugares donde no eran necesarios. Lo reciente sí que conviene derribarlo, y cuanto antes; hay que dar muestras de salud. Pero, insisto, aquello que, si se derriba, mejora significativamente el lugar. ¿Qué se ganó tirando el chiringuito de la playa de Mera?

-¿Qué parte de culpa tienen los arquitectos en las barbaridades urbanísticas?

-Muchas veces es el estimulador del daño. Pero es como si vas a un médico que tiene un pésimo historial. Cuando alguien va a hablar con el arquitecto ya sabe con quién trata, sus obras están a la vista.

-¿La salida profesional pasa por emigrar?

-En España estamos muy bien formados, por eso un arquitecto español está muy bien valorado en cualquier parte del mundo. Pero la profesión tiene más salidas que únicamente la construcción.

“¡Que acaben la Cidade da Cultura de una vez!”, entrevista a Manuel Gallego

Escrito por mpierres o 2 febrero 2011

El Pais- Paola Obelleiro - 01.02.2011

Defiende enfrentar la arquitectura con una actitud crítica, ética y vital. “No podemos aceptar todo lo que nos cuentan, hay que cuestionarse la realidad, ver si es verdad o no y adoptar una actitud”. Y hay que huir de las modas, alertó Manuel Gallego Jorreto (O Carballiño, 1936) al recoger hace 15 días la Medalla de Oro de la Arquitectura, un reconocimiento del Consejo Superior de su profesión a toda una carrera. Jubilado como catedrático, este arquitecto que nunca construyó nada fuera de Galicia -aunque es reclamado para enseñar en el extranjero- sigue plenamente activo. El autor del Museo de Belas Artes (Premio Nacional de Urbanismo) o de la residencia del presidente de la Xunta en Monte Pío no está dispuesto a tirar la toalla.

Pregunta. Trabaja en rehabilitaciones, como la que será el Museo de las Peregrinaciones. ¿Se debe conservar todo?

Respuesta. Es una obra compleja porque es un edificio nada atractivo que forma parte del monumento de la ciudad de Santiago. El patrimonio es lo que tiene valor o lo que lo adquiere por circunstancias, no sólo por los años, que suelen acarrear calamidades.

P. ¿Debe haber más rehabilitación que la que hay?

R. Debe hacerse con sentido común. En una situación de penuria, si hay algo usado, hay que rehabilitarlo. Pero muchas veces hay que dejar tranquilas las ruinas, testimonio del paso del tiempo. No hay que obsesionarse con rehabilitar, pero creo que es una exigencia lógica y razonable, y más en una crisis.

P. El jurado calificó de ética su arquitectura.

R. Me parece un piropo quizás excesivo. Lo entiendo en el sentido de que en la arquitectura no vale todo. Toda estética encierra una actitud ética.

P. Se opone a la tendencia actual del exceso arquitectónico.

R. Hay mucha gente que piensa como yo pero no se atreven a decirlo públicamente. El arquitecto ha pasado a ser una figura social, una estrella. Es un fenómeno relativamente reciente pero que se va agrandando.

P. ¿La crisis puso coto a los excesos de la arquitectura?

R. En cierta medida evidenció que muchas cosas eran irracionales. Fue una llamada de atención, aparte de demostrar el disparate, el despilfarro y el coste energético desaforado de lo inmobiliario. Me parece bien, lo que es triste es que sea consecuencia de un drama social como es la crisis.

P. ¿Existe una alternativa?

R. La ecología, el control energético, la sostenibilidad, son estrategias para enfrentarse a la realidad, aunque se mezclan el que verdaderamente la quiere usar como instrumento de cambio social y el que lo utiliza para vender otro producto.

P. ¿Aún se está a tiempo de salvar la costa?

R. Parte no es recuperable, pero si de aquí no pasa, pues qué bien. Sí, se está a tiempo pero también de hacerlo mucho peor. Se cree que todo plan urbanístico es la salvación y no, es su calidad y su seguimiento lo que dan garantías.

P. Debe estar harto de la Cidade da Cultura, la gran obra arquitectónica de Galicia, sin esa contención que usted propugna.

R. La Cidade da Cultura me tiene aburrido. Y a la mitad de los gallegos también. Hay dos temas, uno social y otro de arquitectura. Yo creí que iba a ser un debate de arquitectura cuando se planteó, y no fue así, se transformó en una pelea social. Es un tipo de arquitectura totalmente respetable pero que no me interesa. Y luego, el tema social: ¿cómo un edificio puede acabar costando tanto dinero y tanto tiempo? No hay quien lo entienda.

P. ¿Por el afán de las ciudades de tener edificios de referencia?

R. Todas tienen ese afán pero con reglas de juego y límites. Lo que es sorprendente es cómo ha cambiado y desvirtuado el proyecto en este tiempo. No lo entiendo. ¡Que acaben con el tema de una vez! Lo que me da vergüenza es que sea el tema básico de nuestra existencia como gallegos, es un cierto cachondeo. No puede ser, dejemos las cosas en su sitio. Y luego en el plano social, que los ciudadanos opinen votando. Aquí lo tienen difícil, porque todos los partidos lo aceptaron. También es verdad que es una situación cada vez más difícil. Nace de una forma, se desvirtúa y nadie se atreve a decir que no, luego ya está hecho la mitad y a ver qué se hace. Requiere más valentía.

P. Dice que no hay una escuela gallega de arquitectura aunque sí una forma distinta de hacer las cosas.

R. Hay una forma de ser gallego. Igual que hay un acento al hablar. No hay una arquitectura gallega, hay una forma de expresarse y a partir de ahí se van creando actitudes, estilos. La arquitectura gallega es barroca, románica y es actual. Y en todas ellas hay una forma de ser específica. Cuando uno se compromete vitalmente con un lugar, sin querer se va empapando y eso sale en las obras.

P. ¿Le molesta que olvidasen el proyecto para el Castro de Elviña?

R. Es una decepción. Hubo un concurso y se paró por falta de dinero. Ahora hay menos, pero el lugar requiere una protección. Se convocan demasiados concursos que no salen adelante. ¿Cómo es posible ese despilfarro de esfuerzos y de dinero?

