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Publicado por mpierres o 10 Agosto 2010

http://www.coagpontevedra.es/?p=3938

Hoxe, martes, día 10 de Agosto, saíu publicado na web do Concello de Pontevedra o anuncio e bases que rexirán o CONCURSO CON INTERVENCIÓN DE JURADO PARA LA SELECCIÓN DEL ANTEPROYECTO DE REHABILITACIÓN DE ZONA DEGRADADA POR LAS TRASERAS DE LOS EDIFICIOS DE LA MANZANA 135 DE PONTEVEDRA, FRENTE AL SANTUARIO DE LA VIRGEN PEREGRINA.
O fin [...]

 

Esta vendo entrevistas

A entrevista: Benedetta Tagliabue

Escrito por mpierres o 27 Xullo 2010

A continuación podedes visionar o video-entrevista á arquitecta Benedetta Tagliabue, invitada ao programa de Canal Cultura de La 2 :

video Benedetta Tagliabue

Antonio Roma Valdés: “Es fundamental demoler las obras hechas donde no debían”

Escrito por mpierres o 14 Xullo 2010

Antonio Roma Valdés, fiscal de urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, ante la iglesia de San Fructuoso en Santiago.

Antonio Roma Valdés, fiscal de urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, ante la iglesia de San Fructuoso en Santiago.

El Correo Gallego - 11.07.2010

Fiscal de Urbanismo del TSXG //Deben quedar muy claras las reglas sobre lo que se puede autorizar en Red Natura La reforma del Código Penal incluye como delito la falta de vigilancia

Antonio Roma Valdés (León, 1967; casado: dos hijos) es fiscal de Urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, carrera profesional a la que está dedicado en cuerpo y alma. Pertenece a una saga de juristas que va ya por su sexta generación. Su padre fue juez y su bisabuelo, fiscal. Ello no ha sido obstáculo para que conserve su afición a la numismática. Tal es así que a principios de diciembre de 2008 Roma Valdés obtuvo sobresaliente cum laude, con una tesis doctoral sobre La organización de las emisiones monetarias del Reino de León en la Edad Media, defendida en la Universidade de Santiago. Es autor de numerosos artículos, y de varios libros de Derecho; entre otros, un manual de Derecho Penal y La aplicación de los delitos sobre el patrimonio cultural.

¿En la Edad Media había muchas crisis monetarias?

Las había, y mucho más graves que las que tenemos ahora. Eran un robo a todos los ciudadanos. Las devaluaciones castellanas fueron escandalosas en Europa.

¿Había mercado de divisas?

Por supuesto. Había divisas internacionales y se movían según las épocas. En el siglo XII, Galicia era una zona especial dentro de la península Ibérica, porque gobernaba la moneda francesa con exclusión de la moneda real. Además de las monedas internacionales, estaba el oro y plata. Los reyes de Castilla y León hubieron de recurrir a la moneda extranjera para hacer determinadas transacciones.

¿Con la crisis hay un descenso de los delitos urbanísticos?

Al reducirse la actividad en la construcción, también se ha reducido la construcción ilegal.

¿La función de los fiscales en urbanismo es sólo preservar la legalidad o también la calidad?

En Galicia, como en toda España, los fiscales de urbanismo controlamos específicamente la legalidad constructiva. Está contemplado como delito la construcción en zonas donde no se puede construir o la edificación en zonas calificadas de rústico ordinario. El 23 de junio se ha publicado en el BOE una reforma muy importante del Código Penal, que introduce nuevos delitos e incluye en ellos las obras de urbanización y la falta de vigilancia e inspección por parte de las autoridades. Esos delitos empezarán a funcionar dentro de seis meses. Se han aclarado los puntos oscuros. Por ejemplo, las urbanizaciones ilegales. Alguien parcelaba las zonas de suelo rústico protegido, y cedía cada una de las parcelas a personas para que construyesen en ellas sus propias viviendas. Eso también será castigado como delito.

¿El hecho de que el poder de decisión en urbanismo esté en manos de los ayuntamientos facilita o perjudica la ordenación?

El deseo es que no la perjudique. Se ha modificado la ley de ordenación urbanística de Galicia, dándole un mayor poder a los ayuntamientos, pero es de esperar que los ayuntamientos no cometan infracciones urbanísticas. Si las cometen, allí estaremos nosotros. La reforma de una ley por un Parlamento no puede considerarse como un elemento que determine la existencia de delitos.

¿Existe un perfil del agresor urbanístico y existen zonas en Galicia con mayor incidencia de los delitos urbanísticos?

No hay un perfil muy definido. Muchas de las denuncias que nos han llegado no procedían de los profesionales del urbanismo. Cuando surgió la figura del fiscal especialista en urbanismo, los medios se preguntaban si era para proteger a la sociedad de los constructores abusivos. Sin embargo, lo que se ha detectado son pequeños propietarios que han realizado galpones impresionantes, con auténticas casas, piscinas, yacusis y demás en zonas protegidas y bastantes desperdigadas. Donde más se ha llamado la atención, porque también se ha buscado más, es en las zonas costeras. Y ha habido denuncias.

¿Ha aumentado el porcentaje de denuncias de la Xunta?

No. Se va manteniendo. Desde que se ha creado la figura de los fiscales de urbanismo han pasado tres administraciones políticas distintas en la comunidad autónoma, y entiendo que la colaboración ha sido franca en su conjunto. Hay una cosa que nos preocupa tanto a nosotros como a la Xunta: poco favor se le hace desde la fiscalía a la sociedad si lo único que consigue es ponerle multa a los infractores. Lo fundamental es que desparezcan las obras realizadas donde no se debía hacer ninguna obra. La demolición es el objetivo número uno, y es compartido. Es lo que nos pide la sociedad a todos.

¿Qué opina de la prohibición cautelar de construir en la franja situada a 500 metros del mar?

Ha habido una polémica con transfondo político, y no quiero entrar en eso. Pero con independencia de determinadas normas, hay un valor ambiental, y es que en la zona de protección de costas existe una servidumbre pública y, por lo tanto, debe haber un control muy riguroso sobre las obras que allí se hagan.

El plan de Ordenación Territorial contempla la posibilidad de que en los sectores ambientalmente protegidos se pueda edificar de acuerdo a los planes sec toriales aprobados por la Xunta. ¿Es un factor de discrecionalidad que puede convertir en papel nojado la protección?

