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Publicado por admin o 7 junio 2011

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Esta vendo Colombia

Instrumentos por fusiles

Escrito por mpierres o 5 julio 2010

biblioteca_espana_ciudad_medellinEl Pais- IKER SEISDEDOS - Medellín -05.07.2010

Si uno toma en estación Acevedo el teleférico para cubrir los dos kilómetros que hay hasta San Antonio, allá arriba en las montañas donde Medellín pierde el nombre, será obsequiado con un ejemplar del clásico Cartas a una princesa de Alemania, del matemático del siglo XVIII Leonhard Euler. En él, entre otras lecciones “sobre diversos temas de física y filosofía”, se explica porqué el cielo es azul.

Raramente luce completamente azul el cielo en el nuboso y turbulento valle de Aburrá. Y menos, si este se escruta desde las angostas callejuelas adonde conducen las modernas cabinas del metro-cable. Al final aguarda la Comuna 1, tristemente célebre como uno de los virreinatos donde imperó la ley del narco Pablo Escobar. Las casas alfombran las laderas con la uniformidad del ladrillo que domina el paisaje de la ciudad colombiana, que ayer clausuró la tercera edición del Congreso Iberoamericano de Cultura. Solo un edificio negro, una biblioteca del arquitecto Giancarlo Mazzanti, altera el paisaje de decadencia urbana.

Nada de todo esto (el teleférico, la arquitectura de vanguardia o Euler) solía estar reservado a los vecinos de los barrios pobres de Medellín (cuatro millones de habitantes). Es la historia de la transformación de una de las ciudades más peligrosas del mundo gracias, en gran parte, a la cultura. Y puede sonar a cuento no apto para cínicos, pero es que los vecinos de la Comuna 1 prefieren creer, como esos chavales que, bajo la atenta mirada policial, relatan la metamorfosis a cambio de unos pesos.

El Parque-Biblioteca España, de Mazzanti, fue inaugurado en 2007 y forma parte de una red de cinco centros diseminados por los barrios deprimidos de la ciudad (hay en proyecto la construcción de otros cinco). Además de ofrecer servicio de préstamo de libros o de acceso a Internet, actúan como punto de encuentro y espacio público de las comunidades a las que embellecen con sus formas vanguardistas, ideadas en estudios de arquitectos de prestigio e inspiradas en la idea de que la estética puede ser motor de cambio social.

El binomio Parque-Biblioteca y metro (hay toda una orgullosa cultura ciudadana alrededor de las dos líneas que atraviesan la urbe) se sitúa en el centro de la transformación al aplicar un concepto decimonónico: la comunicación es civilizatoria. Con la instalación del teleférico, muchos habitantes de Comuna 1 bajaron al centro por primera vez en décadas. “Una de las principales causas de violencia urbana es hallarse en un limbo, en un no-lugar”, explica el alcalde Alonso Salazar.

Los presupuestos municipales que maneja destinan 45 millones de dólares anuales (35,8 millones de euros) al fomento de la cultura. Un dinero que, combinado con aportaciones privadas a través de Cajas de Compensación Familiar, se destina a centros como el deMoravia, en la Comuna 4. Una de las últimas obras de Rogelio Salmona, el edificio está abierto (metafórica y literalmente) a los 38.000 vecinos de un barrio que solía albergar el vertedero de la ciudad.

Enfocado a la enseñanza de la música, el Moravia ofrece clases de dirección de orquesta o escenarios para bandas como los Peligrosos, cuadrilla de hip-hop dirigida por Henry, el Jeque. De 29 años, combina rap clásico con cumbia colombiana y un afán de liderazgo comunitario. Consigue dinero para montar festivales en Aranjuez, barrio pobre del que proviene, o media en peleas entre bandas. Su labor no difiere mucho de la de Son Batá, colectivo que por medio de la música, trata de que los chicos de la Comuna 13 trasciendan a los dilemas retratados por Víctor Gaviria en la película Rodrigo D. No Futuro, que narra la vida de un chico sin alternativas que acaba de sicario.

El presidente Álvaro Uribe recordó en su discurso inaugural del Congreso Iberoamericano de la Cultura un adagio recurrente en Medellín: “Cada chico que abraza un instrumento, no empuñará un fusil”. No en vano, otro de los orgullos de la ciudad es el sistema educativo de orquestas, que desde hace veinte años permite el acceso a pianos, violines u oboes a niños con talento.