P. ¿Tiene preferencia por alguna de sus obras?

R. Siempre tengo preferencia por las que no se han podido ejecutar. Son espinas clavadas.

P. ¿Y de las construidas, hay alguna con la que esté disgustado porque se ha desvirtuado?

R. Las construidas es mejor no mirar para ellas. Todas tienden a desvirtuarse, es una ley infalible. Cada vez que hacen una modificación en una obra pública es para peor.

“La sostenibilidad puede ser divertida”

Escrito por mpierres o 10 noviembre 2010

El Pais- P. G. - Madrid - 08/11/2010

Bjarke Ingels quería ser ilustrador de cómics. Al final fue arquitecto pero la espinita se le debió quedar clavada porque ha creado un tebeo para explicar su obra. Con bambas y flequillo despeinado el arquitecto danés de 38 años recibió la semana pasada en Madrid el Premio Europeo de Arquitectura 2010 otorgado por el Centro Europeo de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos y el Ateneo de Chicago.

Ante los ilustres expertos sacó su cómic, titulado Yes is more (Sí es más, una broma para arquitectos a partir del “menos es más” de Mies van der Rohe) para divulgar un trabajo “basado en el optimismo” y “la sostenibilidad hedonista”. “La cultura protestante siempre convierte lo bueno en un sacrificio, pero la sostenibilidad puede ser divertida”, explica Ingels, entre cuyas obras destacan el pabellón de Dinamarca en la Expo de Shanghái (una espiral para recorrer en bici con La Sirenita en el centro), el Ayuntamiento de Tallín (donde un “periscopio democrático” permite a los concejales ver la ciudad desde la bancada y a los ciudadanos ver si alguno de ellos se duerme) o la Biblioteca de Kazajistán (”donde ya me dijeron que la idea del periscopio no cuajaría”).

Ingels, que se considera “una comadrona del continuo renacimiento de la ciudad”, estudió un año en Barcelona y no es la primera vez que visita Madrid donde le “encantaría” trabajar. De la arquitectura madrileña destaca las obras de Fisac y De la Sota, especialmente el gimnasio del colegio Maravillas: “Un lugar sin barreras que invita a entrar; su belleza actúa, es más importante lo que hace que lo que parece”. El joven arquitecto reconoce sin embargo que lo que mejor conoce de Madrid es su vida nocturna.

Antonio Citterio, diseño para toda la vida

Escrito por mpierres o 7 noviembre 2010

El Pais - Diseño - Anatxu Zabalbeascoa - 07-11-2010

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Respetuoso y contenido, el arquitecto y diseñador italiano crea muebles duraderos que no entienden de modas o tendencias. Piezas neutrales que se esfuerzan en ser útiles y que ceden al usuario el protagonismo expresivo. Es la receta de un éxito discreto y sostenido

durante cuatro décadas.

Discreto, aunque omnipresente, Antonio Citterio (Meda, 1950) es uno de los arquitectos-diseñadores más prolíficos del planeta. Asegura que lo suyo son las relaciones duraderas. Y los números lo secundan. Fundó su estudio hace cuarenta años. En la aventura le acompañó su mujer, la arquitecta estadounidense Terry Dwan, hasta que decidió concentrarse en la crianza de sus hijos. Desde 1999, la italiana Patricia Viel comparte las decisiones del arquitecto. Suyos son los hoteles Bvlgari, un antídoto en la era del design hotel, tiendas de empresas como Cerrutti, Emanuel Ungaro, Valentino o De Beers y un sinnúmero de edificios de oficina. Pero es en los muebles donde el italiano deja su firma más personal. En Milán nos explica las claves para que un mueble dure toda la vida.

Citterio vive en el centro de la ciudad, pero tiene siempre un pie en el aeropuerto. Lleva décadas en la misma casa. Él y su mujer la diseñaron y solo la han cambiado una vez, cuando llegaron los niños. Muchos de sus diseños, como el sofá Charles, nacieron para amueblar su propia casa.

¿Cómo se puede tener una producción tan amplia como arquitecto y diseñador con un estilo sobrio y contenido? El trabajo de diseñador lo hago personalmente. Como arquitecto trabajo con 65 personas. Mis edificios son colaboraciones. Es necesario tener esto en cuenta. Es imprescindible considerar que hace 40 años que diseño. De modo que a veces se juntan en los catálogos de las empresas muchos productos, pero algunos tienen más de dos décadas.

¿Cree que su estilo contenido les confiere esa larga vida? Como diseñador trato de hacer las cosas sencillas. Y no es un secreto que lo sencillo –cuanto más sencillo, más logrado está– queda fuera del tiempo.

¿Cómo se puede idear un sofá para siempre y continuar diseñando sofás para siempre? No es tan sencillo. Trabajo con mucha calma. Para muchos diseños de mobiliario, a veces tardo más de un año. Para los aparatos de Technogym, a veces dos. Así, resulta que he hecho mucho en mi vida, pero poco cada año. Mis diseños no caducan. Profesional y personalmente soy un hombre de relaciones estables. Llevo 37 años con B&B y 25 con Vitra, pero también muchos años con mi mujer y con mi socia. Eso nos aleja de ciertas prisas innecesarias.

¿Qué debe tener un mueble para no caducar? Tiene que ofrecer un servicio, cumplir una función. Si la cumple y quiere quedarse, debe apelar también a lo emocional: la función emotiva se puede cubrir con sencillez.

Este año, Citterio presentó Suita (Vitra), su sofá más versátil, con opción de mesa de trabajo o aparador acoplado al respaldo.

Este año, Citterio presentó Suita (Vitra), su sofá más versátil, con opción de mesa de trabajo o aparador acoplado al respaldo.

¿ Cómo? A veces, los diseños se desdoblan con el tiempo, con nuevas tapicerías o complementos. Para poder hacer un sofá para dos de las grandes marcas mundiales tengo que empezar de cero cada vez. Si tienes tres ideas (uno con inversión tecnológica y funciones diversas, otro con acabados artesanos y otro que sirve tanto en la oficina como en la vivienda), puedes hacer tres sofás a la vez.