Le legislación urbanística es parte de un todo que se completa con otras leyes que buscan una protección en términos muy amplios -hay una protección paisajística, una protección del patrimonio cultural, una pro­tección del medio ambiente, una ley de costas-. Tantas leyes no siempre dan armonía. El planeamiento es muy largo de redactar porque tiene muchas normas que cumplimentar, muchas administraciones a las que informar, y al final, resulta que no es suficientemente claro. A los interpretes del derecho, que no participamos en la formación de estos planes, nos gustaría que las normas para aplicar fuesen claras. Necesitamos menos leyes, pero más claras, pues cuando tenemos antinomias, al final surgen anomias. De hecho, en algunas sentencias sobre delitos urbanísticos el exceso de leyes se ha interpretado de forma absolutoria. A veces las normas son absurdas y contienen provisiones que son imposibles.

¿Algún ejemplo?

Sí, cada casco histórico tiene una ficha de protección del planeamiento en la que se nos dice qué se puede hacer y qué no se puede hacer. Pero, a veces son contradictorias, se nos dice que no se puede hacer porque precisamente se puede hacer.

¿En Galicia se están cumpliendo los objetivos con los que la UE impulsa la Red Natura?

En general, en España ha habido problemas en la adaptación de la Red Natura. Ha habido varias sentencias del Tribunal de Justicia de la UE en las que se ha condenado a España. La legislación española en materia de Red Natura se ha limitado a copiar las directivas y pegarlas en normas internas, cuando lo que piden esas directivas es un desarrollo legislativo lo más detallado posible, y eso nos ha creado algunos problemas de apliación.

Da la impresión de que en España Red Natura está devaluada. Hay problemas de aplicación y es de desear que se vayan resolviendo. Deberían quedar muy claras las reglas sobre lo que se puede autorizar en el marco de lo que es la Red Natura.

¿El principio de reconocimiento mutuo que rige en la UE es aplicable al medioambiente?

Es una medida de cooperación judicial muy específica, y no, no está incluido. Lo que sí hace la UE es dictar determinadas normas que obligan a los estados a implantar en sus legislaciones determinadas formas de delito. La última reforma del Código Penal incluye también normas de protección del medioambiente como consecuencia de una directiva comunitaria. Los jueces comunitarios deben cooperar entre sí y cooperan. Hay pendiente otra reforma del Código Penal, que vendrá dentro de poco, referida a la directiva comunitaria sobre la contaminación ocasionada por buques.

¿Cómo está siendo la cooperación internacional en el caso del Prestige?

La cooperación judicial con las autoridades europeas y no sólo europeas ha sido ejemplar, por lo que respecta a la fiscalía, ayudando al Juzgado de Corcubión. Va a ser un juicio largo, complicado y seguramente atractivo para los medios.

¿Si hubiera un puerto refugio hubiera pasado lo que pasó?

No soy el técnico que sepa responder esa pregunta. Eso forma parte del enjuiciamiento, y tampoco es bueno que la Justicia hable de hipótesis o posibilidades. No se puede condenar a nadie por hipótesis. Entiendo que el fiscal lo ha llevado muy bien respecto de hechos claros.

¿El caso del Prestige acabará siendo un caso ejemplarizante?

Eso solo lo puede decir el tiempo. Lo deseable es que el juicio se celebre. Ese es el deseo que tiene la fiscalía en su conjunto.

Le pregunto eso porque, por desgracia, ese tipo de accidentes tienden a repetirse.

Sí, sí. El Prestige tenía un casco que era el que tenía y, evidentemente, eso ha dado lugar a errores que habrá que tener en cuenta en el futuro. Es lo que está pasando ahora con la plataforma petrolera en Estados Unidos.

¿En el Prestige, la Justicia llega tarde?

Llega tarde, pero también las decisiones hay que tomarlas con cierta distancia temporal para que los excesos de temperatura no perjudiquen la Justicia.

¿Ha habido falta de medios?

Ha habido una instrucción complicada. Son muchas las acusaciones personadas, cada cual con sus planteamientos, y hay un juez que tiene que controlar determinados ejercicios en la acusación. Nos hubiese gustado que hubiese acabado antes, pero tenemos unas resoluciones judiciales y un sistema que hay que respetar, defender y potenciar.

¿No había otras alternativas mejores que dejar que el caso se llevase en Corcubión?

En el momento en que se produce lo del Prestige quién iba a imaginar que le iba a tocar a un juzgado de Corcubión. Digo esto no porque los juzgados de Corcubión sean buenos o malos, pues tienen sus jueces de carrera y en este sentido están bien dotados. En los últimos años el derecho se está complicando. La última reforma del Código Penal es cada vez más técnica, y requiere mayor especialización de quienes intervienen instruyendo, investigando y juzgando. Los juzgados de Corcubión están muy bien para resolver los problemas habituales de allí, pero con lo del Prestige es un gran asunto. Eso lo notamos en el urbanismo: los jueces de Ins­trucción no son expertos en urbanismo, porque no están especializados en ello. Creo que el Consejo General de Poder Judicial y el propio Ministerio de Justicia son conscientes de que hacia el futuro las reformas deben tratar de sustraer de los partidos judiciales las causas grandes y procurar la especialización de los jueces, tanto de los que instruyen como de los que juzgan, así como de los fiscales que investigan. En el caso de la fiscalía hemos sido capaces de especializarnos en determinadas materias.

¿Los ciudadanos están elevando su nivel de exigencia en la calidad del medioambiente, del urbanismo, etc?

Como en todo, la sensibilidad va cambiando. Antes que alguien destruyese un objeto que tenía un valor cultural no le importaba mucho a los ciudadanos. Hoy la destrucción de cualquier objeto de valor cultural o una construcción donde no debe estar, llama la atención de los ciudadanos y trae consigo la atención de los medios. Eso es un hecho sano, porque significa que va calando la conciencia de que hay cosas que no se pueden hacer.

¿El patrimonio cultural y paisajístico está suficientemente protegido?

En Galicia hay una ley del paisaje reciente, y hay una ley del patrimonio cultural. Curiosamente, en Italia cuando en 2004 legislan su ley de patrimonio cultural le llaman ley del patrimonio cultural y del paisaje. Unen las dos, porque el paisaje tiene un valor cultural que va más allá de lo que es un crecimiento sostenible. Cuando estamos hablando del paisaje estamos hablando también de formas productivas tradicionales que entroncan con un aspecto cultural, etnográfico, monumental. Uno va por la Toscana y ve una paleta de colores, una casa, unos árboles, olivos y vides. Y eso conforma un paisaje cultural. Con el tiempo, en Galicia tenderemos a esa protección mayor, exigida por normas europeas y convenios internacionales, sobre la zona de respeto de los monumentos, de las casas, de las aldeas históricas a proteger. El propio Camino de Santigo tiene un entorno de protección.