“Pero conviene no engañarse”, aconseja el alcalde Salazar. “La violencia organizada no se combate con hip-hop”. Carlos Uribe, director del centro Moravia, también se apresura a diluir la impresión de que el trabajo ya está hecho. Esta semana, sin ir más lejos, ocho personas murieron a manos de unos sicarios en una discoteca, la tasa de asesinatos por cada 100.000 habitantes ronda los 70 (cierto que alcanzó los 380) y en la Comuna 1, cuando cae el sol y el cielo se vuelve negro cuentan que le pueden matar a uno por 5.000 pesos. Al cambio, apenas dos euros.

“La arquitectura debe ser una alternativa al mundo virtual”

Escrito por mpierres o 29 abril 2010

Enrique Browne, ayer en Madrid.- LUIS SEVILLANO

Enrique Browne, ayer en Madrid.- LUIS SEVILLANO

El Pais - Anatxu Zabalbeascoa - Madrid - 29/04/2010

Enrique Browne (Santiago, 1942) está en España como jurado de la Bienal Iberoamericana que se celebrará en Medellín (Colombia) el próximo octubre. Se formó haciendo casas hasta que le llegó, hace apenas una década, la posibilidad de levantar sedes empresariales o el reciente puente Zapallar, que indaga en la escasez de medios para lograr soluciones inesperadas.

Cuenta que le han pedido ideas para la reconstrucción de su país tras el terremoto. “La arquitectura especulativa no aguantó. Pero a veces los ciudadanos son culpables. Quienes habían sustituido las cubiertas de tejas por planchas de cinc, por la molestia de mantener las tejas, han visto cómo su casa se venía abajo porque el adobe se aguanta por el peso que soporta”, explica.

Browne es autor de escritos que contraponen la arquitectura borgiana -producto de la inteligencia del escritor- a la de Pablo Neruda -reflejo de su vida-, por citar sólo dos registros de su admirable amplitud de miras.

 

Es precisamente eso, amplitud de miras, la mayor ventaja que ha detectado en la nueva arquitectura iberoamericana. “Hay jóvenes capaces de captar el espíritu del mundo de hoy: los problemas de la sociedad más allá de la arquitectura. Son gente que para diseñar utiliza más información de periódicos que de revistas de arquitectura. Producen una arquitectura posible. Son un germen pero, de difundirse, cambiarán la arquitectura”, apunta el arquitecto. “También haya gente como Siza, capaz de reinventarse a los 70 años en un edifico como el Museo Iberé Camargo”, puntualiza.

La escuela Nueva Esperanza, en Ecuador, es uno de los proyectos escogidos para la Bienal de Medellín.- LUIS SEVILLANO

La escuela Nueva Esperanza, en Ecuador, es uno de los proyectos escogidos para la Bienal de Medellín.- LUIS SEVILLANO

El arquitecto asegura que el gran desafío de la arquitectura actual es “ofrecer a los ciudadanos una alternativa real al mundo virtual”. “El virtual es un mundo autista. Hay mucha arquitectura que se ha dejado seducir y ha tratado de reproducirlo con bucles y curvas, pero ¿debe ser ese el papel de la arquitectura?”, pregunta. Él mismo responde: “La ciudad ofrece alternativas reales para competir con ese mundo autista. No puede ser lo mismo”.

Browne recuerda que “no hay país que se haya desarrollado con energía cara”. Está preocupado por que se entienda en el mundo que las alternativas de energía limpia son demasiado caras.

Ese le parece otro de los retos de la arquitectura de hoy: cómo compatibilizar el desarrollo de algunos países con la sostenibilidad que urge, pero que los países ricos no aplicaron en su desarrollo. “Sabemos construir con poco, tal vez sea éste nuestro momento, pero América Latina no puede renunciar al desarrollo”, sentencia.

Los ‘techos’ de Colombia llevarán firma española

Escrito por mpierres o 6 febrero 2010

El Mundo - 05.02.2010

techos-colombia La firma de arquitectos españoles Alonso&Balaguer construirá en el centro de Bogotá el más ambicioso complejo arquitectónico, que incluye el edificio más alto de Colombia, con 66 pisos, según han informado los promotores del proyecto.

‘BD Bacatá’ tendrá dos torres, una de ellas la más alta del país, con una superficie de 114.384 metros cuadrados de construcción total. El complejo tendrá 396 apartamentos, 138 oficinas, 403 estacionamientos privados y 334 públicos, un centro comercial con 38 locales y 10 kioscos itinerantes, así como un hotel con 542 habitaciones. Igualmente funcionarán allí dos restaurantes, un club ‘lounge’ de 1.000 metros cuadrados, un mirador a la ciudad de 300 metros cuadrados y un centro de convenciones con capacidad para 1.500 personas.