Siempre ha trabajado asociado a una mujer. Primero la suya, Terry Dawn, y luego Patricia Viel. Terry quiso dejar ese puesto cuando decidimos tener hijos. Ambos creímos que el punto de vista femenino tenía que tener un lugar en la cabeza de la firma. Patricia fue mi asistente durante muchos años. Cuando el estudio creció, era lógico que ella me ayudara a manejarlo.

Defiende la resta para alargar la vida de los muebles. ¿Hasta dónde se puede restar? Todo depende de dónde se parta [risas]. Hay veces en que uno querría hacer otras cosas. Pero al final es una cuestión de naturalidad. Me puede apetecer diseñar un objeto más expresivo. Pero como mi método de diseño se basa en la resta, al final de esa sustracción comprendo que la expresión con la que me siento cómodo es la que revela el uso del propio mueble. Nada más. Cada diseñador tiene una poética. Yo no puedo hacer lo que no siento propio.

¿Cómo se aparta de las modas? Los muebles no caducos no miran con lupa el mundo. Ni están pendientes de las modas. La prensa quiere espectáculo, pero algunos pensamos que lo verdaderamente espectacular es que un sofá dure la vida de una persona.

¿Y si la persona cambia? Las personas siempre cambian. Pero un sofá para toda la vida no llega a una casa imponiendo nada. Llega ofreciendo servicio. Por eso siempre acompañará.

¿El diseño ha aprendido demasiado de la moda? La parte icónica del diseño reciente sí viene del ritmo de novedades que ha impuesto la moda. Lo curioso es que la moda también tiene, y recupera clásicos atemporales. Hace años, yo sentía celos de la gente capaz de firmar un diseño icónico. Uno se pasaba dos años pensando en cómo mejorar los sofás y luego llegaba alguien que rizaba un respaldo y conseguía la portada de las revistas. Hay veces que uno duda y piensa si se estará equivocando.

¿Qué le hacía persistir en su empeño? Los límites. Los propios: no se puede ir en contra de la naturaleza de uno. Y los de los productos: superado un tiempo, aquella expresión en un sofá resultaba vacua. Ya no decía nada. Y como pieza de mobiliario hablaba de otro tiempo, no de descanso ni de hogar.

¿Cree que las cosas están cambiando? Debo decir que, por suerte, he notado un cambio. Los juguetes de temporada, los muebles que nacen para ocupar portadas, están siendo puestos en crisis incluso desde la prensa. A mí mismo, este año me están pidiendo muchas más entrevistas que hace dos o cinco años. Tal vez todos debamos hacer un esfuerzo mayor. Las genialidades son admirables. Pero hay muy pocas genialidades y mucho engaño.

¿Ha llegado el momento de explicar lo que podría permanecer? Es otra óptica que el momento en que vivimos hace más necesaria. Entre tanto diseño para deslumbrar, un diseño serio, contenido, hecho para durar, se había convertido casi en la excepción.

Ética, responsabilidad… apela a estos atributos al hablar de sus diseños de alto precio. Hay gente que habla de sostenibilidad haciendo productos que caducan en seis meses. El diseño que permanece es más sostenible que los muebles de cartón. La urgencia de la sostenibilidad es un hecho. Pero su aprovechamiento como una nueva moda también lo ha sido. Los Eames hacían sillas sostenibles. Lo sabe quien las tiene desde hace 50 años.

¿Definiría el estilo como una actitud vital? Sí. Es una manera de ver las cosas. Son unas prioridades. Todo eso se refleja en tu diseño. Y con esas decisiones tienes que convivir. Este año he cumplido 60 años y no creo que cambie ya de ideas.

¿Por qué quiso ser arquitecto y diseñador? Me viene de familia. Mi padre hacía muebles de estilo neoclásico, sobrios. Era muy cuidadoso con las proporciones, riguroso con limitar la ornamentación. Todo eso lo vi, lo aprendí y lo heredé.

¿Cómo decidió dar un paso adelante? Los primeros años lo hice casi por enfrentamiento. Él no podía comprender que tirara por la ventana una tradición que me había enseñado con tanto cuidado para abrazarme a un estilo de nuestros días. Desilusioné mucho a mi padre. Pero tuve la suerte de que vivió bastante. Murió en 1982. Eso hizo posible que en sus cinco últimos años viera trabajos míos que le gustaron. Comprendió que no había desperdiciado su herencia, sino que la había convertido en una base para desarrollar mi lenguaje.

Además de diseñar muebles con vocación de permanencia, lo hace para empresas italianas, japonesas o alemanas. ¿Hay un idioma válido para varias culturas? Mi idioma, para que mis muebles se mantengan en el tiempo y sirvan en varias culturas y países, son las ideas. Al diseñar, mi enfoque es el de un arquitecto. Trabajo pensando siempre en el espacio y tratando de que los muebles delimiten un territorio, pero no interrumpan.

Firmando muebles neutrales ¿se siente representado por ellos? Adquieren personalidad con las tapicerías y el contexto. Me hace mucha ilusión cuando la gente pide un modelo mío con una tela que pertenecía a su abuela. El mío no es un diseño histérico. Respeto al usuario y creo que cada uno debe completarlo a su gusto. Mis productos son funcionales y cómodos. Con la ayuda del usuario adquieren expresión. Me siento un diseñador global. De alguna manera, el idioma de la cautela es como el esperanto: se entiende en todas partes.

¿Por qué tienen sus muebles nombre de persona? Charles o Ray son homenajes. Generalmente son nombres de arquitectos que admiro: Luis, por Barragán, Jean; George, por George Nelson, y Charles, por Charles Eames, el número uno. Un ajuste de cuentas con quien me ha inspirado y guiado.

Además es el ideólogo de los hoteles Bvlgari. Un hotel es la tipología perfecta para mí. Comprende arquitectura, interiorismo y diseño. Tienes la cercanía del usuario y una relación casi doméstica con él. No estoy a favor de las sorpresas. Lo que los hoteles Bvlgari ofrecen en el panorama de los design hotels es falta de ellas. Todo está en su sitio: materiales y acabados, diseño y espacio.