¿En la UE vamos hacia un espacio judicial común?

Hoy hay una cultura judicial europea y hay instituciones que la están practicando.

¿Dentro de la UE, a qué nivel está la Justicia española?

Los jueces y fiscales españoles está muy bien vistos. Las instituciones europeas tienen en España a uno de los países más cumplidores, de los que más solicitan la ayuda y de los que más ágilmente están resolviendo.

Accediendo a Fernando Blanco

Escrito por mpierres o 28 Xuño 2010

El arquitecto Fernando Blanco en su estudio de Puerta del Aires FOTO: MARINA MÁRQUEZ

El Correo Gallego - Pablo Costa Fraiz - 27.06.2010

Errante, bon vivant y apasionado, es ante todo ejemplo de inquietud y de falta de conformismo

Podía ser el Keith Richards de Piratas del Caribe,pero prefirió seguir siendo Fernando Blanco. Y es que este arquitecto de O Carballiño pertenece a una especie en desuso. Errante, bon vivant y apasionado, es ante todo ejemplo de inquietud y de falta de conformismo.

Tiene su estudio en su casa o su casa en su estudio, en donde el caos de piezas recicladas transformadas en esculturas, junto con pergaminos varios de arquitectura, conforman una ópera mediadora con un modo de vida que remite constantemente al lenguaje del objeto.

Nos gusta su espacio, y nos gusta porque nos damos cuenta de que estamos en un verdadero atelier ocupado por el siglo pasado de fuerte compromiso contemporáneo.

Una de las dudas de este encuentro, fue saber si me iba a encontrar con un arquitecto, un creador plástico o sencillamente un humanista.

Bueno, yo ante todo me considero arquitecto, lo de humanista o renacentista me parece demasiado. Generalmente pinto por diversión, en mis ratos libres, cuando me apetece, siendo lo que realmente me apasiona el poder construir.

Muchas veces, a través de procesos escultóricos, se puede llegar a la construcción y a la arquitectura. En mi caso, trabajo de esta manera prácticamente desde siempre, ya que desde joven colaboré asiduamente con mi amigo el escultor Luis Borrajo.

Ahora estoy terminando un cruceiro abstracto, por fin uno sin forma de cruz, del cual el Ayuntamiento de mi pueblo quiere colocar a su entrada.

Has vivido en dos ocasiones distintas en Latinoamérica, y parece que allí has aprovechado más para pintar que para desarrollar tu arquitectura…

He parado en varios países como Brasil, Ecuador y Panamá entre mediados de los setenta y los ochenta, aunque donde me dediqué exclusivamente a la pintura fue en Los Ángeles. Allí me movía en un círculo donde se vivía alrededor del arte. No estuve demasiado tiempo en la costa oeste, ya que Estados Unidos es un país aburrido y del cual no comulgo con su método de vida.

Donde tengo ganas de volver es a Panamá. Las cosas van bien por allí. Quizá me decida pronto y no tarde en ir a hacer Arquitectura.

¿Es entonces la arquitectura una disciplina divergente, o convergente en relación al arte?

Sin duda, convergente. Es ante todo un punto de encuentro con otros desarrollos creativos.

Cuéntame, ¿cómo fueron tus inicios en Galicia?, por aquí has residido en todas partes…

En Galicia, las distancias son relativas. Después de vivir en la mayoría de las ciudades, me he dado cuenta de que la ciudad es la propia Galicia.

En Ourense empecé a trabajar como arquitecto. Tuve la buena, o mala suerte, de que nada más terminar, recibí un encargo de un edificio de varias plantas. No tenía ni idea de cómo construirlo, y solía pasarme de noche a ver cómo iba evolucionando la estructura, no fuese a ser que se cayera.

Hace unos años salía en ‘Vogue’ una propuesta tuya para la praza de A Quintana. La llenabas de agua, lo cual es bastante sugerente para una ciudad como Compostela…

Sí, y es que los años que tuve el taller en Santiago, me divertí mucho. Allí planteé una serie de propuestas de cierto carácter utópico para la ciudad, que lamentablemente no tuvieron la aceptación deseada por parte de la alcaldía de aquel momento.

Tuviste más suerte con la escultura para el Parlamento de Galicia…

Esa pieza se realizó para la conmemoración del X aniversario del Parlamento. Recuerdo con bastante gracia que pararon la obra por el medio, ya que la presidenta pensaba que se caía. Tuve que convencerla de que no había problema enseñándole cómo estaba sujeta. La estructura interior, formada por anillos y en espiral, es casi más bonita que la propia pieza. También me gusta la ambigüedad de donde está, entre la vía pública y el Parlamento, el cual considero debería de retirar ese cerramiento tan agresivo y abrirse a la ciudadanía.

Ayer conocía tu propuesta para el concurso de la praza de Galicia de esta misma ciudad. Creo que has sido el único que ha planteado la necesidad de crear una plaza vertical, que funcione al mismo tiempo como terraza al casco histórico.

Todos conocemos la extrañeza en ese tema. Desconozco lo que se va a ejecutar al final, aunque parece que existe cierta manipulación en su desarrollo. Nosotros creímos interesante elevarnos sobre la ciudad vieja para poder tener una visión de las cubiertas, que es un plano desconocido hasta el momento y de gran riqueza para Santiago.

En el centro médico de Castro Ribeiras, en Lugo, también propones levantarte del suelo, esta vez utilizando una superestructura proveniente de la ingeniería de puentes.

La idea de utilizar vigas prefabricadas de la industria de carreteras vino porque a escasa distancia del lugar teníamos una fábrica que las producía.

El espacio que queda libre, en principio estaba destinado para que los niños pudiesen jugar, pero con el tiempo los médicos lo acabaron utilizando como aparcamiento. Además, cuando hay temporadas de mucha lluvia, el terreno se inunda y el edificio adquiere un aspecto de barco flotante muy simpático.

Aquí lo de levantar el edificio da lugar a situaciones interesantes y paradójicas, como sus patios, que en lugar de mirar al cielo, miran al terreno.

Os arquitectos da Cros levan 9 anos agardando a que se rehabilite

Escrito por mpierres o 10 Maio 2010

diaz-y-diaz1La Voz de Galicia - Juan Torreiro- 09.05.2010

De momento só hai 2,5 millóns para a descontaminación, e o resto do proxecto está pendente de asignación

O proxecto de rehabilitación da Cros leva a firma dun estudo de arquitectura situado na Coruña. Díaz e Díaz Arquitectos SLP está dirixido polos arquitectos Gustavo Díaz García e Lucas Díaz Sierra , e contan con oficinas na Coruña e Madrid, ademais dunha unha ampla nómina de colaboradores salpicados por España, Europa e Latinoamérica. Entre as súas obras e proxectos máis recentes destacan actuacións como a escola infantil dos Rosales , as oficinas do Grupo Cupa en Ponferrada ou a rehabilitación da sede do Colexio Oficial de Aparelladores de Madrid.