El proyecto tendrá una inversión de 122 millones de dólares

Los promotores han señalado que el proyecto tendrá una inversión de 122 millones de dólares y será levantado en los terrenos que hasta ahora ocupó el Hotel Bacatá, en el centro bogotano. La construcción se iniciará en el segundo semestre de este año.

Los promotores señalaron que “gracias a su diseño, en el que han intervenido reconocidos arquitectos de España y Colombia, la tipología urbana, económica e inmobiliaria de la zona se verá completamente intervenida y modificada hacia una visión más cosmopolita, desarrollada y competitiva“.

Venerando Lamelas, administrador de BD Promotores Colombia y gestor del proyecto, ha destacado la ampliaexperiencia en “planes de renovación urbana en ciudades como Barcelona y Madrid” de la firma.

“Cuando los turistas van no se imaginan que pocos años atrás eran centros de ciudades con características completamente diferentes. Por eso nos ha encantado formar parte de este proceso que está viviendo el centro de Bogotá“, ha reconocido Lamelas.

Medellín, borrando cicatrices

Escrito por mpierres o 2 diciembre 2009

El Mundo - 02.12.09

Resulta imposible hablar de Medellín y no recordar su historia de violencia marcada por la figura del narcotraficante Pablo Escobar. En 1991, la ciudad colombiana batió el triste récord de ser la más peligrosa del mundo. La sombra del ‘Patrón’, como se conocía a Escobar, y las guerras que continuaron después de su muerte oscurecieron el futuro de la ciudad. Sin embargo, hace ocho años una recesión de la violencia permitió iniciar una transformación urbana que ha devuelto a la capital de Antioquia la esperanza.

Con la llegada a la Alcaldía en 2004 del partido Compromiso Ciudadano, liderado entonces por Sergio Fajardo, “nacía una nueva era en Medellín y un concepto diferente de la política local”, según explica Pablo Maturana, subdirector de Cooperación Internacional de la ACI (Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín). Por primera vez, el gobierno local se planteaba un urbanismo social, entendido “como un instrumento de inclusión y como una herramienta para ‘coser’, conectar, integrar y articular a la ciudad para que sea de todos y para todos”.

Vista de uno de los antiguos barrios del narcotraficante Pablo Escobar. (Foto: W. Fernández)Vista de uno de los antiguos barrios del narcotraficante Pablo Escobar. (Foto: W. Fernández)

Sin duda, la difícil tarea tenía que iniciarse en una de las zonas más conflictivas y pobres de la ciudad, en las comunas 1 y 2, según divisiones administrativas; los antiguos barrios de Pablo Escobar, según la propia división popular. Aquí encontró el ‘narco’ a la mayoría de sus soldados y una cantera infinita de sicarios adolescentes. “Tenía 15 años cuando fui reclutado por el ‘Patrón’. Sólo tenía que cuidar de las calles cercanas a mi casa y matar a todo el que entrara sin permiso en nuestro territorio”, asegura un ex sicario de la comuna, que oculta su nombre por miedo a desenterrar los demonios del pasado.

En 1991, la ciudad registró cerca de 400 muertos por cada 100.000 habitantes. Mucho ha llovido en estas comunas desde entonces. Después de la muerte del narcotraficante se libró una guerra sin cuartel durante una década completa. “Ni un solo tombo (policía) se atrevía a poner los pies en esta zona de la ciudad”, explica el ex sicario.

Para la transformación de estos barrios, el gobierno local comenzó a desarrollar sus Proyectos de Urbanismo Integral (PUI). “Para invertir donde realmente hace falta resulta fundamental conocer primero las necesidades de cada zona”, asegura Daniel Vásquez, comunicador de la ACI. Y en el antiguo territorio de Pablo Escobar, en plena posguerra se necesitaba de todo: seguridad, educación, transporte, oportunidades… Se apostó desde el principio por la educación, “uno de los pilares más importantes del programa de transformación de la ciudad”, añade Vásquez.

Un barrio más alegre

La idea de sustituir las armas por cultura ha funcionado. Alejar a los más jóvenes de la calle y ofrecerles un entretenimiento mayor eran los objetivos. Se construyó el Parque Biblioteca España, diseño del arquitecto Giancarlo Mazzanti, donde la gente del barrio no sólo dispone de una gran colección de libros, sino que además tiene los mejores equipos informáticos a su disposición, clases y talleres, un auditorio que oficia unas veces de teatro, otras de cine, e incluso una sala denominada ‘Mi barrio’ donde se les brinda la oportunidad de conocer mejor su historia y fórmulas para no repetirla. En las mismas comunas, se recuperaron espacios públicos, como plazas y canchas de baloncesto, se arreglaron colegios y se pusieron oficinas de la administración pública en la zona.