¿Cómo ve el futuro? Nos acercamos a una época de diseños reales, con costes justificados: duraderos, resistentes formal y físicamente. Ha dejado de importar lo anecdótico. Lo que hoy importa son los valores objetivos, como la calidad.

“Sospecho de los arquitectos que se definen como artistas”

Escrito por mpierres o 4 octubre 2010

Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en Galego.

Peter Eisenman

Escrito por mpierres o 13 septiembre 2010

El arquitecto Peter Eisenman, entrevistado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.- ISAAC F. CALVO

El arquitecto Peter Eisenman, entrevistado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.- ISAAC F. CALVO

El Pais - ANATXU ZABALBEASCOA 11.09.2010

Dos de los seis edificios que comprenderán la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela se inaugurarán este otoño. Su autor explica el polémico proyecto

El arquitecto estadounidense Peter Eisenman (Newark, 1932) lleva más de diez años haciendo visitas de obra en Santiago de Compostela. El principal apóstol del deconstructivismo ha visto cómo su proyecto transformaba el monte Gaiàs y confía en ver cómo este otoño la apertura de los primeros edificios de la Ciudad de la Cultura -la biblioteca y el archivo- apacigua la oposición de buena parte de los gallegos a un proyecto faraónico encargado por Manuel Fraga. Al otro lado de la Península, el autor del memorial del Holocausto en Berlín diseña también un edificio para la Universidad de Gandía, en Valencia. Pero asegura que el de Santiago es el proyecto de su vida.

PREGUNTA. ¿Cómo juzga hoy el proyecto?RESPUESTA. Es intenso y está muy bien construido. Ha sido increíblemente gestionado por Andrés Perea. Sin él no existiría. Cuando empecé, hace diez años, tomamos decisiones que hoy no puedo recordar ni por qué las tomé. De modo que el trabajo de Perea, como arquitecto del proyecto ejecutivo, ha sido exhaustivo. Lo ha desarrollado hasta un punto que hace que me sorprenda de que estuviéramos ya pensando en estas cosas hace diez años.

 

P. ¿En serio?R. Honestamente. Miro el proyecto y me pregunto: ¿yo hice eso? Es difícil incluso pensar que ideé este proyecto porque me encanta. Normalmente, cuando visito un trabajo, sólo veo problemas y, al final, acabo despegándome de él.

 

P. ¿Cree que habla del futuro o que como lleva tantos años construyéndose habla también del pasado?R. El Getty Center de Richard Meier tardó 15 años en construirse. Cuando estuvo listo era ya un edificio viejo. Me gustaría creer que La Cidade no es vieja ni se hará vieja con tanta rapidez. Está alejada de adjetivos como nuevo o viejo. Habla de cierta historia, del lugar, de los materiales… Es el edificio más matérico que he hecho, el más complejo, en términos de escala y juego. El juego entre edificios es como un cuarteto de jazz, algo que no había tenido la oportunidad de hacer antes. Es complejidad y vitalidad. Cuando escuchas un cuarteto de jazz, la música siempre es del momento. No creo que este edificio sea sobre el futuro de la arquitectura. Creo que es sobre el futuro de Galicia. Ese es su enorme valor. También cambiará la relación de Galicia con el mundo y la relación de España con el mundo contemporáneo.

 

P. En términos arquitectónicos, casi nadie hace ya movimientos de tierra. Y usted se pasó toda la década pasada haciéndolo en sus proyectos.R. Puede que los edificios no muevan ya el terreno, pero sin duda el paisaje se está trasladando a ellos. Llevo moviendo el terreno desde 1978 y convertir el terreno en edificio es una idea mía que en 100 años todavía existirá. Nunca pienso en qué pensarán los demás. Estamos hablando de un trabajo digital. Éste es uno de los primeros proyectos hechos con programas digitales. Nosotros hacíamos formas digitales antes de tener ordenador. Inventábamos. Ahora que tienen programas tan sofisticados, ¿tienen una arquitectura más sofisticada?

 

P. ¿La tienen?R. ¿Más que la Ciudad de la Cultura? Sería pretencioso que lo dijera, pero creo que la Ciudad de la Cultura tiene un nivel de lo que yo considero arquitectura que falta en muchos de mis colegas.

 

P. ¿Por ejemplo?R. Frank Gehry me enseñó treinta de sus nuevos edificios que había hecho en seis meses. Yo le dije: “Dime, Frank, ¿cuál es el bueno?”. Él contestó: “No se trata de eso”. Pero lo que yo querría pensar con este edificio es que los mecanismos de juicio están en el propio edificio, que quien lo visita puede decidir si es bueno o no y no en relación con otros factores. Y eso marca una diferencia entre este trabajo y el de Gehry, por ejemplo, que no necesariamente, en cada edificio, tiene ese mecanismo para juzgarlos al margen de otros factores.

 

P. ¿Qué quiere decir?R. Usted puede opinar en general sobre Jackson Pollock. Pero en rigor hay buenos y malos pollocks, y se pueden distinguir porque el mecanismo de los mejores contiene su propia comprensión. Mientras que los peores no lo tienen y necesitan un juicio comparativo. Así, objetivamente, al margen de lo que cada uno piense, lo que hace un buen edificio es la posibilidad que éste tiene de autoexplicarse. Me puede preguntar qué edificio de los seis de la Ciudad de la Cultura me gusta más. Y yo le responderé que no importa. El asunto es cuál, conceptualmente, es mejor que los otros. Uno de los mejores es la biblioteca, aunque el espacio del museo sea más sorprendente. Tengo la sensación de que la biblioteca podría ser mejor incluso que el auditorio que es, en realidad, el más complejo.

 

P. ¿Qué hace mejor a la biblioteca que ahora se inaugura?R. Afronta más problemas arquitectónicos en sección, en densidad, en la escala de las cosas. Intenta logros más difíciles que el resto de los edificios. El museo es un espacio precioso, como el Guggenheim de Bilbao, que es un espacio maravilloso, pero ¿está intentando lograr algo en arquitectura que sea difícil? Yo creo que la fachada norte de este proyecto, la de mi museo, es la mejor de todo el proyecto porque aspira a más, concentra más intentos por lograr una arquitectura más difícil.