Mañá, esta firma de arquitectos farase cargo da dirección de obra da rehabilitación e descontaminación das antigas naves da Cros no Burgo, un traballo que desenvolverá nesta primeira fase Dragados coa supervisión de Díaz e Díaz, e que suporá o pistoletazo de saída de «este gran proxecto arquitectónico para toda a área de influencia da Coruña», segundo manifestou Lucas Díaz, un de responsables do proxecto. A rehabilitación da Cros arrinca só cos 2,5 millóns de euros aprobados para o financiamento para esta primeira fase, que ten un prazo de execución de oito meses, e o resto do proxecto, ao redor dos 14 millóns de euros, terá que esperar a futuras adxudicacións orzamentarias.

Lucas Díaz non pode ocultar a inquietude co inicio da primeira fase. «Levamos desde o 2001 esperando este momento», confesa. Para Díaz, o gran atractivo desta obra é «a monumentalidad dos edificios e despois a localización, que está nunha contorna incrible, ao pé do paseo e a ría do Burgo». Sobre se as estruturas destes edificios están tan deterioradas como aparentan, este nova arquitecto coruñés (1974) argumenta que «cando fixemos os primeira cálculos, un dos factores de risco que se analizaron foi o vento, xa que os edificios posúen unhas fachadas enormes e non teñen un vidro de protección, senón que presentan unha serie de celosías metálicas polas que se coa o vento, pero no momento que estes elementos se pechen os edificios comezarán a comportarse doutra forma», explica. Neste momento, Lucas Díaz revela unha das premisas da rehabilitación destas naves industriais, ao explicar que «o que pretendemos é que as novas edificacións non toquen ás estruturas existentes».

Lucas Díaz fala da fabricación dunha estrutura independente que irá colocada dentro da xa existente «creando dous volumes, un para a biblioteca e outro para o auditorio, ademais de proporcionar un gran espazo a modo de praza que poderá ser utilizada de forma polivalente», sinala.

vestibulo-crosA pesar da aparencia limpa do deseño, Díaz afirma que «o novo edificio reproducirá unha estética moi industrial actual, o aspecto retro teno que achegar a recuperación das fachadas orixinais da Cros. O noso obxectivo é transformar unha fábrica de produtos químicos nunha fábrica de cultura».

Lucas Díaz confía en que a posta en marcha da rehabilitación represente a confirmación de que o proxecto se vai a realizar. Para o arquitecto coruñés, «o que esta claro é que a primeira fase vaise a facer seguro e creo que unha vez que se active esta primeira fase e as estruturas queden limpas e impecables, do mesmo xeito que a contorna, os edificios van pedir unha actuación, e como a segunda fase xa é unha realidade a nivel de proxecto, creo que ao final se chegará a realizar, aínda que non sei o tempo que tardará», di.

ALFONSO PENELA:«Hai que aprender a derrubar»

Escrito por mpierres o 10 Maio 2010

penela1La Voz de Galicia - Javier Armesto -10.05.2010

Cre que sería rendible tirar e volver construír nalgunhas cidades, imaxina o Gaiás como «unha ruína marabillosa» e critica o malgasto en centros culturais

Penela anda enfrascado en el parador de Muxía, un proyecto que «está en un sitio excepcional, de estos que te dan ganas de salir corriendo».

-¿Cómo será?

-Es una arquitectura silenciosa, ausente, no se va a percibir en el paisaje y solo una o dos piezas se posarán allí intentando añadir valor al lugar, igual que un buen puente en un río o un faro bien situado añaden valor al paisaje.

-¿Qué le parece la iniciativa para convertir los faros en establecimientos turísticos?

-Si se hace bien y con elegancia, está bien. Hay que perder ciertos prejuicios, no podemos estar permanentemente haciendo museos y salas de interpretación. Siempre es bueno que un lugar esté vivo y se use, pero es importante la sensibilidad, discreción, austeridad…

-Cada vez que en Galicia hay un gran proyecto se apuesta por arquitectos de fuera. ¿Nos falta calarnos la boina?

-En Galicia hay mejores arquitectos que arquitectura. No se le está dando la oportunidad a todos los que se la merecen. Pero no quiero ser chauvinista, a mí si es un buen arquitecto me da igual que venga del lugar más remoto del mundo, siempre que venga a hacer un buen proyecto y no a vender una marca.

-A veces es más fácil hablar con un premio Pritzker que con un arquitecto gallego. ¿Es una profesión con muchos egos?

-Esto de construir es una cuestión en la que interviene mucha gente y yo le doy valor a todos. Cada día valoro más el trabajo de los obreros que me ayudan a hacer las obras, los respeto y los admiro, y pienso que tienen tanto valor como yo.

-¿Cómo se construye en Galicia? ¿Bien, mal, regular?

-Seguimos construyendo como en la Edad Media, con cemento, ladrillo y arena, y deberíamos poder construir más con destornillador.

-El Pritzker lo concede una cadena de hoteles. Es como si el Nobel de Medicina lo diera un laboratorio farmacéutico…

-El Pritzker tiene dos caras. En general lo han recibido grandes arquitectos y otras veces han sido cuestiones de márketing, más que de arquitectura.

-Precisamente usted trajo aquí, antes de que le dieran el premio, a Paulo Mendes da Rocha, que va a reordenar el campus de Vigo.

-Para mí el tema más interesante es el nuevo modo de estructurar el campus a partir de vías elevadas. Es un proyecto un poquillo ambicioso que pudo haber asustado un poco.

-Esa costumbre de nuestros políticos de impulsar proyectos cuando no hay dinero y que se quedan en el cajón, ¿se da en otros lugares?

-El problema no es solo los proyectos que acaban en el cajón, sino algunos que se llegan a construir. A veces ser nuevo rico no es bueno, porque no se gasta el dinero bien. Todo este dinero de la Unión Europea hizo que todo el mundo quisiera construir edificios, y yo me imagino al que supervisa eso y dice: «Ah, otro centro cultural, otro auditorio, biblioteca…». Que además nacen muertos antes de inaugurarse y también como arquitecturas menores. Ha habido poca rentabilidad social y arquitectónica de ese tipo de inversiones, se ha improvisado demasiado y en muchos casos más que soluciones se han creado problemas.