Esculturas de los pájaros de Fernando Botero. (Foto: W. Fernández)Esculturas de los pájaros de Fernando Botero. (Foto: W. Fernández)

“Lo que más usamos de la biblioteca son las computadoras para chatear con las novias”, cuenta riéndose un joven del barrio, Alexis, después de hacer un resumen de los detalles de la construcción, precio y duración de la obra, como un guía turístico de su comuna. “El barrio ha cambiado mucho, ahora es más alegre y vienen turistas a visitar nuestra biblioteca”, concluye remarcando “nuestra” mientras señala con el dedo el impresionante edificio negro que destaca como un palacio entre las viviendas humildes. Sólo que este palacio es popular y sin acceso restringido.

Pero no sólo de letras vive el hombre. Cerca de la biblioteca, la Alcaldía ha abierto un Centro de Desarrollo Empresarial para ayudar a los vecinos que tengan ya o deseen iniciar un negocio. Se trata de dar asesoramiento, de motivar a los emprendedores y de ayudar a los que no terminan de despegar. Además, los mejores proyectos cuentan con créditos con intereses muy bajos.

Conseguir que los más vulnerables, los que nunca tuvieron nada, acepten y aprovechen los proyectos de la Administración es un trabajo lento y arduo, según Carlos Escobar, coordinador de arquitectura de uno de los Proyectos de Urbanismo de la Alcaldía. “Tienes que reunirte con la comunidad, solicitar ideas, debatir y llegar a un acuerdo con ella mediante un intercambio”, dice Escobar, quién considera la comunicación social una parte fundamental del éxito posterior. “Cuando aceptan el proyecto, se sienten parte de él. Lo sienten suyo”, explica sonriente el coordinador.

Durante la construcción de estos proyectos se contrata a un número elevado de obreros de las comunas, como un paso más para hacerles partícipes de la obra. Y cuando por fin está todo terminado, se firma un ‘pacto ciudadano’ que obliga al barrio a mantener y cuidar el resultado, como si fuera su propia casa. Por orgullo o dignidad, “no sólo cumplen con el acuerdo, sino que además terminan arreglando las fachadas de las casas cercanas a las nuevas obras”, asegura Carlos Escobar.

Los símbolos de Botero

Otros barrios con altos índices de pobreza en Medellín ha ido beneficiándose de estos cambios urbanísticos y sociales. En los últimos años, varias bibliotecas, colegios, centros culturales y guarderías han sido construidos en las que fueron las partes más olvidadas de la ciudad. Sin embargo, el proyecto más innovador y que ha garantizado una integración más rápida de los suburbios con el resto de la urbe ha sido el Metro Cable. Se trata de un teleférico público que conecta los barrios más desfavorecidos, ubicados en las montañas que rodean Medellín, con el centro de la ciudad. Hace cinco años, que este sistema de transporte acabó con el aislamiento de estos poblados y arrastró consigo la cultura Metro, un fenómeno originado en el transporte público que ha funcionado muy bien como educador social.

La mayoría de los habitantes disfruta de los cambios. “Todavía recuerdo cómo cuando era niña salía a la calle después de un tiroteo para ver a los muertos. Tenía nueve años y todavía no he conseguido borrar algunas imágenes de mi cabeza”, afirma con el entrecejo arrugado Paola Estrada, una joven paisa. “Ahora, mi ciudad ha cambiado. Es diferente. Más que sentir la esperanza, yo la vivo”, concluye orgullosa de su tierra.

Sin embargo, el sufrimiento no ha cesado en Medellín. La violencia se ha recrudecido de una forma alarmante en el último año. Tras la extradición del jefe del crimen de la ciudad, Diego Fernando Murillo, se ha producido un vacío en el poder que los pequeños líderes del hampa pretenden llenar.

Aunque Medellín sigue sin renunciar a soñar con la paz. En el Parque de San Antonio, una escultura de un pájaro de Fernando Botero fue usado para un atentado en 1995. El artista colombiano solicitó que ese ‘Pájaro herido’ permaneciera en el lugar de los hechos como un símbolo del espanto. Años después, el artista donó un nuevo pájaro para ubicar al lado de la escultura destruida y pidió que ambas permanecieran unidas.Las dos obras recuerdan la transformación de la urbe. La primera, evoca al Medellín del ayer, destrozado por la violencia. La segunda, al Medellín del hoy y del mañana, transformado y nuevo. Una urbe simplemente pacífica.