 

P. ¿Basta con intentarlo?R. Si no lo intentas nunca lo consigues. Puedo explicar lo que he intentado, pero difícilmente lo que he conseguido.

 

P. Pero usted ha visto el resultado.R. Y me maravilla. Creo que la sección de la biblioteca forma una secuencia espacial extraordinaria. He logrado lo que quería. Pero a mí me interesa el resultado del trabajo en relación no sólo con su función, no sólo con su lugar en Galicia, sino también con su lugar en la arquitectura. Muy rara vez un arquitecto tiene la oportunidad de hacer algo interesante. Ahora mismo estamos haciendo un edificio de viviendas en Milán. 20.000 metros cuadrados. ¿Cuál es el interés? Escaso, arquitectónicamente hablando.

 

P. ¿Me está diciendo que la Ciudad es su propio Guggenheim?R. Sin duda. Será mi Guggenheim. Mi oportunidad para decir lo que quiero decir.

 

P. ¿Es cierto que no ha realizado el proyecto ejecutivo?R. Completamente cierto. Lo ha hecho Andrés Perea. Jamás hago mis proyectos ejecutivos. Ni César Pelli los hace. Muchos arquitectos no los hacen para evitar las oficinas satélites. Yo quiero un estudio pequeño.

 

P. ¿Es una práctica habitual?R. Sí. Siempre hacemos el definitivo y alguien hace el ejecutivo.

 

P. ¿Cuánto ha cambiado el proyecto? ¿Qué ha sacrificado? El inicial estaba pensado para que se pudiera caminar por las cubiertas…R. En todos los grandes trabajos se sacrifica. Si puedes conseguir un proyecto fiel a tu diseño en un 85% puedes considerarte afortunado. Creo que lo hemos conseguido. La razón por la que no se podrá caminar en las cubiertas es por los seguros. El vallado supondría un coste desproporcionado. Es mejor renunciar.

 

P. Pero usted sabía que el vallado en zonas de acceso público es obligatorio cuando ideó el proyecto.R. Usted puede decir eso, pero yo me alojo en el Hostal de los Reyes Católicos y allí el vallado no es obligatorio en las cubiertas. La normativa cambia. Ahora tenemos que vallar buena parte del jardín. Y al principio no. Pero uno no lucha por estas cosas, las asume, de lo contrario, no se terminaría ningún edificio.

 

P. ¿Qué más ha cambiado?R. Muchas cosas. Nos obligaron a trabajar con piedra de Galicia. La cantera no daba abasto. Tuvimos que ir a buscarla a otro lugar. A Brasil… No se puede ser un arquitecto intransigente. No lucharé por cambios que no merecen esa lucha.

 

P. ¿Cree que el proyecto hoy es más arquitectura que política?R. No creo que empezáramos como proyecto político. Mi opinión es que al principio éste era el proyecto de Manuel Fraga.

 

P. ¿Le parece poco político?R. Nosotros decíamos que sería demasiado caro. Él respondía: ése no es su problema. Decíamos que en la biblioteca cabían 250.000 libros y pedían un millón. Eso hemos hecho.

 

P. Con ese cliente, con ese presupuesto, y un año después de la inauguración del Guggenheim, ¿no creyó estar haciendo un proyecto político?R. No nos involucramos en política. Desde nuestro punto de vista, el proyecto se convirtió en político cuando el Gobierno gallego cambió. Mientras Fraga mandó, estuvimos libres de política. Puede que él no, pero nosotros sí. Cuando llegó el PSOE, tuvimos que demostrar que el proyecto sería bueno para Galicia. Hoy podría ser más político que arquitectónico. Es, evidentemente, fabulosamente arquitectónico, pero la política, la agenda de Feijoo y cómo este proyecto puede servir a su futuro político, es decir, decisiones que no tienen nada que ver con la arquitectura, deciden el proyecto. Por eso mi respuesta, si usted pregunta si finalmente es más arquitectura que política, tiene que ser que rotundamente no.

 

P. ¿Todavía cree que los Gobiernos conservadores son mejores para la arquitectura que los de izquierdas?R. Alto y claro: sí. El consenso no construye nada bueno. Y a los Gobiernos de derechas les preocupa menos el consenso. Todo lo que hemos construido que tiene algún valor lo hemos levantado bajo gobiernos conservadores: Ohio, Arizona, Alemania, Italia, Galicia… Los Gobiernos conservadores son conscientes del valor financiero de la arquitectura y están dispuestos a correr riesgos porque no se sienten obligados a justificarse ante la ciudadanía. Ésa, creo, es la diferencia entre derecha e izquierda: ante quién te sientes responsable de lo que haces.

 

P. ¿Trabajando en este proyecto sintió alguna vez que la complejidad se había vuelto demasiado compleja?R. No creo. Si piensa en el Centro Getty de Meier, del que yo traté de aprender, recordará que tiene seis edificios sin relación. La complejidad aquí es la del cuarteto de jazz, la relación entre las piezas: se juntan, se separan y así el sonido reverbera y hace que sucedan cosas que no sucederían sin esta unión de elementos. Una partita de Bach es más simple que la novena de Beethoven.

 

P. A medida que envejece, ¿tiende hacia una mayor o menor complejidad?R. A medida que envejezco creo que me hago más agradable. No sé si eso es más o menos complejo. Tengo, también, menos complejos, por cierto. No me molestan algunas de las preguntas que me hace mientras que hace veinte años puede que no me hubiera sentido tan feliz con esas mismas preguntas. Creo que cuando sabes más te preocupa menos lo que otras personas piensen. Si coges, por ejemplo, la Misa solemne de Beethoven, un trabajo impenetrable, el último que hizo, ves que nada tiene que ver con todo lo anterior. Creo que es su pieza más importante. Y mucha gente, al escucharla, dice que es un mal Beethoven. La Misa solemne es el resultado de su madurez y de saber mucho y tener poco tiempo para hacer las cosas. Usted puede pensar que he puesto demasiado en este trabajo. La historia lo juzgará porque yo sí creo que me hago más complejo al envejecer.