-Usted no se prodiga mucho fuera de Galicia. ¿No le gusta viajar?

-Nunca he tenido tentaciones de crecer. El mejor trabajo que puedes tener es el que tienes encima de la mesa y el que está cerca de tu casa.

-¿Sobra obra nueva y falta más rehabilitación?

-A veces nos empeñamos en rehabilitar algo y no tiene sentido, a veces rehabilitamos y por no entenderlo lo destrozamos. Una de las asignaturas pendientes es aprender a derribar, sería conveniente hacer un análisis crítico de las ciudades, localizar áreas estratégicas, e incluso sería económicamente rentable derribar y volver a construir, regenerando la ciudad.

-¿Cuándo fue la última vez que le vino un cliente con el boceto de una casa en una hoja de papel cuadriculado?

-Hace unos años llegó un paisano que quería hacer una casa en el rural y me dijo: «Quiero una casa moderna». ¿Y cómo es eso? «Pues los que viven al lado mío siempre hacen la casa de 9 por 9, o de 12 por 12, y yo la quiero de 10 por 12». Ahora me pasa lo contrario, tengo a veces la sensación de que el cliente es más moderno que yo, tengo que frenarlo. Un hogar es un hogar, una vivienda tiene que tener esa cualidad, no puedes hacer una casa para que te hagan una foto en una revista.

-Qué bien, hemos terminado la entrevista y no ha salido la Ciudad de la Cultura…

-A mí me parece más grave lo que ha sucedido en toda Galicia con el despilfarro de equipamientos culturales. A veces, cuando sueño con la Ciudad de la Cultura la imagino como una ruina maravillosa, me parecería un destino fenomenal.

“Estamos nunha época de arquitectura moi feminina”

Escrito por mpierres o 28 Abril 2010

 

"El cesto español", como llaman al pabellon de España en la Expo de Shangái, es la última obra de Benedetta Tagliabue (Milán, 1963), que vuela sola en la arquitectura española desde la muerte de su marido, Enric Miralles, en 2000. Ambos proyectaron el Parlamento de Escocia o el campus de Vigo.

"El cesto español", como llaman al pabellon de España en la Expo de Shangái, es la última obra de Benedetta Tagliabue (Milán, 1963), que vuela sola en la arquitectura española desde la muerte de su marido, Enric Miralles, en 2000. Ambos proyectaron el Parlamento de Escocia o el campus de Vigo.

Faro de Vigo -ISABEL BUGALLAL- 28/04/2010

“La mujer tiene una sensibilidad diferente cuando proyecta; tiende a amalgamar y a tejer”

 Es la artífice del pabellón de España en la Expo de Shanghái, que se inaugura el sábado, 1 de mayo. Tagliabue responde al teléfono desde Barcelona tras volver a casa del espectáculo escolar de su hijo, de 13 años (tiene una chica de 15). “Es muy importante, pero me doy cuenta de que ya no son tan niños”.

–¿Los últimos momentos son siempre de ataque de nervios?
 

 

–Sí, pero ya está superado, es algo a lo que los arquitectos tenemos que acostumbrarnos.

–Y esta obra tiene una compleja estructura de acero, cubierta con 8.500 paneles de mimbre.

–Es verdad. Nosotros nunca hacemos cosas sencillas. Nos gusta mucho experimentar e ir siempre un pasito por delante. Esta es una estructura que casi danza, y el edificio acabado mantiene ese movimiento. Estos desafíos hacen trabajar a la gente con mucho más entusiasmo y precisión.

–Se ha interpretado de diversas maneras, ¿qué es para usted?

–Eso me gusta. Nosotros tratamos de mezclar todos los tópicos: el baile flamenco, los vestidos, los claveles, los patios, el buen clima y todo eso se ha metido en un edificio que está como en movimiento.

–¿Tuvieron problemas?

– Hubo muchas dificultades. Los programas de ordenador son los mismos en España y en el taller de China pero cuando les pasábamos los dibujos, de una complejidad geométrica increíble, no se sabe cómo, se perdían cosas de esa geometría y hubo que corregir dibujo por dibujo.

–¿Se salió de presupuesto?

–En absoluto: 18 millones
.
–¿El proyecto tiene algo de Miralles?

–A Enric lo tengo siempre presente, está en el nombre del estudio –Enric Miralles–Benedetta Tagliabue EMBT– y hay gente que trabajaba ya con él. Le tenemos mucho cariño y nos influyó mucho pero continuamos evolucionando y tenemos nuestro propio estilo.

–¿Acabará siendo el Estudio Benedetta Tagliabue?

–No creo, yo también soy Miralles, y mis hijos son Miralles.

–Se quedó viuda de Miralles con 36 años, dos niños muy pequeños y con unas obras ingentes en marcha.

–Es verdad, pero después te vas acostumbrando y haces todo como si fueras un prestidigitador porque no sabes renunciar y, al final, te diviertes. A veces pienso que sigo teniendo una vida muy complicada porque, en el fondo, me acostumbré.

–¿Cuándo vio que debía acabar el Parlamento de Escocia…?

–Fue complicadísimo porque es un mundo totalmente diferente al nuestro e intentar ser entendida y que las cosas se desarrollaran de la manera correcta… Todavía hoy tenemos las mismas luchas. Acaban de convocar un concurso para ampliarlo y no nos avisaron. Tienen una mentalidad muy burocrática y no llegan a entender las obras de arquitectura como obras de arte. 

–¿Todo lo contrario al mercado barcelonés de Santa Caterina?

–El mercado ha sido mucho más relajado. En Edimburgo, cuando iba a la visita de obra, pasaba por seguridad, me tenía que poner chaleco, gafas, casco, botas, guantes, hacían la foto y cada vez te pedían algo más. Pero si entraba en Santa Caterina con chancletas, los obreros me saludaban desde la estructura de la cubierta… Muy diferente.

–¿El campus de Vigo?

–Fue una obra algo complicada, pero con gente muy capaz, muy buena y con mucha comprensión. Fue relativamente fácil pese a la complejidad formal. Fue más fácil de lo que pensé.

–¿Las mujeres tienen otra manera de hacer arquitectura?

–Sí, hay una sensibilidad diferente. Cuando soy jurado en un concurso trato de adivinar si el proyecto es de una mujer, y suelo acertar. 

–¿Hacen menos rascacielos?

–Nos gusta más amalgamar las cosas. Estamos en una época de arquitectura muy femenina. La mujer se ocupaba tradicionalmente de tejer y ahora hay un tipo de arquitectura así. El pabellón de Shanghái es un gran tejido. Nosotros desdibujamos los límites y la arquitectura de ahora deshace los límites cada vez más. Es una capacidad muy femenina.

“É mellor cortarse as mans que destruir unha herencia”

Escrito por mpierres o 30 Marzo 2010

Rafael Manzano Martos, arquitecto español galardonado con el prestigioso Premio Driehaus

Rafael Manzano Martos, arquitecto español galardonado con el prestigioso Premio Driehaus

El Correo Gallego - 28.03.2010

Rafael Manzano Martos recibió ayer en Chigaco el premio Richard H. Driehaus, el más prestigioso de arquitectura clásica en el mundo ·· “La gente se ha lanzado de cabeza a la modernidad, sin el menor sentido crítico”

 

 

Rafael Manzano Martos es un arquitecto español “clásico”, muy respetuoso con el pasado, para quien “es mejor cortarse las manos que destruir una herencia arquitectónica”. Ayer mismo recibió en Chicago el premio Richard H.Driehaus, el más prestigioso de arquitectura clásica del mundo.

Su carrera al frente de labores de recuperación y conservación de monumentos como los Reales Alcázares de Sevilla, la Mezquita de Córdoba, la ciudad de Medina Azahara o la Alhambra de Granada, y sus propios proyectos le han valido el reconocimiento del jurado a “su habilidad para aplicar los ideales clásicos a la arquitectura vernácula” y “para combinar numerosas influencias culturales”, a “su respeto al pasado y su legado al futuro”.

“En España está más de moda la modernidad, y el premio me lo han dado porque ya soy el único que hace estas cosas en España”, comenta este catedrático emérito de Arquitectura.

A sus 73 años, lleva más de medio siglo impartiendo clase, aunque dice encontrarse “un poco en solitario” en España, como “el último (alumno) del plan antiguo”, y en el olvido de sus contemporáneos desde la muerte de maestros suyos como Gómez Moreno, Torres Balbás, Iñíguez Almech o Chueca Goitia, que fueron, dice, “los hombres más grandes que ha tenido este país”.El Premio Driehaus, que está dotado con 200.000 dólares (unos 147.000 euros), el doble que el Pritzker, y que otorga la Universidad de Notre Dame (Indiana, EEUU), le llega a Manzano Martos en una época, afirma, en la que “todo es válido” y “la gente se ha lanzado de cabeza a la modernidad, sin el menor sentido crítico”.

De ahí que este defensor de “la perfección de equilibrio entre el todo y las partes”, es decir de la armonía en las “ciudades herederas” o ciudades monumentales clásicas, se lamente de la ausencia de belleza en esos espacios urbanos cuando ciertas edificaciones de estilo moderno son mal integradas.

Esa desarmonía, explica, genera un coste, que es “la destrucción del pasado, la destrucción de la gran herencia arquitectónica y urbanística de Occidente”, y, dice, “es mejor cortarse las manos que destruir una herencia”.

Para Rafael Manzano Martos (Cádiz, 1936) “el clasicismo de hoy en día tiene que ser minimalista”, pues “el lenguaje clásico hay que interpretarlo en cada momento y en cada siglo de una manera distinta”.

“El clasicismo es una herencia lingüístico-arquitectónica que viene del templo griego, y ese lenguaje ha perdurado a lo largo de veinte siglos en Occidente por lo menos; es el lenguaje -apostilla- que se percibe en una iglesia gótica, un templo romano o griego o una mezquita”.

La arquitectura clásica “implica un lenguaje ya definido, que tenía una virtud: su capacidad de trasmisión didáctica”, considera Manzano, para quien, en cambio, “la modernidad, por su sentido abstracto y casi puramente intuitivo, no es prácticamente trasmisible” en las aulas.

A este historiador de la arquitectura occidental e islámica, las obras de restauración en monumentos islámicos le han dado una satisfacción “impagable” cuando ha logrado “el conocimiento profundo del lenguaje arquitectónico” y hallado “las raíces estilísticas del lenguaje de un edificio”. Y ahora que recibe el más prestigioso premio de arquitectura clásica en Chicago (EEUU), “cuna del lenguaje moderno” en la arquitectura, dice, recomienda a las generaciones futuras “mirar con ojo crítico”, una cualidad que “en gran parte -afirma- está perdida”.

“Unha cidade que non conserve é unha cidade amnésica”

Escrito por mpierres o 16 Marzo 2010

El arquitecto durante la exposición ‘Diez años de rehabilitación de locales comerciales en Santiago’

El arquitecto durante la exposición ‘Diez años de rehabilitación de locales comerciales en Santiago’

El Correo Gallego - Pablo Costa Fraiz - 14.03.2010

 

 

“La gente que vive en la ciudad es la propia ciudad, y es ella la que debe de marcar la dirección que ésta tome. Debemos posicionarnos ante un comercio de calidad”

Bajando una mañana soleada por la cuesta de la Conga, me topo con un reciente vacío urbano que me contradice enormemente. El Banco de España, un edificio altamente singular del Santiago viejo se ha esfumado por completo, de un plumazo, sin que los ciudadanos podamos hacer nada al respecto. Miro el nombre del arquitecto y no me sorprende, como así lo hace un gran vinilo publicitario anunciando el programa –Ter e Manter– del Consorcio de Santiago.

Aprovecho para hablar con Pablo Tomé, primigenio arquitecto de dicho organismo y responsable en buena parte de sus logros. Un experto en arreglar vidas, almas y espacios, que nos cuenta, con pasión y cercanía, historias de arquitectura, esto y de aquello.

– Desde el Consorcio centralizas tu actividad en los locales comerciales del casco histórico ¿Cómo se ha ido desarrollando el comercio aquí?

– Antes el comercio propiamente dicho era absorbido casi en su mayoría por las ferias que se celebraban semanalmente. El producto de consumo más cotidiano venía directamente de la huerta. Esto todavía pasa en poblaciones pequeñas de Galicia, donde el mercadillo itinerante posee una fuerte presencia.

A partir de mediados del siglo XIX y principios del s.XX, la mayoría de los edificios de la ciudad antigua cuya planta baja estaba destinada exclusivamente a viviendas, talleres o negocios muy específicos, han ido modificándose hasta transformarse hoy en más de un 90% de locales comerciales. Todavía conservamos algunos de los primeros años del siglo pasado, como la Sombrerería Iglesias de la Rúa del Vilar o la Casa de los Quesos, que tiene sus antecedentes en un puesto del mercado que se organizaba en la Alameda.