La entrevista: Benedetta Tagliabue

Escrito por mpierres o 27 julio 2010

A continuación podéis visionar el video-entrevista a la arquitecta Benedetta Tagliabue, invitada al programa de Canal Cultura de La 2 :

video Benedetta Tagliabue

Antonio Roma Valdés: “Es fundamental demoler las obras hechas donde no debían”

Escrito por mpierres o 14 julio 2010

Antonio Roma Valdés, fiscal de urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, ante la iglesia de San Fructuoso en Santiago.

Antonio Roma Valdés, fiscal de urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, ante la iglesia de San Fructuoso en Santiago.

El Correo Gallego - 11.07.2010

Fiscal de Urbanismo del TSXG //Deben quedar muy claras las reglas sobre lo que se puede autorizar en Red Natura La reforma del Código Penal incluye como delito la falta de vigilancia

Antonio Roma Valdés (León, 1967; casado: dos hijos) es fiscal de Urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, carrera profesional a la que está dedicado en cuerpo y alma. Pertenece a una saga de juristas que va ya por su sexta generación. Su padre fue juez y su bisabuelo, fiscal. Ello no ha sido obstáculo para que conserve su afición a la numismática. Tal es así que a principios de diciembre de 2008 Roma Valdés obtuvo sobresaliente cum laude, con una tesis doctoral sobre La organización de las emisiones monetarias del Reino de León en la Edad Media, defendida en la Universidade de Santiago. Es autor de numerosos artículos, y de varios libros de Derecho; entre otros, un manual de Derecho Penal y La aplicación de los delitos sobre el patrimonio cultural.

¿En la Edad Media había muchas crisis monetarias?

Las había, y mucho más graves que las que tenemos ahora. Eran un robo a todos los ciudadanos. Las devaluaciones castellanas fueron escandalosas en Europa.

¿Había mercado de divisas?

Por supuesto. Había divisas internacionales y se movían según las épocas. En el siglo XII, Galicia era una zona especial dentro de la península Ibérica, porque gobernaba la moneda francesa con exclusión de la moneda real. Además de las monedas internacionales, estaba el oro y plata. Los reyes de Castilla y León hubieron de recurrir a la moneda extranjera para hacer determinadas transacciones.

¿Con la crisis hay un descenso de los delitos urbanísticos?

Al reducirse la actividad en la construcción, también se ha reducido la construcción ilegal.

¿La función de los fiscales en urbanismo es sólo preservar la legalidad o también la calidad?

En Galicia, como en toda España, los fiscales de urbanismo controlamos específicamente la legalidad constructiva. Está contemplado como delito la construcción en zonas donde no se puede construir o la edificación en zonas calificadas de rústico ordinario. El 23 de junio se ha publicado en el BOE una reforma muy importante del Código Penal, que introduce nuevos delitos e incluye en ellos las obras de urbanización y la falta de vigilancia e inspección por parte de las autoridades. Esos delitos empezarán a funcionar dentro de seis meses. Se han aclarado los puntos oscuros. Por ejemplo, las urbanizaciones ilegales. Alguien parcelaba las zonas de suelo rústico protegido, y cedía cada una de las parcelas a personas para que construyesen en ellas sus propias viviendas. Eso también será castigado como delito.

¿El hecho de que el poder de decisión en urbanismo esté en manos de los ayuntamientos facilita o perjudica la ordenación?

El deseo es que no la perjudique. Se ha modificado la ley de ordenación urbanística de Galicia, dándole un mayor poder a los ayuntamientos, pero es de esperar que los ayuntamientos no cometan infracciones urbanísticas. Si las cometen, allí estaremos nosotros. La reforma de una ley por un Parlamento no puede considerarse como un elemento que determine la existencia de delitos.

¿Existe un perfil del agresor urbanístico y existen zonas en Galicia con mayor incidencia de los delitos urbanísticos?

No hay un perfil muy definido. Muchas de las denuncias que nos han llegado no procedían de los profesionales del urbanismo. Cuando surgió la figura del fiscal especialista en urbanismo, los medios se preguntaban si era para proteger a la sociedad de los constructores abusivos. Sin embargo, lo que se ha detectado son pequeños propietarios que han realizado galpones impresionantes, con auténticas casas, piscinas, yacusis y demás en zonas protegidas y bastantes desperdigadas. Donde más se ha llamado la atención, porque también se ha buscado más, es en las zonas costeras. Y ha habido denuncias.

¿Ha aumentado el porcentaje de denuncias de la Xunta?

No. Se va manteniendo. Desde que se ha creado la figura de los fiscales de urbanismo han pasado tres administraciones políticas distintas en la comunidad autónoma, y entiendo que la colaboración ha sido franca en su conjunto. Hay una cosa que nos preocupa tanto a nosotros como a la Xunta: poco favor se le hace desde la fiscalía a la sociedad si lo único que consigue es ponerle multa a los infractores. Lo fundamental es que desparezcan las obras realizadas donde no se debía hacer ninguna obra. La demolición es el objetivo número uno, y es compartido. Es lo que nos pide la sociedad a todos.

¿Qué opina de la prohibición cautelar de construir en la franja situada a 500 metros del mar?

Ha habido una polémica con transfondo político, y no quiero entrar en eso. Pero con independencia de determinadas normas, hay un valor ambiental, y es que en la zona de protección de costas existe una servidumbre pública y, por lo tanto, debe haber un control muy riguroso sobre las obras que allí se hagan.

El plan de Ordenación Territorial contempla la posibilidad de que en los sectores ambientalmente protegidos se pueda edificar de acuerdo a los planes sec toriales aprobados por la Xunta. ¿Es un factor de discrecionalidad que puede convertir en papel nojado la protección?

Le legislación urbanística es parte de un todo que se completa con otras leyes que buscan una protección en términos muy amplios -hay una protección paisajística, una protección del patrimonio cultural, una pro tección del medio ambiente, una ley de costas-. Tantas leyes no siempre dan armonía. El planeamiento es muy largo de redactar porque tiene muchas normas que cumplimentar, muchas administraciones a las que informar, y al final, resulta que no es suficientemente claro. A los interpretes del derecho, que no participamos en la formación de estos planes, nos gustaría que las normas para aplicar fuesen claras. Necesitamos menos leyes, pero más claras, pues cuando tenemos antinomias, al final surgen anomias. De hecho, en algunas sentencias sobre delitos urbanísticos el exceso de leyes se ha interpretado de forma absolutoria. A veces las normas son absurdas y contienen provisiones que son imposibles.