– Cuando una ciudad pierde relación entre su comercio interno y la vivienda, acaba siendo más débil ¿Qué riesgo corre la zona vieja de convertirse en una “atracción” del Xacobeo?

– Lo que no nos gusta de las ciudades turísticas es la falta de tensión. Las ciudades no pueden estar creadas para un determinado fin. Hace 15 años ya existía algún puesto para turistas, aunque su registro era mínimo. Actualmente su aparición se ha hecho masiva. La gente que vive en la ciudad es la propia ciudad, y es ella la que debe de marcar la dirección que ésta tome. Por eso debe posicionarse frente a un comercio de calidad, y no siempre optar por el más barato y bajo en prestaciones.

Lo característico del pequeño comercio es sobretodo el trato personal, frente al anonimato que predomina en las grandes áreas comerciales. Esto tiene un valor antiguo difícilmente de encontrar en nuestros tiempos.
Justamente el impulsar un comercio de calidad es la acción determinante en la que trabajaremos con el nuevo programa de rehabilitación de locales comerciales, que espero desde el Consorcio se lo podamos ofrecer a la ciudadanía en poco tiempo.

– A veces la rehabilitación se manifiesta de manera inversa al urbanismo. Si éste piensa en el desarrollo de la ciudad y se centra en el borde, otros se ocupan del -crecimiento interior.

– Bueno, el Plan Especial de Santiago de Conservación es un referente a seguir en toda Europa. Xerardo Estévez fue el alcalde-arquitecto que supo intervenir lo justo para que la ciudad no se convirtiese en una Compostela para visitantes, ni se perdiera por abandono como ha pasado en tantas lugares, como por ejemplo, Betanzos. Nosotros en rehabilitación seguimos este planeamiento del cual pensamos que es muy correcto.

Por otro lado, pienso que se debería dejar de hacer obra nueva de manera drástica hasta que no ocupemos totalmente la ya existente. Por revolucionario que parezca, no tengo ninguna duda de que debería estar prohibido construir mientras sigamos bajo los alarmantes parámetros actuales.

– Es preferible una ciudad compacta a una dispersa…

– Sí desde luego. Este modelo es fundamental no solo para que en un ambiente metropolitano se mantenga la competencia necesaria, sino también para luchar contra la crisis energética. Está hiperdemostrado que las ciudades con gran desarrollo horizontal contaminan más y son más incómodas para vivir, y esto lo sufren los territorios más naturales.

En Galicia estamos viviendo la época de extinción del rural. Antes era fácil ver raposos y una gran variedad de aves. Hoy eso se hace impensable, se aparece algún cuervo y poco más. Ésta es la verdadera tragedia.

– En un ejercicio de generosidad no pactada, has demostrado en tu obra un insistente interés en mantener la preexistencia constructiva por encima de todo ¿A qué atiende tal idiosincrasia?

– Hablando de locales comerciales, mucho antes de llegar yo, el bajo de los inmuebles dentro de la almendra estaba destinado al comercio. Los edificios de viviendas de nueva planta dejan el espacio destinado a locales comerciales en ladrillo y sin acabar, cuando vemos que tradicionalmente el bajo fue una planta muy importante del edificio. Por eso cuando intervienes en uno de estos espacios es fundamental mantener la esencia. La piedra y la madera son los materiales que me encuentro. Si a mayores aparece hormigón, lo respeto de igual manera. Lo feo puede llegar a se bonito, es cuestión de descontextualizarlo.

El local de la actual Galería Metro había ido cambiando de uso continuamente. Y siempre el nuevo uso se ha ido adaptando al espacio que ya estaba. Da igual vender un cuadro que unos zapatos. La rehabilitación debe ser interior, fijarse en lo profundo. La imagen puede ir cambiando pero lo de dentro es lo que hay que alimentar.

Por eso creo como persona y arquitecto que debo respetar la memoria. Una ciudad que no conserve es una ciudad amnésica, y no me refiero solo a grandes monumentos sino también a cuestiones cotidianas y domésticas.

– Eres un arquitecto silencioso…

– Eso es, yo apuesto por una arquitectura anónima, muda, no me interesa dejar mi rastro. Como los médicos cirujanos, intervengo intentando que se note lo menos posible mi labor.

– El Pazo de Bendaña, uno de los pocos urbanos de la ciudad, está a pocas semanas de ser inaugurado. Me consta que eres el coordinador de la obra…

– Pues mira, este pazo que es de 1759 y obra del arquitecto Fernández Sarela, transformó en el siglo XIX su planta baja destinada anteriormente a carruajes. Su nuevo uso derivó en locales comerciales. Los huecos de fachada de la cota de calle que en principio eran de reducidas dimensiones derivaron así en grandes escaparates de cara al público.

El Consorcio ha contribuido mucho en mantener la ciudad y en impulsarla. Para su inauguración, estoy organizando una exposición fotográfica del antes y después de la reforma de la Fundación Granell. Esto, y que se apruebe el Plan de Rehabilitación para locales comerciales, son mis retos para este año

“Hoy la gente de la calle sabe más de arquitectura”, entrevista a David Chipperfield

Escrito por mpierres o 27 Febreiro 2010

david_chipperfield_nickknight_dca07El Pais- ANATXU ZABALBEASCOA - Londres - 26/02/2010

No es casualidad que, tras inaugurarse en el Design Museum de Londres, la exposición que recorre la trayectoria del arquitecto David Chipperfield (Londres, 1953) haya viajado a la Fundación Barrié de A Coruña. El británico se construyó una casa en Corrubedo por amor a ese lugar y por amistad con el arquitecto Manolo Gallego. Elegir un pueblo pequeño para veranear retrata a este proyectista atípico tanto como la muestra coruñesa, que podrá visitarse hasta el 30 de mayo. Los primeros edificios levantados en Japón en los ochenta, la emblemática reconstrucción del Neues Museum de Berlín, los proyectos españoles (las viviendas en Carabanchel, la Ciudad de la Justicia de Barcelona, el Edificio Veles i Vents de Valencia) o el sobresaliente Museo The Hepworth, en Wakefield (Reino Unido), recién inaugurado, dibujan una trayectoria tan contundente como sutil. Entre la construcción de un marco urbano o la tentación del espectáculo, Chipperfield siempre ha cedido el protagonismo a la ciudad. En su estudio londinense de Camden Town, explica qué le llevó a valorar las ideas por encima de las formas.

Pregunta. ¿Ha llegado el momento de una arquitectura humilde?

Respuesta. La arquitectura siempre ha tenido un papel muy representativo. Hoy lo icónico se asocia a los excesos del mercado, pero descalificarlo es complicado. No todo puede ser modesto y funcional. La ambición debe existir. Es cierto que en los últimos años muchas instituciones han utilizado la arquitectura para identificarse con ella tras el ejemplo de Bilbao. El Guggenheim forma parte de una tradición arquitectónica respetable en la que figura la Ópera de Sidney o el Pompidou de París. Lo preocupante es que la arquitectura actual parece más interesada en inventar formas que en reexaminar tipologías. El Pompidou fue radical al reconsiderar lo que es un museo. El Guggenheim reconsideró el aspecto que debe tener un museo. Son preocupaciones distintas. La arquitectura monumental no puede morir, pero es difícil hacerla.

P. ¿Cómo se puede hacer un monumento con una apuesta poco espectacular?

R. Con ideas. No creo que Peter Zumthor gane concursos basándose en imágenes porque la cualidad de sus edificios está físicamente en ellos. Y eso sólo llega al final.

P. ¿El reconocimiento de Zumthor, el último Pritzker, como el suyo, llega ahora como contraste de las arquitecturas espectaculares?

R. Los últimos 15 años de la arquitectura han sido ricos en invención. Y en tentaciones. Pero el espectáculo ha logrado cosas positivas: ha fascinado al público general, al que la arquitectura le importaba poco. Hoy la gente de la calle sabe más de arquitectura.

P. ¿El error fue pretender que la genialidad individual podía convertirse en tendencia de grupo?

R. La crítica que yo haría a este periodo es que se ha centrado la atención en edificios singulares construidos en burbujas, incluso financieras, aislados de la realidad. Esos inmuebles han pasado a formar parte de una economía diferente, como la de los jugadores de fútbol. Prestar atención a edificios extravagantes es más fácil que mirar donde la arquitectura puede realmente cambiar las ciudades: en las viviendas y las infraestructuras.

P. ¿Los medios hemos desorientado esa atención?

R. Los alcaldes se interesan por lo que se puede inaugurar vistosamente. En Londres tenemos la ciudad salpicada de torres de vivienda protegida levantadas en los 60. ¿Por qué? Porque los alcaldes podían señalar sus logros desde cualquier punto de la ciudad.

P. ¿Qué edificios mejoran las ciudades?

R. En España, donde ha fallado la arquitectura es en el crecimiento de ciudades que parecen multiplicarse sin límite. Tras la Segunda Guerra Mundial, en Inglaterra se decidió que un cinturón verde rodeara las urbes. No se puede crecer más allá de ese espacio verde.

P. Usted tiene casa en Galicia.

R. Sí. Allí el paisaje cambia de año en año. Cualquier agricultor puede conseguir licencia para construir en su tierra. Son muchos los que consideran que no hacerlo es perder dinero. Y si no obtienen el permiso para construir lo achacan a la corrupción del alcalde. Es una pena que los únicos lugares protegidos de España sean los parques naturales y ahora, tras destrozarla, la costa.

P. ¿Cree que su arquitectura exige más al ciudadano?

R. La arquitectura que me interesa es la que puedes disfrutar tanto como ignorar.

P. Un edificio grande, como la Ciudad de la Justicia en Barcelona, es difícil de ignorar.

R. Ése fue un proyecto muy difícil. Debes hacer los dibujos en tres meses porque hay elecciones. Luego debes parar. A continuación, redibujar porque el nuevo partido quiere hacer suyo el diseño. No hay un cliente real en esas situaciones. Sólo presión. La Ciudad de la Justicia de Barcelona fue un niño sin padres. Y esos niños son difíciles de criar.

‘A arquitectura é unha forma de vida’

Escrito por mpierres o 16 Febreiro 2010

El Mundo - Luis Martínez | Berlín - 14.02.2010

Video Norman Foster

“¿Cuánto pesa su edificio?, señor Foster”. En una ocasión, el visionario Buckminster Fuller sorprendió al entonces joven arquitecto con esta pregunta. No supo qué decir. Al día siguiente, tenía la respuesta. Pesaba demasiado. Y la mayor parte de los kilos se encontraban en los cimientos. En ese momento, lo tuvo claro, algo tenía que cambiar. Lo que cambió fue su vida. Toda ella.

Empezaba la carrera del arquitecto planetario. No hay continente que no cuente con una obra suya. El viaducto de Millau en Francia, el aeropuerto de Pekín, la ciudad de Masdar en Abu Dhabi… Una vida esparcida por el mundo. De contarlo se encargan los documentalistas españoles Norberto López Amado y Carlos Carcas en una cinta que toma como título la pregunta-probación de Fuller. La película, que se presentó en la sección Panorama de la Berlinale, es un recorrido por la obra, vida y viajes de un hombre obsesionado con su trabajo, los aviones y el esquí. Norman Foster (Manchester, 1935) recibe a EL MUNDO.es en el hotel Adlon, a pocos metros de su cúpula del Reichstag.

Pregunta.-¿Qué significa ser arquitecto hoy?

Respuesta.-Para mí, la arquitectura no es un oficio, es una forma de vida. Permea todo lo que hago. Hace un par de días fui a hacer una travesía de esquí en la frontera entre Francia y Suiza y ahí sentí una experiencia tan arquitectónica como un edificio. Estaba relacionada con la luz, la nieve, la belleza de la naturaleza… Eso es arquitectura.

P.-¿Cómo se imagina la ciudad del futuro?

R.- No creo que haya un solo tipo de ciudad. En la ciudad moderna todo está centrado en la movilidad. Y seguirá estándolo, pero ya no con el coche como protagonista. Y eso se reflejará en la estructura de las ciudades. La vieja ciudad pensada para los peatones se impondrá.

P.-¿A qué modelo de ciudad se refiere?

R.-No estoy pensando en las ciudades de los países desarrollados, sino en las que se están construyendo en las economías emergentes.

P.-¿Acabará la crisis con la arquitectura?

R.-Para nada. La crisis te obliga a hacer más con menos. Algunos de los mejores proyectos surgen de las mayores dificultades. Uno de nuestros proyectos más interesantes es un escuela en Sierra Leona, el país más peligroso del mundo.

P.-La película se detiene en partes duras de su vida como la superación de un cáncer…

R.-En mi vida ha habido muchos puntos de inflexión como, seguramente, en las vidas de casi todo el mundo. Muchas veces, lo que es vivido como algo muy negativo, con el paso del tiempo te das cuenta de que no es así. Las peores experiencias te hacen más fuerte.

P.-Está alojado en frente del Reichtag ¿qué le parece?

R.-Lo veo y pienso: “No está mal”.