¿Algún ejemplo?

Sí, cada casco histórico tiene una ficha de protección del planeamiento en la que se nos dice qué se puede hacer y qué no se puede hacer. Pero, a veces son contradictorias, se nos dice que no se puede hacer porque precisamente se puede hacer.

¿En Galicia se están cumpliendo los objetivos con los que la UE impulsa la Red Natura?

En general, en España ha habido problemas en la adaptación de la Red Natura. Ha habido varias sentencias del Tribunal de Justicia de la UE en las que se ha condenado a España. La legislación española en materia de Red Natura se ha limitado a copiar las directivas y pegarlas en normas internas, cuando lo que piden esas directivas es un desarrollo legislativo lo más detallado posible, y eso nos ha creado algunos problemas de apliación.

Da la impresión de que en España Red Natura está devaluada. Hay problemas de aplicación y es de desear que se vayan resolviendo. Deberían quedar muy claras las reglas sobre lo que se puede autorizar en el marco de lo que es la Red Natura.

¿El principio de reconocimiento mutuo que rige en la UE es aplicable al medioambiente?

Es una medida de cooperación judicial muy específica, y no, no está incluido. Lo que sí hace la UE es dictar determinadas normas que obligan a los estados a implantar en sus legislaciones determinadas formas de delito. La última reforma del Código Penal incluye también normas de protección del medioambiente como consecuencia de una directiva comunitaria. Los jueces comunitarios deben cooperar entre sí y cooperan. Hay pendiente otra reforma del Código Penal, que vendrá dentro de poco, referida a la directiva comunitaria sobre la contaminación ocasionada por buques.

¿Cómo está siendo la cooperación internacional en el caso del Prestige?

La cooperación judicial con las autoridades europeas y no sólo europeas ha sido ejemplar, por lo que respecta a la fiscalía, ayudando al Juzgado de Corcubión. Va a ser un juicio largo, complicado y seguramente atractivo para los medios.

¿Si hubiera un puerto refugio hubiera pasado lo que pasó?

No soy el técnico que sepa responder esa pregunta. Eso forma parte del enjuiciamiento, y tampoco es bueno que la Justicia hable de hipótesis o posibilidades. No se puede condenar a nadie por hipótesis. Entiendo que el fiscal lo ha llevado muy bien respecto de hechos claros.

¿El caso del Prestige acabará siendo un caso ejemplarizante?

Eso solo lo puede decir el tiempo. Lo deseable es que el juicio se celebre. Ese es el deseo que tiene la fiscalía en su conjunto.

Le pregunto eso porque, por desgracia, ese tipo de accidentes tienden a repetirse.

Sí, sí. El Prestige tenía un casco que era el que tenía y, evidentemente, eso ha dado lugar a errores que habrá que tener en cuenta en el futuro. Es lo que está pasando ahora con la plataforma petrolera en Estados Unidos.

¿En el Prestige, la Justicia llega tarde?

Llega tarde, pero también las decisiones hay que tomarlas con cierta distancia temporal para que los excesos de temperatura no perjudiquen la Justicia.

¿Ha habido falta de medios?

Ha habido una instrucción complicada. Son muchas las acusaciones personadas, cada cual con sus planteamientos, y hay un juez que tiene que controlar determinados ejercicios en la acusación. Nos hubiese gustado que hubiese acabado antes, pero tenemos unas resoluciones judiciales y un sistema que hay que respetar, defender y potenciar.

¿No había otras alternativas mejores que dejar que el caso se llevase en Corcubión?

En el momento en que se produce lo del Prestige quién iba a imaginar que le iba a tocar a un juzgado de Corcubión. Digo esto no porque los juzgados de Corcubión sean buenos o malos, pues tienen sus jueces de carrera y en este sentido están bien dotados. En los últimos años el derecho se está complicando. La última reforma del Código Penal es cada vez más técnica, y requiere mayor especialización de quienes intervienen instruyendo, investigando y juzgando. Los juzgados de Corcubión están muy bien para resolver los problemas habituales de allí, pero con lo del Prestige es un gran asunto. Eso lo notamos en el urbanismo: los jueces de Ins trucción no son expertos en urbanismo, porque no están especializados en ello. Creo que el Consejo General de Poder Judicial y el propio Ministerio de Justicia son conscientes de que hacia el futuro las reformas deben tratar de sustraer de los partidos judiciales las causas grandes y procurar la especialización de los jueces, tanto de los que instruyen como de los que juzgan, así como de los fiscales que investigan. En el caso de la fiscalía hemos sido capaces de especializarnos en determinadas materias.

¿Los ciudadanos están elevando su nivel de exigencia en la calidad del medioambiente, del urbanismo, etc?

Como en todo, la sensibilidad va cambiando. Antes que alguien destruyese un objeto que tenía un valor cultural no le importaba mucho a los ciudadanos. Hoy la destrucción de cualquier objeto de valor cultural o una construcción donde no debe estar, llama la atención de los ciudadanos y trae consigo la atención de los medios. Eso es un hecho sano, porque significa que va calando la conciencia de que hay cosas que no se pueden hacer.

¿El patrimonio cultural y paisajístico está suficientemente protegido?

En Galicia hay una ley del paisaje reciente, y hay una ley del patrimonio cultural. Curiosamente, en Italia cuando en 2004 legislan su ley de patrimonio cultural le llaman ley del patrimonio cultural y del paisaje. Unen las dos, porque el paisaje tiene un valor cultural que va más allá de lo que es un crecimiento sostenible. Cuando estamos hablando del paisaje estamos hablando también de formas productivas tradicionales que entroncan con un aspecto cultural, etnográfico, monumental. Uno va por la Toscana y ve una paleta de colores, una casa, unos árboles, olivos y vides. Y eso conforma un paisaje cultural. Con el tiempo, en Galicia tenderemos a esa protección mayor, exigida por normas europeas y convenios internacionales, sobre la zona de respeto de los monumentos, de las casas, de las aldeas históricas a proteger. El propio Camino de Santigo tiene un entorno de protección.

¿En la UE vamos hacia un espacio judicial común?

Hoy hay una cultura judicial europea y hay instituciones que la están practicando.

¿Dentro de la UE, a qué nivel está la Justicia española?

Los jueces y fiscales españoles está muy bien vistos. Las instituciones europeas tienen en España a uno de los países más cumplidores, de los que más solicitan la ayuda y de los que más ágilmente están resolviendo.

Accediendo a Fernando Blanco

Escrito por mpierres o 28 junio 2010

El arquitecto Fernando Blanco en su estudio de Puerta del Aires FOTO: MARINA MÁRQUEZ

El Correo Gallego - Pablo Costa Fraiz - 27.06.2010

Errante, bon vivant y apasionado, es ante todo ejemplo de inquietud y de falta de conformismo

Podía ser el Keith Richards de Piratas del Caribe,pero prefirió seguir siendo Fernando Blanco. Y es que este arquitecto de O Carballiño pertenece a una especie en desuso. Errante, bon vivant y apasionado, es ante todo ejemplo de inquietud y de falta de conformismo.

Tiene su estudio en su casa o su casa en su estudio, en donde el caos de piezas recicladas transformadas en esculturas, junto con pergaminos varios de arquitectura, conforman una ópera mediadora con un modo de vida que remite constantemente al lenguaje del objeto.

Nos gusta su espacio, y nos gusta porque nos damos cuenta de que estamos en un verdadero atelier ocupado por el siglo pasado de fuerte compromiso contemporáneo.

Una de las dudas de este encuentro, fue saber si me iba a encontrar con un arquitecto, un creador plástico o sencillamente un humanista.

Bueno, yo ante todo me considero arquitecto, lo de humanista o renacentista me parece demasiado. Generalmente pinto por diversión, en mis ratos libres, cuando me apetece, siendo lo que realmente me apasiona el poder construir.

Muchas veces, a través de procesos escultóricos, se puede llegar a la construcción y a la arquitectura. En mi caso, trabajo de esta manera prácticamente desde siempre, ya que desde joven colaboré asiduamente con mi amigo el escultor Luis Borrajo.

Ahora estoy terminando un cruceiro abstracto, por fin uno sin forma de cruz, del cual el Ayuntamiento de mi pueblo quiere colocar a su entrada.

Has vivido en dos ocasiones distintas en Latinoamérica, y parece que allí has aprovechado más para pintar que para desarrollar tu arquitectura…

He parado en varios países como Brasil, Ecuador y Panamá entre mediados de los setenta y los ochenta, aunque donde me dediqué exclusivamente a la pintura fue en Los Ángeles. Allí me movía en un círculo donde se vivía alrededor del arte. No estuve demasiado tiempo en la costa oeste, ya que Estados Unidos es un país aburrido y del cual no comulgo con su método de vida.

Donde tengo ganas de volver es a Panamá. Las cosas van bien por allí. Quizá me decida pronto y no tarde en ir a hacer Arquitectura.

¿Es entonces la arquitectura una disciplina divergente, o convergente en relación al arte?

Sin duda, convergente. Es ante todo un punto de encuentro con otros desarrollos creativos.

Cuéntame, ¿cómo fueron tus inicios en Galicia?, por aquí has residido en todas partes…

En Galicia, las distancias son relativas. Después de vivir en la mayoría de las ciudades, me he dado cuenta de que la ciudad es la propia Galicia.

En Ourense empecé a trabajar como arquitecto. Tuve la buena, o mala suerte, de que nada más terminar, recibí un encargo de un edificio de varias plantas. No tenía ni idea de cómo construirlo, y solía pasarme de noche a ver cómo iba evolucionando la estructura, no fuese a ser que se cayera.

Hace unos años salía en ‘Vogue’ una propuesta tuya para la praza de A Quintana. La llenabas de agua, lo cual es bastante sugerente para una ciudad como Compostela…

Sí, y es que los años que tuve el taller en Santiago, me divertí mucho. Allí planteé una serie de propuestas de cierto carácter utópico para la ciudad, que lamentablemente no tuvieron la aceptación deseada por parte de la alcaldía de aquel momento.

Tuviste más suerte con la escultura para el Parlamento de Galicia…

Esa pieza se realizó para la conmemoración del X aniversario del Parlamento. Recuerdo con bastante gracia que pararon la obra por el medio, ya que la presidenta pensaba que se caía. Tuve que convencerla de que no había problema enseñándole cómo estaba sujeta. La estructura interior, formada por anillos y en espiral, es casi más bonita que la propia pieza. También me gusta la ambigüedad de donde está, entre la vía pública y el Parlamento, el cual considero debería de retirar ese cerramiento tan agresivo y abrirse a la ciudadanía.

Ayer conocía tu propuesta para el concurso de la praza de Galicia de esta misma ciudad. Creo que has sido el único que ha planteado la necesidad de crear una plaza vertical, que funcione al mismo tiempo como terraza al casco histórico.

Todos conocemos la extrañeza en ese tema. Desconozco lo que se va a ejecutar al final, aunque parece que existe cierta manipulación en su desarrollo. Nosotros creímos interesante elevarnos sobre la ciudad vieja para poder tener una visión de las cubiertas, que es un plano desconocido hasta el momento y de gran riqueza para Santiago.

En el centro médico de Castro Ribeiras, en Lugo, también propones levantarte del suelo, esta vez utilizando una superestructura proveniente de la ingeniería de puentes.

La idea de utilizar vigas prefabricadas de la industria de carreteras vino porque a escasa distancia del lugar teníamos una fábrica que las producía.

El espacio que queda libre, en principio estaba destinado para que los niños pudiesen jugar, pero con el tiempo los médicos lo acabaron utilizando como aparcamiento. Además, cuando hay temporadas de mucha lluvia, el terreno se inunda y el edificio adquiere un aspecto de barco flotante muy simpático.

Aquí lo de levantar el edificio da lugar a situaciones interesantes y paradójicas, como sus patios, que en lugar de mirar al cielo, miran al terreno.